El corazón está roto, no es fácil sanar un
corazón lastimado. En unos días será el aniversario de la pérdida de su hija,
de ese nuevo ser que esperaba con mucha ilusión, y que de no ser por la
negligencia de los médicos tal vez, estaría con ella.
Hace tres años Martha estaba embarazada, treinta
y un semanas de gestación, se suponía que aún no era tiempo de dar a luz, pero
el seis de septiembre comenzó a tener los síntomas del parto, a las nueve de la
noche sus familiares la llevaron al hospital de Pahuatlán de Valle, en el
estado de Puebla, fue recibida, pero se le comunicó que tendría que ser
trasladada a otro hospital, debido a la falta de ginecólogo, anestesiólogo y
pediatra en esa unidad.
Se solicitó el servicio de ambulancia para
trasladarla de emergencia al Hospital General de Huachinango, ubicado en el
estado vecino de Hidalgo, para ese momento Martha había perdido mucho líquido,
pues se había roto la fuente. Pero la respuesta a la solicitud de emergencia,
fue que no había ambulancia, ni chofer. Ante esa situación, un empleado llamó
por teléfono a la comandancia de policía de Pahuatlán para pedir ayuda y
realizar el traslado, pero una vez más, no hubo ayuda, la respuesta fue que no
había gasolina ni chofer.
Martha, estaba ya en labor de parto, y la
familia desesperada por la falta de atención de las instituciones,decide llevarla por sus propios medios al
hospital de Huachinango, llegando a él en la madrugada del siete de septiembre.
Martha es ingresada y es revisada por personal médico a las dos de la mañana,
en ese momento se solicita un ultrasonido para saber las condiciones en que se
encontraba el producto, sin embargo, el mismo no se realizó de inmediato. Ella
estuvo ahí, sin recibir la atención profesional que el caso requería, tomando
en cuenta que sólo tenía treinta y un semanas de gestación, por lo que el bebé
sería prematuro, requiriendo atención especializada.
Fue hasta las 8:57 de la mañana, momento en que
fue atendida nuevamente, habían pasado casi siete horas desde su ingreso,
tiempo en que las condiciones del producto se habían complicado.
El ultrasonido que debió ser tomado
urgentemente, se realizó hasta las diez de la mañana, ocho horas después de
haber sido ordenado. Mismas horas que el bebé llevaba sufriendo oligohidramios severo, poniendo en
riesgo su vida. Además de la disminución importante del líquido amniótico,
había compresión del cordón umbilical, poniendo en alto riesgo la vida del
bebé. Es hasta ese momento, después de ocho horas de asfixia por el cordón
umbilical, que los médicos, deciden realizar una “cesárea urgente”. Y a pesar
de tener conocimiento del sufrimiento fetal, la cesárea se practicó hasta las
12:30 de la tarde y no de manera urgente como correspondía.
La bebé nace y sobrevive apenas dos horas y media,
el reporte médico señala: muerte por “asfixia perinatal severa” y “síndrome
dismórfico”. Situación que pudo evitarse de haber recibido una atención médica
a tiempo. La recomendación de la CNDH para el entonces gobernador de Puebla,
Rafael Moreno Valle fue que proveyera de servicio de ambulancias y chofer
disponible todo el año. Cabe señalar que este gobernador tenía su servicio
particular incluso un helicóptero, mismo que pagaba con dinero del erario
público. Y mientras él y su familia disfrutaban de todos los privilegios que
otorga el dinero, en los servicios públicos del estado no había ni siquiera lo
más indispensable.
Pero ¿quién es responsable de todas las
negligencias? Es cierto que, Martha no recibió una atención adecuada y a tiempo
en un hospital al que llegó de otro estado. En realidad no se trata sólo de
negligencia sino de una gran corrupción y desvió de fondos del erario, pues si
el gobernador tiene para su uso personal un helicóptero, los hospitales
deberían tener todo lo necesario para la atención no sólo de las mujeres, sino
de todos los usuarios, dinero hay, y mucho, tal como lo ha demostrado la estafa
maestra, sólo que está en donde debiera sino en las cuentas de los políticos y
“servidores públicos” de esta nación.
Pero la historia no termina ahí, Martha una
mujer indígena, que no habla el idioma español, según hacen constar sus
familiares, fue obligada a ponerse un Dispositivo Intrauterino (DIU), como
método anticonceptivo. Ella misma denunció ante la CNDH que una doctora le dijo
que “no saldría de ahí hasta que le pusieran en DIU”. Situación que no fue para
nada tomada en cuenta por el obispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez
Espinosa, quien le negó toda atención y la acusó de haber provocado, la pérdida
de la vida de su hija, con el pretexto de la pobreza y la condenó a la
excomunión por no oponerse a la colocación del DIU.
La CNDH emitió sus recomendaciones para los
gobernadores de ambos estados, pero este caso no es el único, de hecho, las
negligencias médicas en la labor de parto son reiterativas, según lo reporta el
Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), en un informe que va de
todo el año del 2014 a junio de 2015, donde 266 mujeres denuncian violencia
obstétrica,en los hospitales estatales
de Guerrero, Morelos, Ciudad de México, Puebla, Hidalgo, etc. Denuncias que, la
mayoría de las veces, quedan en el olvido.
Ser pobre, ser mujer y ser indígena en este
país, no es fácil. La violencia, el abuso golpea a los más vulnerables. Y la
vida sigue, a pesar de las heridas y del dolor, la vida tiene que continuar.
Eleuterio es un hombre mayor, su
vida no ha sido nada fácil, de niño tuvo poliomielitis, sus piernas resultaron
afectadas, debido a ello camina usando dos bastones, una de sus piernas es más
corta que la otra y usa un aparato ortopédico en ellas para poder movilizarse. No es fácil desplazarse de un lugar a otro en
estas condiciones, pero él lo hace siempre con determinación. Va de su casa a
su trabajo y en general a todos lados, pues esto no ha sido un limitante en su
vida. Desde pequeño tuvo una gran fortaleza para sobreponerse a las
adversidades que la vida le iba presentando.
No tiene lástima de sí mismo y toma
su dificultad de locomoción como lo que es, una dificultad de locomoción. Y se
sobrepone a ella de la misma forma que se sobrepuso a las burlas de algunos
compañeros cuando fue niño y estuvo en la escuela, con coraje, un coraje que le
da fuerza, que lo sostiene y que en toda su vida le ha servido para salir
adelante. Su vida ha sido una batalla constante para ganar un lugar que en esta
sociedad no es fácil tener para personas con determinadas dificultades.
Su condición no le impidió tener una
pareja, contraer matrimonio y tener hijos. Hijos a los que ama y a los que
desea hacer fuertes, por lo que constantemente les dice lo que él considera es
su filosofía de vida, de manera dura y a veces despiadada. Que la vida no es
fácil para los débiles, que, la vida no es un cuento de hadas, que tienen que
luchar por sí mismos, sin esperar nada de nadie, ninguna ayuda, pues para él,
ni dios, ni la magia de la vida existen. Nunca existieron él lo dice siempre la
vida es cruel, por eso hay que ser fuerte y no dejarse engañar por las mentiras
de la religión y de la existencia de dios.
