lunes, 31 de diciembre de 2018

LOS PRIMEROS NACIDOS




LOS PRIMEROS NACIDOS




En un lejano planeta, más allá de las estrellas visibles al ojo humano, se desarrolla la más avanzada de las civilizaciones de todas cuantas existen en el universo. Los humanos son incapaces de llegar a ella por sus propios medios, pues su tecnología es tan primitiva en relación a la de los primeros nacidos, tal como ellos se nombran a sí mismos. Seres tan evolucionados, cuyo desarrollo tecnológico es impensable para la mente humana. Conocedores de la evolución del universo, de la existencia de los distintos planetas y de los habitantes que hay en algunos de ellos, conocedores de las leyes que gobiernan la materia y el espacio, se desplazan hacia cualquier punto del universo sin ningún problema.



Ellos son nuestros hermanos mayores, fueron nacidos hace millones de años, mucho antes de que este planeta Gaia existiera, respetuosos de la evolución que cada ser vivo debe alcanzar como especie y como individuo, observan el desarrollo de los distintos seres habitantes de varios planetas. Los humanos de este planeta considerado como una civilización joven, todavía en estado primitivo, pues su forma de vida y tecnología se basa en la depredación de los animales y naturaleza, cuya forma de energía depende de la materia fósil, como el petróleo y de la cual no se tiene control alguno.


Como hermanos mayores sabios observan el desarrollo de los humanos. Tienen un registro de cada una de las acciones que cada individuo realiza y a veces, cuando lo consideran prudente, se comunican con los que tienen la capacidad de entender que la vida no es privativa de este planeta. Su propósito es hallar a los seres más evolucionados de cada planeta y confirmarles que la grandeza de dios y del universo, no tiene fronteras, guiarlos a emprender acciones que permitan una evolución más rápida y favorable para todo el planeta.



Como observadores del universo, han visto florecer y extinguirse muchas civilizaciones. Civilizaciones creadas por seres que nunca comprendieron su lugar en el cosmos y la creación, que nunca descubrieron el poder que les otorgó su creador. El poder de crear lo impensable. Han visto a varias civilizaciones destruirse a sí mismas, cegadas por el poder y la avaricia de los habitantes que tenían el control del planeta. Una y otra vez, destruirse hasta la extinción total. Y volvieron a sembrar vida en los planetas habitables, una y otra vez, esperando que la semilla de amor, sembrada en el corazón de cada ser, brotara y guiara la evolución. Pero no siempre ha terminado así.


Dicen que hace millones de años, mucho antes de la existencia del hombre, este planeta había sido habitado ya por otros seres, los cuales dejaron constancia de su existencia en construcciones monumentales que han sido descubiertas recientemente, y que muestran el uso de una tecnología muy superior a la que el hombre más avanzado de la civilización actual, no ha podido alcanzar. Vestigios que no encajan con la historia oficial y que evidencian que la realidad es mucho más amplia de lo que la mente humana es capaz de concebir.


Algunos seres humanos han comenzado a darse cuenta de que la historia humana sobre la creación de la vida en este planeta no es lo que parece. Y algunos de ellos, que han sido contactados por los primeros nacidos, han sido invitados a visitar los planetas que habitan.  A bordo de sus naves cruzan enormes distancias en pocas horas, se les muestran sus bellas e impecables construcciones, con materiales desconocidos en la tierra. Formas de energía y tecnología que los genios de este planeta, aún no pueden concebir. Incluso algunos de ellos han sido obsequiados con algún regalo que prueba la veracidad de su viaje, pues les dan algún material que no existe en el planeta tierra y a pesar de ello, la mayoría de los humanos permanecen incrédulos.




Actualmente, algunos humanos se han dejado guiar por seres de planetas lejanos, pues existen seres en distintas y lejanas galaxias, muchas de las cuáles se han desarrollado más que la nuestra, siendo posible que incursionen en este planeta, sin ningún problema y dejando ver sus naves cada vez con mayor frecuencia. Desde hace tiempo comenzaron su contacto con algunos seres humanos en distintos lugares del planeta para ayudarle a comprender su propia grandeza y lugar en el cosmos. Y para favorecer un desarrollo positivo de la humanidad han dado ciertos conocimientos que permitan crear mejores condiciones de vida. Sin embargo, muchos de estos conocimientos han sido ignorados y hasta ocultados por no ser convenientes a las clases sociales en el poder.


Pero cada vez, su presencia es más difícil de esconder. Con frecuencia surcan los cielos muy cerca de la tierra y algunos de ellos, incluso se han mezclado entre los humanos, sin que nadie pueda notar diferencia alguna, logrando interactuar con un mayor número de personas, para transmitirles conocimientos en distintas áreas, otorgándoles dones para sanar a otros seres humanos o enseñándoles a desarrollar habilidades que nuestra civilización considera sobrehumanas, pero que en planetas más avanzados son de lo más natural.   


Los primeros nacidos, quienes llegaron a un estado de evolución superior a través de miles de millones de años, alguna vez también experimentaron la codicia, el odio, el miedo, la envidia, todas las emociones negativas que alberga el ser humano, hasta que comprendieron el dolor y el daño que causaba en su realidad. Cuando finalmente lo comprendieron y dejaron estas emociones y sentimientos negativos, fueron capaces de crear un mundo armónico, lleno de amor y abundancia, el cual quieren compartir con todos los seres del universo, por lo que desde hace millones de años, cuando este planeta aún no estaba habitado, ellos ya viajaban a lugares distantes, dispuestos a ayudar, a guiar a lo que ellos llaman sus hermanos menores. Su avanzada civilización, tiene como uno de sus principios fundamentales, el ayudar a sus hermanos menores, que es como ellos nos consideran a nosotros y a los habitantes de otros planetas menos desarrollados que el suyo.




Sus naves surcan los cielos a cualquier hora del día, y a pesar de ello, no son visibles para todos los humanos, pues la mayoría, aún no está listo para verlos. Su frecuencia vibratoria es mucho mayor que la de los habitantes de este planeta, de ahí la dificultad para ser visibles para todos. Sólo siendo capaz de controlar las emociones negativas humanas, que son las que han creado el mundo caótico, violento, donde una gran mayoría vive en la pobreza, los seres humanos pueden aspirar a crear un mundo de abundancia y amor para todos. Ellos lo saben, porque han podido hacerlo desde hace millones de años.


Los primeros nacidos, libres del egoísmo, codicia, odio, envidia, conscientes de su naturaleza espiritual, dispuestos a ayudar a este planeta, mismo que ha aumentado su frecuencia vibratoria, se hacen cada vez más presentes. Muchas de sus enormes naves suspendidas en el cielo, en las noches oscuras, camuflados con las estrellas del universo, pasan desapercibidas para la mayoría de los humanos, pero no para quienes han aprendido a observar con cuidado la cúpula celeste.



Ellos están ahí, esperando a que el humano mire de verdad el inmenso cielo, esperando que el humano, abra su corazón y descubra la grandeza que lleva dentro, que es la misma que existe en el cosmos. Han ofrecido pruebas reales de su existencia, pero el humano manipulado no ha podido creerlas. Porque el humano teme por naturaleza lo desconocido, aun cuando no hay nada que temer. No son invasores ni pretenden controlar o destruir la humanidad, pues eso podrían haberlo hecho desde hace mucho y en cualquier momento de nuestra existencia, porque tecnológicamente son muy superiores.  Ellos están en el cielo atentos, esperando que levantes la vista y los descubras.



viernes, 30 de noviembre de 2018

SUEÑO MUSICAL







SUEÑO MUSICAL



Es un día entre semana de abril de 2005, me subo al transporte público, rumbo a la ciudad más cercana, a mi lado se sienta un señor que he visto con frecuencia en el lugar en donde vivo, no sé su nombre, él tampoco el mío. Pero reconozco a la familia a la que pertenece, me pregunta mi nombre, sé que es una persona confiable, sin problema se lo digo, entonces me ubica dentro de mi familia. Le pregunto quién es él, me dice su nombre, de inmediato sé de quién se trata.

