Ella es una
mujer simple, tan simple que nadie nota su presencia entre la gente. No hay
nada en ella que la distinga del resto de la muchedumbre, al menos, no algo
visible. Incluso a veces, esta mujer luce más insignificante que el resto de
las personas. Su andar lento y tambaleante, la cabeza baja, y la mirada
huidiza, casi temerosa, le dan un aire desvalido. Es nerviosa en su trato con
los demás, apenas alguien levanta la voz un poco, ella se encoge, intentando
esconder la cabeza entre los hombros. Ante el más mínimo cuestionamiento cede
rápidamente, tatamudea penosamente sin saber qué decir, sin saber cómo
defenderse.
En muchos
sentidos su apariencia es frágil, insegura ante todas las personas, no se
atreve a mirar a nadie cara a cara, directamente a los ojos. Como si no
perteneciera a este mundo, no encuentra un lugar propio, un sitio en donde
sentirse a gusto, al menos, no entre la gente. Parece siempre querer evitar el
contacto humano. Siempre fue así.
En la
escuela, cuando era niña se sentaba en la butaca más apartada del salón.
Hablaba apenas lo necesario, o sólo respondiendo lo que le preguntaran. Durante
el recreo se sentaba sola en la jardinera, debajo de un árbol. Particularmente
estaba la mayoría de las veces, debajo o arriba de un árbol. O bien, recostada
sobre el pasto, las manos detrás de la cabeza sirviéndole de almohada, mientras
miraba los pájaros en su ir y venir de los árboles. Sólo cuando tenía hambre se
levantaba y encaminaba sus pasos a su casa, ahí donde nadie la esperaba.
Vivía
solamente con su madre, quién regularmente no estaba en casa cuando regresaba
de la escuela, pues bien sabía que ella iba a trabajar de cocinera en casa de
una familia muy importante. Al menos comida, era algo que nunca le faltaba,
pues en aquélla mansión donde su madre servía, toda la comida que no se
consumía, les era regalada a los trabajadores. Los patrones sólo comían comida
fresca, recién hecha y gustaban de tener por lo menos dos menús distintos cada una de las veces que comían, así
que doña Hortensia, ese era el nombre de la madre, siempre llevaba a su hija
comida de sobra cada día.
La niña
entraba a su casa y miraba sobre la estufa la comida que le dejaba su madre, se
servía en un plato grande y salía al patio. Ahí, sentada con los pies cruzados
sobre el piso comía lentamente, a la sombra de su árbol favorito, un fresno. A
veces, dejaba caer algunas migajas de pan, y veía cómo las hormigas rápidamente
se acercaban a recogerlas. Podía pasar una hora o más, mirándolas recoger los
restos de comida. O bien, deliberadamente dejaba migajas cada vez más grandes,
pues quería ver con sus propios ojos, qué tan grande podía ser el trozo que
pudiera ser cargado por una sola hormiga.
Pero
parecía que las hormigas no se conflictuaban mucho, ya que cuando un trozo de
cualquier cosa era tres veces mayor que el tamaño de ellas, entonces de
inmediato, acudía otra hormiga para ayudar a llevar su carga a su compañera.
Esos insectos siempre actuaban rápida y eficazmente. Todas parecían saber
exactamente su lugar y su función. Eso era lo que Soledad, ese era el nombre de
la niña, admiraba más. Ella nunca había sabido cuál era su lugar, menos aún su
misión en la vida.
De niña, y
también ahora, Soledad sentía que en todo el universo no existía un solo sitio
para ella. No hallaba un espacio en donde sentirse a gusto. Apenas estaba un
poco cerca de alguién y tenía la impresión de que su presencia era desagradable
a otros. Ella trataba de pasar desapercibida todo el tiempo, en silencio, quieta,
sin mirar a las personas, encogiéndose lo más posible. Alguna vez, incluso
llegó a pensar, que para ella hubiera sido perfecto ser invisible.
Sola en la
escuela y sola en la casa. Los momentos más felices de su vida, eran cuando
miraba a los insectos. De haber sido capaz de hablar con soltura, habría podido
decir detalladamente las conductas de muchos de ellos, principalmente el de las
hormigas. Callada y quieta, observaba detenidamente a su alrededor. Cuando no
iba a la escuela, caminaba por el campo, mirando desde muy temprano a estos
laboriosos insectos.
Un día se
levantó muy temprano, al salir a su patio descubrió a su jazmín en puro tronco,
ni una hoja, ni una flor. En el piso se dibujaba el camino por el que sin duda,
durante la noche las hormigas habían transitado robando hoja tras hoja, su
jazmín.
Comenzó a caminar, siguiendo el rastro por un largo tiempo hasta llegar
a una enorme roca que se elevaba unos ocho metros desde el suelo. Miró hacia
arriba y ahí, detrás de esa roca, comenzó a dibujarse una intensa línea rosa,
que en poco tiempo se convirtió en un arco, después en un medio círculo, y
finalmente en un sol.
Era la
primera vez que se detenía a mirar el amanecer, pues su mirada la mayor parte del tiempo, estaba hacia abajo, en las
hormigas. Miró el resplandor en el cielo, sintió el tibio calor de los rayos
tiernos, y sintió que eran sólo para ella y nadie más. Sintió ese tibio calor,
como el abrazo que nunca había recibido de nadie. Como el abrazo del padre que
nunca conoció. Como el abrazo que su madre nunca tenía tiempo de darle,
abrumada por las prisas y el trabajo.
Ese era
exactamente el lugar y el momento que ella había anhelado toda su vida. Y ahí
había estado siempre, al inicio de cada día. Ese abrazo cálido que la hacía
sentir querida y acompañada.
Desde
entonces, ella ya no mira tanto las hormigas, ahora mira el cielo. Y sin faltar
un solo día lo mira todas las mañanas. No importa si el día está claro, gris,
nublado, lluvioso, frío o caluroso. Cada día es especial y único. Todos los
amaneceres son distintos y hermosos. Soledad ha visto el cielo teñirse de
distintos colores antes de que el sol se eleve. Y cada día camina a distintos
lugares para mirar el sol salir de distintos ángulos, persiguiendo cada mañana
disfrutar de ese tibio abrazo.
Miró tantos
amaneceres y guardó cada uno de ellos en su memoria. Y los guardó con tanto
detalle que cuando se siente sola, le basta recordar uno solo para volver a
sentirse acompañada.
Así que un
día decidió comprarse una cámara fotográfica, aunque a ella nunca le había interesado
la tecnología. Pero qué mejor manera podía tener para guardar un amanecer, sino
una foto. Aunque es cierto que nunca estaría completo, pues faltaría siempre el
tibio calor del sol, los destellos y tonalidades cambiantes que pintan el cielo
de distintos colores. Pero por lo menos, podría tener un poco del él, en esos
días cubiertos de densa niebla en que no se ve más allá de dos metros, o en
aquéllos días continuos de lluvia.
Y soledad
tomó muchas fotos, las cuales no se cansa de mirar nunca. Muchas de ellas están
adheridas en las paredes de su cuarto. Por lo que, ella duerme cada noche
cobijada por los amaneceres, mientras sus sueños caminan hacia el nuevo día,
hacia el instante que la hace más feliz, el que la motiva cada mañana a estar lista y dispuesta…a atrapar el siguiente amanecer.
En el principio era el
silencio, nada más que el silencio. Ni espacio ni tiempo existían.
Y entonces, Él decidió
crear la primer canción.
De su propio aliento
sopló con un suave movimiento, apenas una vibración débil, como el aleteo de
una mariposa.
Un sonido lento que fue
haciéndose rítmico y acompasado. Formando la primer nota…un breve silencio y
después la segunda…y después otra y otra.
Muchas notas. Se crearon
tantas, ordenadas de diversas formas, y cuando se hicieron fuertes y
consistentes, entonces fueron suficientes para crear al primer ser vivo.
Se enlazaron entre sí,
se tejieron para adquirir forma, textura y color.
Surgieron hermosos y
vibrantes seres. Ellos no lo saben, pero su vida esta sostenida por una
canción.
Sopló una, mil e
incontables veces, creando millones de notas.
Sopló muy fuerte para
hacer las enormes estrellas y planetas.
Cada nota, cada
vibración, sostenidos sobre dos ejes: tiempo y espacio.
La duración del tiempo,
y el espacio entre las notas, crea la forma, la consistencia, cada una de las
características que lo hacen únicos y diferentes a los seres.
La vida se mueve al
ritmo de la música con que en su inicio se escribió.
Cada latido del corazón,
es un recordatorio de la primera nota vibrante, del primer sonido que lo creo.
Cada movimiento del
cuerpo se hace de acuerdo al primer ritmo creador.
