miércoles, 28 de febrero de 2018

LA GENEROSIDAD


LA GENEROSIDAD


La generosidad no es un acto que practiquen quienes tienen riqueza material, sino quienes tienen riqueza espiritual.



Pequeños actos de generosidad pueden cambiar el mundo y así es como sucede.  Recientemente publiqué la historia de Vicky, una mujer trabajadora que recibe en regalo una pensión. Cuando conocí esta historia me maraville de la magia que los seres humanos de buena voluntad pueden crear. Por la vida hay personas con ideas distintas, que ante una misma situación, pueden tener no sólo reacciones diferentes, sino opuestas. Hay personas que han atravesado momentos tan difíciles y dolorosos que han dejado de creer en la magia de la vida. Pero hay personas que a pesar de sus circunstancias tan complicadas no pierden la fe y entonces encuentran los medios y las personas que les ayuden a salir adelante.

En relación al último texto publicado, un lector ha tenido la gentileza de compartirme una acción similar, realizada por su propio padre. La mujer que fue beneficiada por su generosidad vive en una de las zonas más pobres de Brasil, y es hasta el momento de leer la historia de Vicky, que el lector se contactó con dicha mujer. Y entonces pudo saber que la mujer a quien su padre heredó su pensión, no sólo había salido adelante con sus hijos, sino que con la ayuda de ellos, construyeron un huerto familiar de hortalizas para ayudar a la gente su propia comunidad tan marginada.

Este es un ejemplo de cómo pequeñas acciones pueden generar más acciones positivas de otras personas y que después benefician a más gente. Es cierto, que tenemos en muchos países gobernantes codiciosos y saqueadores, a quienes no les importa sacrificar a su nación y su gente para un beneficio personal, pero a través de este blog, me he dado cuenta que cada vez, es más la gente que se ocupa de los demás, que actúa con sus propios recursos y ayuda a quien está en sus manos ayudar.

El comentario de este lector no sólo me reitera la confianza de que entre todos podemos crear un mundo mejor, actuando directamente sobre las situaciones, sin esperar ayuda de los gobiernos, que al menos en este país, nos han demostrado una y otra vez, que no están al servicio de su pueblo.

Junto con el comentario de este lector,  recibí las fotos de la familia beneficiada y del huerto que han creado. En una de ellas se mira a la señora sobre el techo de una casa con la favela a sus espaldas. Su expresión de alegría es inobjetable, una mujer que recibe la ayuda desinteresada de un hombre con quien no tenía ningún vínculo y que corresponde a esa acción, ayudando a otras personas. Sin duda alguna, este es el tipo de personas que se requieren para mejorar nuestro mundo. Personas que tienden la mano a otras personas.



Por lo demás la foto del huerto es impresionante, hermoso, lleno de frutos que penden de un techo especialmente diseñado para ello. Un huerto lleno de abundancia, reflejo de la abundancia que existe dentro de los seres humanos que lo crearon. El trabajo de manos creadoras, de gente acostumbrada a luchar, de mujeres guerreras que no se rinden. Por el mundo hay más mujeres y hombres como estos, que sólo esperan una ayuda, una oportunidad para poder mejorar sus vidas con su propio trabajo.

Algunas personas dan poco valor o ninguno a la escritura, de la misma manera, en que creen que sus acciones son intrascendentes, pero muchas de ellas, tienen un impacto que sólo podemos reconocer a través del tiempo.

Agradezco a la vida por aquéllas personas que son capaces de realizar acciones en beneficio de otros, sin esperar nada a cambio. Ese es el reto para todos, si queremos un mundo mejor.

EN EL MISMO PLANETA





EN EL MISMO PLANETA


El silencio se hizo grande, profundo.
Después del gran terremoto, un gran silencio.
La vulnerabilidad latía en el corazón asustado.
El miedo a quedar sepultado bajo toneladas de escombros.
La desesperación de perder un patrimonio, un techo.
Volver a empezar de cero, ¿cómo?
El trabajo de tantos años, reducido a escombros.
El dolor de los seres amados perdidos,
arrebatados de la vida en segundos.

La impotencia, la frustración, el enojo,
ante el robo descarado del gobierno.
Promesas de ayuda que no cumple,
Tarjetas bancarias clonadas o sin fondos

El despilfarro de dinero en spots publicitarios
Que simulan una reconstrucción que no ocurre
Grandes iglesias a punto de derrumbarse,
sostenidas con puntales para mantenerlas en pie
¿para qué?
Como un monumento al desinterés del gobierno,
en su pueblo, en su nación.



Hay un aliciente.
La ayuda del mismo pueblo para los damnificados
El apoyo de particulares y países
Que con sus propios recursos llegan a los afectados
Ofreciendo dinero para materiales de construcción.
Pero el dinero donado por países y particulares al gobierno,
para el pueblo, ¿dónde está?, ¿quién se lo ha quedado?

Y las escuelas que han sufrido severos daños,
Las que aún están en pie, con riesgo de derrumbarse,
De las que las instituciones de gobierno, quiere deslindarse,
Poniendo en las manos de los padres de familia
La responsabilidad de demolerlas o repararlas
O pretendiendo, a pesar de daños estructurales visibles
Que no pasa nada, que no hay ningún riesgo,
Que pueden ser utilizables.



Mientras el pueblo trabaja solidariamente
Mientras gente de lejanos países,
vienen y reconstruyen en los lugares de desastre.
El gobierno y sus instituciones,
subcontratan a empresas, y éstas a particulares,
sólo para justificar con tendenciosos dictámenes,
que los inmuebles escolares dañados
siguen siendo habitables.



Maestros de la colusión, del engaño y la mentira
A quienes no les importa la seguridad de los estudiantes
Poderosos funcionarios, directores y “profesionales”,
Sin valores, sin conciencia, sin civismo
Quienes participan y se benefician del juego de la corrupción
Mientras mantienen a salvo a sus propios hijos
En costosos y elitistas colegios particulares.
Después de todo, para ellos no es necesario
Invertir ni un centavo, en la seguridad de la prole.

La madre tierra se sacude
La madre tierra hace un llamado
A la conciencia de hombres y mujeres
Pero muchos no sienten, ni oyen
No comprenden que todos somos uno
Se empeñan en mantenerse separados
Creando un caos y un daño mayor que la naturaleza
Pero no hay lugar suficientemente lejano
Para huir, no iremos a ningún otro planeta.

LIBRE DEL DOLOR




LIBRE DEL DOLOR


Siempre fui un bicho raro, alguien que no encajaba en ningún lugar. Ese  alguien que no tiene un sitio propio ni en su familia. No importaba que estuviera en silencio para no molestar, mi sola presencia resultaba impertinente.  Había algo en mí, aunque no sé yo en dónde. Tal vez en mi cara, en mi voz, en mis ojos, o en mi semblante. Algo que parecía desagradar a los demás, aún a los que no me conocían. Algo que parecía alejar de mi cualquier persona.  