Como a muchas personas mayores, a mi padre, le gusta contarme la historia de vida de algunas personas del pueblo, personas a las que no he conocido nunca, pero él me dice a qué familia pertenece, de cuántos hijos formaban esa familia y cuál era su lugar en la larga lista de hermanos. Alguna vez, mi padre me habló de este señor, sin que yo lo conociera, me dijo que era un hombre muy talentoso en la música y que formó parte de la banda del estado, por muchos años. Una de las personas que se quedó a vivir en la ciudad y muy pocas veces visita a su familia en el pueblo.

Me corrobora la historia contada por mi padre, que estudió música con muchos sacrificios, pues como todas las familias de un par de generaciones antes, tenía muchos hermanos y sus padres campesinos no estaban en posibilidad de pagar los estudios de todos sus hijos. Pero él emigro a la ciudad muy joven a trabajar y estudiar lo que le gustaba. Él quería ser un músico, pero no un músico lírico, sino un músico con estudios y con esmero y entusiasmo lo consiguió. Logrando formar parte de la banda del estado, hazaña que no era fácil de conseguir.

El haber conseguido su propósito le enorgullecía y hacía sentir feliz, pero tenía un sueño más, ahora que era un hombre mayor, cuando no tenía la responsabilidad de mantener a sus hijos y tenía tiempo libre, quería volver al pueblo, para enseñar música a los jóvenes que quisieran formar parte de una banda para el pueblo. Pues su otro trabajo era maestro de música. Ciertamente el pueblo contaba con dos bandas de músicos, las cuales eran muy necesarias para los muchos festejos de la comunidad y porque en los velorios y entierros también es costumbre, todavía, que se acompañe al difunto con música de banda.


Persiguiendo su sueño, había visitado el pueblo varias veces en los últimos meses, tratando de encontrar a los jóvenes que quisieran aprender música y formar parte de la banda del pueblo, pero aún no encontraba quien se interesara en su proyecto. Él quería compartir lo que mejor había aprendido a hacer en la vida, que los jóvenes tuvieran una oportunidad con la música, y quería retribuir al pueblo donde había nacido, para que tuviera una banda profesional. Y como muchas personas sabias dicen, los deseos del corazón, siempre se cumplen.

Un día, por fin, logró formar un grupo de varios jóvenes entusiastas que comenzaron a tomar clases de música, dos horas por la tarde------ veces a la semana. Como es propio de la juventud, algunos de ellos querían tocar los instrumentos de inmediato, pero era necesario educar primero su oído, enseñarles, el ritmo, los tiempos, lecciones que para algunos de ellos eran fastidiosas y como era de esperarse, algunos dejaron las clases, no obstante, una cantidad suficiente continuó su aprendizaje.

Después de varias lecciones, y cuando el maestro lo consideró adecuado, comenzaron con los instrumentos. Cada quien eligió el que le pareciera mejor y poco a poco fueron confirmando su elección y en algunos casos, cambiaron de instrumentos. Hubo quien aprendió a tocar más de un instrumento. Meses de ensayos fueron necesarios hasta que lograron el dominio de su instrumento musical y mientras tanto, el grupo se consolidaba, quedando al final, quienes formarían parte de la banda. Siguió el ensayo de algunas piezas musicales, comenzando por las que son más tradicionales en los festejos.

Eligieron el nombre de su banda, el cual hace alusión al nombre del santo patrono del pueblo, y una pieza musical que sería la apertura y cierre de su presentación en cada evento que amenizaran. Y por fin, comenzaron a trabajar como una banda musical, dándose a conocer en las localidades aledañas. Su maestro les recomendó que siguieran reuniéndose para sus ensayos, pues llegó el día en que el maestro dejó de impartirles clases, señalando que ya podían continuar solos, pues sabían todo lo necesario. Pero los ensayos serían siempre necesarios y constantes para actualizarse en las nuevas piezas musicales y coordinarse bien entre ellos.

No obstante, todas las lecciones y recomendaciones que el maestro les había dado, hubo un tiempo en que los integrantes de la banda, consideraron que no necesitaban más ensayos, como resultado su calidad al momento de ejecutar alguna pieza, se vino abajo, entraban a destiempo, produciéndose sonidos discordantes y nada armónicos. Por cuestiones de trabajo o personales, algunos miembros dejaban la banda por algunos meses y esto hacía que buscaran reemplazos con otros músicos, pero el resultado no era muy bueno. El éxito de la banda comenzó a decaer.


Algunos de sus miembros muy talentosos también comenzaron a tocar en bandas más reconocidas, hasta que desertaron de su banda original, pues recibían mejores pagos económicos en otras. El más joven de sus miembros, que comenzó desde el inicio siendo apenas un niño de diez años, logró desarrollar su talento musical de una manera muy profesional, siendo reconocido por managers de otras bandas, por lo que se le presentó la oportunidad de formar parte de bandas reconocidas a nivel nacional.

Desde su inicio a la actualidad, algunos miembros de la banda han salido y otros se han integrado para ser parte de ella. Ahora han retomado sus ensayos, y la calidad de sus presentaciones ha mejorado. Ellos realizan esta actividad de manera complementaria a sus otras profesiones o actividades laborales, y esto les permite tener un ingreso complementario, lo que constituye una gran ayuda, hoy día en que en el país la mayoría de los sueldos, no cubren ni siquiera la canasta básica.

El maestro de música logró su sueño, formar una banda en su pueblo, su contribución personal al lugar que lo vio nacer. Y que, contribuye al mejoramiento de toda la localidad, pues ofreció a los jóvenes una posibilidad que hoy se traduce en una fuente de ingreso adicional a su economía y con ello, a una mejor calidad de vida de sus familias. De ella surgieron posibilidades nuevas para algunos de sus miembros, las cuales, tal vez, no hubieran sido posible, sin la preparación que el maestro ofreció a sus alumnos. Y así, esto es una muestra del impacto que pueden causar nuestras acciones en la vida de los demás.

A los pocos años, el maestro falleció de manera repentina, pero su legado permanecerá, por mucho tiempo.


jueves, 29 de noviembre de 2018

CARAVANAS

 CARAVANAS



Desde el mes de octubre pasado, ciudadanos hondureños comenzaron un viaje hacia la frontera de México con Estados Unidos. A su paso por países vecinos, se unieron más centroamericanos y fue en los primeros días del mes de noviembre que llegaron a la frontera sur de México y Guatemala, lugar que no posee un muro fronterizo, apenas unas vallas, pues desde hace muchos años ciudadanos de ambos países circulan sin mucho problema por ahí.

Los medios publicitarios llamaron a estos miles de personas caravana de inmigrantes, los cuales, se dice, venían determinados a cruzar el muro que separa a los estados Unidos de México y los países latinoamericanos, que no tienen el mismo desarrollo económico que el líder capitalista.


No es la primera vez que cientos de migrantes ilegales, hacen este recorrido por México en pos de alcanzar el sueño americano, y tener una mejor calidad de vida. Pues las condiciones sociales, políticas, económicas, la corrupción y saqueo de estos países, también es histórica. Condiciones que se han agravado por el narcotráfico, inseguridad, violencia, extorsión y secuestros, haciendo que la vida de millones de seres humanos de varios países en este continente sea miserable, y en muchas ocasiones completamente inhumanas. Hasta aquí todo parece ser normal, emigrantes, que buscan mejores condiciones de vidas.


