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sábado, 31 de diciembre de 2016

ESTA VIDA




ESTA VIDA


Y la felicidad que no vuelve.

Se fue un día, sin decir nada, de la misma forma que llegó. No me dí cuenta, pero un día, simplemente ya no estaba.

La busqué en el atardecer, en mi libro favorito, en mi canción preferida, en ese vestido azul que desee por mucho tiempo, en el delicioso helado de zarzamora con queso que disfrutaba comer mientras me sentaba en el zócalo, en las cerezas rojas que pocas veces podía comprar por tan caras que eran, en el pay de fresa con queso de esa famosa panadería, en el aroma de los nardos y jazmines que compraba los fines de semana, en el jugo de toronjas que bebía en los días calurosos de primavera, en la exquisita lagosta que comía en la playa, en la cima de la montaña que subía por las mañanas, en el hermoso lago donde se daban cita los patos y las garzas.

Pero se fue silenciosamente, sin dejar huella, sin avisar, sin extrañarme.

Y la he buscado sin prisa, tranquilamente, segura de que en algún lado o en alguna cosa la iba a hallar, pero se ha escondido bastante bien, quizás acecha trepada en un árbol o en las aguas tibias del mar…pero en cada lugar en que pensé la hallaría, no he encontrado nada, sólo un vacío, un vacío muy grande que sabe a hastío.

Y desde aquél día, ha pasado mucho tiempo, un tiempo que es como si  no hubiera pasado, porque sabe a nada, está vacío de emociones, de sueños.

A veces, todavía recuerdo aquéllos días en que los sueños parecían posibles con un poco de esfuerzo, pero llevo mucho tiempo esforzándome, esforzándome mucho y es como si una corriente contraria me arrastrara para no dejarme avanzar a pesar de todo mi empeño. Ha sido agotador esforzarse demasiado para no tener nada.




En realidad siempre fue así, nunca tuve nada. Si siquiera me he tenido a mi misma. Toda mi atención estuvo siempre concentrada en cuidar mi salud, no podía ser de otra manera, era estrictamente necesario e indispensable. Había que cuidar tantos detalles, estar pendiente de realizar ciertas rutinas, ciertos ejercicios, tener descansos suficientes para no agotar mi cuerpo, preparar comidas adecuadas, mantener el equilibrio en todo momento, una pequeña omisión, un descuido, era suficiente para echarlo todo a perder.

Y me cansé, me cansé de cuidar todo, se seguir todos y cada uno de los pasos, de estar atada a todas esas rutinas, para conservar mi vida, para mantener mi salud. Y ¿para qué? Si he perseguido los sueños sin alcanzarlos. Si mi estancia en este mundo es irrelevante. A nadie le importa ahora y a nadie le importó nunca.

Lo supe desde muy pequeña, nunca fui la preferida de nadie, sin importar cuánto me esforzara no logré tener el afecto de nadie, vamos ni siquiera tener la atención. Y la verdad es que entonces no me importó, como no me importa ahora. La vida me dolía demasiado como para preocuparme por eso.

Mi atención y mi esfuerzo estuvo centrado siempre en sobrevivir. Se convirtió en un reto. Cuanto más difícil parecía mi existencia, más disfrutaba de contrariarla. Los médicos decían que era imposible que yo estuviera viva, que físicamente mi cuerpo no estaba preparado para sobrevivir, y yo me empeñaba en demostrar lo contrario. Y lo he logrado tanto, que aún estoy viva, aún respiro, aún corro, como cualquier otro ser humano.



Pero  esta vida ya no me sabe a nada. Cómo si me hubieran robado las emociones, la alegría y la tristeza principalmente.

Es extraño, todos temen la muerte, pero yo la deseo, la espero con ansias. Quizás porque sé que la muerte total no existe, que cuando el cuerpo deja de funcionar, le sobrevive el alma, el espíritu. Y además porque estoy cansada, muy cansada de habitar este cuerpo. Un cuerpo enfermo, que duele, que se agota fácilmente. He vivido demasiado en él. Y no le veo el sentido de continuar en él, no cuando sé que podría estar en otro, vivir en otro como ya lo he hecho.

Lo recuerdo, aquél día que tuve aquélla visión, para algunos sería un sueño, un deja vú, o una alucinación, pero yo lo sé con certeza, algo dentro de mí lo sabe, es un recuerdo, un recuerdo muy lejano, no de esta vida. Pero fue muy claro, ahí estaba, de pie, dentro de ese cuerpo grande, muy fuerte y muy alto. Un cuerpo que es todo lo contrario de este. Podía sentir esa fuerza dentro de mi, sí,  y podría decir esa expresión: “fuerte como un roble”. Nunca me había sentido frágil o débil, pero en aquel momento, al sentirme dentro de ese cuerpo y de pronto en un instante volver a este cuerpo que es mío, pude notar esa diferencia abismal. Sí, ahora lo reconozco, ahora puedo darme cuenta al comparar las dos sensaciones, éste cuerpo mío es frágil, débil y muy vulnerable.