Para él dios no existe, es sólo una
invención del hombre débil, una invención de un ser superior que le ayude a
resolver los problemas que por sí mismo no puede resolver, una invención que le
ayude a enfrentar sus miedos y las religiones usan esta invención para
manipular a las masas. La religión es un medio para controlar a la gente, para
volverla sumisa, obediente por lo que hay que alejarse de las religiones, que
están basada en mentiras.
Desde que sus hijos eran muy
pequeños, decidió mostrarles, lo que él cree la realidad de la vida: dios no
existe, ni ninguno de los seres mágicos, ni los milagros, ni santa Claus, ni
las hadas, ni los duendes, para Eleuterio, todos son invenciones de gente
débil. Constantemente repite esto, pero en su voz no hay un convencimiento. En
su voz, que lucha por mantener fuerte para que no se quiebre, lo que se escucha
es mucho enojo, mucha frustración, porque en su vida dice todo ha sido muy
duro, no existió nada de magia. Lo que su voz esconde es mucho dolor. Un dolor
que no quiere reconocer, porque no quiere reconocer su vulnerabilidad. Y va por
la vida con una coraza de fortaleza que cuesta trabajo sostener.
Lo he escuchado muchas veces, al
igual que todas las personas que lo conocemos, porque a él le gusta mucho
hablar de sí mismo, de lo duro que es su vida, de la lástima que la gente le
tiene y que él no acepta. De la lástima que le tenía su propia madre, por la
que él aún está enojado. El habla, habla y habla pregonando su sabiduría que él
siente está por encima de los demás, pocos se atreven a debatirle algo, pues su
memoria es privilegiada y ha leído miles de libros, una persona muy ilustrada,
sus argumentos se acompañan siempre de alguna cita de algún filósofo o escritor
reconocido. Se solaza de cuanto ha leído y toma esos argumentos como propios,
apoyados en la lógica irrebatible de la ciencia y el conocimiento.
Lo escucho, entiendo su enojo, su
frustración, su dolor, su desilusión, no tengo nada que debatir con él. Es su
realidad, la que él ha conocido, la que le enseñó la vida. Tal vez, algún día
la vida le muestre algo más, como me lo mostró a mí. Llegará su tiempo, en que
él pueda descubrir que hay mucho más, de lo que el ser humano puede concebir,
pero este no es el momento todavía. Lo sé porque estuve ahí, en ese momento en
que no podía mirar más allá.
Es cuestión de tiempo, y aunque él
no pueda verlo, un ser superior vela por él, un ser superior lo acompaña cada
día de su vida, como a todos los humanos. Un ser que lo mira con infinito amor
y vela su sueño, un ser que tiene la paciencia de la eternidad para esperar que
él lo note y solicite su ayuda.
Su cuerpo estaba sobre el pavimento de la calle. La reconoció
de inmediato a pesar de que sólo podía mirar la cabeza, pero su cabello era
inconfundible. Corrió hacia ella con el corazón latiendo aceleradamente. Tan
rápido era su latido que le costaba respirar y sentía un golpe continuo,
rebotando en el pecho. Miró hacia adelante mientras corría tanto como le
permitían sus piernas y deseando con todo el corazón que no fuera ella, que todo
fuera una equivocación. Pero dentro de sí, sabía que era ella, sólo que deseaba
estar equivocada, deseaba que todo fuera un mal sueño, aunque sabía que era
ella.
Ahí estaba con su cabello recién teñido, su cabello
largo y ondulado de color castaño. Por un momento la recordó pequeñita, con sus
rizos en la frente y sonriendo mientras jugaba sobre el pasto del jardín o
cuando al llegar del trabajo ella venía corriendo a abrazarla. No había momento
más feliz en el día que ese, cuando sus pequeños brazos la rodeaban en el
cuello y le daba un beso.
El corazón se le rompía y el aliento le faltaba a cada
paso que se acercaba a ese cuerpo inmóvil, vio la blusa que se había puesto ese
mismo día muy temprano, apenas dos horas antes. Ella se levantó muy temprano
porque ese día tenía una misión que cumplir, era un día especial y estaba
orgullosa de participar en ese evento. Ella quería un lugar mejor para vivir,
un país mejor con gente honesta y valiente. Por lo que ella no hizo caso de no
ir ese día, cuando aquél hombre se presentó en la casa en que ella vivía con su
familia. Aquél hombre dijo saber todo sobre ella, sobre sus hijos y sus padres
y le dejó dicho que no tenía que ir ese día, que la tenían vigilada.
Pero ella no tenía miedo, no tenía por qué tenerlo,
sólo era una joven estudiante y sólo trataba de cumplir con su responsabilidad
ciudadana. No era militante de ningún partido, pero quería participar en el
proceso electoral, ser partícipe de ese momento crucial en la historia de su
país. Sus padres tenían miedo y le insistieron que desistiera de su decisión de
participar en el proceso electoral, la situación de violencia, amenazas y
extorsión en el estado en que vivían era algo de sobra conocido por todos. Pero
ella había tomado una decisión.
Cuando la llamaron por teléfono, ella sintió un
sobresalto, ni siquiera puede recordar quién le llamó, pero escuchó las
palabras que nadie quiere escuchar: “su hija fue baleada”. Sí, le dijeron otras
cosas, sólo que ella no puede recordar más, la primera frase fue suficiente, en
ese momento en que sentía como si le clavaran un cuchillo en el corazón, esa
única frase, era lo que se repetía en su mente. No lo pensó, salió de inmediato
hacia el lugar en que estaban las casillas de la que su hija era presidenta, de
camino, llamó a su esposo, le dijo que tenía que venir de inmediato con su
hija, que había habido problemas, no podía decir más, no quería tampoco
hacerlo.
II
Él dejó lo que estaba haciendo en el trabajo sin decir
nada a nadie, salió corriendo, sólo quería llegar junto a su hija, verla, saber
que estaba bien, ponerla a salvo, cuidarla como lo había hecho cuando era
pequeña, su hija mayor, la más querida, la que lo motivaba a ser mejor, la luz
de su casa, la que siempre estaba alegre y le enseñaba a ver el lado bueno de
todas las cosas. Esa hija que amó profundamente desde antes de nacer, apenas
supo que venía en camino y que sintió como una bendición de dios cuando la miró
por primera vez y la tomó en sus brazos.
El tiempo que tardó en llegar se volvió una eternidad,
nunca el tiempo fue más largo, mientras pedía a dios que ella estuviera bien.
La angustia se reflejaba en ese hueco que de pronto sentía en el estómago.
Faltaba poco más de una cuadra para llegar al lugar de votaciones cuando vio
que mucha gente se había reunido en la calle, cuando estuvo más cerca, miró que
alguien estaba sobre el piso, no pensó en su hija, creyó que alguien había sido
atropellado, pero de pronto alcanzó a oír la voz de su esposa, su llanto. Todo
comenzó a suceder como lejos de él mismo, como si estuviera dentro de una
película, escuchaba las voces de las personas, aunque no pudiera distinguir lo
que decían.
Corrió sin saber cómo, pues a cada paso sentía que las
piernas no lo sostendrían más, ahí en medio de todos los curiosos yacía su
esposa hablándole a su hija que no podía escucharla. Arrodillada sobre el piso
pedía ayuda para su hija, pero no había nada que pudiera hacerse. Ella yacía
inmóvil mientras la sangre brotaba de las heridas causadas por las balas. Un
nudo en la garganta le impidió hablar sin poder creer lo que estaba viendo.
