Este mes, cumplí un año de haber iniciado mi escritura
en este blog. Una actividad que surgió más como un compromiso personal en mi propósito
de permitir la expresión a esa parte de mí, que recién descubrí como escritora.
Arte en el que no tengo más formación que la de una lectora aficionada de
grandes escritores que nos han deleitado con obras magníficas como El señor de los anillos, La historia
interminable, Sinhue el egipcio,
Azteca,Dune,El llano en llamas y muchos otros más que
a través de sus palabras me han llevado al corazón mismo de sus historias.
Abrí mi blog sin saber que era lo que ibahacer en él. Nunca fue un proyecto en el que
yo hubiera pensado con anticipación. Tan es así, que el nombre lo elegí en el
momento mismo de estar abriendo el blog, cumpliendo con los requisitos para poder
hacer uso del espacio. Del mismo modo escogí un pseudónimo. No quise usar mi
nombre propio, para que mis escritos fueran un tanto distintos a mí, a la
persona que todos conocen. Quise que la escritora que descubrí en mi no tuviera
las limitaciones racionales y los prejuicios que hay en este ser humano. Muchas
personas pueden pensar que esto es imposible y creer con toda certeza que estoy
loca, y esto último es completamente cierto. Loca es una persona que está fuera
de sí. Y es precisamente lo que hago cuando escribo. Me traslado a ese lugar
del que quiero hablar y entonces me pregunto ¿cómo puede ser posible ese mundo
o esa idea de la que quiero escribir? La respuesta que escucho no es la de la
razón y el conocimiento, porqueesa me
diría que eso no existe y no es posible. Le doy voz a la imaginación, a la
intuición y al sentimiento. Y entonces empiezan a llover las respuestas que
poco a poco comienzo a acomodar hasta construir mis escritos.
Inicie éste blog, con el temor de que un día se me
acabaran las ideas para escribir y yo he sido la primera en sorprenderme por
las cosas que escribo, principalmente los cuentos, relatos y leyendas, que también debo decir ni siquiera estoy
segura que encajen en la categoría en que los he puesto. Las opiniones al
respecto son diversas, hay quienes dicen que El espejo del lago es demasiado largo para ser leyenda, ¿será tal
vez que no han leído el señor de los
anillos?O la consideran dentro de
otra clasificación. Cualquiera que sea la opinión que tengan, no me detendré ni
a discutirla ni ha refutarla, porque eso me quitaría un tiempo que yo necesito
para crear. Las definiciones sobre lo que es, o no es, lo que yo escribo no me
son de vital importancia. Mi intención es solamente crear y compartir algo de
lo que veo, oigo, siento e imagino.
Ha sido una gran sorpresa el descubrir que lo que
escribo ha sido del agrado de tanta gente. Agradezco a todos aquéllos que se
han tomado la atención de enviarme sus comentarios, a quienes me han
recomendado, y quienes se han declarado abiertamente como mis seguidores. He
respondido a los emails que me envían, pero no sé porque razón, algunos de
ellos me han sido retachados. Algunos lectores comentan que no han podido subir
sus comentarios a mi blog, honestamente no sé cuál sea al motivo.
Me honra saber
de la maestra que tomó mi escrito de La
invención el beso, para la clase que imparte en su colegio. De la lectora
que me comparte que con mi relato de El
dolor, ella pudo por fin derramar
las lágrimas que tanto tiempo habían estado guardadas. De aquéllos que con mis
poesías dicen que mueren una,dos y
hasta tres veces. De los que pueden experimentar los sentimientos que hay en
mis escritos y los llaman sinestésicos. De los que llegan de su trabajo, abren
mi página y escuchan la música para literalmente volar. De los que han
encontrado en mi página la inspiración para su propio trabajo de diseño de
páginas. De la lectora que ha traducido La
invención del beso a otro idioma.
Del lector que imprimió la imagen de El
descubrimiento del amor y la pegó en
su oficina. De los seguidores que leeny releen mis escritos, y que con ansía esperan las nuevas publicaciones.
Hay quienes comparan mi estilo (yo todavía no sé cual
es) con el de escritores muy reconocidos, lo cual por un lado me asombra, y por
otro; me motiva a conocer la obra de dichos autores Algunos me dicen escritora de la nueva era,
romántica tardía, en fin. Hay muchas opiniones de gente muy ilustrada y experta
en la materia. De conocedores sobre mitología y cosmogonía de los pueblos
indígenas de México. Todos sus comentarios son el alimento que nutre mi
espíritu y me anima a seguir escribiendo. No soy una profesional de la
escritura, tengo errores estructurales, ortográficos y de otras cosas más. Pero
no puedo esperar a ser una experta en la materia, y dejar que las ideas que surgen en mi mente se
escapen. Prefiero escribir con mis propias limitaciones y como un escritor me
dijo: hasta los errores son parte del estilo.
Sin más por el momento, agradezco infinitamente sus palabras
y espero poder seguir compartiendo con ustedes esta aventura de escribir.
En
algún lugar de una selva muy grande, tan grande que el hombre moderno no ha
podido explorarla completamente. Donde la vegetación crece tan rápido que los
caminos que el hombre ha creado desaparecen continuamente. Alejada de cualquier
contacto con la civilización, vive una tribu, de una manera en que tal vez,
también vivieron muchos de nuestros ancestros. Su forma de vida nos recuerda al
hombre primitivo de hace miles de años. En medio de los peligros naturales de
su medio han aprendido a sobrevivir construyendo sus casas en las copas más
altas de los árboles. Todos los hombres, mujeres y niños se reúnen para
trabajar conjuntamente, cuando hay necesidad de construir una nueva.