Al principio no lo sabía, pero poco a poco fui notando que no me trataban del mismo modo que a los demás. Siempre era relegada al último lugar.

Mi padre por  una razón que desconozco y que tal vez ignore para siempre, nunca pudo quererme. Cuando era pequeña lo veía tratar con ternura y generosidad a mi hermana menor. La cargaba frecuentemente entre sus brazos, aún cuando ella no se lo pedía. Y no importaba cuantas veces, o de qué manera yo le suplicara, a mí no me cargaba nunca. Para mí nunca tuvo una caricia ni dulces palabras.  Yo quería sentirme querida, protegida, mirar desde lo alto, a través de sus ojos. Pero lo cierto, es que nunca logre no sólo ganar su amor, ni siquiera pude llamar su atención una sola vez.

No entendía, y no entiendo aún, el por qué nunca tuve un lugar en su corazón. Su distancia, su indiferencia en todo lo relacionado conmigo me lo confirmaron a través de los años. Ni siquiera puedo decir que haya sido un mal padre, porque nunca me trató mal. Me dio comida, alimento, ropa, educación, todo lo que un padre da a sus hijos. Pero no recibí nunca de él un abrazo, una felicitación o su presencia en mi ceremonia de graduación de la universidad. Ni siquiera alguna respuesta a mis preguntas por su trato hacia mí.  Parecía tener un especial empeño, en mantener un muro que nos alejara.

Mi madre, una mujer hacendosa, que se levantaba cada día a las seis de la mañana para preparar el almuerzo para todos sus hijos antes de que se fueran a la escuela. Me enseñó con gran exigencia las tareas que una mujer debe saber. A los diez años dijo, no se encargaría más de mi ropa, tendría que hacerlo yo; lavarla y plancharla. Las cosas debían hacerse bien y puntualmente, tal como ella decía. No de otra forma, sólo como ella decía. No había lugar para las equivocaciones, cualquier cosa que perturbara su orden era motivo de castigo y reproches. La escuché miles de veces, quejarse, enojarse, gritarme. Pero nunca se atrevió a golpearme, mi mirada desafiante la asustaba. Yo era la única de todos sus hijos que no me asustaba con sus castigos, que no tenía miedo de desobedecerla. La única que se atrevía a cuestionarla a decirle un rotundo no cuando estaba en desacuerdo con ella. Llegó el día en que comprendió que sus castigos no podían doblegarme, ni sus palabras detenerme. Sólo entonces, me dejó en paz.

Mi hermano mayor tuvo una especial deferencia hacia mí, su continuo maltrato y desprecio eran completamente manifiestos en cada una de las palabras que salieron de su boca. Un odio que le nacía desde lo más profundo de su ser lo llevaron no sólo a humillarme continuamente, sino incluso a golpearme siempre que le era posible. La única vez que no fui objeto de su furia y arrogancia fue aquél día que estaba postrado mal herido en una cama de hospital.

Yo sólo era una  niña indefensa, que desaté la furia de mi hermano por el sólo hecho de existir. Me odió hasta que ya no pudo odiarme, hasta que la muerte silenció para siempre su boca.

Fueron los días grises, largos, dolorosos, sin sentido. Sin entender el para qué de la vida. Sin conocer el gozo de la existencia. Sobreviviendo apenas, sin la promesa de algo mejor, sin la ilusión de que las cosas mejoraran. Sí, él me convenció de ser una basura, de no ser y no merecer nada. Me convertí en una autómata, cada día me levantaba para ir a la escuela sólo porque sabía que tenía que hacerlo, pero no tenía nada más que me interesara hacer.

Nunca había tenido la oportunidad de elegir nada, la vida decidió por mí. Y yo me sentí como una maleza que sólo estorba en un bello jardín. Como una semilla podrida de la que jamás brotará nada bueno. Como ese árbol estéril que jamás dará un fruto.

Por mucho tiempo, sus hirientes palabras se reprodujeron como un incesante eco desde lo más profundo de mi corazón. Derrame miles de lágrimas tratando de convencerme a mí misma que yo no era lo que él decía. Y entre  más trataba de convencerme  a mí misma, más  se enterraba la duda en mi corazón. Caminé dando tumbos, entre la certeza rotunda de no ser nadie para mi padre y de ser una basura para mi hermano mayor. Años de dolor, repitiéndome a mí misma sus crueles palabras. Deseando morirme cada día apenas llegaba la mañana. No tuve el consuelo de nadie. Ni siquiera el de mi creador, pues ante todas las dolorosas situaciones que atravesaba me convencí de que no existía. Desee tanto la muerte, desee terminar mi miserable existencia, callar esa voz torturante de mi hermano.

Y, ¿quién quiere vivir en ese túnel oscuro?¿ Quién desea el desamor, el vacío, la desesperanza? Sólo se sobrevive un día y otro. Y  ahí estaba él, en esos momentos, presto a torturarme. Después de hacerme sentir una basura, me humillaba por mi falta de deseo de vivir. Me exigía que comiera, diciendo que si no lo hacía iba a morir. Si morir era lo que más quería, dejar de escuchar sus palabras hirientes. Terminar para siempre con el dolor. Desde luego nunca tenía apetito, probaba apenas dos o tres bocados, antes de que el llanto se desbordara de mis ojos. Sólo entonces mi madre intervenía diciéndole que me dejara en paz.  Siempre estuve a merced de sus hirientes palabras, temblando como una tierna hoja en medio de un feroz viento. Mis lágrimas jamás le conmovieron, muy al contrario, gozaba con mi sufrimiento.

La muerte, se convirtió en mi amiga, la única que tuvo piedad de mí, que me liberó de mi torturador, de mi verdugo. Dentro de mí, siempre supe que podía refugiarme en sus brazos para no escuchar más ninguna palabra hiriente, para no sentir más ningún dolor, para no albergar nunca más ningún miedo en mi corazón. Y ella llegó silenciosa, pero no me llevó a mí, se lo  llevó a él. Dejándome agonizante, malherida, cubierta en llanto.

Esos días se fueron. Por fin, cayó la última palada de tierra sobre su ataúd. No volveré a escuchar de su boca palabras hirientes, su voz fue silenciada por la muerte. Dentro de una tumba se ha podrido desde hace más de veinte años. He ido a pararme sobre su tumba, depositando en ella no flores, sino sus palabras crueles que he tenido que arrancar desde lo más hondo de mí. Las vuelvo a quien le pertenecen. Me libero del poder que ejercieron sobre mí. Nunca más sobre mí, soy libre.