A la primer canción se
siguieron miles y miles. Tantas como seres y cosas hay en el universo.
Todo creado del aliento
de dios, salido de su propio corazón.
Cada ser vivo fue
obsequiado con una parte del mismo dios: el alma.
En ese pequeño
fragmento, escrito en el mismo lenguaje musical, se guardo la primer canción y
la historia de su propia evolución.
Una canción que pocos
escuchan, escondida tras el silencio profundo y la quietud.
Como un latido suave, la
canción espera a ser cantada, espera a hacer vibrar el corazón del hombre.
Recordándole su origen: Dios.
Francisco es un hombre alto, deIgado,
de mirada ausente. De carácter apacible y solitario, demasiado callado y
tímido, no tiene muchos amigos. Sin
embargo va con frecuencia a los bailes en las fiestas del pueblo. No le gusta
bailar, pero le agrada ver a las jovencitas. Más de una es de su agrado, pero
no se atreve a acercarse a ninguna. Ellas se sienten atraídas por su docilidad.
Cada vez que necesitan algo se lo piden a él, pues bien saben que no se negará.
Él está enamorado de Antonia una
muchacha de un pueblo vecino, la conoció cuando cursaba la escuela secundaria,
pero nunca se atrevió a conquistarla. Ahora es más difícil para él acercarse y
los días se le van pasando sin que encuentre la manera de hacerlo. Una noche
decide asistir a un baile en el pueblo donde
ella vive con la esperanza de encontrarla, pero esto no ocurre. En espera de
que el baile termine para regresar a su pueblo caminando con otros jóvenes,
comienza a beber cerveza. No está acostumbrado al alcohol así que pronto se
siente mareado y desinhibido, por fin, se atreve a invitar a bailar a una
muchacha: Carmen.
Ella baila con él, no una sino
varias veces, al mismo tiempo que le coquetea. Él es demasiado tímido para
rechazarla, así que permite que el juego de la seducción avance. Ella lo que
quiere es sentirse bonita, sentirse deseada. Después de haber peleado con su
novio, decidió ir al baile y coquetear con otros para hacerle sentir celos.
Pero lo que no esperaba era encontrar a su novio con otra. Así que llevada por el
enojo y deseo de venganza decide seducir a Francisco.
La borrachera, la timidez y la
inexperiencia de Francisco lo hacen caer en el juego. Así que al terminar el
baile la invita a irse con él a su casa.
Ella acepta. En su pueblo, esta es una práctica común en varias parejas jóvenes
que deciden unirse. Llegan a la casa de los padres del novio, y después de
pasar la primera noche juntos, al siguiente día, la nueva pareja acompañada de
los padres del novio, va a casa de los padres de la novia a notificarles su
decisión de casarse.
Así ocurrió en el caso de
Francisco, aunque al siguiente día, una vez pasada la borrachera, no está
contento con lo que ha hecho. Pero no encuentra la manera de salir del embrollo.
Él es incapaz de rechazar a una mujer, y mucho menos, de avergonzarla públicamente.
Así que estoica y resignadamente asume un matrimonio sin decir nada.
Durante los primeros meses, su
relación no funciona bien, pero tiene la esperanza de que con un poco de tiempo
y de paciencia, las cosas mejoren. Aunque no tardará en darse cuenta qué eso simplemente
no sucederá. Su esposa es una mujer muy demandante y controladora. Siempre
quiere saber a dónde va, qué hace, con quién. Apenas lo escucha saludar a una
mujer, quien quiera que sea, sin importar que sea joven o mayor, le arma una
escena de celos. Es una mujer que se exaspera a la mínima cosa y pretende
imponer su voluntad a gritos. Cada pelea, día con día, lo convence de su mala
elección y se dice a sí mismo: “esta mujer no es para mí”.
Los días continúan su curso,
atrapado en un matrimonio molesto, decepcionante. Las semanas se hacen meses y
en silencio, Francisco soporta a su
esposa pasivamente. Vienen los hijos, sin que por ellos logren acercarse entre
sí. Él cumple lo que considera es su obligación: trabajar y dar sustento a su
familia. Pero su casa no es un hogar en donde quiera quedarse. La mayor parte
del tiempo lo pasa fuera, con los amigos, en la calle. Ve a sus hijos crecer y
por ellos, mantiene el silencio y evita las peleas cuando vienen los reproches
de Carmen. Él calla, evita o evade, mientras un pensamiento fijo se repite como
un mantra en su mente: “esta mujer no es para mí”.
Su vida se torna insípida,
vacía, sin colores. Lo único importante para él son sus hijos. Y la mujer que
es su esposa se le hace cada vez más intolerable, pero el amor a sus hijos es
una cadena que lo ata a ella. Él no conoció a su padre, pues huyó apenas supo
que su madre estaba embarazada. Siempre
ha dicho que, lo único bueno de su matrimonio y su vida son ellos. No quiere que crezcan en la misma situación
que él. Ni está dispuesto a perderse la
oportunidad de verlos crecer, no puede imaginarse su vida lejos de ellos. Los
quiere a todos, pero principalmente a su hija, la más pequeña. Una niña frágil,
enfermiza, la más vulnerable y a quién siente, tiene el deber de proteger más
que a sus hermanos. Sus hijos es todo lo que tiene, sigue con su determinación
de mantenerse en ese matrimonio, aunque a cada complicación con su esposa, se
repite como una letanía: “está mujer no es para mí”.
Se pasan los años sin que su
matrimonio mejore, quejándose débilmente, tratando de evitar peleas que son
inevitables. Pues no surgen a causa de él, sino porque es la forma en que a su
esposa le gusta vivir. Un matrimonio que se ha vuelto un calvario, pero que ni
aun así, jamás tuvo la intención de terminarlo.
Un día, yendo a trabajar a un
pueblo vecino, conoce a otra mujer muy joven y atractiva, sin compromiso, madre
soltera, ¿cómo y cuándo se relacionó con ella? Nadie lo sabe. Simplemente un
día a Evelia le empezó a crecer el vientre. Un nuevo hijo venía en camino, y a
ese le siguieron otros tres.
Francisco tiene una nueva
familia que es un secreto a voces, lo saben todos en el pueblo y con el tiempo
se entera también su propia esposa, a quien esto parece no importarle. Los años
pasan, los niños crecen, cuatro en total, ellos no saben quién es su padre.
Cuando alguno de ellos se atreve a preguntar a su madre, Evelia responde que a su
padre se lo comió un perro. Ante esa respuesta, los niños no vuelven a
preguntar. De cualquier forma no es importante, en ese pueblo hay muchos niños
sin padre, tras el reciente término de la revolución.
La nueva familia, tampoco es
motivo para intentar separarse de Carmen, más bien es la oportunidad de no
asfixiarse en su monótono matrimonio. Lleva años viviendo de esa manera y
aunque sus hijos han crecido y formado su propia familia, parece haberse
acostumbrado a esa forma de vida. Para Evelia, tampoco es importante casarse,
hace años perdió la confianza en los hombres. Para ella los hombres son una
carga innecesaria, un mal que es mejor evitarse. Siempre ha dicho, que no
necesita un hombre que la controle, a quien someterse y obedecer. Prefiere ser
una madre soltera, aunque tenga que trabajar duro para mantener a sus hijos.
Francisco y Carmen como siempre,
atados por la costumbre. No hay nada nuevo, nada diferente, podían haber vivido
así hasta la eternidad, pero hasta la eternidad se hartó de ellos.
En un día de trabajo, Francisco subió
a un árbol para derramarlo. No tenía ya la habilidad de sus años jóvenes. Un
mal cálculo al apoyarse en una rama demasiado frágil para su peso fue
suficiente. Una caída vertiginosa, un golpe contundente sobre la misma rama que
se rompió. Las costillas rotas, perforándole un pulmón y una agonía lenta
mientras sus compañeros trataban de auxiliarle. Hubo tiempo suficiente para
pedir ver a Evelia por última vez. Ella vino, lo miró sin perturbarse siquiera
y se despidieron serenamente. De los ojos de ella no cayó una sola lágrima. Era
una mujer dura, incapaz de mostrar ningún signo de debilidad por un hombre.
Francisco se sintió feliz de
morir en los brazos de la mujer por la que sintió lo que tal vez, fuera amor. La
que hizo que sus días dejaran de ser grises, a pesar, de que nunca vivió con
ella. Sintió como si por fin, hubiera sido rescatado de aquélla mujer que en
una noche de borrachera lo atrapó. Una mujer a la que nunca pudo pertenecer y que siempre
sintió distante y ajena. Y que sin embargo, fue su compañera de toda la vida. Aquélla
de la que no tuvo el valor de alejarse, aunque desde el primer día que vivió
con ella, una voz interior le dijera: “esta mujer no es para mí”.