Apenas un par de horas antes, estuvieron en casa juntos y aunque él sabía de
las amenazas, no pensó que fueran a cumplirlas. No porque aquéllos hombres
dijeron ser de un partido político. Ni su hija, ni nadie de su familia habían
estado involucrados en asuntos de política, a pesar de haber sido invitados por
algunos familiares y amigos, ellos jamás quisieron afiliarse con ningún
partido. Su hija había sido elegida como todos los funcionarios de casilla, por
sorteo, como cualquier otro ciudadano mexicano.
Su hija tirada sobre el pavimento en medio de su
propia sangre derramada y él, parado a un lado de ella, impotente,
completamente impotente, no había nada que pudiera hacer. Los responsables
habían huido. Después… todo lo que vino después, se sucedió como en un mal
sueño. El velorio, el entierro, ese entierro donde se le fue una parte de sí
mismo, una parte de su fe. El dolor profundo de perder a ese ser que cuidó con
amor y que le fue arrebatado sin ninguna razón. No había respuestas para todos
los
cuestionamientos que, en ese momento, la pérdida de su hija le planteaba.
Y qué iba a hacer ahora con ese dolor tan grande, con
esa ausencia, con ese vacío en la casa, con esos niños pequeños que preguntaban
por su madre. Qué podía decirles, si él mismo no encontraba respuestas. Ahora
su hija era uno más de los miles de inocentes masacrados, masacrados sin razón.
Desaparecidos porque le estorbaban a alguien, porque su mera existencia le
estorbaba a alguien. Quizás porque no formaban parte de la corrupción, porque
no se les podía comprar con dinero, pero tampoco se les podía intimidar con
amenazas.
En la casa no había modo de escapar del dolor, todo le
recordaba a ella, y los niños, esos niños que no podían entender que su madre
no estuviera, que clamaban por su presencia. Cómo podía darles consuelo, si él
mismo no lo hallaba. Era insoportable llegar a una casa donde ella no iba a
estar más, él no podía con eso. No tenía la fortaleza para continuar, sólo
quería huir de ese dolor y ahora su casa era el infierno en donde todos los
recuerdos se agigantaban y le hacían más notoria la ausencia. No podía con
ello, sólo quería salir corriendo lejos, muy lejos, donde el dolor no pudiera
alcanzarlo.
Sí, los niños lo necesitaban más que nunca, él lo
sabía, pero qué podía ofrecerles, si su corazón estaba lleno de dolor, de
impotencia, si cada día sentía que se hundía en el más oscuro y hondo de los
pozos. Todo ahora carecía de sentido, a
¿qué sabe la vida cuando los seres amados son arrebatados de esa manera?, ¿cómo
calmar ese dolor? Nada podía dolerle más que perder a su hija de esa manera.
Todos sufrían, su esposa, sus demás hijos y él no podía verlos sufrir de esa
manera. Necesitaba irse, alejarse con esa oscuridad que le crecía en el
corazón, con ese dolor para el que no hallaba consuelo. Quizás eso era lo
mejor, irse, para no ser una sombra más en esa casa, para no tocar con su
oscuridad a lo demás, así que se fue de la casa.
III
Todo había
ocurrido muy rápido, aquéllos hombres llegaron y se la llevaron a jalones,
nadie supo que hacer, la fila de personas que esperaban para emitir su voto no
pudo hacer nada. La subieron al coche y a escasos metros la hicieron bajar, la
empujaron sobre el piso y le dispararon dos balas. Ella solo escuchó el trueno
y sintió un dolor agudo en el lugar de impacto, apenas unos instantes, después
nada.
Su cuerpo
estaba tirado en el pavimento de la calle, ella lo vio bajo sus pies, podía
verlo, ahí estaba su propio cuerpo tirado mientras la sangre brotaba de las
heridas. Los hombres volvieron a subir al coche y se alejaron sin que nadie les
dijera nada. Ahora ella miraba todo, en medio de una sensación muy extraña, no
podía sentir el dolor, veía su propio cuerpo, desconcertada, era la primera vez
que lo veía desde fuera. Entonces escuchó que alguien dijo:” está muerta, unos
hombres en un carro le dispararon”. La gente comenzó a acercarse.
Entonces pudo
ver a su madre dentro de su casa, vio incluso cuando la llamaron por teléfono,
cuando su madre le llamó a su padre, sus hijos, la gente rodeando su cuerpo
baleado. el caos que se originó en la calle, la llegada de los
funcionarios del INE, la prisa de sus padres tratando de llegar a ese lugar, su
desesperación, su llanto, su dolor, ella podía verlo todo. Y entonces lo comprendió,
la habían matado. Pero estaba ahí, viendo todo, incluso abrazó a sus padres
cuando los vio estallar en llanto, mientras les decía al oído que ella estaba
bien, que no le había pasado nada, pero ellos no podían escucharla ni verla, lloraban desesperadamente delante de su cuerpo tirado en el piso. Ella
intentaba tocarlos y lo hacía, sólo que ellos no podían sentirla.
A un lado de
ella se encontraban unos seres luminosos muy altos, ella los conocía, eran de
su familia, no de la familia que acababa de perder, de la que fue arrancada
violentamente, no, esta era una familia más antigua, de la que también sus
padres que ahora lloraban ante su cuerpo formaban parte. De súbito era como si
muchas cosas que antes no podía saber ni ver, se le mostraran con claridad.
Ella miró a los seres de luz, y al instante lo comprendió todo, estaban ahí
para acompañarla en su viaje de regreso. Dentro de ella había un gran gozo por
haber vuelto, era como haber despertado de un oscuro sueño, eso había sido su
vida, ahora estaba en un lugar sin dolor, empezaba a recordar más cosas y veía
el sufrimiento de sus padres y eso, le hacía sentir ganas de quedarse, aunque
sabía que no debía hacerlo.
Los seres de
luz se lo confirmaron, ella había cumplido su tiempo de encarnación en esa
vida, ese era el momento en que ella debía irse, pero no pudo evitar pensar en
sus pequeños hijos, en cómo estarían sin ella, quién los cuidaría. Sus padres
estaban devastados, veía y sentía su dolor. Ella no quería irse, quería volver
para cuidar a sus hijos, entonces uno de los seres de luz le dijo que no se
preocupara que todo estaba bien, ellos saldrían adelante, eran almas valientes,
almas viejas que tenían los recursos para continuar su camino. Ella sabía que
era cierto, pero, aun así, tenía un fuerte deseo de volver.
Uno de los
seres de luz, paso una mano frente de sus ojos y ella pudo ver a sus hijos siendo
personas mayores, ellos estarían bien. Pero su padre, aquél hombre que siempre
la había apoyado y amado incondicionalmente, sufría lo indecible, su dolor tan
profundo lo había hecho huir de la casa familiar, sufría porque la creía muerta
y ella le susurraba al oído que no estaba muerta, al contrario, estaba más viva
que nunca, siendo capaz de ver y sentir lo que los humanos sólo consideraban
creencias, suposiciones, ella quería decirlo, que no se preocupara, que
volverían a verse, una y muchas veces más, pero él no podía escucharla, a pesar
que se presentó en sus sueños, tan concentrado estaba en su dolor, que no
escuchaba nada.