Con gran habilidad y conocimiento de lo que necesita,
el jefe de la tribu (el mayor de todos, cuya edad apenas rebasa los cuarenta
años) elige un árbol gigante de aproximadamente cuarenta metros. Se despeja un
radio de cincuenta metros en la periferia. Los troncos de los árboles
derribados son utilizados para distintas cosas. Unos para construir una larga
escalera, que se empleará para subir y bajar de la casa. Otros para apuntalar
la construcción. Comienzan por quitarle al árbol elegido, las ramas que le
estorban para asentar lo que será la base de la casa. Se cortan cuatro troncos
muy gruesos, y se unen por los extremos formando un rectángulo en donde se
asentarán los pilares que sostendrán las paredes y el techo. Una vez que se han
asegurado de que están sujetados firmemente, traen troncosmás delgados pero también muy resistentes, que
serán usados de soporte para todo el piso de la casa, los van uniendo uno a
uno, atados paralelamente. Del mismo modo, las cuatro orillas de la construcción
son rodeadas haciendo una empalizada más delgada, de tal modo que los
habitantes queden protegidos para no
caer al vacío por ninguno de los lados. Después mujeres y niños traen corteza
de los árboles, la cual es utilizada para recubrir las paredes y como tapetes para
tenderse sobre los troncos que conforman el piso.
Casi
para finalizar la construcción, las mujeres y los niños colaboran trayendo
hojas de palma para cubrir el techo.Los
hombres adultos son los encargados de subir los troncos y atarlos con lazos de
palma que previamente han elaborado. También son ellos quienes derriban los
árboles necesarios con unas hachas muy rudimentarias, hechas de filosas piedras
atadas a un palo. De la misma forma, sus cuchillos son de piedra.
Una
semana les lleva la construcción de la enorme casa. Un trabajo muy organizado y
bajo la supervisión constante del jefe de la tribu que, se ha ganado su lugar,
por ser el hombre con mayor edad y experiencia en el arte de sobrevivir en la
selva. Desde pequeños los niños aprenden las habilidades más esenciales al lado
de los hombres mayores, los sabios de la tribu, trasmisores de conocimientos.
Por ejemplo, aprenden cómo afilar una piedra, cómo hacer un hacha o un
cuchillo, cómo derribar un árbol, cómo encender el fuego y cuidarlo de tal modo
que no incendie la casa de madera. Su vida entre los árboles les ha permitido
desarrollar un equilibrio extraordinario para trepar y caminar sobre ellos.
Habilidad que es fomentada recién aprenden a caminar.
Finalmente
terminan su casa, pero antes de habitarla realizan un rito de purificación. Los
malos espíritusson ahuyentados con el
fuego que se enciende en el centro de su nueva morada. Todos están arriba,
felices de haber terminado su trabajo. Los niños, aún los que apenas comienzan
a caminar,exploran su nuevo hogar, se
acercan peligrosamentea la orilla. Las
madres no se asustan, porque sus hijos han nacido en la selva y prácticamente
sus primeros pasos los dan sobre los árboles. Su equilibrio es perfecto. Ellos
saben del peligro, pero no le temen a la altura, tienen que habituarse a ella,
el saber moverse en ella es requisito indispensable para su sobrevivencia. Sólo
los que todavía no caminan son cargados por las madres, los demás van y vienen
por sí solos. No hay lugar para el miedo a las alturas, es parte de su
naturaleza.
En
esa enorme casa en el árbol vive toda la tribu, fuera del alcance de animales
salvajes depredadores, del acoso de los insectos, de la humedad, de la densa
vegetación y de las inundaciones. Las mujeres bajan a recolectar raíces y
frutos. Y los hombres van de cacería. A veces, por las noches colocan trampas
entre los árboles para atrapar murciélagos frutícolas. Son grandes, con uno de
ellos, se pueden alimentar a diez personas. Pero los cazadores deben de ser
pacientes, observar primero las rutas por las que transitan, después derribar
algunos árboles para poder colocar las trampas, y finalmente sólo esperar. Una
vez que la presa cae, de inmediato la matan de un golpe certero en la cabeza. Y
cuando el amanecer llega, encienden un fuego y asan a sus presas para
compartirlas con toda la tribu.
No es fácil sobrevivir en medio de la selva
con armas primitivas, el hombre debe ser ingenioso para procurarse sus
alimentos. Y corre riesgos constantes para alimentar a su familia. Cuando
descubre un panal lleno de miel en lo alto de algún árbol, trepa por las largas
ramas para alcanzarlo. No tiene nada para cubrirse, su única protección son
unas ramas encendidas entre las que ha puesto hojas verdes para producir humo y
ahuyentar a las abejas. Pero no es suficiente y las abejas son feroces y
defienden con su vida el panal. El hombre recibe muchos pinchazosy aún así no cesa en su empeño. Se apodera del
panal y desciende del árbol para dar primero la miel a su esposa e hijos, el
resto lo comparte con la tribu. Es un
precio alto, pero la miel es una rica fuente de proteína. Él lo sabe y no
desperdicia la oportunidad de conseguirla.
Todos
los días, el hombre primitivo de la selva libra una batalla de sobrevivencia y
desde tiempos inmemoriales la ha ganado, tanto él como sus ancestros. Un hombre
fuerte, ágil para desplazarse en las ramas de los árboles, heredero de la
fortaleza física y los conocimientos que le permiten sobrevivir de manera
natural en un medio, en que el hombre moderno no podría hacerlo. Un hombre que
toma sólo lo que necesita cada día, que es parte de la selva. Que es capaz de
coexistir con su entorno sin causarle grandes e irreparables daños.