No, no me preocupa la muerte,  que sólo significa irme de este cuerpo, salir de él, liberarme. Lo anhelo. Quiero ese día en que no tenga que sentir este dolor, este cansancio, salir de esta prisión. A veces lo he hecho, en sueños me fugo de él y entonces puedo estirarme completamente, mover el cuello hacia todos lados, caminar ligera, sin esa tensión en la espalda, sin ese dolor en el cuello, en la pierna. ¡Es maravilloso! Y es increíble. No hay nada que temer, lo único que me espera es la liberación.

Sí, ya sé que suena a locura, de hecho nadie lo cree, pero yo estoy segura de ello. Esta es tan sólo una de mis vidas, distinta a otras anteriores que le tenido, de las que puedo tener breves visiones.

Sin embargo, cuando abro los ojos, aún estoy aquí, no sé para qué. Mi vida no parece importarle a nadie y a mi tampoco me interesa ya importarle a alguien.

Aquél día en que me importaba el amor de alguien quedó atrás, muy atrás. Si algún día quise ser amada por mi padre, ser acurrucada entre sus brazos, hoy ya no importa. No importa desde que me dí cuenta que su desamor no era culpa mía y que nada de lo que hiciera me ayudaría  a ganarme su amor. Él no me quería y no podría haberme querido nunca, por una simple razón, era incapaz de amar.

Aquél día que lo supe se acabó el sufrimiento, entendí que no podía darme lo que nunca había tenido. Él me dio lo que sabía dar y no otra cosa, y tal vez, eso que me dio era una forma de amor que yo no supe entender. A veces, el amor se esconde detrás de actos que parecen de indiferencia, de desatención, de frialdad o de exigencia. En realidad esto no es tan extraño, hay quien relaciona el amor a la violencia, al maltrato, a los celos o al acoso.

No persigo el amor, no persigo los sueños, estoy tan cansada de esforzarme tanto para estar viva y saludable. Ya no quiero perseguir nada. Sólo quiero estar tranquila, en paz, sin exigirme lo que no puedo dar. Tal vez, estoy cansada porque me he exigido mucho más de lo que podía dar. Finalmente, este cuerpo tiene límites, muchos límites.

Tampoco quiero perseguir la felicidad, esa especie de locura, de euforia que todo el mundo desea, pero que es tan breve. Creo, es mejor  estar en paz, sin pretender nada. Lo que ha de llegar a mi vida, simplemente ha de llegar.

De niña sabía que no era nadie, que no era importante y siempre quise pasar desapercibida, que nadie me notara, ser invisible, que nadie me viera. Así era mejor, ser ignorada, eso era mucho mejor que las miradas morbosas y malintencionadas. En un principio esas miradas fijas, dolían, lastimaban, después no importaron, como muchas cosas no importan más.

Hoy he conseguido de verdad ser nadie para mí misma y para los demás. Sin sueños que perseguir, sin metas que alcanzar, los días pueden sucederse uno tras otro sin ningún sentido. Sólo sigo mi propio ciclo, como el árbol que tira sus hojas cada cierto tiempo. Los ciclos que están inscritos en mi cuerpo, en la vida, en el tiempo. Así pasan los días.

Pero no, tampoco estoy triste, pues sólo he reconocido lo que soy: nadie. No importa tener nada, pues nunca tuve lo que quería. Hoy simplemente, no quiero nada. Acepto, solamente acepto lo que la vida me ofrece. Y tampoco puedo decir que la vida sea miserable, tengo más de lo que es necesario. ¿Que hubiera querido tener otras cosas?, sí. Pero no las tuve. Me cansé de poner todo mi esfuerzo en tenerlas sin obtener resultados.

Quizás no las tuve porque no me correspondía tenerlas o porque ya las tuve alguna vez, hace mucho tiempo, tanto que no lo recuerdo. No ahora, sino antes, mucho antes de ser yo. Mucho antes de estar en este cuerpo. Mucho antes de estar en esta vida. Como ese cuerpo fuerte, grande, sano, que un día tuve y que por un breve instante pude recordar.

Quizás ahora me correspondía estar en este cuerpo, sentirlo, gozarlo, sufrirlo, disfrutarlo, cuidarlo hasta el cansancio. Quizás ese era todo el sentido de esta vida, sobrevivir a este cuerpo. Aprender todo a través de él y por él. Y por eso estoy aquí, en este lugar, no en otro, porque este es mi lugar, el lugar en donde debía estar.



Estoy aquí, en este lugar, con este cuerpo, con esta vida aunque no me guste, aunque esté cansada. Porque así tiene que ser, no de otra manera. Si me gusta o no, es irrelevante, Dios no concede caprichos. Y la felicidad, dejó de ser, alcanzar los sueños. La felicidad se convirtió en nada. Cuando se lucha tanto sin alcanzar nada. Lo que queda es el cansancio, sólo el cansancio. No quedan fuerzas, no quedan deseos. Sólo se sobrevive.