Uno de los
seres de luz le dijo que no se preocupara que todo estaba bien, pues su padre
también recibiría la ayuda que necesitara y todo lo que sucedía, le llevaría a
un conocimiento profundo, a desarrollar su parte espiritual, a ser una mejor
persona, si bien eso requería un poco de tiempo, pero siempre tendría la guía y
protección que necesitara. Algo dentro de ella le decía que lo que le estaban
diciendo era verdad, y le dijeron también que una parte de ella misma podría
quedarse a ser la guía de sus seres queridos. Esto al principio le pareció
absurdo, pero no lo era, pues ahora sólo era un ser espiritual y sin que ella
supiera cómo, podía estar en distintos sitios a la vez, sin importar si era lo
que ella consideraba pasado o futuro.
Poco a poco
iba recordando los conocimientos que había adquirido a lo largo de sus vidas
anteriores y que había olvidado al momento de nacer en aquélla familia a la que
ahora había dejado. Era necesario dejarlos, pues así había sido convenido por
todos, ninguna cosa era accidental, aunque todo pareciera caótico, en realidad
formaba parte de un plan mayor para el mejor bien de todos. Se sintió tranquila
cuando pudo recordarlo y comprenderlo, tenía que dejar que todo sucediera de
acuerdo a lo previsto, después de todo ella también debía continuar su camino,
en algún momento volvería a encarnarse en un nuevo cuerpo y volvería a vivir
dentro de una nueva familia, quizás en esa misma familia, pero en un momento
futuro.
La familia
que recién había dejado estaría bien y como un ser espiritual, ella podía
volver a verlos cuando así fuera necesario y algunas veces, alguno de ellos la
escucharía en sueños, una parte de ella estaría siempre a su lado. Ella iría a
un mejor lugar, por un tiempo, antes de encarnar un nuevo cuerpo.
Kashi, se
levanta del piso sobre el que duerme, una alfombra vieja es su cama.
Leida se
despierta sobre su amplia cama con dinteles de oro y sábanas de seda.
Kashi mira a
su lado a sus dos hermanos pequeños que aún duermen.
Leida toma
una campana de oro que está sobre la mesa al lado de su cama y la hace sonar
Kashi se
acerca a la vieja estufa buscando algo de comida…no hay nada
Leida pide
el desayuno a su chef particular.
Kashi sale a
la calle, pide dinero a los turistas que encuentra para comprar comida.
Leida se
baña y escoge en una enorme habitación llena de ropa nueva y cientos de zapatos
lo que usará este día.
Kashi
deambula por las calles hasta conseguir algo para comer, usa la misma ropa
desde hace varios días.
Leida llama
a su chofer que la llevará a un exclusivo colegio particular.
El padre de
Kashi gana tan poco dinero que no es suficiente para alimentar a su familia
cincuenta rupias.
El padre de
Leida es un empresario y posee una fortuna de seis billones de dólares.
Kashi juega en
la calle con sus hermanos y vecinos fútbol soccer con una botella de plástico.
Leida juega
con su muñeca Barbie y le pone su collar de diamantes valuado en trescientos
mil quinientos dólares.
El día del
cumpleaños número diez de Kashi, sus
padres lo venden como esclavo para trabajar en los talleres de costura de una
gran ciudad.
El día del
cumpleaños número seis de Leida, sus padres le regalan una casa de doce mil
dólares.
Kashi
trabaja de diez de la mañana a nueve de la noche todos los días en un taller
clandestino ubicado en un sótano.
Leida va a
la escuela, toma clases particulares de música, practica deportes, va de
compras, juega.
Kashi elabora
bordados para ropa de marcas costosas y exclusivas en occidente y europa.
Leida va de
paseo en el nuevo coche deportivo recién comprado para ella por su padre.
Kashi enferma
por la escasa e insalubre comida que le proporcionan una vez al día.
Leida juega con
una exótica mascota en el enorme jardín de la mansión en que vive.
Kashi trata
de escapar de su dueño durante la noche, lo encuentran y le dan una brutal
paliza.
Leida
celebra una fiesta con sus amigos en el más lujoso hotel.
Después de
dos años,
Kashi es rescatado del taller prisión, junto con otros cuarenta
niños.
Leida se
prepara para un viaje con sus padres a varios países del mundo.
Kashi vuelve
a su casi destruida casa por la última inundación, sólo les queda una
habitación con techo.
Leida es la
heredera del empresario que compra a muy bajo costo los productos a los esclavistas
de niños en uno los países más pobres del mundo.
Kashi, tal
vez, vuelva a ser atrapado por la red de esclavistas al no tener sus padres,
opciones para ganar suficiente dinero para comprar comida a sus hijos.
En una pequeña casa muy cerca de la montaña, con un enorme árbol de amate
sobre un peñazco vive una hermosa familia desdehace mucho tiempo. Si bien la casa, apenas tiene lo necesario para
vivir, el ambiente es muy agradable. Pues esa pequeña casa parece haber sido
esculpida paraencajar perfectamente
dentro del paisaje. Y a pesar del escaso terreno que conforma el patio ahí se
dan cita toda clase de animales silvestres.
Por entre las ramas de los árboles los pájaros, palomas y colibríes, entre
las flores, las abejas, avispas, mariposas y otros insectos, entre las rocas
las lagartijas, iguanas, quijis, salamandras, serpientes y aún insectos muy
venenosos como araña capulina, violinista,alacranes, vinagrillos, cienpies y hormigas. Entre las plantas han constuido
su hogar grillos, tijerillas, grillos, saltamontes. Y una ardilla voladora, muy
pequeña de color amarillo se pasea entre las ramas de los distintos arboles.
Las iguanas toman el sol recostadas en el peñazco o comen los frutos de los
arboles.
Y por la noche, llegan los tlacuaches, hurones, mapaches, tejones, y
conejos. Todos ellos se acercan furtivamente y en silencio, buscando beber agua
y comer los restos de verdura que todos los días los habitantes de la casa, les
dejan en un rincón del patio. Así que ellos esperan con paciencia, cuando la
quietud del sueño mantiene el silencio en toda la casa. Y los murciélagos
sobrevuelan entre las ramas del amate, atrapando tantos insectos como pueden,
pero también cuando hay fruta en los árboles la muerden.
Por la mañana, muy temprano, aún antes de que el sol se asome, los pájaros
llegan y se posan sobre el árbol del mora a recoger los jugosos y dulces
frutos. Los pequeños pajaros verdines que han construido su nido en las ramas
de bambú revolotean y cantan alegremente durante todo el día, ellos son los
habitantes permanentes. Un osado pájaro saltaparedes entra despreocupadamente a
las habitaciones de la casa, buscando un lugar en donde construir su nido, pero
no encuentra un lugar adecuado y las hojas y ramas que trae para su
construcción se cae una y otra vez, hasta que finalmente desiste de instalarse
dentro de la casa.
Un par de palomas cafés, constantemente bajan y caminan en el patio, su
objetivo, es el plato de comida de la única mascota de la casa, un perro
amarillo y de ojos verdes, llamado leto. Sí su nombre proviene del protagonista
de la novela de ciencia ficción, Dune.
Es un guardián feroz, todos lo han visto corretear a los tlacuaches, las
ardillas, los pollos, las iguanas, los gatos y cualquier otro perro que ose
acercarse.