Lucrecia era
una mujer que trabajaba todos los días en el campo. Sembraba papas, maíz,
frijol y sorgo. Se iba a su milpa cuando el sol aún no se asomaba tras la
montaña, venía al medio día a su casa para almorzar y después nuevamenteal campo. Vivía sola, nunca se había casado,
siempre decía que ella no necesitaba a un hombre para nada. Pero lo cierto es
que esa idea la pregonó después de que su mejor amiga le quitara al que era su
novio. Desde entonces desconfío de todos los hombres y decía que el amor no
existía. En venganza por la traición de que fue objeto se embarazó del mismo
hombre que la traicionó. Lo hizo tan sólo para demostrar a su “amiga” que el
tipo aquél, tampoco la quería. Su propósito era amargarle la vida y separarlos,
pero no lo consiguió y entonces fue ella quien se llenó de más amargura.
Su amiga y
su novio se casarón a pesar de que ella estaba embarazada. Los años pasaron y
para desdicha de ella, la pareja nunca se separó. Pasados los años ella inició
una nueva relación con un hombre casado, con el que tuvo otros dos hijos. Pero
su amargura nunca le permitió tener un gesto de ternura con ninguno de ellos.
Era una madre muy austera que daba a sus hijos lo estrictamente necesario para
vivir. Ella trabajaba mucho y a pesar de que tenía buenos rendimientos
económicos de las cosechas, sus niños no disfrutaban de su generosidad. A cada
uno le compraba sólo dos pares de mudas de ropa y como todos recibían una beca
por parte de la escuela, a cada uno les compró un marrano con ese dinero, para
que lo criaran y después lo vendieran. Si ellos deseaban una fruta, tenían que
comprársela con su propio dinero. Porque además los mandaba a pedir dinero a su
padre.
Lucrecia
trabajaba mucho y todo el dinero obtenido lo prestaba a sus conocidos. Cuando
tuvo suficiente dinero derribó la casa que le heredó su madre y se hizo una
nueva. Quizás ese fue el acto de mayor derroche en su vida. Porque ella no se
compraba nada, ni siquiera ropa.Tenía
años que usaba la misma aunque ya estaba rotay descolorida. Cuando tenía que salir a la ciudad, gastaba ni siquiera en
una botella de agua, menos comida, y tomar un taxi era impensable. Incluso
prefería caminar largos tramos para no usar el transporte colectivo. Siempre
gastaba lo mínimo de lo mínimo y eso hacía que sus ahorros crecieran. Pero
nadie sabía a cuánto ascendían ni a quién le había prestado dinero.
Un día
Lucrecia se sintió enferma, pero como era usual en ella, no quiso ir al doctor,
para no gastar dinero. Generalmente tomaba alguna pastilla para el dolor, se
dormía y se olvidaba del asunto. Muchas veces lo hizo y las pocas veces que fue
al médico sucedió porque sus hijos, que ya eran mayores, la llevaban. Ellos le
pagaban la consulta, pero después de eso, ella no volvía, ni se realizaba los análisis
o estudios que le recomendaban. Esta vez tampoco quiso ir al médico, así que se
recostó, pero a la media noche no pudo más. Un dolor intenso la obligó a llamar
por teléfono a sus hijos quienes tuvieron que llevarla de emergencia al
hospital. El médico la revisó pero explicó que tendría que esperar a la mañana
siguiente para poder realizarle todos los estudios pertinentes. Le dijo que
tenía complicaciones con una bronquitis, con los riñones y el corazón. Tenía la
presión muy alta. Pero sólo le recetó calmantes para el dolor y la regresó a su
casa. En el camino ella se quejaba continuamente. De pronto se quedó quieta y
dejó de hacerlo. Su hijo le tomó el pulso, pero no sintió nada. Detuvieron el
coche para verificar su estado, ella no respiraba. Volvieron al hospital para
atenderla de emergencia, pero ya no se podía hacer nada. Estaba muerta.
Su deceso
fue una sorpresa para todos. Parientes y amigos se presentaron tan pronto como
fue posible a dar sus condolencias. Era un velorio muy extraño. Nadie lloraba.
Sus hijos parecían tener la misma dureza de su madre en el alma. Pasó la noche
y con los primeros rayos del sol se dirigieron al panteón. Todo se realizó
según la tradición. Antes de salir de la casa, la madrina de la cruz, recorrió
todos los rincones llamándola porsu
nombre. Diciéndole que ella no era ya de éste mundo, que tenía que irse.Abrieron la caja para despedirse, no hubo
lágrimas de nadie.
En el
panteón, también abrieron el féretro, pero la mayoría se había despedido de
ella. Todo en medio de un respetuoso silencio. Después de cubrir la caja con
tierra, pusieron sobre la tumba todas las flores. Los familiares repartieron
refresco a todos los presentes. El viento era helado, pero los rayos del sol
sobre la piel eran ardientes. Agradecieron a todos por su presencia y su apoyo.
Después de un rato la gente comenzó a alejarse. Sólo quedaron los familiares.
Antes de retirarse los hijos invitaron a todos a tomar un almuerzo a la casa de
la difunta. A punto de salir del panteón la hija mayor se dirigió a su madre,
para decirle que la habían llevado al panteón, que ahí se quedara, que no los
fuera siguiendo.
Acto seguido
todos salieron del panteón, de regreso todos comentaban las muchas cosas que la
difunta había dejado pendientes. Preguntándose quien tendría que hacer ahora el
trabajo queella dejaba. Había que
recoger su siembra, regar sus plantas. Una mujer que trabajó mucho en su vida,
dejó dinero prestado a diferentes personas, pero sus hijos no tenían
conocimiento de quienes eran todos. Hicieron una lista de lo que recordaban,
llegaron a un acuerdo de lo que harían. Poco a poco los parientes se fueron.