He llegado hasta aquí, y es demasiado para una vida de dolor y de desencanto. No me quejo. ¿Con quién habría de quejarme?  Me fastidian las quejas y las personas quejumbrosas. No quiero ser un fastidio para nadie, menos para mí misma. Prefiero el silencio. El silencio es un buen compañero, me lleva a mí misma. Ahí dentro, en lo más profundo, puedo encontrar un lugar tranquilo donde el dolor no llega.


Por un instante, muy breve, respiro profundo, cierro los ojos y en ese silencio,  soy libre.

martes, 31 de mayo de 2016

CONVERSACIÓN CON DIOS






CONVERSACIÓN CON DIOS


Siento como mi cuerpo es ligero, más ligero que una pluma, flota en el aire, no existe la fuerza de gravedad que me jale hacia la tierra. ¿cómo ha podido suceder esto?, ¿dónde estoy?

Hay un gran silencio, una profunda calma.  Dos seres luminosos  me toman de cada lado, me elevan hasta un lugar muy alto, tan alto como no imagine podía existir. Me dicen que mis preguntas serán respondidas. Me llevan a un templo enorme, con altas columnas de color blanco y coral. Ahora me presentan ante mi padre, si mi padre divino, mi creador, el creador de todo lo que es, lo que fue y lo que será. Tengo esta oportunidad, me la he ganado. Eso dicen, no se cómo pero lo he hecho.

Entonces lo siento en mi corazón, en mi alma, en todo mi ser, es el calor más tibio y suave que nadie puede imaginar, como una caricia perpetua. Me envuelve toda, y puedo percibir varias tonalidades de blanco, tantas como no sabía que hubiera. Hay destellos de muchos otros colores mezclados, colores que nunca había visto. Una emoción fuerte me recorre, algo dentro de mí parece reconocer esto que ahora experimento. Siento algo muy amoroso  dentro y fuera de mi, una energía palpitante que me envuelve.  No hay necesidad de palabras, la sensación es incuestionable.




Y tengo en los labios la pregunta que he querido hacer toda mi vida, aquélla que me he formulado una y mil veces. Por la que me desvelé tantas noches y me cansé de esperar la respuesta. Este es el momento que anhelé y aún no puedo creerlo. Por fin me animo a decirla:¿por qué a mi? Sí me refiero a mi vida, a todo el dolor y sufrimiento que he padecido. No hay necesidad de explicar más, él sabe a lo que me refiero. Y me responde lo que nunca pude imaginarme:
-      Tú lo elegiste, yo sólo respete tu decisión.

-      Y yo me quedo estupefacta. ¿Cómo pude elegir el dolor en mi vida? Eso no es sensato, ni coherente. Nadie haría eso.

-      Recuerda, lo elegiste como un regalo de amor para tus hermanos terrenales. Ellos necesitaban de ver tu valor, tu empeño, tu coraje por vivir. Necesitaban una inspiración que les ayudase a levantarse cuando se sintieran desfallecer, algo que motivara el valor para continuar  con la lucha de la vida. Hay lecciones que no se pueden decir con pálabras, tienen que mirarse con los ojos, y unas incluso se tienen que vivir. Todo es parte de un aprendizaje.

Pero,  ¿por qué yo? Tú tienes muchos ángeles que podían hacer esto mucho mejor?

Porque sólo mis hijos más fuertes pueden soportar el dolor, sólo ellos son capaces de levantarse una y otra vez. Sólo ellos pueden demostrar la fortaleza de dios en sus espirítus. Y sólo ellos pueden extraer una enseñanza de este tipo de experiencias.

¿Y cómo es que no recuerdo haber hecho esta elección?

Porque te has separado de mí, del todo. Cuando vuelvas definitivamente recordarás todo sobre esta vida, y las anteriores y las leciones que has asimilado de cada una de ellas.

¿Pero todo este tiempo he cumplido sólo tu voluntad?

Pero  mi voluntad es la tuya. Eres parte de mi. Todo esta dentro del plan divino que es perfecto. Y mi plan, es un plan de amor perfecto para ti y todos tus hermanos.

¿Y por qué si eres tan poderoso permites el dolor, el hambre, el sufrimiento, la muerte?

Todo eso que ahora ves como real, es sólo apariencia. Lo real es el amor, tu esencia, tu alma, eso que está ahora conmigo hablando. El dolor, el hambre la miseria, el sufrimiento, son parte de las lecciones que ayudan al hombre a mejorarse a sí mismo y es pasajero, circunstancial, temporal. No en todas las vidas te ha tocado sufrimiento, o miseria,  o dolor.  Todos los lugares, familias y circunstancias en donde estuviste en cada vida se eligieron para tu mayor bien, para el perfeccionamiento de tu alma. Hay almas jovenes que cometen muchos errores y hay almas viejas que son muy sabias.  Y en esta cadena de amor, los más sabios y gandes ayudan a los más jóvenes e inexpertos. Hiciste un regalo de amor para tus hermanos y eso siempre es compensado.

Y la muerte, la muerte no existe. El cuerpo es sólo el venhículo de esto que en realidad eres. El cuerpo es el instrumento que permite a tu alma experimentar, moverse en el mundo físico en el que vives. Al finalizar tu vida, sólo muere el cuerpo, pero la esencia permanece, el aprendizaje, la experiencia, el amor, eso es lo real.  Lo demás es  una ilusión terrorífica que el hombre ha creado.