Libre del dolor que me causó. Libre de su miseria y desamor. Su muerte es un gran regalo que me la vida me ha dado. Condeno sus palabras al olvido, a la nada. Su oscuridad no logró apagar la luz de mi corazón.

miércoles, 31 de enero de 2018

VICKY



VICKY


Es una mujer muy trabajadora, tiene muchos años dedicándose a la terapia múltiple en rehabilitación física, proviene de una familia numerosa, nueve hermanos. Su madre siempre fue una mujer sumisa, sometida, dedicada exclusivamente al cuidado del esposo y los hijos. Desde que era muy joven, Vicky soñaba con ser médico, pero sus padres no podían costearle la carrera, así que cuando llegó terminó la preparatoria, tuvo que elegir algo al alcance de la economía de la familia.  Cuando fue a la universidad del estado a pedir informes, le  hablaron sobre una carrera que iba a iniciarse ese año, aunque nadie supo explicarle con exactitud de qué se trataba, le dijeron que era algo intermedio entre enfermería y medicina, eso fue suficiente para llamar su atención y elegir esa opción.



Ella es una mujer fuerte, de constitución robusta, alegre, disciplinada y muy paciente. Desde que comenzó a realizar sus prácticas profesionales y su servicio social en el ISSTE (instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado), se sintió muy feliz de haber elegido esa carrera, tenía un gran deseo de ayudar a sus pacientes y empatizaba fácilmente con ellos,  por lo que se esmeraba en su trabajo.

A los 23 años terminó su carrera y consiguió empleo en el mismo lugar que hizo sus prácticas. También, realizaba trabajos a domicilio con algunos pacientes, entre ellos, atendía a un niño de 10 años que por un accidente sufrió un traumatismo craneoencefálico y perdió movilidad en sus extremidades. El padre del niño era político e instaló en su casa una clínica para que su hijo fuera atendido por todos los profesionales que fueran necesarios. Así que un día del mes de agosto, en que trabajaba con el niño, un médico la observaba, al finalizar la terapia se acercó y le dijo que tenían que hablar sobre el paciente, a lo cual ella accedió sin ningún problema

El médico que venía de otro estado y se hospedaba en un hotel se llamaba Ernesto, el padre del paciente puso a su disposición un coche y un chofer. Ernesto le dijo a Vicky que pasaría a las ocho de la noche a su casa, para platicar en un restaurante, ella estuvo de acuerdo. Desde el primer instante Vicky se sintió  muy extraña con el doctor, al llegar al restaurante, él ordenó varios platillos y comenzó a hablar de lo que él hacía, pero en ningún momento comentó nada sobre el niño. Ernesto, también ordenó dos tequilas, lo cual sorprendió sorprendio a Vicky, pues en ese tiempo, esa bebida no era popular en esa ciudad. Después de más de una hora de charla y de ver que no hablaba del paciente, se sintió preocupada porque él había bebido alcohol, entonces le dijo que la llevara a su casa. El aceptó, pero al despedirse le dijo: “Ya no te voy a dejar ir porque te he estado buscando por todo el mundo y ya te encontré”. Al escuchar esto, pensó: “Este viejo está loco y borracho”. Él le dijo: “Se ve tu luz impresionante, paso mañana por ti para ir a comer”

Al día siguiente, un viernes, Vicky se fue a la casa de una señora mayor a la que cuidaba desde que ella tenía 10 años, dijo a su familia que si alguien la buscaba no dijeran a dónde fue ni cuándo regresaba. Cuando volvió, le dijeron que todo el fin de semana el doctor estuvo llamando por teléfono para preguntar por ella. Después de eso, Vicky no volvió a ver a Ernesto y continúo trabajando olvidándose del asunto.

El primero de diciembre de ese año, Vicky fue voceada en su trabajo para que atendiera una llamada telefónica, era Ernesto, quien la saludó y le dijo que en su ciudad se iba a dar un curso de terapia. Le preguntó: “¿no quieres venir?” Ella respondió  que salía de vacaciones justo al día siguiente, entonces él se ofreció: “Si quieres te inscribo”. Vicky aceptó, y al otro día consiguió su boleto de avión para ir al curso. Viajó el domingo y el doctor la esperó en el aeropuerto, la llevó al hotel y le dijo que la mañana siguiente pasaría  por ella a las ocho de la mañana.

El lunes ella estuvo muy arreglada para ir al curso, Ernesto llegó por ella y la llevó al centro de rehabilitación de la ciudad, el cual se consideraba el mejor y más avanzado del país, la presentó con la directora quien era  una amiga suya, y le dijo que Vicky estaba interesada en conocer cómo se realizaban las terapias de rehabilitación, en ese lugar. En ese momento Vicky se dio cuenta que Ernesto le había mentido, pues no había ningún curso. La directora la recibió amablemente, le mostró las instalaciones y le ofreció que podía ir cada día y ver las terapias que ahí realizaban. Ernesto la dejó ahí, y le dijo que la recogería a las dos de la tarde. Ella se quedó y conoció la forma de trabajo, que no le impresionó, pues no era tan bueno como ella se había imaginado.

A las dos de la tarde el médico la recogió del centro de rehabilitación, ella le dijo que eso no era ningún curso. Ernesto le dijo que se quedara y aprendiera lo que pudiera de ahí, y la invitó a que por la tarde lo acompañara a su consultorio y le ayudara a atender a sus pacientes. Vicky fue con él, les dio a los pacientes un pequeño masaje y platicó con ellos, al otro día, pidieron que estuviera ella cuando entraran a la consulta. Vicky se quedó una semana en la ciudad, cuando se iba a regresar a su ciudad, ya en el aeropuerto, Ernesto le dijo que se quería casar con ella.

En el mes de febrero volvieron a verse en un congreso y volvió a reiterarle su deseo de casarse con ella, aunque Vicky no tenía ningún interés ni sentía atracción por un hombre al que sólo había visto unas cuantas veces y que además era doce años mayor que ella. Pronto se vio involucrada, para sorpresa de todos sus amigos y familiares, en una relación que ni ella misma tenía prevista, con este hombre al que nunca fue capaz de oponerse, pues ella misma reconoce que en su familia todas las mujeres son sumisas,  miedosas y les es muy difícil tomar decisiones. Tuvo un padre muy autoritario, dominante y controlador, por lo que le era imposible defender su postura ante cualquier hombre.

Su familia alarmada ante la posibilidad de que estuviera tomando una decisión precipitada sobre un asunto tan importante, trató de hacerla reflexionar, sin que consiguieran hacerla cambiar de opinión. Ella misma no sabía por qué se dejaba llevar, pues dentro de sí, una parte estaba inconforme y quería decir su desacuerdo, pero parece que algo muy poderoso le impedía hacerlo. El mismo día de su boda, vestida con su traje de novia se miraba al espejo y se decía  así misma, que no quería casarse con un hombre a que no conocía, pero fue incapaz de decírselo  a él.   