Pero a lo largo de estos días, surgen una serie de anomalías que la ciudadanía mexicana no ha pasado por alto. Por ejemplo, por qué, el presidente más represor de la historia de este país, que no dudo en desaparecer a 43 estudiantes normalistas, deja libremente entrar a esta “caravana”, despliega tantos recursos económicos para que tengan a su disposición, albergues, comida, colchonetas, cobijas, transporte, atención médica. Atenciones todas, que no ha tenido con los ciudadanos mexicanos, como es el caso de todos los desplazados de los estados de Guerrero y Chiapas, que se han visto obligados a dejar sus lugares de residencia que les han sido arrebatados por grupos delictivos.


Si bien, el problema de los desplazados indígenas de sus comunidades, inició desde el 2005, en este año en que se ha agravado más desde el mes de septiembre. El gobierno mexicano no hizo ningún intento de frenar el avance de estos grupos de centroamericanos, apenas si hubo una simulación de resistencia. Pero con quien sí utilizó gases lacrimógenos y balas fue con los desplazados de este país que se manifestaron en Tuxtla Gutiérrez. Para la caravana de inmigrantes, se tenían listos albergues, y comida, a cada lugar en que de antemano se sabía iban a llegar. Para los desplazados chiapanecos y de guerrero en muchos lugares no hay nada, apenas la ayuda que algunos grupos religiosos han logrado recaudar. Acampan en el campo o lugares al aire libre, improvisando techos con plásticos.


Seis mil integrantes, se calcula que conformaron la primera “caravana” y a lo largo de su recorrido por el país, se han evidenciado muchos de ellos, como personas que en realidad no están en condiciones de pobreza extrema, pues algunos, rechazan la comida que se les ofrece, como ocurrió en Oaxaca, en donde aventaron la comida a mujeres indígenas, sin tomar en cuenta, que ese estado ha sido uno de los más afectado no sólo por los terremotos del año pasado, sino también porque históricamente es uno de los más pobres. Los inmigrantes, exigen salir de los refugios, para pedir dinero en las calles y comprarse comida y bebida a su gusto, causan disturbios, desorden y desperdician comida, ropa, todo lo que no les gusta. A su paso quedan lugares llenos de basura, pues sin importar el esfuerzo con que se les brindan todas las atenciones que para ellos son pocas, son incapaces de corresponder por lo menos, poniendo la basura en su lugar.

Por si esto no fuera suficiente para merecer el enojo de muchos mexicanos, algunos de sus líderes hacen declaraciones claramente provocativas, hacia la gente de este país, del que han recibido cobijo y ayuda.


Por las redes circulan ya infinidad de memes, canciones, caricaturas sobre estos inmigrantes que creen merecerlo todo y de manera gratuita. Han circulado también por la red videos en donde se muestran que reciben dinero de algunas personas. Resulta evidente que este movimiento ha sido financiado, pues de qué otra manera, puede explicarse toda la ayuda que los gobiernos han dado en sus estados, cuando es de sobra conocido por los mexicanos, el saqueo que muchos gobiernos hacen en situaciones de tragedia, con recursos económicos que están destinados a damnificados. Solo por citar un caso reciente, el de los colchones que un ayudante municipal, en Culiacán Sinaloa, entrego a damnificados por la tormenta tropical el pasado mes de septiembre, los cuales estaban en pésimas condiciones, pues tenían un fétido olor, estaban, húmedos y al ser abiertos por los ciudadanos pudo constatarse que eran viejos, estaban llenos de sangre, orines y a saber qué, otras cosas más y sólo habían sido forrados para que exteriormente parecieran nuevos.


El gobierno federal, no frenó el paso de los inmigrantes en la frontera sur, y ahora sigue gastando recursos en mantener a la “caravana”, la cual ya muchos llaman invasores, con qué propósito. Para entregar un país con más problemas de los que ya tiene. En Tijuana una parte de la población se manifiesta en desacuerdo con su estancia.

Por otra parte, los líderes de la caravana se han mostrado en muchos momentos con exigencias, uno de ellos, al llegar a la frontera y ver que son rechazados, declaró que los trajeron con engaños, diciéndoles que, al llegar a la frontera con Estados Unidos, los estarían esperando representantes de países como España, Francia, Canadá y del mismo Estados Unidos, para ofrecerles trabajo. Pero la realidad es que están hacinados en los albergues que no son suficientes, pues siguen llegando las siguientes caravanas. Aunque Tijuana tiene refugios para migrantes desde hace mucho tiempo, precisamente por ser un paso fronterizo y una ciudad de migrantes, no está preparada para tal cantidad de personas.

Se habla de que Pueblos sin fronteras se encargarían de tramitar visas, aunque nadie dice abiertamente quien les hizo tales promesas. La situación se complica, a una primera caravana de seis mil personas se agregan los que van llegando, siendo actualmente nueve mil. Los riesgos sanitarios son altos, debido al hacinamiento y a las bajas temperaturas propias de la zona en temporada invernal. El alcalde de la ciudad ha declarado no tener más recursos para dar refugio y comida para toda esta gente, pues al día se gastan treinta mil dólares.

Justo ahora es que se requiere el apoyo de todas las organizaciones que los incitaron a tomar esta decisión de recorrer todo el país mexicano, para llegar a la frontera de un país que no tiene, ni ha tenido la intención de recibirlos. Pues la política de Trump, desde antes de asumir la presidencia ha sido precisamente de rechazo a los latinos, siendo que cada día se deportan muchos de ellos, que por muchos años habían estado viviendo en ese país y trabajando. Es claro que el paso Estados Unidos no es una opción como lo han demostrado el recibimiento con gas lacrimógeno y balas de goma que el ejército fronterizo no dudó en utilizar contra todo tipo de personas.


 Y mientras miles de dólares al día, se gastan en la manutención de estas “caravanas”, los indígenas nativos de este país avanzan en su propia caravana, como desplazados de su propia tierra, sin apoyo, sin ayuda, completamente invisibles para los gobiernos estatales y federal. Sus derechos humanos son ignorados y pisoteados por el mismo gobierno. Sus líderes que defienden su tierra son asesinados, como el caso del Sr. Julián  Carrillo Martínez, el 24 de octubre de este año,  por oponerse a la tala inmoderada de los bosques y defender los derechos del pueblo rarámuri de Chihuahua.


Como es también el caso del señor Abraham Hernández González, coordinador regional del Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas (CODEDI), organización cuyo propósito es la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. El defensor zapoteco, fue privado de su libertad el día 17 de julio de 2018, alrededor de las 11:30 horas, por un grupo personas armadas y encapuchadas en la localidad de Salchi, en el municipio de San Pedro Pochutla, Oaxaca. Después de varias horas fue encontrado muerto. Estos los casos más recientes, pero no los únicos, pues de acuerdo al informe “La esperanza no se agota”, de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, en México, se han documentado 106 asesinatos y 81 desapariciones de personas defensoras de los Derechos Humanos en el último sexenio.



El gobierno priísta está determinado a heredar al próximo presidente, la mayor cantidad de problemas posibles.

miércoles, 31 de octubre de 2018

QUE NO FUERA ELLA


QUE NO FUERA ELLA



I

Su cuerpo estaba sobre el pavimento de la calle. La reconoció de inmediato a pesar de que sólo podía mirar la cabeza, pero su cabello era inconfundible. Corrió hacia ella con el corazón latiendo aceleradamente. Tan rápido era su latido que le costaba respirar y sentía un golpe continuo, rebotando en el pecho. Miró hacia adelante mientras corría tanto como le permitían sus piernas y deseando con todo el corazón que no fuera ella, que todo fuera una equivocación. Pero dentro de sí, sabía que era ella, sólo que deseaba estar equivocada, deseaba que todo fuera un mal sueño, aunque sabía que era ella.