-Pero tu permites que todo esto ocurra, la guerra, la destrucción, el hambre.

Nada de eso fue creado por mi. Yo cree al hombre y a la mujer a mi imagen y semejanza. Los puse en un planeta en donde pudieran tener de todo. Un lugar en donde hubiera suficiente y abundantemente para todos. Pero el hombre, quiso ser diferente, quiso separarse y se fue alejando cada vez más, hasta que se perdió por completo, hasta que olvidó su origen divino. Y cada vez tomó decisiones que lo separaban más de mi y de sus hermanos, sin comprender que todo es parte de lo mismo. Pero yo estoy aquí esperando a que vuelvan, y mis ángeles trabajan incansablemente tratando de llevar mis mensajes a los hombres.

El hombre permitió la entrada al miedo en su corazón cuando olvidó su origen divino. Entonces olvidó que siempre tendría todo por ser mi hijo. Tuvo miedo de que le faltara algo y empezó a acumular todo cuanto le fue posible, comenzó a arrebatar a su hermano. Olvidando por completo que quien da, recibe mucho más multiplicado.

Y entre más grande es su miedo, mas grande es la necesidad de acumular. Los hombres con más dinero, son los más hambrientos, pues tienen el hambre que no se puede saciar. El hambre de un pobre puede colmarse con un plato de comida. Pero la de un rico, es imposible de calmar. Todo el dinero, oro o propiedades del mundo no son suficientes para llenar el vacío que hay dentro de ellos. Roban para calmar ese vacío, que no es sino un vacío de amor.

Así que cuando pienses en la riqueza, piensa en para qué la quieres, para qué se te concede. Porque todo cuanto fue creado lo fue para ser compartido, no para ser acaparado, no para sojuzgar, humillar, o manipular a tu hermano.

Además no hay necesidad de acaparar nada, pues nada material puede comprar el cielo ni hacer crecer el espirítu.

-¿pero, tu puedes detener esto, la guerra el sufrimiento, hacer que el hombre recuerde su origen divino?

Sí así es, pero entonces estaría atentando contra el derecho del libre albedrío de mis hijos. Ellos eligen lo que quieren y yo les respeto y cuando quieren volver a mi los espero con los brazos abiertos. Cuando ellos esten listos para volver a casa, lo harán, cuando hayan aprendido su lección. Por ahora estan en un proceso de aprendizaje. Y recuerda toda esa pesadilla de guerra y hambre, es sólo una fantasía. El dolor, el sufrimiento, el hambre, no son eternos, el amor sí.

-¿pero por qué esperar tanto tiempo, si ahora se podría acabar todo lo feo de este mundo?

Porque todos los seres divinos siguen un camino de aprendizaje, y el hombre es un ser divino aunque no lo recuerde. Todos y cada uno de ellos requieren de vivir experiencias para obtener aprendizajes. Nada está hecho al azar. Cada quien está donde y con quien debe estar, hasta que llega el momento en que ha superado su lección, puede liberarse e iniciar otro aprendizaje. Además siempre hay almas viejas ayudando y ángeles guiándolos y protegiéndolos si es que ellos lo piden.

Y el tiempo es algo relativo, la eternidad no tiene límites. Los límites sólo existen para el cuerpo físico. En el mundo espiritual, todo es y no es al mismo tiempo, todo puede ser cambiado en un instante, nada es imposible. Así que cuando el hombre regrese al mundo espiritual, nada de lo que ahora crees real existirá. Todo el mundo de horror que ahora percibes con tus limitados sentidos, es sólo una lusión.

-¿y como recordará el hombre su origen divino para salir de esta pesadilla?

A todos y a cada uno de mis hijos le mando infinidad de pruebas, señales y milagros para que puedan darse cuenta. Mis ángeles se comunican con quienes están más receptivos y tratan de guíar a los hombres. Quienes tienen el corazón más abierto pueden captar la señales, y para otros pasan desapercibidos, pero todos lo harán en algún momento.
Todo en el universo se ha preparado para que ese día llegue,  y en ello trabajan todos los ángeles, maestros, seres de luz, y aún seres terrenales que han descubierto su naturaleza divina.

¿los seres terrenales se refiere a las religiones?

No las religiones han sido el estandarte para dividir y enfrentar a los pueblos y países desde el origen mismo de la civilización. Incluso civilizaciones previas y de otros planetas se han exterminado a sí mísmas por conflictos bélicos que tuvieron su origen en la religión. Toda religión que pregone ser la única y verdadera y señale a las demás como falsas sólo creará división. Lleva en sí misma la mayor separación entre cada uno de los seres. 

¿y cómo puede el hombre acercarse a su origen divino y a su creador?