Poco después Vicky se daría cuenta de que se había casado con una persona un tanto singular, su esposo estaba muy relacionado con personas que hablaban sobre temas esotéricos, hacían sanaciones energéticas, incluso, él mismo veía el aura de las personas y sanaba con reiki. Convivían con personas de diferentes países, que decían reconocer lugares sagrados donde se encontraban puertas a otras dimensiones, que se dedicaban de lleno a ese tipo de investigaciones y que incluso escribían libros sobre el tema.

Vicky no tenía queja de su esposo, pues él siempre fue un hombre, trabajador y cuidadoso que la apoyaba para que estuviera siempre actualizada en relación a la carrera que había escogido y parecía que realmente estaba enamorado de ella. Formaron una familia con dos hijos y la vida siguió su curso normal por 16  años. Una vida tranquila, sin sobresaltos, se habían adaptado muy bien.  Alguna vez, Ernesto le dijo que, desde que la vio supo que ella era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida y que lo que le había atraído era el modo tan cuidadoso y paciente con que la miró atender al niño.

Un día sin embargo, él comenzó a estar enfermo, al realizarle estudios descubrieron que tenía cáncer, comenzaron con el tratamiento, pero la enfermedad estaba muy avanzada, así que en muy poco tiempo, él murió y ella quedó sola a cargo de sus dos hijos. En la misma semana en que murió su esposo Vicky volvió a su trabajo. Durante los años anteriores había trabajado sólo en las horas que sus hijos iban a la escuela, pues su esposo decidió que así fuera, por lo que en días festivos, cuando había junta en la escuela de sus hijos o alguno de ellos estaba enfermo, ella los atendía.

Desde que Ernesto murió Vicky se dedicó por completo al trabajo y a sus hijos. Siempre una mujer muy disciplinada y con dedicación y esfuerzo, fue sacando adelante a sus hijos. Establecida en un consultorio propio, trabaja todos los días e incluso, a veces, los domingos. Su trato profesional, amable, alegre, discreto y muy humano, pronto le ganó bastantes pacientes, de tal modo, que siempre tiene ocupada la agenda. Sus hijos crecieron y empezaron su educación profesional. Los dos son hijos muy disciplinados, ordenados y aplicados a su estudio. Ambos son conscientes del esfuerzo con el que su madre les proporciona cuanto requieren y sienten un gran respeto y admiración por ella.

Desde que se quedó sola, Vicky nunca pensó en la posibilidad de volver a casarse. En su familia todos han tenido sólo una pareja, misma con la que se han casado. Incluso, cuando ella era joven y asistía a las bodas de sus amigas, estaba segura que no se casaría nunca y probablemente, así hubiera sido, si no se cruza en su vida Ernesto.

A sus cincuenta años, sin embargo, era consciente de una cosa: no tenía seguridad social, ni tendría pensión a la edad de jubilarse. Su esposo siempre trabajó por su propia cuenta y tampoco le dejó ninguna pensión.  Y si bien aún era una mujer muy fuerte y saludable, era un asunto que le preocupaba. La reciente y súbita enfermedad de una amiga, le había hecho notar que si a ella le pasara  lo mismo, no tendría atención médica asegurada, ni tampoco el dinero propio para pagar los gastos de ningún tratamiento.

El hecho de que en su familia de origen, todos hubieran tenido únicamente una pareja con la que habían contraído matrimonio, tal como ella lo hizo, quizás era la razón de que no hiciera ningún intento de encontrar una nueva pareja, a pesar de que era joven. Vicky decidió trabajar sobre ese aspecto de su vida en terapia  y ser capaz de superar ese patrón que se había repetido de generación en generación. Quería librarse de él por ella misma y porque sus hijos estaban ya en edad de tener también una pareja y no deseaba que ellos inconscientemente estuvieran presos del mismo patrón familiar. Después de abordar el tema en una constelación familiar en noviembre de 2016, decretó para misma, que encontraría un esposo que pudiera compartirle su pensión. Y ahí empezó la magia.

Dentro su trabajo, Vicky conversaba con todos su pacientes, algunos de ellos los atendía de varios años, y algunos también eran familiares entre sí. Un día, el señor Mauricio, al que conocía desde hace ocho años, le platicó que buscaba a una persona para casarse y heredarle su pensión, pues él estaba ya jubilado y consideraba que su pensión era muy buena, por lo que le parecía que sería un desperdicio que nadie pudiera beneficiarse de ella, cuando él ya no estuviera. Mauricio había estado casado,  su exesposa tenía la pensión de su actual marido. Además su actual pareja, con la que ya tenía algunos años de convivencia, no quería casarse con él debido a que ella disfrutaba de su pensión de viuda que era el doble de la pensión de Mauricio, por lo que vivían en una relación libre muy discreta.  Al escuchar esto, Diana,  la asistente de Vicky le dijo al señor Mauricio, en forma de broma, que se casara con Vicky para que le dejara la pensión. 

La familia del señor Mauricio estaba al tanto de la intención de heredar su pensión a alguien, y todos, le habían sugerido algunas personas para que contrajera matrimonio, pero, por distintas circunstancias  a él no le habían parecido adecuadas ninguna de las personas. El señor Mauricio tuvo una cirugía y un por unos meses no visitó el consultorio de Vicky, cuando volvió, Diana le dijo: “¡qué sorpresa señor Mauricio, creímos que ya se había muerto y que Vicky se había quedado sin la pensión!”.

A partir de entonces, siempre que el señor Mauricio iba a su terapia, bromeaban sobre el tema. Pronto, sus familiares también consideraban que Vicky era la persona ideal para casarse con él y  beneficiarse de la pensión. Una hija del señor Mauricio también era paciente de Vicky, así que en broma, comenzó a llamarla mamá, ella, desde luego continúo con el juego. Cada vez que la hija del señor Mauricio requería de alguna terapia al llamaba por teléfono decía: “Hola mamita, fíjate que tengo tal dolor en tal parte”. A lo que Vicky contestaba: “Pues no está bien que teniendo una mamá terapista, tengas ese dolor, vente acá para que te atienda”. El saludo y la conversación en la terapia eran en el mismo tono, aludiendo siempre al matrimonio entre Vicky y el señor Mauricio.

Así se siguieron los meses, en los que Vicky había decretado y visualizado cada día: “Va a llegar un señor mayor que se va a casar conmigo para dejarme su pensión”. Fue un día de enero de 2017  que el señor Mauricio le dijo: “¿Cuándo nos casamos? Ella respondió: “Cuando usted quiera”. Entonces él dijo que se casarían el mismo fin de semana. Así que al día siguiente acudió a la oficina de registro civil para averiguar los requisitos para su nuevo matrimonio. Entre los documentos requeridos se encontraba el acta de divorcio, lo cual era un problema, pues cuando el señor Mauricio se divorció, estaba tan enojado, que nunca se presentó a recoger su acta. Ahora tendría que hacer los trámites correspondientes para obtener ese documento.