Ahí estaba con su cabello recién teñido, su cabello largo y ondulado de color castaño. Por un momento la recordó pequeñita, con sus rizos en la frente y sonriendo mientras jugaba sobre el pasto del jardín o cuando al llegar del trabajo ella venía corriendo a abrazarla. No había momento más feliz en el día que ese, cuando sus pequeños brazos la rodeaban en el cuello y le daba un beso.




El corazón se le rompía y el aliento le faltaba a cada paso que se acercaba a ese cuerpo inmóvil, vio la blusa que se había puesto ese mismo día muy temprano, apenas dos horas antes. Ella se levantó muy temprano porque ese día tenía una misión que cumplir, era un día especial y estaba orgullosa de participar en ese evento. Ella quería un lugar mejor para vivir, un país mejor con gente honesta y valiente. Por lo que ella no hizo caso de no ir ese día, cuando aquél hombre se presentó en la casa en que ella vivía con su familia. Aquél hombre dijo saber todo sobre ella, sobre sus hijos y sus padres y le dejó dicho que no tenía que ir ese día, que la tenían vigilada.


Pero ella no tenía miedo, no tenía por qué tenerlo, sólo era una joven estudiante y sólo trataba de cumplir con su responsabilidad ciudadana. No era militante de ningún partido, pero quería participar en el proceso electoral, ser partícipe de ese momento crucial en la historia de su país. Sus padres tenían miedo y le insistieron que desistiera de su decisión de participar en el proceso electoral, la situación de violencia, amenazas y extorsión en el estado en que vivían era algo de sobra conocido por todos. Pero ella había tomado una decisión.


Cuando la llamaron por teléfono, ella sintió un sobresalto, ni siquiera puede recordar quién le llamó, pero escuchó las palabras que nadie quiere escuchar: “su hija fue baleada”. Sí, le dijeron otras cosas, sólo que ella no puede recordar más, la primera frase fue suficiente, en ese momento en que sentía como si le clavaran un cuchillo en el corazón, esa única frase, era lo que se repetía en su mente. No lo pensó, salió de inmediato hacia el lugar en que estaban las casillas de la que su hija era presidenta, de camino, llamó a su esposo, le dijo que tenía que venir de inmediato con su hija, que había habido problemas, no podía decir más, no quería tampoco hacerlo.



II



Él dejó lo que estaba haciendo en el trabajo sin decir nada a nadie, salió corriendo, sólo quería llegar junto a su hija, verla, saber que estaba bien, ponerla a salvo, cuidarla como lo había hecho cuando era pequeña, su hija mayor, la más querida, la que lo motivaba a ser mejor, la luz de su casa, la que siempre estaba alegre y le enseñaba a ver el lado bueno de todas las cosas. Esa hija que amó profundamente desde antes de nacer, apenas supo que venía en camino y que sintió como una bendición de dios cuando la miró por primera vez y la tomó en sus brazos.


El tiempo que tardó en llegar se volvió una eternidad, nunca el tiempo fue más largo, mientras pedía a dios que ella estuviera bien. La angustia se reflejaba en ese hueco que de pronto sentía en el estómago. Faltaba poco más de una cuadra para llegar al lugar de votaciones cuando vio que mucha gente se había reunido en la calle, cuando estuvo más cerca, miró que alguien estaba sobre el piso, no pensó en su hija, creyó que alguien había sido atropellado, pero de pronto alcanzó a oír la voz de su esposa, su llanto. Todo comenzó a suceder como lejos de él mismo, como si estuviera dentro de una película, escuchaba las voces de las personas, aunque no pudiera distinguir lo que decían.


Corrió sin saber cómo, pues a cada paso sentía que las piernas no lo sostendrían más, ahí en medio de todos los curiosos yacía su esposa hablándole a su hija que no podía escucharla. Arrodillada sobre el piso pedía ayuda para su hija, pero no había nada que pudiera hacerse. Ella yacía inmóvil mientras la sangre brotaba de las heridas causadas por las balas. Un nudo en la garganta le impidió hablar sin poder creer lo que estaba viendo. Apenas un par de horas antes, estuvieron en casa juntos y aunque él sabía de las amenazas, no pensó que fueran a cumplirlas. No porque aquéllos hombres dijeron ser de un partido político. Ni su hija, ni nadie de su familia habían estado involucrados en asuntos de política, a pesar de haber sido invitados por algunos familiares y amigos, ellos jamás quisieron afiliarse con ningún partido. Su hija había sido elegida como todos los funcionarios de casilla, por sorteo, como cualquier otro ciudadano mexicano.


Su hija tirada sobre el pavimento en medio de su propia sangre derramada y él, parado a un lado de ella, impotente, completamente impotente, no había nada que pudiera hacer. Los responsables habían huido. Después… todo lo que vino después, se sucedió como en un mal sueño. El velorio, el entierro, ese entierro donde se le fue una parte de sí mismo, una parte de su fe. El dolor profundo de perder a ese ser que cuidó con amor y que le fue arrebatado sin ninguna razón. No había respuestas para todos los 
cuestionamientos que, en ese momento, la pérdida de su hija le planteaba.


Y qué iba a hacer ahora con ese dolor tan grande, con esa ausencia, con ese vacío en la casa, con esos niños pequeños que preguntaban por su madre. Qué podía decirles, si él mismo no encontraba respuestas. Ahora su hija era uno más de los miles de inocentes masacrados, masacrados sin razón. Desaparecidos porque le estorbaban a alguien, porque su mera existencia le estorbaba a alguien. Quizás porque no formaban parte de la corrupción, porque no se les podía comprar con dinero, pero tampoco se les podía intimidar con amenazas.


En la casa no había modo de escapar del dolor, todo le recordaba a ella, y los niños, esos niños que no podían entender que su madre no estuviera, que clamaban por su presencia. Cómo podía darles consuelo, si él mismo no lo hallaba. Era insoportable llegar a una casa donde ella no iba a estar más, él no podía con eso. No tenía la fortaleza para continuar, sólo quería huir de ese dolor y ahora su casa era el infierno en donde todos los recuerdos se agigantaban y le hacían más notoria la ausencia. No podía con ello, sólo quería salir corriendo lejos, muy lejos, donde el dolor no pudiera alcanzarlo.


Sí, los niños lo necesitaban más que nunca, él lo sabía, pero qué podía ofrecerles, si su corazón estaba lleno de dolor, de impotencia, si cada día sentía que se hundía en el más oscuro y hondo de los pozos.  Todo ahora carecía de sentido, a ¿qué sabe la vida cuando los seres amados son arrebatados de esa manera?, ¿cómo calmar ese dolor? Nada podía dolerle más que perder a su hija de esa manera. Todos sufrían, su esposa, sus demás hijos y él no podía verlos sufrir de esa manera. Necesitaba irse, alejarse con esa oscuridad que le crecía en el corazón, con ese dolor para el que no hallaba consuelo. Quizás eso era lo mejor, irse, para no ser una sombra más en esa casa, para no tocar con su oscuridad a lo demás, así que se fue de la casa.
   


III


Todo había ocurrido muy rápido, aquéllos hombres llegaron y se la llevaron a jalones, nadie supo que hacer, la fila de personas que esperaban para emitir su voto no pudo hacer nada. La subieron al coche y a escasos metros la hicieron bajar, la empujaron sobre el piso y le dispararon dos balas. Ella solo escuchó el trueno y sintió un dolor agudo en el lugar de impacto, apenas unos instantes, después nada.