Hace muchos millones de años comenzó la vida en este planeta. El hombre mismo
ignora desde cuándo su especie comenzó a dominar la naturaleza. Algunos
exploradores, arqueólogos e historiadores han encontrado restos de
civilizaciones de las que se tiene poca o nada de información. Miles de
leyendas en el mundo hablan de enormes ciudades antiguas que alguna vez,
formaron grandes imperios. Ciudades en las selvas, excavadas entre las rocas o
incluso, vestigios que hoy se encuentran en el fondo del mar.
Pero las leyendas sobre
enormes civilizaciones más avanzadas que la nuestra no pertenecen al pasado.
Hoy día, muchos hombres y mujeres afirman ser testigos y haber estado en
ciudades más modernas que las que habitamos. Personas que relatan haber viajado
a planetas lejanos a bordo de veloces naves extraterrestres, incluso, algunos viajeros han traido consigo alguna
muestra de la existencia de esos lugares. Objetos que no dejan lugar a dudas,
pues no existen en nuestro planeta. Piedras y metales, son principalmente la
muestra.
Pero no todas las ciudades
modernas pertenecen al pasado o a mundos lejanos, pues hay varias personas que
afirman haber estado dentro de nuestro planeta, en una de ellas.
Cuentan que en ciertos
lugares de los bosques, montañas, selvas, mares y lagos de este planeta se
encuentran varias entradas secretas a la ciudad más perfecta jamás imaginada
por el ser humano. Es una enorme ciudad habitada desde hace miles de años.
Algunos hombres la han visto, han estado dentro de ella y han convivido con sus
habitantes, y más aún; algunos se han quedado a vivir en su interior para
siempre, desapareciendo de la faz de la tierra.
Dicen que esta enorme y
ultramoderna ciudad fue consturida aún antes de que el ser humano habitara este
planeta.Su diseño y construcción en nada se parece a nuestras más modernas
ciudades, pues los seres humanos son incapaces de realizar este tipo de
construcción. La ciudad blanca, tal como ha sido nombrada por los humanos que
la han visitado, debe su nombre a que está siempre iluminada. Aunque a simple
vista, no se ve cómo puede ser esto posible, pues no aparecen sistemas de
iluminación, ni de cableado. Pareciera
que la luz es completamente natural y que de alguna manera simplemente
existe en las cosas mismas.
Algunas personas que han
estado ahì, dicen que esta ciudad se encuentra en lo más profundo de la tierra,
ahí en donde nosotros creemos imposible la vida. Pero sus habitantes cuentan
con la tecnología y los conocimientos para hacer habitable hasta el más
inhóspito de los lugares. Dicen que en el centro de la tierra hay un sol, que
brilla permanentemente, por lo cual, la noche simplemente no existe. Y que es
precisamente el sol interno, lo que hace
que todo esté iluminado siempre y lo que produce la gravedad de la tierra.
Pocos son los humanos que han
encontrado alguna de las entradas por simple casualidad y que se han atrevido a
entrar y explorar. Pues la verdad es que estan perfectamente disimuladas en
medio de la naturaleza. He aquí la historia de un hombre que consiguió entrar a
la ciudad...
Un día, un cazador, cansado
de perseguir una presa que finalmente se le escapó, apoyó su mano sobre una
enorme piedra, la cual al instante comenzó a deslizarse hacia su costado. Al
perder su punto de apoyo,estuvo a punto de caer al suelo, y al dirigir su mirada
hacia abajo tratando de no golpearse, vio ante sí una entrada por la que
descendía una enorme escalera de caracol que parecía no tener fin.
El cazador sorprendido y
temeroso miró al interior apenas iluminado tenuemente con los rayos del
sol. Pensó que no era posible que en ese
lugar tan alejado de su pueblo pudiera existir nada construido. Por varios años
había transitado por ese camino, en busca de sus presas, sin que jamás hubiera
notado nada distinto del paisaje del bosque. Pero ahora, de pronto, estaban frente a él, esas escaleras. A pesar de su miedo, avanzó
unos cuantos pasos para tratar de mirar hacia el fondo, aunque más tardó en hacerlo,
antes de darse cuenta que no era sensato adentrarse a un lugar
desconocido sin algo para iluminarse, así que decidió volver sobre sus pasos,
y pensó en volver otro día con todo lo
necesario para explorar el sitio.
Pasaron algunos días, antes
de que decidiera platicar a uno de sus
mejores amigos lo que había encontrado. Al escucharlo, su amigo también se
sintió intrigado por el hallazgo, y los dos decidieron ir juntos a explorar el lugar.
Se prepararon con lámparas e hilos para marcar los sitios por los que irían
pasando y poder dejar señales para saber por donde regresar. Llevando consigo
agua y un poco de comida seca, se lanzaron a la aventura.
Los dos hombres iniciaron su
recorrido muy temprano, cerca de medio
día llegaron a la entrada, y con gran cautela comenzaron el descenso. No era la
primera vez que exploraban algo desconocido, pues en sus tiempos de juventud,
habían tenido la pasión de buscar tesoros. Sabían qué precauciones tomar para
no correr tantos riesgos. Habían avanzado unos cuantos pasos, pues aún podían
mirar el resplandor de la entrada, cuando de pronto ante sus propios ojos, todo
se iluminó como por arte de magia. Ante ellos apareció una interminable
escalera en forma de caracol que descendía sin que se pudiera ver el fondo.
Sorprendidos por la luz que los iluminaba continuaron el descenso. Al llegar a
piso firme, caminaron mucho tiempo, sin saber cuanto, pues sin ver el sol no
tenían referencia alguna para calcular la hora. La iluminación era siempre
igual.
Después de un gran rato
tomaron un descanso. El ver todo iluminado parecía darles la seguridad de que
no corrían ningún peligro. Siguieron avanzando hasta que finalmente llegaron a
un gran espacio abierto, no se veía el techo de ninguna caverna. Lo cual
parecía contradictorio pues se habían metido a una, por la escalera. Era como
si fuese de día, pero la luz no era intensa, pues no dañaba los ojos, ni se
sentía calor. La temperatura parecía perfecta. Había muchas plantas, todas
desconocidas, pero de follaje muy abundante y de hojas plateadas, y blancas.
Caminaron por un buen rato
hasta que sintieron hambre, entonces comieron parte de las provisiones que
habían llevado consigo. De entre las plantas observaron pequeños animales
voladores con alas de colores brillantes, y entonces, se percataron de algo
inusual: que aún los animales que no tenían alas podían flotar en el espacio.
Por supuesto, se quedaron estupefactos ante esto. ¿cómo podían ellos flotar?
Siguieron avanzando por lo
que era un amplio camino, no había nada que aparentara ser peligroso. De vez en
cuando oían el murmullo que hace el agua cuando corre por un río o cae por una
cascada. Agua completamente transparente dejaba ver el fondo del arroyo, hasta la más minúscula de las piedrecillas
era visible. Caminaron mucho tiempo hasta que su cuerpo empezó a sentir el
cansancio. Habían estado avanzando por mucho tiempo, sin detenerse,
maravillados por lo que veían, que no habían dormido, entonces decidieron hacerlo a la orilla del camino.
Durmieron sobre el suelo,
que para su desconcierto que era más suave que el suelo de la superficie
terrestre. Durmieron y descansaron todo
el tiempo que quisieron sin que nada los molestara. Después de varias horas reanudaron
su camino. No sabían cuanto tiempo llevaban ahí. Desde que iniciaran su
recorrido habían comido tres veces,
cuando su cuerpo les pedía alimento, pero fuera de eso, no tenían mayor
referencia.
Continuaron avanzando,
y durmieron tres veces más, hasta que
llegaron a un lugar en donde vieron construcciones metálicas enormes. Había
también pilares de piedras de colores o cristales. Enormes pilares brillantes
sostenían bóvedas de lo que parecían ser templos, pues se veían a muchas
personas reunidas en ellos.
Algunos iban y venían,
otros simplemente estaban sentados. Pero todos vestían ropa sencilla de color
claro. Entonces pudieron ver que muchos de ellos al desplazarse no tocaban el
piso, más bien parecían flotar sobre él.
Ninguno de ellos usaba calzado. Eran escasos los que en realidad
caminaban. Fuera de esto, en apariencia nada podía distinguir a los unos de los
otros. Observaron por un buen rato, hasta que una voz a su lado les preguntó que
hacían ahí.