Leto es un animal muy fiel y cuidadoso de su familia. Está siempre
pendiente de sus amos y a dónde ellos van, él va detrás cuidándolos, y toma su
papel muy en serio, como ninguna otra mascota antes lo ha hecho. A veces, tiene
problemas para cuidar a sus tres amos, sobre todo cuando van a caminar al campo
y se apartan momentáneamente, siguiendo distintas bifurcaciones del camino.
Leto se angustia terriblemente, de no poder tener a los tres en el mismo sitio,
para vigilarlos al mismo tiempo, entonces, corre con uno y con otro, tratando
de no perder de vista a ninguno, va y viene continuamente, intentando estar con
los tres a la vez.
Es cómico la desesperación del perro, por cuidarlos a todos, está con uno,
y ve a los otros insistentemente. Y entonces manifiesta su desaprobacion, con
gruñidos que intentan ser un lenguaje, o una forma de comunicación, llama a uno
y a otro,y sobre todo cuando alguién
se aleja un poco más, quedando fuera de su vista. Todo parece indicar que Leto,
en lugar de sentirse la mascota de la familia, se siente en jefe, pues parece
regañar a todos por separarse o alejarse.
Todos los días se levanta temprano y va al campo con su dueño, es su
actividad favorita. Moviendo la cola alegremente camina al lado del caballo.
Como un buen perro, cuida también de los animales domésticos de la casa.
Durante el día es común verlo echado sobre la tierra vigilando a los borregos o
el caballo. Por la noche, cuando su pequeño amo sube a su habitación, él sube
detrás de él y se acuesta a la entrada de su puerta. Se duerme, pero siempre
está alerta, si escucha algún ruido de algún animal acercándose de inmediato
sale a ladrar y si se ha acercado demasiado lo ahuyenta.
Cuando la familia sale de la casa, él se queda a la entrada y si alguién se
acerca, de inmediato se hiergue en franca postura de ataque y gruñe y muestra
los dientes para advertir que nadie pasará mientras esté él. Ahí se queda,
esperando el regreso de sus amos y en cuanto los ve acercarse, sale corriendo a
recibirlos con elocuentes gestos de alegría, saltando y moviendo la cola y
juntos llegan todosa la casa.
Esun perro feliz, que ama y cuida a
su familia, que la defiende de los peligros. Alguna vez, al acompañar a una
caminata por el cerro a su dueña, ella estuvo a punto de ser atacada por un par
de perros que parecían ir solos. Pero leto, está siempre alerta, en cuanto
escuchó el gruñido de los perros, llegó corriendo velozmente y se lanzó con
ferocidad sobre los agresores, los correteó y pudo escucharse que los mordió
mientras los obligaba a irse. De inmediato volvió con su dueña a verificar que
todo estuviera bien. Generalmente cuando salen a caminar por el campo, él va
delante de ella, vigilando que no exista ninguna amenaza. Si escucha
aproximarse a alguna persona, se coloca frente a su dueña para protegerla y
lanza un gruñido, espera un gesto que le indique si tiene que atacar o no. El
obedece a su dueña, pero se echa sobre el suelo, cerca de ella, alerta siempre.
Leto cuida a toda la famila, pero en especial a su dueña a quien sigue
cuando la ve dirigirse al campo. No está dispuesto a compartir el cuidado y
cariño de sus amos, cuando alguna otra mascota se acerca a sus amos, él se
atraviesa y se coloca al lado de ellos, para demostrar su pertenencia. Alguna
vez, otro pequeño perro fue llevadoa la
casa, desde entonces, él se negó a entrar, estuvo muy enojado por mucho tiempo.
Seguía cuidando a sus amos cada vez que salían, pero se negaba a entrar a la
casa y a comer. Así estuvo por muchos días, hasta que finalmente aceptó al otro
perro.
Así es leto, un perro amarillo de ojos verdes, cuidadoso y defensor de sus
amos, pero que no está dispuesto a compartirlos con nadie.
Siempre
fui un bicho raro, alguien que no encajaba en ningún lugar. Ese alguien que no tiene un sitio propio ni en su
familia. No importaba que estuviera en silencio para no molestar, mi sola presencia
resultaba impertinente.Había algo en
mí, aunque no sé yo en dónde. Tal vez en mi cara, en mi voz, en mis ojos, o en
mi semblante. Algo que parecía desagradar a los demás, aún a los que no me
conocían. Algo que parecía alejar de mi cualquier persona.
Al
principio no lo sabía, pero poco a poco fui notando que no me trataban del
mismo modo que a los demás. Siempre era relegada al último lugar.
Mi
padre poruna razón que desconozco y que
tal vez ignore para siempre, nunca pudo quererme. Cuando era pequeña lo veía
tratar con ternura y generosidad a mi hermana menor. La cargaba frecuentemente
entre sus brazos, aún cuando ella no se lo pedía. Y no importaba cuantas veces,
o de qué manera yo le suplicara, a mí no me cargaba nunca. Para mí nunca tuvo
una caricia ni dulces palabras. Yo quería
sentirme querida, protegida, mirar desde lo alto, a través de sus ojos. Pero lo
cierto, es que nunca logre no sólo ganar su amor, ni siquiera pude llamar su
atención una sola vez.
No
entendía, y no entiendo aún, el por qué nunca tuve un lugar en su corazón. Su
distancia, su indiferencia en todo lo relacionado conmigo me lo confirmaron a
través de los años. Ni siquiera puedo decir que haya sido un mal padre, porque
nunca me trató mal. Me dio comida, alimento, ropa, educación, todo lo que un
padre da a sus hijos. Pero no recibí nunca de él un abrazo, una felicitación o
su presencia en mi ceremonia de graduación de la universidad. Ni siquiera alguna
respuesta a mis preguntas por su trato hacia mí. Parecía tener un especial empeño, en mantener
un muro que nos alejara.
Mi
madre, una mujer hacendosa, que se levantaba cada día a las seis de la mañana
para preparar el almuerzo para todos sus hijos antes de que se fueran a la
escuela. Me enseñó con gran exigencia las tareas que una mujer debe saber. A
los diez años dijo, no se encargaría más de mi ropa, tendría que hacerlo yo;
lavarla y plancharla. Las cosas debían hacerse bien y puntualmente, tal como
ella decía. No de otra forma, sólo como ella decía. No había lugar para las
equivocaciones, cualquier cosa que perturbara su orden era motivo de castigo y
reproches. La escuché miles de veces, quejarse, enojarse, gritarme. Pero nunca
se atrevió a golpearme, mi mirada desafiante la asustaba. Yo era la única de
todos sus hijos que no me asustaba con sus castigos, que no tenía miedo de
desobedecerla. La única que se atrevía a cuestionarla a decirle un rotundo no
cuando estaba en desacuerdo con ella. Llegó el día en que comprendió que sus
castigos no podían doblegarme, ni sus palabras detenerme. Sólo entonces, me
dejó en paz.
Mi
hermano mayor tuvo una especial deferencia hacia mí, su continuo maltrato y
desprecio eran completamente manifiestos en cada una de las palabras que
salieron de su boca. Un odio que le nacía desde lo más profundo de su ser lo
llevaron no sólo a humillarme continuamente, sino incluso a golpearme siempre
que le era posible. La única vez que no fui objeto de su furia y arrogancia fue
aquél día que estaba postrado mal herido en una cama de hospital.