Los hijos se quedaron solos, reorganizando su vida para cubrir la ausencia de
la que fue su madre.
Sonia era
una muchacha de 17años. Y como todas
las mujeres de su natal Santa María Concepción, soñaba con un día casarse de
blanco en el altar de la iglesia de su pueblo. Desde niña había sido preparada
para ese propósito. Aprendió a lavar, cocinar, limpiar, bordar, planchar y
sobre todo a obedecer a los hombres.
Deseaba
encontrar al hombre con el que compartiría su vida para siempre. Un hombre que
le brindara protección y amor. Alguien a quien dedicar los días de su existencia.
Y cuando lo conoció, su corazón latió con el frenesí y la fuerza de los
tambores de una danza africana. Un joven moreno, delgado, alto, de voz grave y
mirada de fuego. Ella cayó rendida a sus pies cuando él aúnno pronunciaba una sola palabra. Era exactamente
cómo lo había soñado, era el joven por el que morían todas las muchachas del
pueblo y ella llegó al cielo con sólo oír pronunciar en sus labios su nombre.
Desde la
primera vez que lo vio su alma huyó de su cuerpo para ir tras de él y su imagen
se quedó grabada en su mente. Prisionera de un deseo irresistible de conseguir
un amor correspondido, dedicó cada uno de sus pensamientos y sus acciones a
agradarle. Presta a adivinar sus deseos para cumplirlos al pie de la letra no
le importó sacrificarse a sí misma. No le importó olvidarse de sus anhelos
propios, si Alejandro decía que el cielo era rojo, ella aseveraba completamente
convencida que así era. Estaba de acuerdo con él en todo, sólo con el propósito
de no contradecirlo.
Sonia era
hija única de una mujer soltera. Su madre era una mujer llena de resentimiento
y amargura, que siempre la trató con dureza. No le permitía tener amigas ni
salir sola. Por lo que las citas con Alejandro se hacían a escondidas en los
breves momentos en que ella salía de la escuela. No tenía confianza en su madre,
de quien sólo había recibido malos tratos y exigencias.
Él era un hombre dominante, consciente de la
atracción que ejercía en las mujeres. Utilizaba su encanto para obtener de ellas
cuanto deseaba. Bastaba con pedirles una “prueba de amor” y ellas de inmediato
accedían creyendo que de esa manera podrían atraparle. Siendo tan joven tenía
ya ocho hijos con distintas mujeres, de los que nunca fue responsable. Se
consideraba a sí mismo irresistible, y ciertamente, a las mujeres les encantaba.
Sonia era para él, una mujer más con la que pensaba divertirse. Le prometió una
boda con la única intención de ganar su confianza. Ella no escuchó las
advertencias de las personas cercanas, se negó a tener prudencia. Y con el entusiasmo
de una mujer enamorada se dedicó a planear lo que sería el día más feliz, de su
vida.
Alejandro
estaba encantado de conocer a esta bonita joven que era de lo más complaciente.
Nada halagaba más su vanidad que tener a su disposición a alguien siempre
pendiente de su más mínimo capricho. Poco a poco ella fue conociendo sus
gustos, sus aficiones, su comida favorita, en fin, todo lo que estuviera
relacionado con el hombre de su vida. Y todo ese interés era solamente con el
propósito de merecer el amor de un hombre que para ella era único.
Como un
experto seductor, Alejandro convenció a Sonia de demostrarle su amor y ella
accedía a complacerlo siempre que él se lo pidiera. Finalmente en pocos días
estarían casados. Sería una boda con pocos invitados, la madre de ella estaba
en desacuerdo y había anticipado a su hija que no asistiría.A ella no le importó, su felicidad era
demasiada como para ser opacada por éste incidente. La acompañarían solamente
sus amigas. Él por su parte, dijo no tener familia. En realidad era poco lo que
sabía de su novio, tan sólo que era un vendedor y que decidió quedarse en el
pueblo.
Pasaron los
días, y la fecha de la boda llegó. Muy temprano se levantó ella para comenzar
su arreglo. Sus amigas estaban con ella para ayudarla. Su madre le dijo que las
bodas eran muy bonitas, pero que era una lástima que el amor durara lo mismo
que una fiesta. Sonia no hizo caso de su comentario y con su largo vestido
blanco, cuyos encajes y lentejuelas brillaban tanto como la felicidad en su
rostro, salió de su casa. Con sus amigas al lado, iba radiante caminando con
paso seguro hasta la iglesia. Faltaban diez minutos para la hora cuando llegó a
atrio, el novio no había llegado.
Diez minutos
que se volvieron una eternidad esperando a que el novio llegara. Pero el tiempo
siguió pasando. Ella angustiada miraba su reloj una y otra vez, mientras su
corazón comenzaba a latir apresuradamente. Pasaron otros diez minutos y el
tiempo para ella era a cada instante más largo. Esperando que su novio
apareciera. Se acercó a la puerta de la iglesia para ver si se acercaba por
alguna calle. Pero todo estaba desierto. Mil ideas pasaban por su cabeza. Pensó
que la única razón de que él no asistiera era que había tenido un accidente,
por lo quela angustia crecía más dentro
de su ser. No sabía qué hacer, si esperar o ir a buscarlo. Había pasado casi
una hora desde que ella había llegado. Sus amigas le decían que no se
preocupara, que todo se aclararía en cuanto él llegara. Pero él no llegó.