Había una persona que les
estaba hablando aunque no veían que moviera los labios. Se asombraron de ver
esto, y más asombrados estuvieron de escuchar una voz contestaba las preguntas,
aún sin que ellos las hicieran. Sin mover los labios les daba las respuestas,
parecía adivinarles el pensamiento. Fue sorprendente que respondiera a todo lo
que se le preguntaba. Esa persona no mostraba estar sorprendido por la
presencia de los dos hombres. Parecía que él no tenía ninguna curiosidad sobre
los visitantes. La respuesta les llegó pronto. Ellos sabían de sobra todo acerca
del hombre que habita en la superficie terrestre.
Fueron invitados a recorrer
la ciudad, la cual por cierto era enorme, y todas sus preguntas fueron
respondidas. Aunque para los visitantes no era posible entender todo que les
decían. Pues dentro de la ciudad, vieron cosas que jamás habían visto, ni
imaginado. Todo funcionaba de manera perfecta y sin el menor ruido. Los
habitantes se comunicaban entre sí, a través del pensamiento, y parecían estar
siempre de acuerdo entre ellos. Pero, ¿Quiénes eran ellos?
Se nombraron a sí mismos los
guardianes del planeta. Seres muy
avanzados cuyo propósito es cuidar de la
evolución de la humanidad y si el hombre lo permite, ayudarle a vivir en mayor armonía con la
naturaleza del planeta. Parte de sus funciones es mantener la integridad del
planeta. Son ellos quienes se encargan de que planetas, estrellas o cuerpos
externos no se impacten con la tierra. También han evitado que grandes volcanes
hagan erupción en gran magnitud, sobre todo si están cerca de las ciudades más
grandes. Pueden evitar o reducir a lo mínimo catástrofes naturales. Y en
algunos casos han auxiliado a los hombres que quedan atrapados entre los
escombros cuando se producen derrumbes por terremotos. También ha sucedido que
ayudan a ciertas personas cuando están en situaciones de peligro y después
simplemente desaparecen silenciosamente como si fueran fantasmas.
Ellos habitan en lo más
profundo de la tierra desde hace millones de años, pero no están solamente
aquí, sino que continuamente viajan a otros planetas en su labor de cuidado y
supervisión. Viajan en naves interestelares a velocidades extraordinarias, pues
sus naves no requieren de los combustibles fósiles que usamos los humanos,
porque ellos usan los elementos que se
encuentran en el espacio, los cuáles son capaces de hacer producir energía
rompiendo su núcleo.
Continuamente sus naves
atraviesan el espacio terrestre, se adentran por el mar, o los enormes cráteres
de los volcanes. El fuego que hay dentro de ellos, no es problema, pues sus
naves están hechas de metales especiales que no se incendian. Naves elaboradas
con metales de otros planetas y que incluso deben permanecer a temperaturas
elevadas para lograr mantener su campo magnético y gravitatorio. Es por ello
que cuando ellos viajan dentro de las naves usan trajes especiales que los
protegen del calor y la radiación de los metales.
Sus naves viajan a
velocidades inconcebibles para nosotros, lo que hace también imposible de ser
vistas para la mayoría de los humanos. Cuando se acercan a la tierra y están a
punto de adentrarse a las profundidades disminuyen su velocidad, y es entonces,
que pueden ser visibles para el ojo humano, pero tan sólo por ese momento.
Llegan al centro de la tierra a través de lagos cráteres, volcanes y puertas
que ellos tienen para entrar y salir desde hace miles de años.
Los guardianes de la tierra
son físicamente tan parecidos a nosotros, que algunos llegan a vivir entre los
humanos por algunas temporadas, sin que nadie pueda percatarse de ellos. Es
para ellos tan fácil adaptarse y actuar como nosotros, pues conocen todo sobre nuestra civilización y son
capaces de leernos el pensamiento. Saben de su misión para con el hombre, no
tienen ningún interés de invadir nuestro planeta o dominar y esclavizar a la raza humana. Pues
para ellos sería tan fácil hacerlo, el hombre simplemente está indefenso ante
su tecnología. Su nivel evolutivo es muy
superior al nuestro. Su conocimiento está más allá de la raza humana, somos sólo
una de las especies a las que vigilan y guían en los distintos planetas
habitados.
Algunos de los inventos del hombre han sido
guiados por ellos, quienes sutilmente introducen información para que él
hombre pueda desarrollar ciertas creaciones. Tratan de guiar a la humanidad
hacia un mejor desarrollo, enseñando el cuidado de la tierra, de la naturaleza.
Incluso algunos de ellos han establecido contacto con seres humanos especialmente
perceptivos para enseñarles y guiarles en técnicas de sanación que han sido
utilizadas por otras civilizaciones ancestrales, incluso de otros planetas.
Sanadores con energía y piedras.
A veces, los que habitan
entre nosotros, llegan a formar pareja con algunos humanos, nunca tienen
descendencia con ninguno de ellos, pues no les está permitido hacerlo. Respetan
a la raza humana, la vigilan y la ayudan. Algunos han llegado a convivir con
los humanos por muchos años, cambiándose de lugar para vivir. Y cuando deciden
irse simplemente desaparecen sin decir nada, sin dejar rastro de hacia donde se
fueron. Son muy cautelosos y herméticos, hablan lo menos posible para pasar
desapercibidos.
Ellos están aquí desde
siempre, desde la creación misma de la humanidad, guiando sutilmente al
hombre, tratando de encaminarlo hacia lo más adecuado para el planeta y la vida
misma. Cuando algún humano visita su ciudad es bien recibido y todas sus
preguntas son respondidas, aunque para el hombre no sea posible comprender toda
la información que se le da. Quienes han estado ahí, comprenden que el ser
humano es pequeño, ignorante y demasiado primitivo en relación a otras
civilizaciones interplanetarias. Todo cuanto hemos creado e inventado en
nuestro planeta ha sido ya creado en planetas lejanos. Civilizaciones que
también han perecido por errores como los nuestros, seres que destruyen la
vida. Que toman de la naturaleza mucho más de lo que necesitan.
Y así estos dos hombres
conversaron largamente con aquél pacífico ser, que pacientemente les respondió
a sus preguntas. Recorrieron la ciudad, cuya belleza es casi imposible de
describir pues nuestros más hermosos jardines son nada en relación a la belleza
que ellos pueden crear. Disfrutaron de la hospitalidad de sus anfitriones, sin
percatarse de cuanto tiempo había pasado. Y al mirar la magnificencia de esta
civilización se sintieron inmensamente pequeños.
Salieron con mucho pesar en
sus corazones, pues en realidad era muy grato estar en ese lugar, ellos
hubieran deseado permanecer más tiempo ahí, pero sabían que afuera su familia
los estaba esperando, que estarían preocupados por ellos. Los llevaron a la
salida para que no tuvieran que caminar más y una vez fuera de la caverna,
sintieron que habían estado en un mundo muy distinto.
Retomaron el camino a su
pueblo. Cuando encontraron a sus conocidos todos se sorprendieron de verlos
sanos y salvos, pues tenía dos meses que se habían desaparecido sin que
hubieran podido encontrar una señal que indicara a dónde habían ido. Les
preguntaron donde habían estado todo ese tiempo sin comunicarse con su familia.
Y ellos no supieron que responder. Pues estaban en perfecta salud y aún
llevaban parte de las provisiones que habían llevado consigo.
Tiempo después se animaron
a contar la historia de esa hermosa ciudad blanca, y por supuesto, nadie les
creyó. Algunos dijeron que el vagar tanto tiempo por el campo les había hecho
perder la cordura. Otros dijeron que tal vez, habían consumido hongos
alucinógenos. Y aún cuando ellos estuvieron dispuestos a mostrar la entrada por
donde llegaron a la ciudad blanca, no pudieron hacerlo. Pues cuando llegaron a
ese lugar, simplemente, no estaba. Los guardianes habían sellado esa entrada.
Pero en otros lugares,
otras entradas a la ciudad blanca existen, quizás si miras bien, si escuchas con atención mientras caminas por
el campo, alguna vez te encuentres con una de ellas. O quizás cerca de ti, está
un guardián del planeta viviendo. Pero
no temas, no está aquí para hacerte daño, sino para ayudar a ti y al planeta.
Siento como mi cuerpo es
ligero, más ligero que una pluma, flota en el aire, no existe la fuerza de
gravedad que me jale hacia la tierra. ¿cómo ha podido suceder esto?, ¿dónde
estoy?
Hay un gran silencio,
una profunda calma. Dos seres
luminosos me toman de cada lado, me
elevan hasta un lugar muy alto, tan alto como no imagine podía existir. Me
dicen que mis preguntas serán respondidas. Me llevan a un templo enorme, con
altas columnas de color blanco y coral. Ahora me presentan ante mi padre, si mi
padre divino, mi creador, el creador de todo lo que es, lo que fue y lo que
será. Tengo esta oportunidad, me la he ganado. Eso dicen, no se cómo pero lo he
hecho.