Yo
sólo era unaniña indefensa, que desaté
la furia de mi hermano por el sólo hecho de existir. Me odió hasta que ya no
pudo odiarme, hasta que la muerte silenció para siempre su boca.
Fueron
los días grises, largos, dolorosos, sin sentido. Sin entender el para qué de la
vida. Sin conocer el gozo de la existencia. Sobreviviendo apenas, sin la
promesa de algo mejor, sin la ilusión de que las cosas mejoraran. Sí, él me
convenció de ser una basura, de no ser y no merecer nada. Me convertí en una
autómata, cada día me levantaba para ir a la escuela sólo porque sabía que
tenía que hacerlo, pero no tenía nada más que me interesara hacer.
Nunca
había tenido la oportunidad de elegir nada, la vida decidió por mí. Y yo me
sentí como una maleza que sólo estorba en un bello jardín. Como una semilla
podrida de la que jamás brotará nada bueno. Como ese árbol estéril que jamás
dará un fruto.
Por
mucho tiempo, sus hirientes palabras se reprodujeron como un incesante eco
desde lo más profundo de mi corazón. Derrame miles de lágrimas tratando de
convencerme a mí misma que yo no era lo que él decía. Y entremás trataba de convencermea mí misma, más se enterraba la duda en mi corazón. Caminé
dando tumbos, entre la certeza rotunda de no ser nadie para mi padre y de ser
una basura para mi hermano mayor. Años de dolor, repitiéndome a mí misma sus
crueles palabras. Deseando morirme cada día apenas llegaba la mañana. No tuve
el consuelo de nadie. Ni siquiera el de mi creador, pues ante todas las
dolorosas situaciones que atravesaba me convencí de que no existía. Desee tanto
la muerte, desee terminar mi miserable existencia, callar esa voz torturante de
mi hermano.
Y,
¿quién quiere vivir en ese túnel oscuro?¿ Quién desea el desamor, el vacío, la
desesperanza? Sólo se sobrevive un día y otro. Yahí estaba él, en esos momentos, presto a
torturarme. Después de hacerme sentir una basura, me humillaba por mi falta de
deseo de vivir. Me exigía que comiera, diciendo que si no lo hacía iba a morir.
Si morir era lo que más quería, dejar de escuchar sus palabras hirientes.
Terminar para siempre con el dolor. Desde luego nunca tenía apetito, probaba
apenas dos o tres bocados, antes de que el llanto se desbordara de mis ojos.
Sólo entonces mi madre intervenía diciéndole que me dejara en paz.Siempre estuve a merced de sus hirientes
palabras, temblando como una tierna hoja en medio de un feroz viento. Mis
lágrimas jamás le conmovieron, muy al contrario, gozaba con mi sufrimiento.
La
muerte, se convirtió en mi amiga, la única que tuvo piedad de mí, que me liberó
de mi torturador, de mi verdugo. Dentro de mí, siempre supe que podía
refugiarme en sus brazos para no escuchar más ninguna palabra hiriente, para no
sentir más ningún dolor, para no albergar nunca más ningún miedo en mi corazón.
Y ella llegó silenciosa, pero no me llevó a mí, se lollevó a él. Dejándome agonizante, malherida,
cubierta en llanto.
Esos
días se fueron. Por fin, cayó la última palada de tierra sobre su ataúd. No
volveré a escuchar de su boca palabras hirientes, su voz fue silenciada por la
muerte. Dentro de una tumba se ha podrido desde hace más de veinte años. He ido
a pararme sobre su tumba, depositando en ella no flores, sino sus palabras
crueles que he tenido que arrancar desde lo más hondo de mí. Las vuelvo a quien
le pertenecen. Me libero del poder que ejercieron sobre mí. Nunca más sobre mí,
soy libre.
Libre
del dolor que me causó. Libre de su miseria y desamor. Su muerte es un gran
regalo que me la vida me ha dado. Condeno sus palabras al olvido, a la nada. Su
oscuridad no logró apagar la luz de mi corazón.
Es una mujer muy trabajadora, tiene muchos años
dedicándose a la terapia múltiple en rehabilitación física, proviene de una
familia numerosa, nueve hermanos. Su madre siempre fue una mujer sumisa,
sometida, dedicada exclusivamente al cuidado del esposo y los hijos. Desde que
era muy joven, Vicky soñaba con ser médico, pero sus padres no podían costearle
la carrera, así que cuando llegó terminó la preparatoria, tuvo que elegir algo al
alcance de la economía de la familia. Cuando
fue a la universidad del estado a pedir informes, le hablaron sobre una carrera que iba a iniciarse
ese año, aunque nadie supo explicarle con exactitud de qué se trataba, le
dijeron que era algo intermedio entre enfermería y medicina, eso fue suficiente
para llamar su atención y elegir esa opción.
Ella es una mujer fuerte, de constitución robusta,
alegre, disciplinada y muy paciente. Desde que comenzó a realizar sus prácticas
profesionales y su servicio social en el ISSTE (instituto de Seguridad Social
de los Trabajadores del Estado), se sintió muy feliz de haber elegido esa
carrera, tenía un gran deseo de ayudar a sus pacientes y empatizaba fácilmente
con ellos, por lo que se esmeraba en su
trabajo.
A los 23 años terminó su carrera y consiguió empleo en
el mismo lugar que hizo sus prácticas. También, realizaba trabajos a domicilio
con algunos pacientes, entre ellos, atendía a un niño de 10 años que por un
accidente sufrió un traumatismo craneoencefálico y perdió movilidad en sus
extremidades. El padre del niño era político e instaló en su casa una clínica
para que su hijo fuera atendido por todos los profesionales que fueran
necesarios. Así que un día del mes de agosto, en que trabajaba con el niño, un
médico la observaba, al finalizar la terapia se acercó y le dijo que tenían que
hablar sobre el paciente, a lo cual ella accedió sin ningún problema
El médico que venía de otro estado y se hospedaba en
un hotel se llamaba Ernesto, el padre del paciente puso a su disposición un
coche y un chofer. Ernesto le dijo a Vicky que pasaría a las ocho de la noche a
su casa, para platicar en un restaurante, ella estuvo de acuerdo. Desde el
primer instante Vicky se sintió muy
extraña con el doctor, al llegar al restaurante, él ordenó varios platillos y
comenzó a hablar de lo que él hacía, pero en ningún momento comentó nada sobre el
niño. Ernesto, también ordenó dos tequilas, lo cual sorprendió sorprendio a
Vicky, pues en ese tiempo, esa bebida no era popular en esa ciudad. Después de más
de una hora de charla y de ver que no hablaba del paciente, se sintió preocupada
porque él había bebido alcohol, entonces le dijo que la llevara a su casa. El
aceptó, pero al despedirse le dijo: “Ya no te voy a dejar ir porque te he
estado buscando por todo el mundo y ya te encontré”. Al escuchar esto, pensó: “Este
viejo está loco y borracho”. Él le dijo: “Se ve tu luz impresionante, paso
mañana por ti para ir a comer”
Al día siguiente, un viernes, Vicky se fue a la casa
de una señora mayor a la que cuidaba desde que ella tenía 10 años, dijo a su
familia que si alguien la buscaba no dijeran a dónde fue ni cuándo regresaba. Cuando
volvió, le dijeron que todo el fin de semana el doctor estuvo llamando por teléfono
para preguntar por ella. Después de eso, Vicky no volvió a ver a Ernesto y
continúo trabajando olvidándose del asunto.