Su cuerpo estaba tirado en el pavimento de la calle, ella lo vio bajo sus pies, podía verlo, ahí estaba su propio cuerpo tirado mientras la sangre brotaba de las heridas. Los hombres volvieron a subir al coche y se alejaron sin que nadie les dijera nada. Ahora ella miraba todo, en medio de una sensación muy extraña, no podía sentir el dolor, veía su propio cuerpo, desconcertada, era la primera vez que lo veía desde fuera. Entonces escuchó que alguien dijo:” está muerta, unos hombres en un carro le dispararon”. La gente comenzó a acercarse.


Entonces pudo ver a su madre dentro de su casa, vio incluso cuando la llamaron por teléfono, cuando su madre le llamó a su padre, sus hijos, la gente rodeando su cuerpo baleado. el caos que se originó en la calle, la llegada de los funcionarios del INE, la prisa de sus padres tratando de llegar a ese lugar, su desesperación, su llanto, su dolor, ella podía verlo todo. Y entonces lo comprendió, la habían matado. Pero estaba ahí, viendo todo, incluso abrazó a sus padres cuando los vio estallar en llanto, mientras les decía al oído que ella estaba bien, que no le había pasado nada, pero ellos no podían escucharla ni verla, lloraban desesperadamente delante de su cuerpo tirado en el piso. Ella intentaba tocarlos y lo hacía, sólo que ellos no podían sentirla.


A un lado de ella se encontraban unos seres luminosos muy altos, ella los conocía, eran de su familia, no de la familia que acababa de perder, de la que fue arrancada violentamente, no, esta era una familia más antigua, de la que también sus padres que ahora lloraban ante su cuerpo formaban parte. De súbito era como si muchas cosas que antes no podía saber ni ver, se le mostraran con claridad. Ella miró a los seres de luz, y al instante lo comprendió todo, estaban ahí para acompañarla en su viaje de regreso. Dentro de ella había un gran gozo por haber vuelto, era como haber despertado de un oscuro sueño, eso había sido su vida, ahora estaba en un lugar sin dolor, empezaba a recordar más cosas y veía el sufrimiento de sus padres y eso, le hacía sentir ganas de quedarse, aunque sabía que no debía hacerlo.


Los seres de luz se lo confirmaron, ella había cumplido su tiempo de encarnación en esa vida, ese era el momento en que ella debía irse, pero no pudo evitar pensar en sus pequeños hijos, en cómo estarían sin ella, quién los cuidaría. Sus padres estaban devastados, veía y sentía su dolor. Ella no quería irse, quería volver para cuidar a sus hijos, entonces uno de los seres de luz le dijo que no se preocupara que todo estaba bien, ellos saldrían adelante, eran almas valientes, almas viejas que tenían los recursos para continuar su camino. Ella sabía que era cierto, pero, aun así, tenía un fuerte deseo de volver.


Uno de los seres de luz, paso una mano frente de sus ojos y ella pudo ver a sus hijos siendo personas mayores, ellos estarían bien. Pero su padre, aquél hombre que siempre la había apoyado y amado incondicionalmente, sufría lo indecible, su dolor tan profundo lo había hecho huir de la casa familiar, sufría porque la creía muerta y ella le susurraba al oído que no estaba muerta, al contrario, estaba más viva que nunca, siendo capaz de ver y sentir lo que los humanos sólo consideraban creencias, suposiciones, ella quería decirlo, que no se preocupara, que volverían a verse, una y muchas veces más, pero él no podía escucharla, a pesar que se presentó en sus sueños, tan concentrado estaba en su dolor, que no escuchaba nada.


Uno de los seres de luz le dijo que no se preocupara que todo estaba bien, pues su padre también recibiría la ayuda que necesitara y todo lo que sucedía, le llevaría a un conocimiento profundo, a desarrollar su parte espiritual, a ser una mejor persona, si bien eso requería un poco de tiempo, pero siempre tendría la guía y protección que necesitara. Algo dentro de ella le decía que lo que le estaban diciendo era verdad, y le dijeron también que una parte de ella misma podría quedarse a ser la guía de sus seres queridos. Esto al principio le pareció absurdo, pero no lo era, pues ahora sólo era un ser espiritual y sin que ella supiera cómo, podía estar en distintos sitios a la vez, sin importar si era lo que ella consideraba pasado o futuro.


Poco a poco iba recordando los conocimientos que había adquirido a lo largo de sus vidas anteriores y que había olvidado al momento de nacer en aquélla familia a la que ahora había dejado. Era necesario dejarlos, pues así había sido convenido por todos, ninguna cosa era accidental, aunque todo pareciera caótico, en realidad formaba parte de un plan mayor para el mejor bien de todos. Se sintió tranquila cuando pudo recordarlo y comprenderlo, tenía que dejar que todo sucediera de acuerdo a lo previsto, después de todo ella también debía continuar su camino, en algún momento volvería a encarnarse en un nuevo cuerpo y volvería a vivir dentro de una nueva familia, quizás en esa misma familia, pero en un momento futuro.


La familia que recién había dejado estaría bien y como un ser espiritual, ella podía volver a verlos cuando así fuera necesario y algunas veces, alguno de ellos la escucharía en sueños, una parte de ella estaría siempre a su lado. Ella iría a un mejor lugar, por un tiempo, antes de encarnar un nuevo cuerpo.   

domingo, 30 de septiembre de 2018

LA SEÑORA DEL BOSQUE


LA SEÑORA DEL BOSQUE



Ella era una niña tímida, su aspecto era muy frágil pero dentro de su ser había una gran fortaleza. Callada, la mayor parte del tiempo se mantenía, distante, a pesar de los intentos de sus compañeros de animarla a convivir con ellos, prefería estar sola. Dentro de su corazón había una herida profunda, demasiado profunda, ella no tenía modo de explicarlo, sabía que dentro de ella misma, algo le dolía profundamente. En sus ojos se adivinaba la tristeza, y aunque aparentemente no tenía motivo para estar triste, lo estaba. No se sentía como los demás niños que podían correr y gritar alegremente de un lado a otro sin preocupación alguna. No, ella simplemente no podía hacer eso, parecía como si la alegría no pudiera tener cabida dentro de ella. Había conocido el dolor demasiado pronto, un dolor intenso y prolongado que la tuvo postrada en la cama por meses. Y después, un día simplemente desapareció, pero dentro de ella era como si el dolor hubiera dejado un hueco, un lugar latente donde volvería a anidar ese dolor.



Habían pasado algunos años, desde aquéllos días funestos, oscuros, grises en que parecía que su vida llegaba a su fin. Ella había experimentado tanto dolor, que no quería nunca más volver a sentirlo. Deseaba tanto la felicidad, el amor, la alegría, pero era como si todo eso fuera inalcanzable. Ahora el dolor había desaparecido, pero el recuerdo la atormentaba constantemente, los episodios dolorosos se perpetuaban en su mente una y otra vez, su cuerpo estaba cansado, muy agotado. Ella se decía a si misma que estaba mejor, era verdad, el dolor se había ido. Pero por cuanto tiempo. No lo sabía, ni quería saberlo. Quería experimentar con su cuerpo algo nuevo, algo hermoso. Pero el recuerdo del dolor la hacía encogerse, aislarse de los demás. Solo quería escapar del laberinto que había dentro de sí misma, pero no sabía por dónde estaba la salida.