Para eso al hombre le fue otorgado el pensamiento y la voz. Sólo tiene que hablarme a mi o a alguno de mis ángeles que al instante me comunican sus mensajes. Para ello, tiene que abrir su corazón y confíar, confíar en que el mundo espiritual existe aunque no pueda verlo. Confiar en que toda petición es escuchada. Cuanquier ser divino está siempre dispuesto a escuchar y a brindar consuelo. La mejor forma de comunicación es la oración con el corazón abierto.

¿Y por qué si nos escuchas no nos concedes nuestras peticiones?

Porque hay un plan divino que debe respetarse, un plan divino hecho antes de enviar a cada ser humano a nacer a la tierra.  En el proceso de aprendizaje el alma humana puede tener muchas flaquezas y pensar y sentir que no puede más, pero en el mundo espiritual se le sostiene, para que pueda soportarlo, siempre se le está mandando ayuda para que pueda continuar su camino. Y si por alguna circunstancia se rinde, no importa tendrá otra oportunidad de continuar más adelante.

No se puede conceder al alma humana, lo que pide en un momento de flaqueza, de desesperación o de dolor, porque entonces no podría obtener su apendizaje y se estaría atentando contra el plan divino en cuyo diseño la misma alma participó. Nadie es enviado a la tierra sin los recursos para enfrentar su vida. Todos absolutamente fueron enviados con lo que les hacía falta para realizar su aprendizaje. A nadie se le ponen pruebas de más o de menos.  Los humanos que soportan las peores tragedias es porque tienen la fortaleza de espirítu para hacerlo, es por eso que ellos son los elegidos para misiones tan díficiles.


¿y cómo podemos saber, que estamos actuando de acuerdo al plan de dios?

Si tu felicidad es tambien la felicidad de los que te rodean, es parte del plan de dios.
Si lo que haces te produce satisfacción, alegría y puedes compartirlo con los demás, está en el plan de dios.
Si en lugar se separar, discriminar, juzgar, señalar y atacar, unes, entonces está en el plan de dios.
Si tratas a los demás como quieres que te traten a ti, que es sólo con amor, estas en el plan de dios.
Si compartes tu abundancia confiando en que como hij@ de dios nunca te faltara nada, porque hay suficiente para todos, estás en el plan de dios.
Si eres capaz de ayudar a tu hermano que está en desgracia y darle consuelo y amor, estás en el plan de dios.
Si puedes aceptar a tus hermanos con todas sus diferencias, tolerar y perdonar sus errores humanos, estás en el plan de dios.

Y cuando tengas dudas sobre lo que tienes que hacer, tómate un momento, sientate tranquilamente, en el lugar más callado que puedas encontrar y entonces, pregunta a tu creador. Y si escuchas con atención escucharás la voz que te responderá.

Hice muchas más preguntas y todas fueron respondidas ampliamente, Ahora no recuerdo la mayoría, pues se me explicaron cosas que no pude entender. En el mundo espiritual las cosas son tan distintas, pude saber cosas que ahora no recuerdo y cosas que aún no puedo explicar.

Sólo sé que él está ahí, que ha estado siempre. Y que ha escuchado todas y cada una de las peticiones y quejas que le hice, los reproches, ni enojo, mi inconformidad y sólo recibí amor de él. Pude ver que sus ángeles y otros seres espirituales me han acompañado siempre en cada uno de los momentos más díficiles de mi vida, que nunca estuve sola, pero en medio de mi dolor y desesperación no los pude ver. Entonces pude sentir su abrazo, su energía y supe que su amor es el más puro e incondicional. Lo supe muy dentro de mí, supe que era parte de él y que quiero seguir siendo parte de él. Que quiero cumplir su voluntad, que tambien es mi voluntad, aunque en este mundo terrenal tenga con frecuencia tropiezos y a veces sienta que no puedo más.

Estoy aquí, sus ángeles me sostienen, me guían, me confortan y me ayudan a vivir.



jueves, 30 de enero de 2014

CARTA A MIS LECTORES




CARTA A MIS LECTORES   II



Henos nuevamente aquí, un año más ha concluido. Durante este tiempo he recibido muchos más comentarios de los que podía haber esperado y desde los lugares más remotos a pesar de que parece que no pueden escribirlos directamente en el blog, muchos de ellos me son reenviados, incluidos comentarios que se dan en el facebook o twitter.


Ha sido un año en que si bien a veces parecía que se me habían agotado las ideas para escribir, cuando se llegaba la última semana de cada mes, mi parte creadora entraba en acción, escribiendo rápidamente lo que no había hecho en todos los días previos. Aún con los inconvenientes que la vida me presenta, siempre he podido cumplir mi meta en cuanto lo que me propuse escribir cada mes.  A principios de año pasado  no pude publicar porque mi computadora colapsó sin remedio, igual ha sucedido en esta ocasión en que por mes y medio me he quedado sin mi herramienta de trabajo vital.


En esos días, enfocada a conseguir el dinero para una nueva computadora no tuve la oportunidad de escribir. Sí ya sé que algunos dirán que se puede escribir a mano, y yo también puedo escribir a mano, pero no el tipo de textos que tengo en mi blog. Para ellos necesito atrapar las ideas rápidamente y después irlas estructurando, lo cual sólo puedo hacer en la privacidad y tranquilidad de mi casa y con la ayuda que me permite la computadora.