El primero de diciembre de ese año, Vicky fue voceada
en su trabajo para que atendiera una llamada telefónica, era Ernesto, quien la
saludó y le dijo que en su ciudad se iba a dar un curso de terapia. Le
preguntó: “¿no quieres venir?” Ella respondió
que salía de vacaciones justo al día siguiente, entonces él se ofreció:
“Si quieres te inscribo”. Vicky aceptó, y al otro día consiguió su boleto de
avión para ir al curso. Viajó el domingo y el doctor la esperó en el aeropuerto,
la llevó al hotel y le dijo que la mañana siguiente pasaría por ella a las ocho de la mañana.
El lunes ella estuvo muy arreglada para ir al curso,
Ernesto llegó por ella y la llevó al centro de rehabilitación de la ciudad, el
cual se consideraba el mejor y más avanzado del país, la presentó con la
directora quien era una amiga suya, y le
dijo que Vicky estaba interesada en conocer cómo se realizaban las terapias de
rehabilitación, en ese lugar. En ese momento Vicky se dio cuenta que Ernesto le
había mentido, pues no había ningún curso. La directora la recibió amablemente,
le mostró las instalaciones y le ofreció que podía ir cada día y ver las
terapias que ahí realizaban. Ernesto la dejó ahí, y le dijo que la recogería a
las dos de la tarde. Ella se quedó y conoció la forma de trabajo, que no le
impresionó, pues no era tan bueno como ella se había imaginado.
A las dos de la tarde el médico la recogió del centro
de rehabilitación, ella le dijo que eso no era ningún curso. Ernesto le dijo
que se quedara y aprendiera lo que pudiera de ahí, y la invitó a que por la
tarde lo acompañara a su consultorio y le ayudara a atender a sus pacientes. Vicky
fue con él, les dio a los pacientes un pequeño masaje y platicó con ellos, al
otro día, pidieron que estuviera ella cuando entraran a la consulta. Vicky se
quedó una semana en la ciudad, cuando se iba a regresar a su ciudad, ya en el
aeropuerto, Ernesto le dijo que se quería casar con ella.
En el mes de febrero volvieron a verse en un congreso
y volvió a reiterarle su deseo de casarse con ella, aunque Vicky no tenía ningún
interés ni sentía atracción por un hombre al que sólo había visto unas cuantas
veces y que además era doce años mayor que ella. Pronto se vio involucrada,
para sorpresa de todos sus amigos y familiares, en una relación que ni ella
misma tenía prevista, con este hombre al que nunca fue capaz de oponerse, pues
ella misma reconoce que en su familia todas las mujeres son sumisas, miedosas y les es muy difícil tomar
decisiones. Tuvo un padre muy autoritario, dominante y controlador, por lo que
le era imposible defender su postura ante cualquier hombre.
Su familia alarmada ante la posibilidad de que
estuviera tomando una decisión precipitada sobre un asunto tan importante,
trató de hacerla reflexionar, sin que consiguieran hacerla cambiar de opinión.
Ella misma no sabía por qué se dejaba llevar, pues dentro de sí, una parte
estaba inconforme y quería decir su desacuerdo, pero parece que algo muy
poderoso le impedía hacerlo. El mismo día de su boda, vestida con su traje de
novia se miraba al espejo y se decía así
misma, que no quería casarse con un hombre a que no conocía, pero fue incapaz
de decírselo a él.
Poco después Vicky se daría cuenta de que se había
casado con una persona un tanto singular, su esposo estaba muy relacionado con
personas que hablaban sobre temas esotéricos, hacían sanaciones energéticas,
incluso, él mismo veía el aura de las personas y sanaba con reiki. Convivían
con personas de diferentes países, que decían reconocer lugares sagrados donde
se encontraban puertas a otras dimensiones, que se dedicaban de lleno a ese
tipo de investigaciones y que incluso escribían libros sobre el tema.
Vicky no tenía queja de su esposo, pues él siempre fue
un hombre, trabajador y cuidadoso que la apoyaba para que estuviera siempre
actualizada en relación a la carrera que había escogido y parecía que realmente
estaba enamorado de ella. Formaron una familia con dos hijos y la vida siguió
su curso normal por 16 años. Una vida
tranquila, sin sobresaltos, se habían adaptado muy bien. Alguna vez, Ernesto le dijo que, desde que la
vio supo que ella era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida y
que lo que le había atraído era el modo tan cuidadoso y paciente con que la
miró atender al niño.
Un día sin embargo, él comenzó a estar enfermo, al
realizarle estudios descubrieron que tenía cáncer, comenzaron con el
tratamiento, pero la enfermedad estaba muy avanzada, así que en muy poco
tiempo, él murió y ella quedó sola a cargo de sus dos hijos. En la misma semana
en que murió su esposo Vicky volvió a su trabajo. Durante los años anteriores había
trabajado sólo en las horas que sus hijos iban a la escuela, pues su esposo
decidió que así fuera, por lo que en días festivos, cuando había junta en la
escuela de sus hijos o alguno de ellos estaba enfermo, ella los atendía.
Desde que Ernesto murió Vicky se dedicó por completo
al trabajo y a sus hijos. Siempre una mujer muy disciplinada y con dedicación y
esfuerzo, fue sacando adelante a sus hijos. Establecida en un consultorio
propio, trabaja todos los días e incluso, a veces, los domingos. Su trato
profesional, amable, alegre, discreto y muy humano, pronto le ganó bastantes
pacientes, de tal modo, que siempre tiene ocupada la agenda. Sus hijos
crecieron y empezaron su educación profesional. Los dos son hijos muy
disciplinados, ordenados y aplicados a su estudio. Ambos son conscientes del
esfuerzo con el que su madre les proporciona cuanto requieren y sienten un gran
respeto y admiración por ella.
Desde que se quedó sola, Vicky nunca pensó en la posibilidad
de volver a casarse. En su familia todos han tenido sólo una pareja, misma con
la que se han casado. Incluso, cuando ella era joven y asistía a las bodas de
sus amigas, estaba segura que no se casaría nunca y probablemente, así hubiera
sido, si no se cruza en su vida Ernesto.
A sus cincuenta años, sin embargo, era consciente de
una cosa: no tenía seguridad social, ni tendría pensión a la edad de jubilarse.
Su esposo siempre trabajó por su propia cuenta y tampoco le dejó ninguna
pensión. Y si bien aún era una mujer muy
fuerte y saludable, era un asunto que le preocupaba. La reciente y súbita
enfermedad de una amiga, le había hecho notar que si a ella le pasara lo mismo, no tendría atención médica
asegurada, ni tampoco el dinero propio para pagar los gastos de ningún
tratamiento.
El hecho de que en su familia de origen, todos hubieran
tenido únicamente una pareja con la que habían contraído matrimonio, tal como
ella lo hizo, quizás era la razón de que no hiciera ningún intento de encontrar
una nueva pareja, a pesar de que era joven. Vicky decidió trabajar sobre ese
aspecto de su vida en terapia y ser
capaz de superar ese patrón que se había repetido de generación en generación.