Ella entró a
la iglesia para hablar con el sacerdote y pedirle que los esperara un rato más
para casarlos. Entonces él la miró sorprendido vestida de novia y le dijo que
no esperara más. Que ese día muy temprano Alejandro había venido a decirle que
la boda se suspendía. Que se iba para siempre.
Apenas
escuchó estas palabras, y sus piernas se negaron a sostenerla. Temblaba
incontrolablemente mientras trataba de jalar aire. No podía ni siquiera decir
una palabra. Tuvo que sostenerse de sus amigas. Sentada en la banca comenzó a
gritar desesperadamente, mientras tiraba con rabia su ramo de novia y comenzaba
a deshacerse el peinado y rasgaba su vestido de novia. Se negaba a aceptar lo
que estaba escuchando y gritaba al tiempo que lagrimas negras teñidas delrímel de sus pestañas le manchaban la cara y
el vestido. Gritaba que eso no podía ser, que no era cierto.
Salió
corriendo por la calle, despeinada y con el vestido roto. La gente la miraba
con asombro, pero ella no veía a nadie. Llegó a su casa, sobre su cama lloró
toda la tarde y hasta la madrugada.Al
día siguiente con los ojos hinchados de tanto llorar, permanecía recostada en
la cama con la mirada perdida. No quería hablar con nadie ni comer. Cayó
enferma, presa de fiebre y vómito. Su madre creyó que estaba embarazada, pero
por primera vez no le reprochó nada. Ese mismo día, por la tarde, sin decir
nada y sin que nadie la viera salió de su casa. Con su vestido de novia se fue
caminado por el monte, caminó hasta que la venció el cansancio. Se tiró sobre
el pasto, la noche de invierno era helada. Cerró los ojos mientras su cuerpo se
enfriaba lentamente y se entumecía.Sus
últimos pensamientos fueron para ese hombre que había amado. Una sonrisa se
dibujó en su rostro mientras se veíaasí
misma bailando en una fiesta de bodas, que nunca tuvo.
En
un lugar de las más altas cumbres del planeta. Donde la nieve es un paisaje
eterno, y hay glaciares que se formaron desde el inicio de los tiempos. Ahí
entre esas elevadas montañas, donde sólo unos pocos han estado alguna vez, se
encuentra un lugar que parece de otro universo. Está ahí desde tiempos
inmemoriales, quizás, desde que los ancestros de los humanos dieron sus
primeros pasos sobre sus dos piernas, o tal vez antes, nadie puede saberlo con
certeza. Un lugar único, cuya naturaleza evolucionó hacia formas no conocidas
por el común de los hombres. Completamente aislado, en medio de la bastedad
inhóspita de temperaturas bajo cero. Surgió ese lugar, como envuelto en una
burbuja, con un clima cálido y húmedo. Como una gota de agua llena de vida a mitad
del ardiente desierto.
Muy
pocos hombres lo han visto con sus propios ojos. El acceso es tan accidentado,
en medio de abismales acantilados, por estrechos y laberínticos senderos en lo
más elevado de las montañas. Donde feroces y gélidos vientos, silban
continuamente acompañando tormentas de nieve, que disuaden a cualquier ser vivo
de transitar por esos caminos. Es por eso, que intentar llegar ahí es casi un
suicidio y no muchos se disponen a correr la aventura. Muy lejanamente algún
grupo de hombres corre el riesgo, aunque para soportar el largo tránsito se
requiere ser muy fuerte, muchos de ellos mueren en el intento. Y únicamente los
que soportan la prueba, serán testigos de la existenciade una ciudad en medio de la nada, donde
cualquier probabilidad de vida se pensaría imposible.
Ese
lugar enclavado en un profundo valle y rodeado por cadenas montañosas tiene una
temperatura ideal. Protegido por enormes murallas de roca, conserva su clima
todos los días del año, sin que lo perturbe ni los vientos, ni las tormentas de
nieve. Agua caliente brota continuamente de géiseres, que al mezclarse con el
agua del deshielo de las montañas, forman ríos de agua templada que permite la existencia
de diversas plantas tropicales, que sin embargo son muy distintas a las que
conocemos en la selva. Una abundante vegetación y una gran variedad de frutos
permiten una alimentación sana a los seres vivos que ahí habitan. Pájaros de
deslumbrantes colores sobrevuelan continuamente y sus cantos crean un ambiente
paradisíaco. Muchas criaturas son parecidas a las que habitan nuestro medio y otras,
tan distintas. Pero todas coexisten pacíficamente. Y un ser muy parecido al
hombre ha vuelto ese sitio su hogar desde que existe.
Quienes
lo han visto, le llaman el hombre de las nieves, es alto y corpulento. En su
cuerpo tiene mucho pelo, tanto como lo tenían nuestros más antiguos ancestros,
pero es todo blanco, y sus ojos son amarillos o aceitunados. Sus brazos son
largos y su cuerpo ligeramente encorvado, puede caminar sobre sus dos pies,
pero también es capaz de trasladarse a mayor velocidad sobre sus cuatro
extremidades. Además de desplazarse entre las ramas de los árboles con gran
habilidad. Su lenguaje es principalmente gestual y con sonidos guturales. No
come carne, su alimentación está basada en frutas y yerbas, y a pesar de que
físicamente es muy fuerte, es un ser pacífico que vive una vida muy tranquila.