Entonces lo siento en mi corazón, en mi alma, en todo mi ser, es el calor
más tibio y suave que nadie puede imaginar, como una caricia perpetua. Me envuelve
toda, y puedo percibir varias tonalidades de blanco, tantas como no sabía que
hubiera. Hay destellos de muchos otros colores mezclados, colores que nunca
había visto. Una emoción fuerte me recorre, algo dentro de mí parece reconocer
esto que ahora experimento. Siento algo muy amoroso dentro y fuera de mi, una energía palpitante
que me envuelve. No hay necesidad de
palabras, la sensación es incuestionable.
Y tengo en los labios la pregunta que he querido hacer toda mi vida,
aquélla que me he formulado una y mil veces. Por la que me desvelé tantas
noches y me cansé de esperar la respuesta. Este es el momento que anhelé y aún
no puedo creerlo. Por fin me animo a decirla:¿por qué a mi? Sí me refiero a mi
vida, a todo el dolor y sufrimiento que he padecido. No hay necesidad de
explicar más, él sabe a lo que me refiero. Y me responde lo que nunca pude
imaginarme:
-Tú lo
elegiste, yo sólo respete tu decisión.
-Y yo me
quedo estupefacta. ¿Cómo pude elegir el dolor en mi vida? Eso no es sensato, ni
coherente. Nadie haría eso.
-Recuerda,
lo elegiste como un regalo de amor para tus hermanos terrenales. Ellos
necesitaban de ver tu valor, tu empeño, tu coraje por vivir. Necesitaban una
inspiración que les ayudase a levantarse cuando se sintieran desfallecer, algo
que motivara el valor para continuar con
la lucha de la vida. Hay lecciones que no se pueden decir con pálabras, tienen
que mirarse con los ojos, y unas incluso se tienen que vivir. Todo es parte de
un aprendizaje.
Pero, ¿por qué yo?
Tú tienes muchos ángeles que podían hacer esto mucho mejor?
Porque sólo mis hijos más fuertes pueden soportar el
dolor, sólo ellos son capaces de levantarse una y otra vez. Sólo ellos pueden
demostrar la fortaleza de dios en sus espirítus. Y sólo ellos pueden extraer
una enseñanza de este tipo de experiencias.
¿Y cómo es que no recuerdo haber hecho esta elección?
Porque te has separado de mí, del todo. Cuando vuelvas
definitivamente recordarás todo sobre esta vida, y las anteriores y las
leciones que has asimilado de cada una de ellas.
¿Pero todo este tiempo he cumplido sólo tu voluntad?
Pero mi voluntad
es la tuya. Eres parte de mi. Todo esta dentro del plan divino que es perfecto.
Y mi plan, es un plan de amor perfecto para ti y todos tus hermanos.
¿Y por qué si eres tan poderoso permites el dolor, el
hambre, el sufrimiento, la muerte?
Todo eso que ahora ves como real, es sólo apariencia. Lo
real es el amor, tu esencia, tu alma, eso que está ahora conmigo hablando. El
dolor, el hambre la miseria, el sufrimiento, son parte de las lecciones que
ayudan al hombre a mejorarse a sí mismo y es pasajero, circunstancial,
temporal. No en todas las vidas te ha tocado sufrimiento, o miseria, o dolor.
Todos los lugares, familias y circunstancias en donde estuviste en cada
vida se eligieron para tu mayor bien, para el perfeccionamiento de tu alma. Hay
almas jovenes que cometen muchos errores y hay almas viejas que son muy
sabias. Y en esta cadena de amor, los
más sabios y gandes ayudan a los más jóvenes e inexpertos. Hiciste un regalo de
amor para tus hermanos y eso siempre es compensado.
Y la muerte, la muerte no existe. El cuerpo es sólo el
venhículo de esto que en realidad eres. El cuerpo es el instrumento que permite
a tu alma experimentar, moverse en el mundo físico en el que vives. Al
finalizar tu vida, sólo muere el cuerpo, pero la esencia permanece, el
aprendizaje, la experiencia, el amor, eso es lo real. Lo demás es
una ilusión terrorífica que el hombre ha creado.
-Pero tu permites que todo esto ocurra, la guerra, la
destrucción, el hambre.
Nada de eso fue creado por mi. Yo cree al hombre y a la
mujer a mi imagen y semejanza. Los puse en un planeta en donde pudieran tener
de todo. Un lugar en donde hubiera suficiente y abundantemente para todos. Pero
el hombre, quiso ser diferente, quiso separarse y se fue alejando cada vez más,
hasta que se perdió por completo, hasta que olvidó su origen divino. Y cada vez
tomó decisiones que lo separaban más de mi y de sus hermanos, sin comprender
que todo es parte de lo mismo. Pero yo estoy aquí esperando a que vuelvan, y
mis ángeles trabajan incansablemente tratando de llevar mis mensajes a los
hombres.
El hombre permitió la entrada al miedo en su corazón
cuando olvidó su origen divino. Entonces olvidó que siempre tendría todo por
ser mi hijo. Tuvo miedo de que le faltara algo y empezó a acumular todo cuanto
le fue posible, comenzó a arrebatar a su hermano. Olvidando por completo que
quien da, recibe mucho más multiplicado.
Y entre más grande es su miedo, mas grande es la
necesidad de acumular. Los hombres con más dinero, son los más hambrientos,
pues tienen el hambre que no se puede saciar. El hambre de un pobre puede
colmarse con un plato de comida. Pero la de un rico, es imposible de calmar.
Todo el dinero, oro o propiedades del mundo no son suficientes para llenar el
vacío que hay dentro de ellos. Roban para calmar ese vacío, que no es sino un
vacío de amor.
Así que cuando pienses en la riqueza, piensa en para qué
la quieres, para qué se te concede. Porque todo cuanto fue creado lo fue para
ser compartido, no para ser acaparado, no para sojuzgar, humillar, o manipular
a tu hermano.
Además no hay necesidad de acaparar nada, pues nada
material puede comprar el cielo ni hacer crecer el espirítu.
-¿pero, tu puedes detener esto, la guerra el sufrimiento,
hacer que el hombre recuerde su origen divino?
Sí así es, pero entonces estaría atentando contra el
derecho del libre albedrío de mis hijos. Ellos eligen lo que quieren y yo les
respeto y cuando quieren volver a mi los espero con los brazos abiertos. Cuando
ellos esten listos para volver a casa, lo harán, cuando hayan aprendido su
lección. Por ahora estan en un proceso de aprendizaje. Y recuerda toda esa
pesadilla de guerra y hambre, es sólo una fantasía. El dolor, el sufrimiento,
el hambre, no son eternos, el amor sí.
-¿pero por qué esperar tanto tiempo, si ahora se podría
acabar todo lo feo de este mundo?
Porque todos los seres divinos siguen un camino de
aprendizaje, y el hombre es un ser divino aunque no lo recuerde. Todos y cada
uno de ellos requieren de vivir experiencias para obtener aprendizajes. Nada
está hecho al azar. Cada quien está donde y con quien debe estar, hasta que
llega el momento en que ha superado su lección, puede liberarse e iniciar otro
aprendizaje. Además siempre hay almas viejas ayudando y ángeles guiándolos y
protegiéndolos si es que ellos lo piden.
Y el tiempo es algo relativo, la eternidad no tiene
límites. Los límites sólo existen para el cuerpo físico. En el mundo
espiritual, todo es y no es al mismo tiempo, todo puede ser cambiado en un
instante, nada es imposible. Así que cuando el hombre regrese al mundo
espiritual, nada de lo que ahora crees real existirá. Todo el mundo de horror
que ahora percibes con tus limitados sentidos, es sólo una lusión.
-¿y como recordará el hombre su origen divino para salir
de esta pesadilla?
A todos y a cada uno de mis hijos le mando infinidad de
pruebas, señales y milagros para que puedan darse cuenta. Mis ángeles se
comunican con quienes están más receptivos y tratan de guíar a los hombres.
Quienes tienen el corazón más abierto pueden captar la señales, y para otros
pasan desapercibidos, pero todos lo harán en algún momento.
Todo en el universo se ha preparado para que ese día
llegue, y en ello trabajan todos los
ángeles, maestros, seres de luz, y aún seres terrenales que han descubierto su
naturaleza divina.
¿los seres terrenales se refiere a las religiones?
No las religiones han sido el estandarte para dividir y
enfrentar a los pueblos y países desde el origen mismo de la civilización.
Incluso civilizaciones previas y de otros planetas se han exterminado a sí
mísmas por conflictos bélicos que tuvieron su origen en la religión. Toda
religión que pregone ser la única y verdadera y señale a las demás como falsas
sólo creará división. Lleva en sí misma la mayor separación entre cada uno de
los seres.