Un día miró el cielo, preguntándose si en algún lugar se encontraba dios, el que su madre le dijo que era su creador. En verdad vio el inmenso cielo azul, pensó en el perfecto equilibrio de la naturaleza, en las nubes blancas como algodón que estaban suspendidas en el aire. Y deseo ser esa nube ligera que se desplaza suavemente a través del cielo. Cerró los ojos, tratando de verse a sí misma como una parte de la nube y para su propia sorpresa, pudo sentir en su propia piel la caricia del viento, una caricia muy suave al mismo tiempo que sentía desplazarse en el espacio.



Después se quitó los zapatos y caminó sobre el piso, experimentó muchas sensaciones, calor, humedad, dureza, suavidad, frío. Se quedó parada cerrando los ojos por un momento sintiéndose completamente unida a la tierra, como una planta que estuviera enraizada en ese lugar. Se sentó y puso las palmas de la mano sobre el pasto y cerrando los ojos nuevamente sintió una poderosa energía que bajaba desde su cabeza por la columna y llegaba al suelo y en sus manos sintió el latido de la tierra. Un poderoso latido, como el de su propio corazón. Por un momento se preguntó si esa sensación era real o era producto de su imaginación. Alrededor suyo la gente hablaba de muchas cosas totalmente ajenas a la vida de la tierra.



Algo dentro de sí le decía que todo estaba vivo, incluso las cosas que parecían no tener movimiento, entonces comenzó a hablar con las plantas, con las nubes, con la montaña, con los árboles y los animales. Un día muy soleado fue al monte a recolectar plantas comestibles, inesperadamente se acercó una enorme nube gris que amenazaba con una gran tormenta, el viento comenzó a soplar violentamente. Fue la primera vez que decidió hablar con la nube. Mirándola en lo alto del cielo, le dijo que por qué estaba tan enojada: “no sé qué te ha hecho enojar tanto, pero yo no te he hecho daño, no me hagas daño a mí, deja que el agua descienda suavemente sobre los cultivos, sin viento ni granizo”. La nube la miró y amablemente la obedeció, entonces dejó caer parte de la lluvia en ese lugar y se marchó más lejos. En medio de la suave llovizna la niña volvió a su casa. Desde aquél día ella hablaba con las nubes y ellas la escuchaban y obedecían. Hubo muchas veces en que estando a punto de llover, ella hablaba y decía: “esperen un momento, que la lluvia caiga hasta que yo esté dentro de mi casa” y así era como ocurría. O en otras ocasiones había una gran tormenta, y si tenía que salir fuera de su casa, ordenaba a la nube que se fuera a otro lado, y dejará despejado el lugar donde estuviera ella.



Ella se acostumbró tanto a hablar con las nubes, eran como sus amigas, pues siempre la escuchaban, hablaba con ellas como si de una persona se tratara, les contaba de sus miedos, de lo que la ponía triste, y al momento se sentía confortada. Pero no podía contar a nadie de su conversación con ellas, todos hubieran pensado que estaba loca o que todo era parte de su imaginación. Nadie sabía su secreto, ni siquiera sus padres, pero ella era capaz de comunicarse con las nubes y pedirles que dejaran de hacer la lluvia. Después encontró que también podía llamar a las nubes cuando las necesitara, así que un día muy caluroso en que fue a caminar al campo se sintió tan agotada que decidió llamar a las nubes para que avanzaran sobre ella proporcionándole sombra, y las nubes la protegieron de los rayos del sol.



En adelante ella no temía a las tormentas ni granizadas, pues sabía muy bien que, con sólo hablar con las nubes, ellas la obedecerían, aunque no sabía por qué sucedía eso. Sabía que, si las nubes podían escucharla, entonces también la escucharían las plantas y los animales. Y cuando iba por el bosque se quedaba en silencio tratando de escuchar a la naturaleza, hablaba con ellos, aunque no pudiera escuchar sus respuestas, lo cierto es que cada vez que ella necesitaba una planta medicinal o para alimento, no tenía dificultad para encontrarla. Pues siempre al entrar al bosque decía: “espíritus de las plantas y animales guíen mis pasos por este lugar para encontrar lo que necesito”. Acto seguido comenzaba su recorrido, las plantas se abrían a su paso mostrándole el sitio por el que debía ir, a veces, se presentaba una mariposa o un colibrí que le indicaban el camino. Y entonces ella, caminaba hasta encontrar lo que necesitaba. Una vez que hallaba la planta daba las gracias a los espíritus que la habían guiado y antes de tomar la planta, le agradecía por dar su vida por ella, ya fuera como alimento o para sanación.



En el pueblo la gente le tenía miedo, porque decían que era bruja, pues muchas veces ella era la única que encontraba en medio del inmenso bosque las plantas que requería sin mucho esfuerzo, mientras que las demás personas después de un largo recorrido volvían con las manos vacías.  Y mientras algunos le temían, otros la buscaban para pedirle ayuda. Pues era la persona que conocía mejor el bosque y sabía dónde encontrar cada cosa. Pronto se supo de ella en otros lugares más lejanos y venían también personas a solicitar su ayuda. Pero algunos se acercaban a ella con la intención de conocer su secreto, el secreto que se imaginaban que ella tenía, creían que realizaba algunos hechizos o conjuros que sólo ella conocía, y desde luego que no podían encontrar ningún secreto y robarlo, porque no lo había.

Ella no lo sabía, pero a su lado siempre que se adentraba al bosque la acompañaban los distintos seres invisibles que lo habitaban para protegerla, es por eso que ella no corría ningún peligro ni tuvo jamás ningún accidente, y aunque ella no lo sabía con certeza, en realidad sí los escuchaba, porque cuando ella se hacía una pregunta sobre alguna situación específica, en su mente aparecía automáticamente una respuesta, como si en ese instante de pronto lo supiera. Al principio ella creyó que sólo era una casualidad, pero un día notó que ocurría siempre que necesitaba una respuesta. En sus caminatas la acompañaba siempre su fiel perro, que durante todo el recorrido iba alerta escuchando cualquier pequeña señal de peligro dispuesto a defenderla aún con su propia vida.

Algún tiempo después comenzó a usar las plantas para curar a las personas que le pedían ayuda, ella no había ido jamás a la escuela, ni nadie en su familia reciente tenía conocimiento sobre el uso y propiedades de las plantas, pero ella descubrió que no era necesario tenerlo. Cuando alguien se acercaba a solicitarle ayuda, ella la miraba y de inmediato a su lado veía la planta que podía ayudarla, de ese modo, nunca se equivocaba y las personas mejoraban rápidamente cuando seguían sus indicaciones. Ella no sabía de donde le venía todo el conocimiento que necesitaba, era como si alguien dentro de sí misma lo supiera desde siempre. Pero algunas cosas también le eran reveladas en sus sueños, por ejemplo, ahí veía de qué manera podían usarse las plantas.

Una noche antes de dormirse ella quiso saber de dónde le venía el conocimiento y cómo era que de pronto le llegaba y pidió que se lo dijeran en sueños. Aquella noche se soñó a si misma siendo una curandera en una época muy lejana, ni siquiera podía reconocer de dónde era la ropa que usaba, pero supo que era un lugar muy lejano, y ciertamente aquélla mujer de sus sueños, era un poco distinta a la apariencia física que tenía ahora, pero tenía la certeza de ser ella misma, pues se sintió dentro de ese cuerpo. Cuando despertó se sintió extraña, como si viniera de un lugar lejano, pero entendió que ese sueño era real, que ella había sido curandera en alguna otra vida, y ahora de algún modo que no comprendía, podía tener los conocimientos que había adquirido desde entonces.