Mientras tanto, en el consultorio Vicky, recibió la llamada de su nueva hija, pidiéndole una cita para su madre, quien había estado casada con el señor Mauricio. El día de la cita, la exesposa del señor Mauricio  se presentó a la consulta, y de la manera más cordial saludó a Vicky, agradeciendo el excelente trato que había dado a su hija y  dijo, que  le parecía la mujer perfecta para casarse con el señor Mauricio y heredar su pensión. Ya su hija, le había platicado un poco sobre la situación de Vicky, que era viuda y había trabajado mucho para sacar adelante a sus hijos.

Vicky no sabía cómo darles la noticia a sus hijos, pues no sabía cómo habrían de tomarlo. Su hija se sorprendió, pero estuvo de acuerdo en que era  algo bueno para su madre. Un día, Vicky se sentó con su hijo y le habló: ”Hay una persona que quiere hacerme un regalo, pero para poder recibir ese regalo, tengo que casarme”. Su hijo muy sorprendido le dijo: ”¿Te va a regalar un carro?” Ella le respondió, “no es algo mucho mejor”,  y le explicó, que su matrimonio era sólo para recibir la pensión cuando el señor Mauricio ya no estuviera, pero que en realidad su vida sería la misma, ella seguiría en su trabajo y en la casa con ellos, y el señor Mauricio con su pareja, con quien tenía una relación firme y estable. El hijo entendió que su madre tenía razón, pues en realidad le estaban haciendo un regalo, ella tendría una pensión y seguridad médica ante cualquier emergencia.
    
Un día, la exesposa del señor Mauricio llevó a consulta a su hija y  le preguntó a Vicky cómo iban los preparativos, ella le dijo que tenía que arreglar primero lo del acta de divorcio, pues el señor Mauricio no la había recogido cuando era el momento. Entonces la ex esposa, dijo que no había problema porque ella tenía su acta y se la haría llegar lo más pronto posible al señor Mauricio, para que pudiera casarse.

Cuando el señor Mauricio se volvió a presentar, Vicky le dijo que ya sus amigas le habían hecho la despedida de soltera, pero que él ya la había dejado como novia de rancho; vestida y alborotada. Por su parte el señor Mauricio, ya con el acta de divorcio en sus manos, continúo con los trámites para la boda, dejando en claro que el matrimonio era por bienes separados

Esa misma semana el señor Mauricio y Vicky se estaban casando. Ella por su parte, llevaba puestos unos aretes que la exesposa del señor Mauricio le había regalado para la ocasión. Diana y la hija de Vicky fueron los testigos de ella en la boda y al señor Mauricio, lo acompañaron dos de sus amigos.  

Así de una manera tan rápida y para júbilo de todos, el señor Mauricio y Vicky se casarón. Ninguna amiga de ella fue invitada, pues todo ocurrió tan rápido, que nadie se enteró sino hasta varios días después.  Después de la boda todo siguió como antes, con excepción de que el señor Mauricio, comenzó el proceso de registro de Vicky como su esposa, para asegurarle el derecho a atención médica y la pensión. Actualmente Vicky tiene su carnet en orden, para cualquier emergencia, aunque por fortuna, no lo ha necesitado.


Esta es una historia real, una historia de magia, en donde un hombre tuvo el deseo de compartir con una persona trabajadora y honesta, una pensión  que es el fruto de su trabajo. Un hombre que pensó en beneficiar a una mujer que mereciera ese regalo. La historia de una mujer que tuvo la confianza y la fe suficiente para crear y manifestar en la realidad lo que otros podrían considerar sólo un sueño o una ilusión. Quizás todos los seres humanos podemos crear una realidad mejor la que tenemos, realizando acciones, para ayudarnos los unos a los otros.  

viernes, 29 de diciembre de 2017

CARTA A MIS LECTORES VI



CARTA A MIS LECTORES VI
DICIEMBRE DE 2017

Llegó diciembre, el mes de los recuentos, el que para muchos es triste porque marca el fin de un ciclo, pero es también el mes de las celebraciones. Como desde hace ya algunos años, ha sido un placer escribir sabiendo que en varios puntos del planeta tantas personas esperan mis letras.

Agradezco profundamente toda la información, videos, fotos, canciones, conferencias, documentales, libros, revistas que me hacen llegar tan oportunamente. Así como ustedes han disfrutado de mis creaciones yo también he pasado momentos muy gratos revisando y viendo el material que recibo de los distintos lugares, del arte que cada uno de ustedes crea en los distintos espacios en que se mueve, música, naturaleza, pintura, fotografía, poesía y escritura. Es asombroso descubrir tanto talento por todo el mundo.

México vivió una sacudida violenta, la madre tierra nos demostró lo vulnerable e indefensos que somos ante su poder, se evidenció un México que parecía no existir, pero que en un momento de crisis brillo intensamente en la oscuridad. Un pueblo solidario, que es capaz de superar adversidades, un pueblo trabajador, que no se rinde. Como nación hay un profundo orgullo por la juventud que demostró su valor, organización, eficacia y solidaridad. Una lección valiosa nos dejó esa sacudida, más allá del miedo inmediato, queda un sentimiento de solidaridad, de colaboración, un recordatorio de lo que es más importante en nuestras vidas: nuestra familia, nuestros seres queridos. Por un momento se borraron las diferencias, para experimentar que todos somos seres humanos y que unidos podemos superar cualquier situación.

La impresión general es que los temblores van a continuar, una gran mayoría lo ha asimilado y aceptado tal cual. Asumiendo nuestra incapacidad para hacer nada ante el poder de la naturaleza. Hay un deseo de acercarse más a la familia a los amigos, de olvidarse de rencillas sin sentido, de disfrutar intensamente de cada momento, sabiendo que nuestra existencia no es eterna. Una minoría continúa aterrada ante el miedo de perder la vida o quedar atrapado en los escombros de algún derrumbe, viendo en un fenómeno natural el apocalipsis. 

Agradezco a la mi creador el regalo de la vida que me otorga, la salud y todas las bendiciones que he recibido a lo largo del año. Muchas sorpresas agradables, entre ellas el continuar escribiendo y ser leída por tan gratas personas que me hacen saber de las acciones que toman para colaborar en crear un mejor mundo para todos. Es cierto que en algunos aspectos, parece no haber un gran avance como humanidad, pues la guerra, discriminación, explotación, segregación, abuso y persecución continúa en tantos lugares del planeta, no obstante, pequeños cambios, pequeñas elecciones harán poco  a poco la diferencia.   