Dar rienda suelta a mi parte creadora se ha vuelto una necesidad que durante esos días vi completamente frustrada.  Las súplicas desesperadas, pidiéndome seguir escribiendo me divierten, quizás, porque es la misma desesperación que siento yo por no poder escribir. Escribo por el gusto de escribir. Pero ser una escritora que no recibe un peso por lo que escribe, tiene sus inconvenientes. El tiempo que puedo dedicar a esta actividad es muy poco. Y quizás por ello, mi satisfacción cuando leo los comentarios de mis lectores es mayor. Gente de todas las edades, desde especialistas de la literatura, del arte, de la música, de los medios de comunicación, antropólogos, historiadores e incluso personas que se declaran no aficionados a la lectura, pero que una vez entran el blog, no pueden dejar de seguirlo.

Algunas colegas escritoras han encontrado en mi blog una motivación para atreverse a publicar sus propios textos. Hay quienes me comparten no haberlo hecho por falta de dinero. Hay quienes dicen que el mundo se mueve con dinero. Puede ser, todo depende del mundo que quiera moverse. Pero yo he descubierto que hay un mundo que puede moverse a través de la escritura de palabras.


Algunas personas todavía creen que los relatos sobre gente indígena son exagerados o fuera de época, a mí me haría muy feliz que eso fuera verdad. Pero sólo describo lo que otros no pueden ver con sus propios ojos. Organizaciones internacionales que han trabajado con comunidades marginadas en México, pueden dar fe de ello, del mismo modo que lo hace una lectora de quién les compartiré sus palabras textuales en face book: “a mi me gustó el reportaje sobre la megamentira que es la falsérrima Cruzada vs el Hambre. Nada que ver con la realidad. Yo estuve como Atenea en un pueblito cercano de Coatza, en Veracruz y no fuimos a ninguna comunidad asegún porque no había condiciones. Pero eso sí nos llevaron en camionetas de lujo de SEDESOL al cierre de actividades en ese estado. Un asco. Dales duro atenea”


Por lo demás, tampoco pretendo convencer a nadie de nada. Mi único objetivo es compartir lo que veo, oigo, siento e imagino. Cuando mis lectores me escriben que algún texto mío los hizo reír, llorar, sufrir, entristecerse, enojarse, indignarse,  incluso perder el sueño o simplemente pasar un buen rato con familiares y amigos, entonces sé, que estamos en el mismo canal.


Al lector que me pregunta de dónde saco los textos que publico en este blog, le aclaro que no los saco de ningún lado más que de mi mente. Todos son creación mía y este es el primer lugar en que se han publicado. Soy una lectora, escritora, madre, estudiante vitalicia, subempleada y mis múltiples responsabilidades, aunadas a las presiones económicas y de tiempo sin duda pueden influir en que algunos textos estén mejor logrados que otros. No tengo la posibilidad de dedicar demasiado tiempo a escribir, cuando mucho dos horas al día, aunque no todos los días. No obstante creo que cada uno de los textos es lo suficientemente bueno para compartirlo.


 En general, todos los textos son escritos durante el mes en que los subo al blog, a veces incluso, muy pocos días antes, sobre todo cuando problemas de salud míos trastocan el orden de mi vida. Pese a los inconvenientes que puedan retrasarme en publicar, seguiré escribiendo.


Un saludo a todos los lectores que han tenido la atención de escribirme sus comentarios y que constantemente están pendientes de lo que público: Perú, Chile, Colombia, Argentina, España, Grecia, Ucrania, E. U., Haití, Holanda, Suiza, Islas Azores, El Salvador, Uruguay y por supuesto todos los estados de México. 



Agradezco a mi creador la posibilidad de tejer redes  de  palabras.

 Agradezco las  palabras que animan mi espíritu.

 Agradezco a mi espíritu la capacidad de ver, sentir, oír e imaginar.

 Agradezco a la vida la oportunidad de estar aquí.


Atenea del bosque

viernes, 28 de septiembre de 2012

EL TIEMPO SE ACABA Y DEBO IRME

*
EL TIEMPO SE ACABA Y DEBO IRME

No sé cómo pasó. Todo fue tan repentino, tan  inesperado. Y ahora es tan extraño todo esto que siento. Quiero hablarles y les hablo, pero de mi boca no sale ningún sonido. Pronuncio las palabras, pero no se escucha mi voz. Es extraño yo sí los escucho pero ellos a mí no.

Mi madre está llorando, está llorando mucho, muy fuerte, como si algo le doliera demasiado. Me llama por mi nombre y yo voy a su lado rápidamente, pero ella no me ve ni me oye. Todos van de un lado a otro. Todos lloran no sé por qué, yo estoy aquí. Pero, ¡que extraño es esto, ya no me duele nada! Ese dolor de espalda desapareció de pronto. Ahora me siento ligera, tan ligera como una pluma. Y sí, así es, puedo desplazarme con la misma facilidad con la que una pluma es sostenida por el viento, pero lo hago muy rápidamente. Tanto que no puedo controlarlo.