Aunque
existe desde hace miles de años, su especie no ha proliferado de la misma
manera que la delhombre moderno. Por
alguna extraña razón, por cada tres varones nace una hembra, y el tiempo de
gestación de un bebé es diez meses. La
situación se complica aún más, debido a que las hembras no pueden tener más que
un hijo, porque durante el parto ellas mueren. Parece ser que su metabolismo es
muy acelerado,y no alcanzan a asimilar
suficientes nutrientes para dos organismos. Así que a lo largo de los meses de
gestación, el bebé recibe los nutrientes directamente del torrente sanguíneo de
la madre. Mientras ella, poco a poco va sufriendo un deterioro que culmina
cuando en el momento de dar a luz, su cuerpo se ve sobre exigido y no resiste
más. Y aunque científicamente tienen los medios que podrían evitar, por los
menos en algunos casos, la muerte de la mujeres, su visión de la vida no les
permite hacerlo. Para ellos, es muy importante respetar la voluntad del
creador.
La
mayoría de los machos viven solos y las pocas parejas que llegan a formarse, con
frecuencia deciden no procrear. Nadie quiere perder a la compañera con quien ha
establecido un fuerte vínculo, tomando en cuenta que todos se conocen
prácticamente desde que nacen. Hay una gran convivencia social y los pocos
niños que hay, consideran madre a todas las mujeres mayores que pueden serlo y
lo mismo sucede con los hombres. Los
infantes son tomados como hijos de la comunidad. Hay reglas muy específicas
para su educación y son respetadas por todos.
El
gran parecido físico con el hombre moderno, parece indicar que en algún punto
de la evolución, ambas especies surgieron de un mismo tronco común, pero a
través de miles de años se fueron diferenciando. Y no se sabe cómo o por qué, ésta
rama alterna del homo sapiens emigró a vivir en aquéllas montañas. El lugar en
donde viven es único, nadie podría imaginar que a esa altitud, podría existir
un lugar con esas características tan peculiares que lo hacen habitable.
Lo cierto es que estos hombres son también muy
inteligentes, y prueba de ello es un gran laboratorio que existe en ese lugar.
Ahí se pueden ver algunos de sus inventos, que son muy parecidosa los que han creado científicos de nuestra
sociedad. Cuentan incluso con vehículos aéreos que se desplazan a velocidades supersónicas,
que el hombre moderno no ha podido conseguir. Es un completo misterio cómo o de
dónde han obtenido los materiales para construir sus aeronaves. Existen indicios
que sugieren también, que han realizado viajes espaciales, pero toda
información relacionada con su tecnología está cuidadosamente resguardada y muy
contados individuos tienen acceso a ella.
A pesar de sus increíbles inventos, parecer ser,
que la tecnología no es una prioridad en su vida y todas sus creaciones tienen
como finalidad; la motivación de su inteligencia y el desarrollo de su sociedad. Ellos no conceden
ninguna importancia a la comodidad o el entretenimiento. Se consideran a sí
mismos seres más evolucionados que el hombre moderno, porque las cosas
materiales han dejado de ser de su interés y tienen la firme convicción de que
pronto formarán parte del mundo espiritual.
De
hecho, su vida es muy distinta a la nuestra, ellos prefieren establecer un
mayor contacto con la naturaleza. Sus viviendas son todas construidas con
materiales de su medio ambiente. Su ciudad está organizada en secciones en las
que pueden aprender distintas habilidades de acuerdo a sus preferencias. La actividad
que realiza cada uno depende en parte de su edad. Todo trabajo de aprendizaje
es realizado en un patio común, en donde tienen cuanto necesitan. No podría
decirse que trabajen para alguien, de hecho se reúnen solamente cuando
requieren de elaborar algo para el bien común. Prácticamente comparten todos
los espacios, incluso para dormir tienen unas chozas que fueron construidas
para ese fin y no existe la propiedad personal.
No
les agrada el ruido y el bullicio, y parecen disfrutar enormemente del lugar en
que habitan. Además, las caminatas largas son uno de sus pasatiempos favoritos
y es común verlos subir cada día a la cima de alguna montaña. Sin embargo ha
ocurridoa veces, que alguno de ellos ha
salido de los límites de su territorio y han tenido encuentros fortuitos con
algún humano, y entonces huyen apresurados hacia el lugar donde habitan.
Y
aunque saben de la existencia de la especie humana no tratan de establecer
contacto con ella, sino más bien, de evitarla. La reconocen como una especie
depredadora que ha alterado el equilibrio del planeta, y que de saber que ellos
existen y el lugar exacto en donde se encuentran; los exterminarían. Por eso,
es que desde pequeños se les educa en la importancia de mantenerse alejado de
cualquier humano a quién consideran altamente peligroso y destructivo. Esa es
la razón para tener un sólo acceso a su hábitat, el cual mantienen siempre
vigilado y perfectamente mimetizado.
No
obstante, permiten la entrada a algunos miembros de cierta tribu, que como
ellos, también viven en las montañas. Con ellos, mantienen una relación de
intercambio desde tiempos muy remotos. De hecho, nadie recuerda desde cuando. Esos humanos han guardado muy bien el secreto,
el cualúnicamente es revelado a las
personas que han sido elegidas para continuar el intercambio.
Sólo
un día al año, pueden los humanos de esta tribu llegar a la ciudad secreta,
ellos los esperan y desde la lejanía los miran acercarse. Entonces se preparan
para recibirlos, y tienden un puente que permite atravesar el abismo entre la
montaña más cercana y las murallas naturales de la ciudad. Es común que vayan a
su encuentro, porque algunos hombres desfallecen poco antes de llegar, debido a
la exigencia que la altura y el frío plantean a su organismo.
Precisamente
cuando están a punto de llegar a la ciudad, el clima se vuelve más helado y
fuertes remolinos los zarandean violentamente. Pero es por un tramo muy
pequeño. Súbitamente, al dar vuelta a una montaña, toda turbulencia desaparece.