Cuando nuestros propósitos de inicio de año, no sean sólo de beneficio personal, estaremos creando un mundo mejor. Hoy hay ya una gran cantidad de personas que se preguntan: ¿cómo puedo contribuir a mejorar este mundo?, ¿Cómo puedo ayudar a los demás? Las acciones son múltiples por doquier. Fotógrafas que montan exposiciones de los verdaderos superhéroes de nuestra sociedad: los inmigrantes que realizan los trabajos más pesados, los periodistas que realizan su labor de información aún con riesgo de su propia vida, los luchadores sociales, hombres y mujeres que altruistamente colaboran en albergues para atender a personas marginadas, los que trabajan en proyectos de limpieza de la contaminación del mar, todos desde sus lugares y con sus talentos y recursos propios.

Si nos proponemos tan sólo una acción para beneficio de la mayoría, los resultados serán asombrosos. Se producirá un efecto dominó que definitivamente nos implicará a todos. Los invito a sumarse a la cadena de acciones que mejoren nuestra vida en general. Todos tenemos algo con lo cual contribuir.

Un saludo a todos los lectores de todo el mundo que cada día son más, a todas las organizaciones y colectivos que trabajan intensamente para el bien general, a todos los artistas que me comparten su obra y me hacen pasar momentos verdaderamente gratos. A lo largo de estos años hemos compartido tantas cosas, algún día fui cuestionada sobre mi decisión de regalar mi producción literaria a través de este blog, pues una gran mayoría elegiría no hacerlo. Muchos argumentan no tener dinero para hacer algo como esto, en realidad yo tampoco lo tengo, y a pesar de ello, lo hago. Algunas veces no he podido escribir por falta de computadora, pero aunque mis manos no puedan escribirlas temporalmente, mi mente está siempre trabajando en las nuevas ideas o en las formas de concretar las historias que quiero contar. Es verdad, no recibo ninguna retribución económica por mi escritura, pero la satisfacción de lo que muchos de mis lectores me comparten es tan valiosa, que es un motivo más que suficiente para seguir escribiendo y compartiendo. Algunos me llamarán idealista, poco práctica, es irrelevante. Lo cierto es que lo hago porque puedo, porque quiero y porque es una experiencia maravillosa la forma cómo ha ido evolucionando y las implicaciones que ha tenido.

Un saludo para todos los pequeños seguidores de este blog, en verdad que he disfrutado tanto sus comentarios, cartas y dibujos. Gracias por hacerme saber de la existencia del ratón Pérez y del dragón de los dientes. Qué alegría que el hada de los dientes, haya motivado tantas respuestas, incluso de las mantis sagradas. Me he reído tanto con sus cuentos tan geniales y espero que cesen las disputas sobre quién de todos es el mejor. Sí, aquí en México quien originalmente se hacía cargo de los dientes eran el ratón, pero actualmente son muchos los niños que son visitados por el hada de los dientes. Algunos niños me compartieron que ya pudieron cobrar su dinero atrasado y espero que en este momento todos los niños hayan recibido el pago de sus dientes, ya sea por el ratón, el hada o el dragón. Aunque he sabido de algún ratón que no pudo entregar el pago debido al ataque de alguna mascota de la casa en que vive un niño. En fin, espero que todo salga bien, y si algún padre recibió el pago se lo haga llegar al niño que le corresponde. Pediré al ángel de la guarda de los niños que ayuden a que quienes aún no tienen su dinero, puedan recibirlo.

Los invito a perseguir sus sueños con entusiasmo y esperanza. Deseo que puedan llenar de amor y alegría sus corazones tanto que les sea imposible no compartirlo. Que su alma y su espíritu esté tan llena que puedan sentir que no les hace falta nada, que se sientan tan confiados y seguros y desaparezca la necesidad de comprar y acaparar cosas en exceso.

Muchas gracias a todos, por compartir parte de su vida, de su trabajo, de sus historias y de su tiempo para leer lo que escribo.

Que el amor, la paz y la esperanza permanezca por siempre con nosotros.

Gracias

Gracias

Gracias


Atenea del bosque

VIAJE A LAS ALTURAS



VIAJE A LAS ALTURAS


Es un hermoso día, con un cielo azul intenso y un viento fresco, decidimos ir a un recorrido en la sierra, toda la familia está muy emocionada. Preparamos nuestros suéteres, gorros y abrigos. Es la primera vez que visito ese lugar, creo que soy la más entusiasmada. En el valle hay un sol intenso, pero a la sombra la temperatura es fría. Tengo puesto un suéter, y llevo un abrigo, sé que en la parte alta, es aún más frío, así que decido llevar un suéter extra, a pesar que mi abrigo es muy cálido.

Nos subimos al coche y comenzamos el recorrido, en verdad todo es hermoso. En el valle, podemos ver las formaciones onduladas de la montaña a ambos lados de la carretera, esas suaves ondulaciones parecieran haberse formado después del paso de una ola gigantesca, eso es lo que imaginé desde la primera vez que las vi.



Comenzamos el ascenso entre curvas que bordean la montaña, la vegetación semidesértica  de cactus y nopales se va quedando atrás para dar lugar a pequeños arbustos con flores amarillas, blancas y lilas. Después de unos minutos, aparecen árboles de encino frondosos, más adelante, los primeros pinos, y en aproximadamente veinte minutos sólo tenemos abundantes pinos a cualquier lado que miramos. Avanzamos durante una hora más por la sinuosa y estrecha carretera, no hay muchos carros, lo cual hace nuestra travesía rápida.



Ya en lo alto, leemos un letrero que dice: “comienzan pueblos mancomunados”. Hay indicaciones de caminos que conducen a pequeñas poblaciones, nuestro objetivo es un pueblo llamado: “Benito Juárez”, el nombre del único presidente indígena que ha tenido esta nación, autor de una popular frase que ha trascendido el tiempo y las fronteras: “Entre los pueblos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Parte de mi motivación para visitar este lugar, fue conocer la sierra donde este presidente nació y creció cuidando ovejas, un pueblo llamado Guelatao. Lo cierto es que a ese pueblo se llega por una carretera distinta y es un poco más lejos, pero es la misma sierra.

Vemos letreros de pueblos con nombres en lenguaje zapoteco principalmente, aunque hay uno llamado Nevería, me parece curioso, me pregunto a qué se debe ese nombre, pues no me imagino que alguien pueda poner un negocio de venta de nieves a esa altura, donde hace tanto frío. Después me entero que su nombre se debe a que hace varios años la gente de esa localidad, construyó, unos contenedores en donde el agua se congelaba y después bajaba al valle a vender esos trozos de hielo, cuando aún no había empresas que se dedicaran a la fábrica de hielo.