Quería librarse de él por ella misma y porque sus hijos estaban ya en edad de
tener también una pareja y no deseaba que ellos inconscientemente estuvieran
presos del mismo patrón familiar. Después de abordar el tema en una
constelación familiar en noviembre de 2016, decretó para misma, que encontraría
un esposo que pudiera compartirle su pensión. Y ahí empezó la magia.
Dentro su trabajo, Vicky conversaba con todos su
pacientes, algunos de ellos los atendía de varios años, y algunos también eran
familiares entre sí. Un día, el señor Mauricio, al que conocía desde hace ocho
años, le platicó que buscaba a una persona para casarse y heredarle su pensión,
pues él estaba ya jubilado y consideraba que su pensión era muy buena, por lo
que le parecía que sería un desperdicio que nadie pudiera beneficiarse de ella,
cuando él ya no estuviera. Mauricio había estado casado, su exesposa tenía la pensión de su actual
marido. Además su actual pareja, con la que ya tenía algunos años de
convivencia, no quería casarse con él debido a que ella disfrutaba de su
pensión de viuda que era el doble de la pensión de Mauricio, por lo que vivían
en una relación libre muy discreta. Al
escuchar esto, Diana, la asistente de
Vicky le dijo al señor Mauricio, en forma de broma, que se casara con Vicky
para que le dejara la pensión.
La familia del señor Mauricio estaba al tanto de la
intención de heredar su pensión a alguien, y todos, le habían sugerido algunas
personas para que contrajera matrimonio, pero, por distintas circunstancias a él no le habían parecido adecuadas ninguna
de las personas. El señor Mauricio tuvo una cirugía y un por unos meses no
visitó el consultorio de Vicky, cuando volvió, Diana le dijo: “¡qué sorpresa
señor Mauricio, creímos que ya se había muerto y que Vicky se había quedado sin
la pensión!”.
A partir de entonces, siempre que el señor Mauricio
iba a su terapia, bromeaban sobre el tema. Pronto, sus familiares también
consideraban que Vicky era la persona ideal para casarse con él y beneficiarse de la pensión. Una hija del
señor Mauricio también era paciente de Vicky, así que en broma, comenzó a
llamarla mamá, ella, desde luego continúo con el juego. Cada vez que la hija del
señor Mauricio requería de alguna terapia al llamaba por teléfono decía: “Hola
mamita, fíjate que tengo tal dolor en tal parte”. A lo que Vicky contestaba: “Pues
no está bien que teniendo una mamá terapista, tengas ese dolor, vente acá para
que te atienda”. El saludo y la conversación en la terapia eran en el mismo
tono, aludiendo siempre al matrimonio entre Vicky y el señor Mauricio.
Así se siguieron los meses, en los que Vicky había
decretado y visualizado cada día: “Va a llegar un señor mayor que se va a casar
conmigo para dejarme su pensión”. Fue un día de enero de 2017 que el señor Mauricio le dijo: “¿Cuándo nos
casamos? Ella respondió: “Cuando usted quiera”. Entonces él dijo que se
casarían el mismo fin de semana. Así que al día siguiente acudió a la oficina
de registro civil para averiguar los requisitos para su nuevo matrimonio. Entre
los documentos requeridos se encontraba el acta de divorcio, lo cual era un
problema, pues cuando el señor Mauricio se divorció, estaba tan enojado, que
nunca se presentó a recoger su acta. Ahora tendría que hacer los trámites
correspondientes para obtener ese documento.
Mientras tanto, en el consultorio Vicky, recibió la
llamada de su nueva hija, pidiéndole
una cita para su madre, quien había estado casada con el señor Mauricio. El día
de la cita, la exesposa del señor Mauricio
se presentó a la consulta, y de la manera más cordial saludó a Vicky,
agradeciendo el excelente trato que había dado a su hija y dijo, que
le parecía la mujer perfecta para casarse con el señor Mauricio y heredar
su pensión. Ya su hija, le había platicado un poco sobre la situación de Vicky,
que era viuda y había trabajado mucho para sacar adelante a sus hijos.
Vicky no sabía cómo darles la noticia a sus hijos,
pues no sabía cómo habrían de tomarlo. Su hija se sorprendió, pero estuvo de acuerdo
en que era algo bueno para su madre. Un
día, Vicky se sentó con su hijo y le habló: ”Hay una persona que quiere hacerme
un regalo, pero para poder recibir ese regalo, tengo que casarme”. Su hijo muy
sorprendido le dijo: ”¿Te va a regalar un carro?” Ella le respondió, “no es
algo mucho mejor”, y le explicó, que su
matrimonio era sólo para recibir la pensión cuando el señor Mauricio ya no
estuviera, pero que en realidad su vida sería la misma, ella seguiría en su
trabajo y en la casa con ellos, y el señor Mauricio con su pareja, con quien
tenía una relación firme y estable. El hijo entendió que su madre tenía razón,
pues en realidad le estaban haciendo un regalo, ella tendría una pensión y
seguridad médica ante cualquier emergencia.
Un día, la exesposa del señor Mauricio llevó a
consulta a su hija y le preguntó a Vicky
cómo iban los preparativos, ella le dijo que tenía que arreglar primero lo del
acta de divorcio, pues el señor Mauricio no la había recogido cuando era el
momento. Entonces la ex esposa, dijo que no había problema porque ella tenía su
acta y se la haría llegar lo más pronto posible al señor Mauricio, para que
pudiera casarse.
Cuando el señor Mauricio se volvió a presentar, Vicky
le dijo que ya sus amigas le habían hecho la despedida de soltera, pero que él
ya la había dejado como novia de rancho; vestida y alborotada. Por su parte el
señor Mauricio, ya con el acta de divorcio en sus manos, continúo con los
trámites para la boda, dejando en claro que el matrimonio era por bienes
separados
Esa misma semana el señor Mauricio y Vicky se estaban
casando. Ella por su parte, llevaba puestos unos aretes que la exesposa del
señor Mauricio le había regalado para la ocasión. Diana y la hija de Vicky fueron
los testigos de ella en la boda y al señor Mauricio, lo acompañaron dos de sus amigos.
Así de una manera tan rápida y para júbilo de todos,
el señor Mauricio y Vicky se casarón. Ninguna amiga de ella fue invitada, pues
todo ocurrió tan rápido, que nadie se enteró sino hasta varios días después. Después de la boda todo siguió como antes,
con excepción de que el señor Mauricio, comenzó el proceso de registro de Vicky
como su esposa, para asegurarle el derecho a atención médica y la pensión.
Actualmente Vicky tiene su carnet en orden, para cualquier emergencia, aunque
por fortuna, no lo ha necesitado.
Esta es una historia real, una historia de magia, en
donde un hombre tuvo el deseo de compartir con una persona trabajadora y
honesta, una pensión que es el fruto de
su trabajo. Un hombre que pensó en beneficiar a una mujer que mereciera ese
regalo. La historia de una mujer que tuvo la confianza y la fe suficiente para
crear y manifestar en la realidad lo que otros podrían considerar sólo un sueño
o una ilusión. Quizás todos los seres humanos podemos crear una realidad mejor
la que tenemos, realizando acciones, para ayudarnos los unos a los otros.