Cuando escuché llorar a mi madre, corrí para ver qué le pasaba. Salí rápidamente de mi cuarto y…no sé por qué, pero no pude detenerme. Mi cuerpo es demasiado ligero. De pronto estaba flotando en lugar de caerme por las escaleras. Me sorprendí. ¿Por qué de pronto estoy flotando? Y todos lloran y hablan sobre mí. Hay demasiada gente en la casa, están haciendo preparativos como si fuera una fiesta. No recuerdo que mi familia fuera a celebrar algo. Y todos hablan sobre mí. Escucho sus conversaciones y sus pensamientos también. Aunque no logro entender lo que dicen, porque todas las palabras se superponen, sin que pueda entender con claridad.

Dicen que fue muy difícil rescatar el cuerpo, tardaron horas en sacarlo de la barranca. Dan detalles sobre las maniobras que tuvieron que realizar. Todos hablan de lo mismo, y de la manera en que se han enterado. Llega más gente, en verdad se ven acongojados. Sus pensamientos expresan su tristeza. Pero hay algunas personas que sólo vienen a enterarse de los detalles del accidente, sienten una gran curiosidad. Quieren ver cómo reacciona mi madre ante esta situación inesperada. Dicen que no pueden creerlo y todos confirman ésta idea. Coinciden en señalar que no había ninguna razón para que esto sucediera.

Otra vez esta aquí mi madre, llora desconsoladamente, la gente llega y la abraza. Le dicen que la acompañan en su dolor. Pero, ¿qué es su dolor? Me quedo muy cerca de ella para escucharla con claridad, sin que me interrumpan las demás conversaciones. Ella derrama lágrimas con cada persona que viene a verla. Piensa que se ha quedado sola, no esperaba que esto sucediera. Llora por éste imprevisto. Por la forma en que me fui contra su voluntad. Siempre estuvo pendiente de que nadie que pudiera llevarme de su lado se acercara a mi. Hizo mil cosas para aislarme de la gente. Ni siquiera le gustaba que tuviera amigas. Me quería completamente a su servicio. Ahora lo comprendo. Veo cómo ella se encargó de que no volvieran más. Quería que yo me dedicara sólo a ella, que la cuidara, que estuviera pendiente del más mínimo de sus deseos. Se esmeró en que yo aprendiera a cocinar sus platillos favoritos. Me quería a su servicio para siempre.   

Yo quería estudiar medicina, pero ella me mandó a la escuela de modistas, dijo que la sangre le horrorizaba y que yo tenía que estudiar algo que fuera propio de mujeres. Ella quería que su hijo fuera el del éxito, como mi padre, era quien debía poner el apellido de la familia en alto. Pero a mi hermano le gustaba más divertirse. Por años fingió estar estudiando. Mi madre le depositaba dinero en el banco para pagar su escuela y él lo gastaba en francachelas con sus amigos, ella no lo supo hasta que al final de la carrera que se supone tendría que haber estudiado, él se fue al extranjero para evitar ser confrontado. Lo buscó por mucho tiempo, sin importarle que la hubiera estafado. Era su hijo adorado. Él no quiso saber nada de la familia. Tiempo después algunas personas que volvieron del extranjero dijeron haberlo visto trabajando pasando indocumentados en la frontera. Y se fue a buscarlo, sólo para escuchar que no le interesaba volver, que era más feliz viviendo del otro lado, viviendo del modo americano. No le importaron las lágrimas y las súplicas de mi madre. Le rogó hasta el cansancio, y después tuvo que volverse con el orgullo pisoteado y con la amargura derramándose a cada palabra.

Descargó su furia conmigo, como si yo hubiera sido quien la defraudó. Desde entonces dijo a todo mundo que no quería saber nada de su hijo ingrato, pero todas las tardes lloraba ante su foto encerrada en su cuarto. Le molestaba la felicidad de otros, sobre todo la mía. Hizo todo lo posible para que mi vida fuera tan amarga como la suya.  Nunca entendí el motivo de su desamor. Me culpaba de todo, hasta de lo que ella hacía mal. No importaba cuanto me esforzara en complacerla, nunca estaba satisfecha. Siempre encontraba algo de lo cuál quejarse. Fui como ella me pidió que fuera. Hice todo cuanto ella quiso y jamás llegó a ser suficiente. No hubo manera de ganarme una migaja de su afecto y me cansé de su desaprobación reiterada. Pero no, no me suicidé como toda esta gente dice. Yo no estaba harta de la vida, sólo estaba harta de ella. Demasiado harta para soportarla.  Sólo quería irme lejos para ver si así me extrañaba un poco, para ver si mi ausencia me daba un pequeño lugar en su pensamiento y en su corazón.