Para ella esto era muy extraño, aunque creía en los espíritus de la naturaleza que la acompañaban siempre y la ayudaban y protegían, en realidad no estaba convencida de que hubiera tenido otras vidas, pero ahora de repente, parecía tener esa certeza, y que se iba corroborando cuando aparecía en su mente todo el conocimiento que necesitaba de una planta. Primero se sintió desconcertada, pero después de algunos días, se sintió feliz al darse cuenta de que dentro de ella había conocimientos que iba recordando a medida que iba necesitándolos. Para la demás gente, ella era cada vez más extraña y no alcanzaban a comprender cómo es que sabía tanto, la gente mayor decía que era un ser bendecido por el cielo y que estaba ahí para ayudar a los demás y que dios le había concedido un don especial. Pero también hubo algunos pocos que la llamaban hechicera y la consideraban un ser maligno. Lo cierto es que jamás nadie la encontró haciendo un hechizo y en su rostro y en sus ojos cafés sólo podía mirarse la bondad, así que poco a poco las habladurías fueron desapareciendo, y sobre todo, porque más y más gente sabía de ella y sus dones de sanación.

Con el tiempo, ella se convirtió en una gran sanadora, y gente de lugares muy lejanos supieron de ella, y vinieron a solicitar su ayuda. Ella siempre se mostraba amable y les decía a todos, que eran sanados en el nombre de dios y de acuerdo a su voluntad. Y la mayoría de las personas que acudían a ella recuperaban la salud, fueron muy pocas personas que no fueron sanadas físicamente, pero cuando eran atendidos por ella, sentían la presencia de la divinidad y de inmediato comprendían que esa era la voluntad de su creador, entonces su ser se llenaba de paz y tranquilidad y podían continuar su camino sin miedo. Por muchos años ella brindó su ayuda a mucha gente, hasta que llegó el momento de volver al lado de su creador. Hoy todavía muchos la recuerdan y se cuentan muchas historias sobre esa mujer de campo sin ningún estudio que fue una gran sanadora. Y muchos se preguntan en por qué no heredó su gran conocimiento alguien que pudiera continuar su trabajo. Pero lo cierto es que no había ningún conocimiento que pudiera heredar, pues este le llegaba en el momento de atender a alguna persona.



Quizás los humanos no tendremos esa capacidad de sanación porque hemos perdido el vínculo con la naturaleza y los seres que la habitan, porque no estamos lo suficientemente quietos y en silencio para escuchar esas voces que nos hablan, porque confundimos nuestra imaginación con la voz de esos seres y los ignoramos. Porque al ignorar su existencia, olvidamos el respeto que les debemos. Quizás tendremos que aprender a tocar la tierra con nuestros pies y manos, con toda nuestra piel y reconocerla con todos nuestros sentidos y quizás entonces, ella nos revele todos sus secretos, todo el conocimiento que guarda en su propia memoria como el ser vivo que es.

Así que la próxima vez que tengas una gran pregunta no busques demasiado lejos, quizás sólo tienes que mirar el cielo, caminar descalzo sobre la tierra y disponerte a escuchar la respuesta.    

ERNESTO


ERNESTO

Él se acurrucaba en el rincón del único cuarto de la casa, por alguna razón que no comprendía, su madre lo golpeaba constantemente, era un niño de ocho años, pero desde siempre su madre lo golpeaba. Con o sin razón, era golpeado, y cuando veía a su madre acercarse furiosa hacia él, sabía que no tenía escapatoria, su única opción eran encogerse en ese rincón, soportando la paliza hasta que ella se cansaba de golpearlo. Después de algunos minutos de insultarlo y maldecirlo, su madre se cansaba y se daba la media vuelta, dejándolo tirado en el piso. Entonces, cuando Ernesto creía que se había ido, levantaba la cabeza y miraba hacia la puerta, por donde Catalina, su madre, tenía que pasar. Pero a veces, ella volvía la mirada y si se daba cuenta que Ernesto se estaba incorporando regresaba para propinarle una segunda golpiza. Ernesto se hacía un ovillo, hasta que nuevamente ella se cansara de pegarle.



En realidad, él no sabía por qué su madre lo trataba de esa manera, no sabía la causa de su enojo y   su desprecio, sólo sabía el dolor de los golpes. Una y otra vez, las palizas eran su pan de cada día, lo que nunca faltaba y que incluso, podía repetirse varias veces. Su padre no estaba mucho en casa, pero cuando llegaba a aparecerse le daba el mismo tratamiento que su madre. Para él no había palabras dulces ni amables, menos aún, alguna caricia. No podía comprender por qué su hermano mayor, era el motivo de orgullo de sus progenitores, el favorito, al que le daban cuanto pedía. Más de una vez vio que su hermano le pedía a su padre dinero para un dulce, y su padre se lo daba, pero cuando él se acercaba a pedir lo mismo, la respuesta siempre fue: “no tengo dinero”. Ni una sola vez logró obtener cinco centavos para un chocolate, pues esa era la única golosina que vendían en su pueblo.


Cuando su madre recibía alguna visita, siempre señalaba a dos de sus hijos como los más inteligentes y de Ernesto decía en todas las ocasiones que era un tonto. Alguna vez, escuchó decir a su padre que él no era su hijo. Así que, ante las diarias palizas de su madre, su padre jamás intervenía en su favor. La única persona que lo defendía era su tía, una mujer que vivía en la casa contigua, sólo ella se atrevía a enfrentar a la fiera en que se convertía su madre cuando lo golpeaba y se lo llevaba por un rato a su casa. Más tarde, cuando la noche se acercaba, Ernesto volvía hurtadillas, sin hacer ruido, a acurrucarse en un rincón junto a sus demás hermanos para pasar la noche, tratando de no despertar a nadie, y sin que su madre se diera cuenta, porque el hecho de que su tía lo defendiera también la molestaba.


Las palizas siguieron todos los días, por lo que Ernesto trataba de estar fuera de casa la mayor parte del tiempo, su sola presencia molestaba a su madre, muchos días fueron así, hasta que finalmente decidió irse a trabajar. Con tan sólo ocho años buscó trabajo como peón en una hacienda. Aquel lugar era el único en donde podía conseguir trabajo. Contrataban hombres, mujeres y niños, la paga era miserable, pero no había otra fuente de empleo. Ernesto fue aceptado, y todos los días prefería irse a trabajar en lugar de estar a merced de la furia de su madre. Él era un niño muy pequeño de estatura, pero muy hábil con las manos, pronto se volvió diestro en la cosecha. Se le veía ir a la cabeza entre los demás trabajadores y realizar el mismo trabajo que las personas mayores y en algunas ocasiones incluso más. Él se esforzaba esperando recibir una justa recompensa por su trabajo, a pesar de que ahí, tampoco se salvaba del maltrato del capataz, un hombre rudo que con malas palabras siempre apresuraba a todos los trabajadores y de cuya boca sólo salían insultos para todos.