¿y cómo puede el hombre acercarse a su origen divino y a
su creador?
Para eso al hombre le fue otorgado el pensamiento y la
voz. Sólo tiene que hablarme a mi o a alguno de mis ángeles que al instante me
comunican sus mensajes. Para ello, tiene que abrir su corazón y confíar,
confíar en que el mundo espiritual existe aunque no pueda verlo. Confiar en que
toda petición es escuchada. Cuanquier ser divino está siempre dispuesto a
escuchar y a brindar consuelo. La mejor forma de comunicación es la oración con
el corazón abierto.
¿Y por qué si nos escuchas no nos concedes nuestras
peticiones?
Porque hay un plan divino que debe respetarse, un plan
divino hecho antes de enviar a cada ser humano a nacer a la tierra. En el proceso de aprendizaje el alma humana
puede tener muchas flaquezas y pensar y sentir que no puede más, pero en el
mundo espiritual se le sostiene, para que pueda soportarlo, siempre se le está
mandando ayuda para que pueda continuar su camino. Y si por alguna
circunstancia se rinde, no importa tendrá otra oportunidad de continuar más
adelante.
No se puede conceder al alma humana, lo que pide en un
momento de flaqueza, de desesperación o de dolor, porque entonces no podría
obtener su apendizaje y se estaría atentando contra el plan divino en cuyo
diseño la misma alma participó. Nadie es enviado a la tierra sin los recursos
para enfrentar su vida. Todos absolutamente fueron enviados con lo que les
hacía falta para realizar su aprendizaje. A nadie se le ponen pruebas de más o
de menos. Los humanos que soportan las
peores tragedias es porque tienen la fortaleza de espirítu para hacerlo, es por
eso que ellos son los elegidos para misiones tan díficiles.
¿y cómo podemos saber, que estamos actuando de acuerdo al
plan de dios?
Si tu felicidad es tambien la felicidad de los que te
rodean, es parte del plan de dios.
Si lo que haces te produce satisfacción, alegría y puedes
compartirlo con los demás, está en el plan de dios.
Si en lugar se separar, discriminar, juzgar, señalar y
atacar, unes, entonces está en el plan de dios.
Si tratas a los demás como quieres que te traten a ti,
que es sólo con amor, estas en el plan de dios.
Si compartes tu abundancia confiando en que como hij@ de
dios nunca te faltara nada, porque hay suficiente para todos, estás en el plan
de dios.
Si eres capaz de ayudar a tu hermano que está en
desgracia y darle consuelo y amor, estás en el plan de dios.
Si puedes aceptar a tus hermanos con todas sus
diferencias, tolerar y perdonar sus errores humanos, estás en el plan de dios.
Y cuando tengas dudas sobre lo que tienes que hacer,
tómate un momento, sientate tranquilamente, en el lugar más callado que puedas
encontrar y entonces, pregunta a tu creador. Y si escuchas con atención
escucharás la voz que te responderá.
Hice muchas más preguntas y todas fueron respondidas
ampliamente, Ahora no recuerdo la mayoría, pues se me explicaron cosas que no
pude entender. En el mundo espiritual las cosas son tan distintas, pude saber
cosas que ahora no recuerdo y cosas que aún no puedo explicar.
Sólo sé que él está ahí, que ha estado siempre. Y que ha
escuchado todas y cada una de las peticiones y quejas que le hice, los
reproches, ni enojo, mi inconformidad y sólo recibí amor de él. Pude ver que
sus ángeles y otros seres espirituales me han acompañado siempre en cada uno de
los momentos más díficiles de mi vida, que nunca estuve sola, pero en medio de
mi dolor y desesperación no los pude ver. Entonces pude sentir su abrazo, su
energía y supe que su amor es el más puro e incondicional. Lo supe muy dentro
de mí, supe que era parte de él y que quiero seguir siendo parte de él. Que
quiero cumplir su voluntad, que tambien es mi voluntad, aunque en este mundo
terrenal tenga con frecuencia tropiezos y a veces sienta que no puedo más.
Estoy aquí, sus ángeles me sostienen, me guían, me
confortan y me ayudan a vivir.
Salgo a
la calle, está casi desierta. La temperatura es elevada, 55 grados centigrados.
Es la temperatura más fresca durante esta temporada invernal. La mayoría de las personas han construido
refugios en el subsuelo, es la única forma de evitar el intenso calor de la
superficie de la tierra. Soy de las pocas personas que todavía recorren estos
caminos. No hay nada que la gente pueda ver en el exterior, lo que queda es un
desierto inhóspito.
Hace no
mucho tiempo,ésto era una enorme ciudad sobrepoblada, llena de bullicio, de
autos, de enormes edificios, una de las tres más grandes del mundo.No, yo nunca
pude ver eso, apenas tengo 15 años, es lo que he oído decir a mis padres. Hoy
no queda ninguna ciudad, ni grande, ni pequeña. Todas fueron deshabitándose
rápidamente. Al inicio, la gente trataba
de vender sus propiedades ofreciendo muy bajos precios, pero nadie podía
comprarlas, la economía estaba colapsada.
Ellos
todavía tienen fotos sobre esa gran metrópoli que parecía no terminar nunca. Y
se conservan varios archivos en imágenes sobre la forma de vida de este lugar.
Las he visto varias veces, enormes autopistas, edificios que parecían tocar el
cielo, teléfonos celulares, computadoras eran los artefactos más usados por los
jóvenes. Todos ellos dejaron de usarse. Los sistemas cibernéticos también
colapsaron. Las fuentes de energía eléctrica fueron destruidas por diversos
cataclismos naturales. Con ellos todos los artefactos que habían sido creados
para la comodidad y diversión dejaron de funcionar.
Demasiados
terremotos en distintos lugares del planeta, se movió el eje de la tierra en
más de una ocasión. Erupciones volcánicas que devastaron ciudades. Tormentas que parecían no terminarse nunca,
tornados, inundaciones, huracanes. Todos los fenómenos climáticos se sucedieron
uno tras otro de manera extrema. Las ciudades, destruidas como en una guerra.
Todo era un caos, la gente ya no tenía modo de comunicarse o de viajar grandes
distancias.
Desde
antes del año 2000,los científicos y
ambientalistas, comenzaron a alertar al mundo sobre el calentamiento global. A
nadie le importó. Diversos estudios demostraron que, más de una vez el planeta
había atravesado por cambios drásticos. Se predijo que habría una gran escasez de agua, pues desde algunos años atrás, los mantos acuíferos no se estaban
recargando. La contaminación, la erosión, la tala de bosques, la construcción
de más y más complejos habitacionales y los incendios, habían hecho que el agua
no pudiera ser absorbida por la tierra y llegara a las profundidades. El agua se
seguía derrochando sin ningún control. Se perforaban pozos cada vez más
profundos en los lugares en que se sabía que el agua era abundante. Los
gobernantes que otorgaban los permisos para las perforaciones, se justificaban
diciendo que el agua corría en enormes ríos en el subsuelo, y que aunque no se
usara el agua se iría a los lugares de menor altura. Pero el gua no corríaríos, se estaba agotando rápidamente. Mantos
acuíferos que tardaron miles de años en acumularse, se consumieron rápidamente.
A pesar
de que los estudios de eminentes biólogos demostraron que el agua se agotaba con
gran rapidez. Ninguno de sus estudios fueron considerados al permitir a las
empresas mineras consumir tres veces más la cantidad de agua, de la población
en las que se establecían sus empresas mineras. En su afán de riquezas el
gobierno, favoreció concesiones a empresas mineras extranjeras para la
explotación de metales preciosos, principalmente oro y plata. Empresas que no
sólo utilizaban una gran cantidad de agua, sino que también la contaminaban,
con desechos tóxicos altamente peligrosos.
Se
demostró que también la eras glaciares, podrían ocurrir súbitamente. Restos de
civilizaciones sumergidas en el agua, indicaban el sorprendente incremento
del nivel del mar. Pero nadie hizo caso de esto, como si se tratará de algo que
ocurrió en otro planeta.
Los
gobiernos de los países más avanzados, estaban ocupados creando más tecnología
de destrucción para someter a los países más pobres. Los grandes empresarios y
políticos nunca pudieron saciar su hambre de poder y dinero. Esa es la peor de
las hambres que puede azotar a cualquier civilización. La producción y
distribución de drogas se convirtió en un fuerte pilar de la economía mundial.
Religiones ultra-fundamentalistas se expandieron como un paliativo a la
desesperación de la gente. Los países más dominantes, sometieron aún más a los
pobres, para continuar su estilo de vida consumista y de derroche. La pobreza
se extendió a más del 95% de la población. Nunca hubo ricos más ricos, ni
pobres más pobres.