Tomé las llaves de la camioneta en la noche, para irme mientras ella dormía, quería que en la mañana cuando ella se diera cuenta de mi partida hubieran pasado demasiadas horas como para poder encontrarme fácilmente. Es cierto que no empaque ropa, no estaba dispuesta a seguir usando nada de lo que ella había elegido para mí. Iba a iniciar una vida nueva donde nadie me conociera, donde pudiera empezar completamente de cero, donde por fin pudiera ser yo misma. Es mentira que me venciera el sueño y el cansancio. Iba muy atenta, pero la curva era muy cerrada, un tráiler en sentido contrario invadió mi carril, me sacó de la carretera, y caí vertiginosamente a ese barranco tan profundo. Es lo último que recuerdo…después simplemente  estaba aquí delante de toda esta gente.

Ellos no me ven, no  me oyen y yo no puedo tocarlos. Ahora puedo escuchar todos sus pensamientos  y deseos, pero ya no importa. Se acabó el tiempo, debo irme.

*VIDEO SONG: TRANSMUTATION, 
DINO SALUZZI _BANDONEÓN, 
ANDINA : ECM

viernes, 18 de mayo de 2012

DIÁLOGO CON DIOS.




DIÁLOGO CON DIOS.

Querido Dios.
Perdón que no te había escrito antes, pero sucedía que por mucho tiempo no supe que de verdad me escuchabas. Creo que tú sabes muy bien, que a los seres humanos, nos es difícil creer en lo que no podemos ver, y esto nos llena de mucha confusión. Hay gente que se empeña en demostrar que no existes. Pero no sólo eso, hay sectas religiosas que se ufanan en decir, que han sido elegidos por ti, y que sólo a ellos los salvarás y les concederás la vida eterna. Como si tú tuvieras los mismos prejuicios y limitaciones que nosotros. Lo cierto es que toda ésta confusión, ha propiciado tantas guerras y matanzas, según… en tu nombre. Lo cuál, es una gran mentira, el motivo verdadero es la codicia del hombre. Pero bueno, no me detendré más en eso, porque de sobra tú lo sabes mejor que yo.
Me preguntaba ¿Cómo podía hablarte, cuáles serían las palabras correctas? Y tenía temor de hacerlo porque siempre me dijeron, que donde quiera que yo estuviera tú podías verme y seguro que también sabías cómo me portaba yo. No había manera de esconderme de ti, ni de engañarte, que tú podías saber lo que yo pensara e hiciera. Entonces aprendí que más que acercarme, tenía que cuidarme de ti. Que más que amarme, estabas para juzgar mi conducta y castigarme. Entendí que eras algo así, como un señor muy serio y enojón, al que no había que molestar.
Nunca me dijeron, que pusiste dentro de mi corazón un pedazo de luz tuyo y que si quiero que estés conmigo o que me ayudes, sólo tengo que llamarte y pedírtelo. Nadie me dijo que tu amor hacia mi es infinito y que comprendes mis errores y  estás dispuesto a perdonarme.  Y que cada vez que me equivoco, tú estás viendo la manera de ayudarme. Ni sabía, que tenías unos mensajeros maravillosos llamados ángeles, y que enviaste a uno de ellos sólo para cuidarme y protegerme. Ni me dijeron que estás siempre pendiente de mí y de lo que yo pueda necesitar, y que de mí sólo pides que me dirija a ti con amor y humildad. No sabía tampoco que no importa las palabras con las que te hable a ti, porque tú no te fijas en las palabras, sino en la intención que hay dentro del corazón.
Tú sabes ¡Oh Dios!, que mi vida ha sido muy dura y  yo creí que tú eras injusto conmigo, porque me ponías en situaciones de dolor y muchas veces yo te pedí que me libraras de esos momentos y tú no lo hiciste. Entonces pensé que no me escuchabas  o que no existías porque no hacías nada por mí. Me equivoqué y te pido perdón, aunque estoy segura que ya me has perdonado, porque tú sabes muy bien que sólo soy un ser humano y si me enviaste a ésta vida fue para que yo aprendiera.
Yo no comprendía entonces el sentido de tanto dolor, solo era una niña, en medio de la total desesperación. Yo no sabía que detrás de cada una de tus acciones, hay una gran lección. Y que a veces, nos envías los regalos más bellos con las envolturas más feas  para enseñarnos la inteligencia y la aceptación. Y que cuanto más nos queremos y nos aceptamos a nosotros  mismos, más nos bendices y nos llenas de amor.
No me siento culpable por no haberte encontrado antes, eso era algo que sin duda tenía que aprender. Tal vez, un poco triste, porque de haber sabido que siempre has estado conmigo, no me habría sentido tan sola y desamparada. Y definitivamente las cosas hubieran sido menos dolorosas. Pero te agradezco, que no hicieras caso de lo que yo te pedía, porque entonces no habría podido aprender mi lección. Te gradezco que no me dieras lo que yo quería, sino lo que yo necesitaba para que mi espíritu creciera.
Ahora me siento tranquila, de saber que nunca te equivocas, y que siempre das a cada quien lo que necesita. No más, pero tampoco menos, de lo que cada quien es capaz de enfrentar. Así que no tengo más miedo, porque donde quiera que yo esté y sea cual sea la situación en que me encuentre, estaré siempre en el lugar correcto para mi propio bien.
Gracias por todas las bendiciones que cada día me das.
Atenea.