Y el cielo más azul, que el hombre haya visto jamás, aparece ante sus ojos. La
vegetación es tan abundante, y todos los colores de las plantas son intensos y
brillantes. Permanentemente se escucha el murmullo de las innumerables cascadas
de agua caliente, que caen de las montañas.
Esta
rama del hombre, que tal vez, podríamos llamar homo sapiens spiritualis, acoge y alimenta a los visitantes por una
semana. Que es el tiempo, que dura su estancia. Durante esos días, todos
comparten experiencias y conocimientos. Los humanos colectan algunas plantas
que sólo en ese lugar existen y que son necesarias para la curación de ciertas
enfermedades. Incluso si alguno de ellos padece de alguna enfermedad que ellos puedan curar, son
obsequiados con una sanación. En correspondencia, reciben plantas que los
hombres de la tribu han conseguido en tierras lejanas y algunas provisiones. Después
se despiden con la promesa de mantener su relación en secreto, tal como lo
hicieron sus ancestros.
Pocos
son los humanos que han estado en está ciudad, muchos menos de los que han
llegado a saber de ella. Gran parte de los que han intentado conocerla, mueren
en el camino, víctimas del clima indomable o de una caída en algún precipicio. La
mayoría de los que llegan al final, lo han hecho sólo una vez en su vida. Y cuentan que durante todos estos siglos, ha
habido solamente un hombre, que ha ido a ese lugar tres veces.
Algunas
de las personas que han escuchado este relato se han preguntado: ¿en dónde ésta esa ciudad?, y es
sabido que hay quien se ha atrevido a buscarla. De hecho, labúsqueda ha ocurrido más de una vez, sin
ningún éxito. A pesar de que para ello,el hombre moderno ha usado la tecnología más avanzada que posee. Los
hombres de las montañas blancas, conocen formas de pasar desapercibidos, que no
han revelado a nadie. Y que usarán
siempre que sea necesario protegerse de algún intruso curioso.
Lucina se
caso apenas cumplió los 16 años. Tenía prisa por irse de su casa. Su padre era un
hombre alcohólico y desobligado. No había día en que no golpeara a su madre.
Era común que ella y sus hermanos corrieran a esconderse, apenas se daban
cuenta que venía de la calle. Le tenían mucho miedo porque a veces pateaba a su
madre hasta que se cansaba y la dejaba tirada en el patio, tan sólo porque ella
le daba comida que no era de su agrado. El trabajaba pocas veces, pero todo su
dinero era gastado en satisfacer su vicio. Y aunque no daba el gasto exigía que
se le diera lo mejor de la comida. Pasaba varios días embriagándose, y cuando “estaban
de suerte” llegaba a dormirse sin hacer aspavientos.
Ella fue la mayor de seis hermanos y por ser
mujer estaba obligada a ayudar a su madre en la crianza de sus hermanitos. Desde
que tuvo diez años, lavar y planchar ropa ajena, era parte de sus labores para ganar
un dinero con el que poder obtener comida. Su padreles exigía incluso, que le compraran bebida
para curarse la cruda. Cansada de los golpes y de hacer un trabajo por el que
ella no recibía ni un sólo peso, ansiaba la oportunidad de escapar de esa vida.
Cuando
conoció a Samuel quedó deslumbrada por la forma en que él le hablaba, sus
formas amables, su caballerosidad, además de las flores y pequeños detalles que
le obsequiaba cada vez que se veían. Algunas personas que conocían a Samuel, dijeron
a Lucina que en realidad era un borracho y bueno para nada. Pero ella se negó a
escuchar y creer lo que esas personas le decían. En menos de un mes, después de
acostumbrarse a sus dulces palabras y caricias tiernas; decidió aceptar su
propuesta de arrejuntarse con él. Y
una noche no volvió más a su casa, se fue dispuesta a vivir su sueño de amor.
Unos pocos
meses le duró el gusto de tener la vida que soñaba, porque de pronto él no fue
a trabajar más y empezó con las borracheras que le duraban semanas. E igual que
su padre, llegaba en la madrugada exigiendo que lo atendieran “a cuerpo de rey”.
Al instante en que él tocaba la puerta ella tenía que abrir, si tardaba aunque
sea un poco, era motivo para que la golpeara sin ninguna consideración. La
dejaba adolorida y llena de moretones. Llegó a tenerle tanto miedo, que cuando
su marido no estaba, ella se acostaba en el piso a un lado de la puerta para
abrir en el momento en que él llegara.
No la ponía
a trabajar, porque era un delincuente que robaba y le daba suficiente dinero
para todos los gastos de la casa, pero le tenía prohibido salir. Encerrada
estaba todo el día, no podía visitar ni siquiera a sus padres y cualquier
desobediencia era castigada con severos golpes e insultos. A veces le llevaba a
la casa hombres que se escondían de la policía y ella debía de atenderlos.
Muchas veces los escuchó hablar de las fechorías que cometían.
Así fue su
vida por casi diez años, confinada a su casa, sin familia y sin amigas. Sabía
que no había forma de huir de su marido, ella no tenía a quien pedir ayuda y
aunque hubiera escapado,Samuel la habría
encontrado en cualquier lugar, y le habría dado un castigo terrible. Muchas
veces estuvo a punto de cometer suicidio, pero nunca tuvoel valor. Desesperada, lloraba sola en los
momentos en que sabía que él no vendría pronto.