Ya cerca de nuestro objetivo, observamos muchos magueyes a lo largo de la carretera, ésta es también una zona donde la gente produce pulque. Finalmente aparecen a nuestra vista algunas casas, que son construidas al borde de las profundas cañadas. Descendemos del coche cerca la Agencia Municipal y un comedor comunitario, fuera del cual se encuentra un mapa de la zona, indicando los lugares que se pueden visitar y las actividades que pueden realizarse.

Una vez fuera del auto, sentimos el frío, todavía tenemos señal en los teléfonos celulares, alguien checa la temperatura, siete grados, el viento es suave. Nos acercamos al comedor para pedir servicio, está muy lleno, tenemos que esperar a que se desocupen un par de mesas. Tan pronto como es posible entramos al local, pues ahí es más cálido que afuera. Ordenamos nuestro desayuno y esperamos, no hay una gran variedad de alimentos y el servicio es muy lento, después de una hora por fin, nos sirven la comida.

Terminamos y nos dirigimos  a la zona del mirador, la tirolesa y el puente colgante, el cielo todavía está despejado. Pagamos la entrada, y volvemos a subir al coche, pues la distancia a recorrer aún es larga, aproximadamente,  kilómetro y medio hacia arriba. Con ese frío y a esa altura, difícilmente podríamos hacer el recorrido a pie. El camino es muy estrecho, sólo cabe un coche. Por fortuna, sólo encontramos una camioneta en sentido contrario en todo el trayecto.  Después de aproximadamente cinco minutos llegamos a un espacio plano, al frente se levanta un peñasco, más al fondo hacia la izquierda se mira la cañada, su profundidad es incalculable. El cielo aquí no se mira, una espesa cortina de niebla desciende rápidamente acompañada de ráfagas de viento que hacen silbar las hojas de los pinos.



La humedad se condensa rápidamente en el follaje de los árboles y empiezan a escurrir gotas de agua, el frío es intenso, quema la piel de nuestra cara y manos. Nos preparamos para el último ascenso hasta donde se encuentra el mirador, una estructura metálica desde donde dicen, se mira todo el valle de Oaxaca y sus poblados. Lo que tenemos que subir son apenas unos treinta metros, bordeamos el peñasco, por un camino que se ha tornado resbaladizo por el agua que escurre y las agujas de pino que se han acumulado. Doy algunos pasos y me detengo a recuperar la respiración, estamos a más de tres mil metros de altura y hay poco oxígeno.

En menos de cinco minutos estamos arriba, hay varios peñascos, sobre uno de ellos se levanta el mirador, que tiene una escalera para subir. Todo el metálico y está escurriendo agua, el frío es intenso, nuestras manos se enfrían rápidamente apenas las exponemos al aire. Nadie lleva guantes, no esperábamos está temperatura tan baja, así que todos protegemos nuestras manos en las bolsas de nuestros abrigos o pantalón. Sólo las sacamos cuando es imprescindible apoyarnos de algo, o para tomar fotos. Es imposible subir al mirador, nuestras manos se congelarían al contacto con el metal, por lo demás, serían inútil, no podemos ver nada. La densa niebla apenas permite ver unos diez o veinte metros hacia adelante. Todo el blanco, prácticamente, estamos dentro de una gran nube, que nos cimbra con sus fuerte ráfagas y que humedece la ropa que llevamos puesta, afortunadamente, mi abrigo es impermeable.



Nos tomamos fotos, miramos y sentimos el poder de la naturaleza. Las fuertes ráfagas nos hacen tambalearnos continuamente, tenemos que extremar cuidados, pues todo está resbaloso, nuestras piernas tiemblan un poco por el frío. En nuestro camino encontramos unas hermosas flores amarillas, rosas y violetas. Me sorprende cómo en este clima tan frío puede florecer algo tan delicado. Hacia el oriente, se encuentra el lugar desde donde se lanzan en la tirolesa, hay un joven atrevido que hace el recorrido, es el único. Caminamos hacia el puente colgante que mide aproximadamente cuarenta metros de largo y se encuentra en perfecto estado. Dudo sobre hacer el recorrido o no, pero me digo a mi misma que no vine de tan lejos para no hacerlo. Un letrero indica que por seguridad no deben estar en él más de siete personas. Algunas personas vienen de regreso, decido esperar a que lleguen a la orilla, para no tener que cruzar con ellas a medio puente.

Respiro profundo antes de comenzar, con las manos a los lados sobre el cable me equilibro al caminar, pues el puente está en continuo movimiento ocasionado por el desplazamiento de las personas que van delante mío. A medio camino alguien toma una selfie, yo no me atrevo a tanto, mantengo la vista el frente para no marearme por el movimiento. El cable de acero está tan frío que quema mis manos cuando lo rozo mientras avanzo. Para mi sorpresa, a medio recorrido, las violentas ráfagas de viento desaparecen, coincide con que estoy sobre lo más profundo de la cañada, miro un poco hacia abajo, pero no hay mucho que ver, sólo la densa arboleda de pinos casi desdibujada por la niebla.  Ese cambio de clima súbito me hace sentir que estoy en otra dimensión, o dentro de una esfera protegida del frío inclemente.



Llego al otro lado, estamos sobre un peñasco en donde también la temperatura es más cálida que del otro lado del puente, tal vez, se deba a que la roca estuvo expuesta al sol hasta hace poco que no había niebla. Pero, ahora miro a todos lados girando sobre mi misma, todo es blanco, como si la niebla hubiera devorado todo el bosque. El viento continúa silbando. Me quedo aquí, un momento, sola, como si estuviera sola en este gran planeta verde, majestuoso, imponente. Entiendo perfectamente porqué los españoles no pudieron nunca doblegar a los nativos de esta sierra, ellos se enorgullecen de haber conservado su libertad. Hasta hoy día, quien gobierna en estos pueblos es el mismo pueblo.

Este es el México intacto, con su naturaleza imponente, donde sólo hombres y mujeres fuertes pueden vivir. Puedo respirar la libertad y la grandeza de esta tierra que no ha sido mancillada, me siento agradecida por ello, por estos bosques densos que han sido cuidados y defendidos por los pueblos nativos que los habitan. Aquí donde ellos se organizan y gobiernan para sí mismos. Siento un profundo respeto y admiración por esta gente que trabaja en beneficio de todos.

Estoy tan a gusto aquí, pero me llaman de regreso, de aquél lado el viento los azota con violencia, me despido con agradecimiento por tener la posibilidad de esta experiencia. El frío intenso hace que tengamos que bajar al pueblo, ha sido una visita breve pero única y extraordinaria, literalmente ha sido un viaje a otro mundo, una experiencia que espero volver a repetir.

En el pueblo el cielo está despejado y con sol, la temperatura es soportable, consultamos el mapa, no es muy claro en cuanto a las indicaciones, tratamos de orientarnos aunque sin mucho éxito. Elegimos al azar un sendero para realizar una caminata, nos dirigimos hacia abajo por un camino de terracería, que después nos enteramos conduce hasta Teotitlán del Valle, un pueblo en donde hacen hermosos tapetes artesanales de lana.