Los líderes
mundiales trataron de mantener el control y forma de vida a toda costa.
Presionaron a los gobiernos para que impidieran rebeliones en los países
pobres. Hubo de todo, gobernadores corruptos, desaparición, tortura y muerte de
quienes se atrevían a denunciar la verdad o a cuestionar el sistema. Gobierno y
narcotráfico se volvió la misma cosa en éste país. Al inicio la policía
simulaba perseguir y atrapar a los delincuentes, pero las alianzas entre ellos
cada vez se hicieronmás evidentes,
hasta que el presidente se convirtió sólo en un títere del máximo jefe.
En la mayoría
de las ciudades, la población se manifestaba en contra del abuso, del crimen,
de las desapariciones, de las injusticias, de la falta de empleo. Pero los
gobernadores simplemente no escuchaban las protestas. La policía a cargo del
estado se infiltraba en los grupos y
desaparecían a los líderes. Vinieron comisiones internacionales a
supervisar y asesorar las investigaciones, pero esto, no implicó un avance en
el esclarecimiento de la verdad. Los muertos eran sólo muertos, y los
desaparecidos continuaron siendo desaparecidos. Nunca más fueron ciudadanos
mexicanos con derechos. Sólo eran los sin nombre, de los que el gobierno se deshace sin ningún atisbo de
remordimiento.
Pero, no
bastaba con someter por la violencia a
los pueblos. Los gobiernos cada vez más perversos, quisieron aligerar de pobres
al planeta. Usaron armas biológicas. Experimentaron con bacterias y virus que
liberaron en el ambiente para distraer a
la población, para manipularla, para someterla, para evitar que se
rebelara. Pero las bacterias y virus no tienen ataduras, en ambientes que
les eran propicios progresaron y mutaron
por si solos para adaptarse . Entonces, aparecieron nuevas y letales
enfermedades que se transmitían fácilmente. La más común, la gripe. Nadie
creyó que esta enfermedad que no se consideraba mortal, pudiera ser la causa
más importante de millones de muertes.
El
cambio climático aceleró el proceso, las estaciones de tiempo cambiaron
drásticamente. El plena primavera llovía o nevaba, y en pleno invierno había
olas del calor. Climas cambiantes de un día para otro. Hubo ciudades en donde
una vez que comenzó a nevar no dejó de hacerlo por una muy larga temporada. Al
inicio fue divertido tener un invierno, con la nieve para para jugar, pero
cuando ésta situación se extendió a casi un año, los daños fueron terribles, la
ciudad no había sido construida para soportar esto, casas con techos colapsados
por el sobrepeso de la nieve y hielo. Además no se tenía el combustible y las
provisiones para soportar largas temporadas de escasez de alimento. Las
carreteras se volvieron inaccesibles. Varios ciudades quedaron aisladas, intentando
sobrevivir con sus propios recursos. Vino el hambre, la desesperación y la
muerte.
En
muchos lugares del mundo la gente comenzó a enfermar súbitamente de nuevas
enfermedades. los gobiernos pretendieron dar protección a la población,
ordenaban lotes enteros de vacunas contaminadas a través del sistema de salud
pública. La población más vulnerable era vacunada, y eran precisamente ellos, quienes caían enfermos más pronto. Gripes con
temperaturas muy elevadas, tos y flemas que llenaban los pulmones hasta
reventarlos, llevaban a la muerte con gran rapidez si no había un antibiótico
fuerte que contrarrestara la infección. El contagio era rápido, los hospitales
públicos estaban saturados, y los medicamentos escasos. La gente comenzó a
morir rápidamente, el terror se apoderó de la
población.
Fue la
formula perfecta para los gobiernos más dictatoriales, cuando las protestas del
pueblo se intensificaban por cualquier motivo, se desataba deliberadamente una
epidemia de muerte por gripe. Por la noche, cuando la mayoría de la población
dormía, la ciudad era contaminada por aviones que la sobrevolaban, dejando detrás
de sí, halos de virus altamente contagiosos. Al principio nadie notó que ésto se realizara
intencionalmente, y la mayoría de la gente no creía que fuera verdad. Se decía
en las redes sociales, que por las mañanas, se veían líneas rectas pintadas en
el cielo y que eran los restos de la polución de la noche anterior, incluso
se publicaban las fotografías tomadas en distintas ciudades. Muchos creyeron
que se trataba de cuentos alarmistas. Pero cuando la aparición de epidemias de
gripe coincidía siempre en el momento más conveniente para algún grupo político
dominante, se hizo evidente, que no se trataba de una casualidad.
Por
algunos años los gobiernos se enriquecieron aún más, con los pueblos totalmente
sometidos, no hubo freno a su codicia. Con dinero pudieron comprar medicinas y
vacunas, protegerse de los cambios extremos del clima. La pobreza y tragedia
parecía no tocarlos nunca. Pero olvidaron que ellos también estaban en este
planeta, olvidaron que eran parte de lo mismo.
A los
virus y bacterias no se les puede sobornar para que no muten y se hagan más
resistentes. La vida y la naturaleza se abren camino por sí solas, eso fue lo
que ocurrió. Mutaron y prosperaron en
los ambientes más propicios. Las vacunas y medicamentos con que se les combatía,
se volvieron inútiles.
Cuando
en una familia alguien enfermaba, era tan previsible que contaminaría a los
otros miembros. Gripes recurrentes, al inicio, cada mes, fueron presentándose.
Pero cuando la frecuencia se hizo permanencia, la enfermedad se convirtió en un
miembro más de la familia. Siempre había alguien enfermo. Tras su fuerte dosis
de antibiótico sanaba temporalmente, en tanto alguien más recaía. Un enfermo en
la familia, dos tres y en ocasiones todos. Virus y bacterias cada vez más
resistentes, individuos con sistemas inmunológicos devastados.
Los
pobres siempre habían tenido su miseria para compartirla con su familia, pero
con las enfermedades epidémicas, muchos se quedaron sin familia.La soledad se
volvió común.Era como si todas las epidemias de todos los tiempos y ciudades en
la historia de la civilización ocurrieran a la vez. Enfermedades nuevas y letales para las que no
hubo curación. Algunas de ellas acabaron con poblaciones enteras en pocas
semanas, sin dar tiempo a a buscar una cura. Comenzaron a aparecer cientos de
pueblos fantasmas, totalmente deshabitados, pues los pocos sobrevivientes,
emigraban buscando un mejor lugar para subsistir muchos morían en el intentos. Todo fue
demasiado rápido.
El círculo
de la enfermedad, era un buen negocio para los empresarios, millones de medicamentos
vendidos sin ningún problema. Sin importar el hambre o la miseria, quienes
tenían un poco de dinero, lo gastaban en lo que creían podía curarles. Hasta
que fue imposible comprar nada.
La
mayoría de los países habían unificado su forma de gobierno: la sobre-explotación del
ambiente, del hombre, de todo lo que pudiera explotarse. El abuso de poder se
convirtió en la regla. Ningún gobierno tenía límite a su codicia. El hambre
generalizada hacía que las personas buscaran un empleo desesperadamente, sin
importar las condiciones en que fuera. Todas las garantían laborales y los derechos
individuales que se conquistaron a través de años de luchas en la historia de
la humanidad fueron pisoteados. Ante una
mínima protesta un empleado era despedido de inmediato. Se veían obligados a laborar en condiciones
inhumanas por sueldos miserables, o, a ser arrojados sin miramientos a la nada.
Se exprimió la vida en todas sus manifestaciones.
Las
ciudades están en ruinas, incluida la ciudad de los archi-millonarios. Sí
aquélla que fue construida sin escatimar un centavo. Robándole territorio al
mar, modificando valles y montañas con las más avanzadas maquinarias. Aquélla en
donde los poderosos emigraron cuando todo empezó a colapsar. Por algunos años
les sirvió de refugio. Cuando la pobreza y la enfermedad se extendieron en el
planeta y el agua dulce se volvió tan escasa, fue el principio del fin de su
imperio. Pudieron por un tiempo,
acaparar el agua, construyeron el más
grande depósito tratando de aprovisionarse de ella. Custodiaron con ejércitos
los pocos mantos acuíferos que quedaban. Y cada vez, hubo que buscarlos más
lejos, pero finalmente se acabaron. Entonces su dinero, ya no pudo comprar
nada. El agua, elemento esencial para la vida, dejó de ser mercancía. Se iniciaron las guerras a muerte por el agua.