Sucedió sin
embargo que una noche, Samuel tuvo una pelea en un baile con un hombre que lo
empujó sin querer, se hicieron de palabras y de golpes. Pero estando tan
borracho fue fácilmente derribado por el otro, quién al verlo tirado le dio la
espalda para alejarse. En ese momento Samuel se levantó y antes de que aquél
hombre se diera cuenta lo apuñaló repetidas veces, hasta que estuvo seguro de
que estaba muerto. Sin pensarlo se dio a la fuga, pero en unos cuantos díascayó preso.
Al principio
Lucina lo visitaba en la cárcel y él la amenazaba con que la mandaríaa matar si no iba. Pero después de algunos
años, ella conoció a otro hombre y a pesar del miedo que le teníaa Samuel, decidió iniciar una nueva relación.
Y esta vez encontró a alguien diferente que la trataba con respeto, y, era
honrado y trabajador. Y tuvo algunos años de feliz matrimonio, siendo tratada
de una manera que no pensó que existiera, porque antes ella sólo había conocido
el maltrato y el abuso.
Hasta que un
día, se enteró de que Samuel había escapado de la cárcel y entonces no pudo
volver a dormir por las noches. Se despertaba llena de pánico en medio de
pesadillas, en las que era atacada por su ex marido. En el día, la sobresaltaba
el timbre de la casa o del teléfono, temía que él se apareciera o le llamara en
cualquier momento. Recordaba las veces en que al ir a visitarlo, él le decía
con todo detalle como la mataría si ella se atrevía a dejarlo. Pronto bajó de
peso y perdió el apetito, en ningún lugar se sentía segura. Temía asomarse a la
ventana y mandó poner cortinas oscuras para que nadie pudiera mirar desde
fuera.
Mientras
tanto, Samuel seguía huyendo de la policía y algunos reos que escaparon con él
fueron atrapados nuevamente en un enfrentamiento. Él logró escabullirse por
unos días más, pero sin amigos que le ayudaran tuvo que arreglárselas solo. Un
día cometió un robo en una colonia que era territorio de una pandilla, pronto
llegaron a “ajustarle las cuentas”. Amaneció muerto, tirado en una banqueta con
el rostro irreconocible. Nadie supo quien era. Pero Lucina, todavía teme que un
día llegue a buscarla. Aún teme salir a la calle y se despierta sobresaltada en
medio de la madrugada…
Adelina y su esposo Remigio habían trabajado
en la hacienda La Piedad toda su vida.
Ahí nacieron, crecieron,y se casaron
cuando apenas tenían quince años. No conocían otra forma de vida, sus padres
también habían nacido y vivido ahí. De hecho no se sabía desde cuando sus
antepasados habían comenzado a trabajar en la hacienda. Tenían una choza que el
viento feroz a veces, estaba a punto de derribar. Y tres hijos los acompañaban,
también destinados a crecer, vivir y morir ahí. Todos asumían su vida con
resignación, como un destino tan determinado que era impensable que no pudiera ser así.
Acostumbrados
a la violencia y abuso de su patrón; eran sumisos, callados, temerosos y
prestos a obedecer todas las órdenes. Su vida era dura, con jornadas de sol a
sol, y poco dinero, demasiado poco incluso para obtener lo más necesario con
que sobrevivir. La escuela no estaba a su alcance, así que los niños comenzaban
a ganarse el pan, casi al mismo tiempo que aprendían a caminar. El pago por su
trabajo era tan miserable que continuamente adquirían deudas. Y los intereses
que el patrón cobraba eran tan altos que la deuda crecía, con mayor rapidez que
los maizales. A pesar de las carencias logró hacerse de su propiocaballo y unos pequeños ahorros.
Un día
Remigio llevó al ganado a pastar a los potreros del norte, en el camino una
culebra asustó al caballo, que encabritado se sacudió violentamente al jinete.
Quiso la mala suerte que su cabeza golpeara entre la cerca de piedras que
bordeaban el camino. Un ruido seco se escuchó al romperse los huesos. Quedo
tirado, sangrante, imposibilitado para levantarse. Pasaron las horas de la
tarde y cuando el sol estaba ocultándose y Remigio no volvió a la hacienda,
otros peones fueron a buscarle. Lo
hallaron pronto, cargándolo con cuidado se lo llevaron a la hacienda, él iba
inconsciente. Al ver el estado en que se encontraba y la gravedad de la herida
en la cabeza, comprendieron que no se salvaría. Vino el cura y estuvo con él durante
sus últimos minutos, dándole su bendición. A su esposa no le permitieron verlo.
Al día
siguiente fue enterrado dentro de los mismos terrenos de la hacienda. Unas
tablas viejas fueron usadas para construirle su ataúd. El sacerdote vino a
realizar la misa y a bendecir el cuerpo. Unas cuantas flores, cortesía del hacendado,
adornaron su tumba. Después del entierro el patrón llamó a Adelina para
informarle cuál era su situación ahora que su esposo había muerto. Él era el
depositario de los bienes de Remigio y de todos sus trabajadores. Le dijo que
la última voluntad del difunto expresada al sacerdote, había sido que con su
dinero ahorrado se le pagaran unas misas para que su alma alcanzara el descanso
eterno y que por lo tanto, también vendería su caballo y usaría el pago
obtenido para el mismo propósito.
Adelina como
siempre no dijo nada, ni ella ni nadie podía atreverse a contradecir la palabra
del patrón, que además estaba avalada por el sacerdote. Esta era una práctica
que se realizaba cada que moría algún peón con alguna pequeña propiedad. Los
beneficios iban a parar a manos del sacerdote y del patrón. Era la forma en que
ellos despojaban a las viudas y huérfanos de cualquier posible beneficio que
hubieran podido recibir por los bienes del familiar muerto. Cabizbaja y triste,
ella salió de la casa con las manos vacías y con tres niños hambrientos.