Caminamos veinte minutos admirando el paisaje antes de regresar por otro camino más angosto rodeado de pinos, el olor es tan agradable. Recogemos frutas, tomamos fotos de las plantaciones de flores y finalmente encontramos la escuela primaria, por esa única calle volveremos al punto de inicio. El viento empieza a ser muy fuerte y con ráfagas violentas como en la zona del mirador. La niebla comienza a descender y a cubrirlo y mojarlo todo. Es tiempo de irnos o en pocos minutos estaremos mojados. Así llegamos al final del paseo y comenzamos es descenso por esta inmensa sierra.         

EL TAXISTA



EL TAXISTA


Es un día con demasiado tráfico, la reparación interminable en un tramo de la autopista hace la circulación lenta y desgastante. Se hace tarde, tengo prisa por llegar a un sitio, entonces al notar lo imposible del paso, comienzo a caminar a la orilla de la carretera, buscando algún sitio más despejado y un taxi libre. Después de avanzar algunos metros, veo aproximarse un taxi disponible, saludo al chofer y hablamos para acordar el costo del servicio de traslado, es accesible y dentro de las tarifas establecidas.

Lo abordo y él avanza buscando la zona más despejada mientras pide informes a través de su radio sobre las avenidas que no están bloqueadas. Me pregunta por dónde irse, le sugiero dos posibilidades, indicándole, que tome la que considere más conveniente. Le pregunto si conoce el recorrido, me dice que sí, aunque tiene poco tiempo de estar trabajando en el taxi. Comenta sobre lo frío del clima, es cierto, hay un frente frío que ha hecho bajar la temperatura drásticamente a grados muy por debajo de normal para esta zona. Sigue platicando sobre distintos temas comunes hasta llegar a contar sobre su propia vida.

No menciona su nombre, pero es un joven moreno de cabello muy negro y ligeramente ondulado, muy pulcro y sobrio en su vestimenta, que aparenta tener poco más de veinte años, una persona muy respetuosa, que se expresa con fluidez. Me comenta que vino a esta ciudad que considera muy segura y tranquila en relación al lugar desde donde es originario: Guerrero. Un estado en donde la violencia ha alcanzado niveles incontrolables.

De alguna manera le he inspirado confianza y me dice que en el lugar donde vivía, del cuál, tampoco dice el nombre, él se dedicaba al cultivo de la amapola. Es una actividad que en su pueblo es cotidiana, es decir todos se dedican a ella. Me explica que la planta de mejor calidad es la que se cultiva en las zonas más altas de la sierra, aunque pocos producen en esta zona, pues es donde hace más frío. Es una planta, relata, que requiere muchos cuidados, que hay que estar atendiendo constantemente para evitar que se llene de maleza. Un trabajo intenso que se realiza en grupo, pues no es algo que pueda hacer solo una persona. La forma de trabajo, es asociarse, con amigos o familiares, gente de su confianza, con la que invierte su capital y con la que se divide las ganancias a partes iguales. Pues ahí, reitera, esa es la forma de trabajo, se ayudan entre sí y todos se benefician por igual, no existe prácticamente el campesino asalariado, todos son socios, pero si alguien quiere trabajar como peón se le pagan trescientos pesos, lo cuál, es tres veces y medio más del salario mínimo recién aprobado en la ciudad.

Esa es la forma en que la gente de esa zona trabaja y vive, así obtienen dinero para sus casas y todas sus necesidades. Comenta que el cultivo de la planta, lo considera normal, pero que cuando ha platicado a personas de esta ciudad, sobre su anterior actividad, lo miran con asombro y miedo. En realidad él sólo se dedicaba al cultivo y una vez que se recogía su cosecha, la vendía por treinta y cinco mil pesos.

Las cosas ahí, dice, son claras y directas. No comprende porque su actividad puede ser considerada mala, si es una forma de vida para todos, si trabajan en la confianza y la ayuda común, si todos se benefician y respetan. Ahí, dice todos tienen que respetar, no es como aquí, que un chofer, señala los buses de transporte colectivo, puede rebasar y manejar sin tener cuidado y respeto por los pasajeros, poniendo en riesgo la vida de todos. Allá, puntualiza, si alguien hace eso, le dan un tiro, y se acabó el problema, el mal se arranca de raíz, así que todos respetan.

Ahorita, todo se puso violento, se empezaron a pelear las plazas, pero antes no había ningún problema, todas las cosechas se vendían al jefe de la zona y ellos se encargaban de lo demás. Ahora, el gobierno ha armado comunitarios, me dice, ¿si sabe lo que son los comunitarios? Le digo que no del todo, entonces me explica, son policías comunitarios, así les llaman, pero es gente que el gobierno arma, para sacar de las plazas a quienes no estén con ellos. No son las policías comunitarias que en algunos pueblos han nacido por necesidades propias y para la defensa y seguridad de los pobladores, sino gente que el gobierno arma para defender la plaza.
Antes, todo era tranquilo, para asegurar que no hubiera ningún problema con la siembra o en la entrega de la cosecha, se llegaba a acuerdos con los jefes, con los meros jefes, se les hacía una comidita, se les mataba un animalito, un chivo o un cerdo, y todo quedaba arreglado, pero ahora, hay muchas matanzas, ya no se puede vivir ahí. Por eso él se vino de su pueblo, a buscar una oportunidad y tiene poco tiempo de trabajar en el taxi. Él es una persona honesta y trabajadora, que sólo busca una forma de ganarse la vida. Las personas que cultivan en la sierra, son gente tranquila, que se dedican a la siembra solamente, que no se meten en problemas, ni roban, ni matan. 

No entiende, dice, como se les considera delincuentes, si no roban a nadie, si viven de su propio trabajo, si no saquean al país, sino al contrario, se ayudan los unos a los otros. No como aquí, dice, que los políticos saquean al pueblo y al país, siempre están robando. No dice, allá no se permite eso.


Casi llegamos al fin del viaje, falta un tramo corto, pero nuevamente caemos en un embotellamiento, avanza demasiado lento, estoy muy cerca de mi objetivo, así que decido seguir a pie escasos cincuenta metros,  pago su servicio y le doy las gracias mientras desciendo del coche. Su plática, sin duda es tema de reflexión, sobre la relatividad de lo bueno y lo malo, sobre la justicia e injusticia, sobre el robo legal e ilegal que hacen los gobiernos a su nación a través de reformas, impuestos, salarios miserables para la población en contraste con elevados salarios y bonos de reyes para gobiernos, diputados y senadores, saqueos y corrupción. En fin, un tema del que todavía queda mucho por hablar.