Hoy es
todo desértico, dicen que alguna vez, en éstas tierras existieron unos hermosos
bosques de pinos. Antes de que los sistemas de comunicación colapsaran, se
supo que en lugares distantes, el invierno perduraba por más tiempo del jamás
visto. Las ciudades congeladas también fueron abandonadas, y los pocos
sobrevivientes son los que han relatado su historia. Hoy pueden escucharse
historias de destrucción de lugares lejanos de este planeta. Pero son historias
que parecen pertenecer sólo a la imaginación, y al ser imposible constatarlas,
resultan increíbles. Yo he vivido siempre en este calor intenso, en esta tierra árida, que no puedo
imaginar aquél frío invernal de las ciudades heladas.
Se
habla de distintas y modernas ciudades que fueron los modelos a seguir, incluso
hay revistas y fotos de ellas, algunas
personas mayores vivieron ahí y relatan su forma de vida, pero ahora se escucha
como si hablaran de un planeta distinto. Como si las historias hubieran sido
construidas a partir de los vestigios y
recuerdos que quedan, para tratar de darle un sentido a esta vida, para
explicar el modo en que vivimos, o para imaginar un lugar hermoso que mantenga
vivo nuestro instinto por sobrevivir.
Las
personas mayores dicen, que en algún lugar del mundo, aún tiene que existir un
hermoso lugar para ser habitado. Tienen la ilusión de que si el clima deja de
ser tan caluroso puedan organizar expediciones en su búsqueda. Dicen que debe
de estar en lo que fueron enormes e inexploradas selvas con enormes ríos o
quizás en una de las altas montañas que estaban cubiertas de glaciares. Pero la
tierra se ha movido tanto con los terremotos, que parece imposible.
Muy
cerca de aquí, dicen que hubo también una ciudad construida sobre un lago. Pero
la enorme metrópoli fue consumiendo con gran rapidez los mantos acuíferos,
cuando no hubo más, construyeron sistemas para traer el agua desde miles de
kilómetros. El agua de la ciudad se volvió una prioridad. A muchos pueblos
cercanos se les arrebató el preciado recurso. Los pobladores tuvieron que
emigrar al país del norte, en aquélla época era una opción. Hoy no hay donde
huir.
La
gente dejó las ciudades, las casas, en busca del agua, miles de personas
murieron por falta de ella. Hubo que emigrar a lugares lejanos. Las grandes
metrópolis dejaron de tener agua mucho antes, pero habían tenido sistemas
acuíferos que las proveían del vital líquido, que era traído por cientos de
kilómetros. Después de un tiempo, no hubo manera de proveer de agua a ninguna
ciudad. Ahora esos acueductos, son canales secos, llenos de basura.
Un gran
terremoto destruyó un país que se veía invencible, lo partió en dos. El mar les
arrebató el territorio que ellos habían arrebatado a otros. Enormes ciudades
quedaron sepultadas en montañas de tierra o debajo del mar. Los tsunamis
hicieron los suyo. Desde entonces la tierra sigue moviéndose. Olas de
destrucción modificaron la geografía de varios países.
Sólo
entonces, los países de oriente que habían sido atacados constantemente
tuvieron un respiro. Años de guerra hicieron a los hombres y mujeres nacidos
ahí, fuertes. Sus ciudades principales ya habían sido bombardeadas y destruidas
algunos años antes de la gran catástrofe. Ellos habían construido refugios bajo
tierra antes para sobrevivir a las guerras, eran expertos en ese arte.
Los
países más industrializados han perdido sus grandes construcciones, sus
sistemas cibernéticos dejaron de funcionar. Los combustibles que dieron origen
a la era más moderna, desaparecieron. La modificación de la geografía terrestre
destruyó también los depósitos naturales de donde se extraían. Grandes redes subterráneas construidas para
el abasto seguro de combustibles de uso doméstico, cobró su precio. Hubo
enormes explosiones en distintos puntos, algunos dicen que fueron explosiones
provocadas. Nunca se aclaró el punto. Pero lo cierto es que la ciudad fue
devastada desde las profundidades.
Ruinas
quemadas, cuerpos calcinados, nadie pudo detenerlo. Un proceso en serie como
todo lo que se producía en la moderna ciudad. Millones de muertos
El
planeta está desértico en todos los sentidos, sin agua dulce, con un clima extremadamente
caluroso, tanto que sólo puede sobrevivirse bajo el subsuelo. Por eso, lo que
un día fueron ciudades, está abandonado, vacío de gente. Durante el día la temperatura
es tan elevada, que sólo las tribus que históricamente vivieron en zonas
desérticas están preparadas para sobrevivir. Los demás huyeron hacia adentro de
la tierra.
Los
nuevos asentamientos se ubican en terrenos rocosos, tratan de estar cerca de alguna fuente de agua,
aunque casi no las hay. Sólo en algunas profundas cavernas puede encontrarse
goteaderos de agua potable, pues la mayoría esta contaminada. El agua es usada únicamente
para beber. No se usa más para bañarse, ni limpiar. Para ello se crearon
desinfectantes en polvo y gel. Se usan trajes para mantener recuperar la humedad
del cuerpo y recuperar y reciclar los fluidos una y otra vez. Antes de que todo colapsara ya se usaban estos
productos. Los que ahora hay, son los que quedaron en los enormes almacenes de
las metrópolis. De esos enormes supermercados se tomó lo que podía usarse, no
demasiado. Pues la mayoría de las cosas se echaron a perder sin sistemas de
refrigeración.
La
tecnología de la era digital no tiene sentido ahora. No es posible derrochar
nada, ni consumir vorazmente. Las grandes ciudades en donde ocurría la vida en
todo su glamour no están más. La tecnología está ahora al servicio de la
sobrevivencia. Los robots y drones que ya existían, ahora son usados para
buscar los sitios más adecuados para la sobrevivencia de los humanos. Sólo los
artefactos tecnológicos que se crearon para funcionar con energía solar, son
los que prevalecen.
Los
animales salvajes casi desaparecieron, al desaparecer sus fuentes de alimentos.
Insectos es lo que prolifera, la dieta humana se compone de ellos. Se cree que
tal vez, en las zonas más elevadas del planeta pueda existir un poco de la
naturaleza y los animales de antes, pero no hay manera de comprobarlo, hasta
ahora no ha habido manera de llegar allá. Hoy no sabemos de las ciudades del
clima helado. Aquí, el calor es tan intenso que nadie se aventura a largos
recorridos, el cuerpo humano no puede soportarlo. Y sobre la superficie de la
tierra, hace algunos años que ya no se han encontrado abastecimientos de agua.
Los
veloces y complicados medios de transporte que elevaron la temperatura del
planeta, dejaron de funcionar al extinguirse el combustible que los movía. Eso,
forma ahora el mar de chatarramás
grande que pueda imaginarse, en lo que fueron las grandes ciudades.
La
medicina como la ciencia que tuvo un gran desarrollo no existe más. Las
empresas farmacéuticas que produjeron millones de medicamentos también están
destruidas. Pero además, los medicamentos que alguna vez aliviaron muchas
enfermedades, no resultaron útiles, para las nuevas cepas de bacterias y virus
que surgieron. Antiguas formas de curación que habían sido olvidadas fueron
recuperándose. Sanación con energía, de la cual se dice, usaron civilizaciones
importantes como la egipcia. Sanación con piedras, cuarzos, reiki. Y sobre todo
sanación son seres de luz, maestros ascendidos y ángeles.
Dentro
de los sobrevivientes, se encuentran maestros que antes del colapso total,
habían iniciado a trabajar con estas formas de sanación. Maestros que parecen
rescatar conocimientos ancestrales, no de ésta era, sino de civilizaciones más
antiguas, anteriores incluso a la era de los dinosaurios. Niños especiales, capaces
de ver más allá de lo físico son quienes han guiado a los sobrevivientes a
establecerse en lugares que por sí solos, los hombres, no habrían encontrado
nunca. Ellos son los nuevos guías, sin ellos la especie humana se extinguiría
en este planeta. Los niños llamados índigo, cristal, niños con capacidades y
conocimientos especiales, los únicos capaces de dirigir a la humanidad.
Caminar
sobre la superficie terrestre es exponerse a morir por insolación y deshidratación,
las horas menos calurosas son un poco antes del amanecer, pero la temperatura
no es menos de 50 grados. Las viejas generaciones se niegan a aceptar esta forma
de vida. La desesperación de algunas personas es tal, que cometen suicidio,
pues no hay otra forma de vivir ahora. Ese hermoso planeta verde, exuberante,
de inmensos bosques, lagos e incontables animales que parecía inagotable, ahora
es un sueño que ha escapado de las manos. Para los más jóvenes como yo es sólo
una leyenda, una historia de la que sabemos por lo que nos cuentan las personas
mayores y que en parte es corroborada por los restos de lo que fueron las
modernas ciudades.
Pero
ahora, no hay nada...sobrevivimos en la profundidad de la tierra y arriba, en la superficie, sólo hay
desierto, una inmensidad que arde.