Para Ernesto sin embargo eso era un trato mucho menos cruel que el que le daban en la casa, así que no le importó mucho, después de todo, no podían dolerle más los insultos de un desconocido, que los de sus propios padres. Pero los sinsabores no acababan ahí, cuando llegaba el fin de semana, formaban a todos los trabajadores para pagarles, entonces él capataz haciendo uso de su poder y por simple diversión decía al encargado de la paga: “págales por tamaño”. Y los peones eran formados por tamaño, sin importar el trabajo que habían hecho, recibían dinero en relación proporcional a su estatura, a Ernesto no le iba nada bien, él era de los más pequeños. Los ojos se le llenaban de lágrimas cuando escuchaba esto, de nada servía su esfuerzo, ante esa decisión arbitraria. Contenía las lágrimas, lleno de impotencia, mientras el capataz se carcajeaba de su ocurrencia delante de todos los trabajadores que no podían contradecirle, pues de hacerlo serían despedidos sin miramientos. Era la década de los sesentas, pero en aquel lugar, la revolución mexicana no había pasado, los hacendados seguían siendo dueños de grandes extensiones de tierras cultivables. Los trabajadores no tenían ningún derecho, y su trabajo lo realizaban bajo las condiciones que el hacendado quisiera.
Sólo yéndose a trabajar Ernesto pudo librarse del maltrato de sus padres, no ganaba mucho dinero, dos pesos era todo su sueldo de la semana, y eso, por supuesto no era suficiente para todas sus necesidades, pero él estaba mucho mejor que en su casa en donde sólo recibía golpes y maltratos de sus padres, y también de sus hermanos, quienes siguiendo el ejemplo que a diario tenían, se expresaban con desprecio sobre él. Sólo de una persona recibió un poco de cariño, su tía Luisa, una mujer que no pudo tener hijos, pero que siempre que pudo, trató de proteger a Ernesto.
Trabajando en la hacienda, Ernesto llegó a la adolescencia, no pudo seguir en la escuela, pues de antemano su madre lo consideraba un tonto por el que no se debía hacer ningún esfuerzo, apenas si terminó el segundo año de primaria. El depositario de todo su orgullo era el hijo mayor, a quien siempre alababa ante los familiares y amigos y de quien esperaba fuera un profesionista, para él buscó siempre todas las oportunidades sin que nadie se lo pidiera. Todo para su hijo, él más inteligente, el que se parecía a su padre y que se llamaba como él. Así que fue el único de todos los hijos que tuvo la oportunidad de ir a la escuela, apoyado económicamente por sus hermanos, a los que su madre, mandaba a trabajar y les exigía dinero para pagar la escuela, libros, y útiles del hermano mayor.


Cuando Ernesto llegó a la adolescencia se fue del pueblo, hacia otro estado, en busca de mejores trabajos, y lo consiguió, debido a su gran interés por aprender y a que desde niño había trabajado, era un joven fuerte, acostumbrado a largas jornadas de trabajo. En todos los lugares en que trabajó, se desempeñó eficientemente, su temperamento tranquilo, le abrió las puertas. Lejos de su familia, por fin, tenía tranquilidad, no quería saber de nadie, mucho menos de su madre. Pero recordó que, cuando su padre murió, después de agonizar durante todo un día, con algunos huesos rotos y contusiones internas por la caída de gran altura desde un árbol, le pidió que, de ahí en adelante, ayudara a su madre. Ese fue el primero y único día en que su padre no lo despreció ni lo rechazó. Sino que pidió a todos, que salieran de la habitación y lo dejaran únicamente con Ernesto, puesto que él era el más fuerte de todos. Cuando Ernesto recordaba este episodio sentía culpa por no ayudar a su madre. Pese a que en su corazón había un gran resentimiento por el maltrato que sufrió de ella, se sentía obligado a brindarle alguna ayuda. Así que comenzó a enviarle dinero, sin que esto implicara un interés en su bienestar y así lo hizo siempre, aunque él sabía muy bien, que gran parte de ese dinero era para costear la carrera profesional de su hermano mayor.



Pasaron los años, y un día él decidió volver a su pueblo, formó una familia y siendo una persona tan trabajadora y con muchas habilidades no tuvo problema para iniciar un trabajo por su propia cuenta, poco a poco, su situación económica mejoró. Se casó tuvo sus hijos a quienes siempre les brindó todo lo que necesitaban, aunque no era un hombre muy cariñoso siempre estuvo al pendiente de todos sus hijos y particularmente, tuvo cuidado de darles un trato igualitario, sin preferencias para nadie, no quería ser como sus padres que lo relegaban al último lugar.


Ahora Ernesto es un hombre mayor, a sus más de setenta años, siente todavía tristeza y dolor por la forma en que fue tratado por sus padres, aunque se siente muy orgulloso de haber salido adelante por sus propios méritos y a pesar de todas las adversidades que la vida le presentó. Lleva una vida tranquila, apoya a sus hijos cuando lo necesitan, pues es una persona autosuficiente, con una vida ordenada, sin excesos ni lujos.   


RECAPACICLA

RECAPACICLA

Es una iniciativa de la comunidad de San Andrés de la Cal (Tenextitla), ubicada al sur del municipio de Tepoztlán. Pueblo de extraordinaria belleza natural, rodeado de montañas escarpadas, y cerros de cal, donde todavía se pueden observar antiguos hornos en donde se cocinaban las piedras para extraer la cal, la cual era comercializada en las distintas ciudades aledañas del estado e incluso a la ciudad de México, con una vegetación propia de la selva baja caducifolia y una laguna que son el refugio de mas de doscientas especies de aves, algunas migratorias provenientes del norte (Canadá) y otras endémicas. También posee una gran diversidad en plantas medicinales y después de la temporada de lluvias los cerros se llenan de flores variadas, que hacen que la miel que se produce en esta localidad sea de exquisito sabor y excelente calidad.

Este pueblo es uno de los pocos en México que posee dos iglesias católicas, la una frente de la otra, pero que en el terremoto del 19 septiembre  de 2017 sufrieron daños que las hacen inutilizables, las reparaciones que se le han hecho son sólo de fachada, pero no de la estructura. También es el único pueblo en el municipio que posee un acueducto por el que corría el agua hace varios años desde los manantiales hasta unas piletas en donde los pobladores acarreaban agua hacia sus casas y las mujeres iban a lavar la ropa, El manantial principal que surtía al pueblo fue dañado con una red de torres eléctricas que instalaron en la parte superior cerro norte del pueblo y en el proceso utilizaron dinamita, lo que ocasionó grietas internas por las que el agua encontró otro camino, dejando casi seco el manantial.

Al sur de esta localidad se encuentra un valle de piedra de texcal, en donde se producen cultivos de maíz, frijol y  calabaza, pues se considera el segundo productor agrícola del municipio. También por su altura y clima es el lugar en donde se produce la ciruela de mejor calidad en el estado, pero este fruto sólo puede disfrutarse entre los meses de julio, agosto, septiembre y octubre. Por la diversidad de su ecosistema es hogar también de una gran cantidad de mamíferos, tales como tejones, mapaches, zorrillos, coyote, tlacuaches, hurones, ardillas, tejones, armadillos, conejos, liebres, y también serpientes, y una gran variedad de insectos.

Aunque es un pueblo que se ha destacado por la practica del deporte, como el basquetbol, en el cual llegó a ganar un torneo estatal, en el futbol soccer y voleybol, no tenía una unidad deportiva. En el 2016 se designó para esta comunidad un recurso federal de diez millones y medio para una unidad deportiva, pero la negligencia y omisión de la administración del Ayuntamiento de Tepoztlán, encabezado por el profesor Lauro Salazar Garrido hicieron que se perdiera ese recurso al no realizar los trámites correspondientes, para acceder al mismo. Situación que mereció la protesta y reclamo de la comunidad, puesto que por parte del ayudante de San Andrés se presentó toda la documentación en tiempo y forma, tal y como consta en los archivos de la comunidad. El presidente negó su negligencia y no se fincó ninguna responsabilidad a la persona encargada del proceso, que era el director de obras públicas Pedro Islas, ahí mismo otros inconformes dijeron también que habían dejado perder el recurso de pueblo mágico, que era de treinta millones de pesos y un recurso más de comunidades indígenas por diez millones de pesos.

Ante la presión del pueblo el presidente gestionó recursos por otros medios y con la ayuda del diputado Matías Nazario Morales se logró la construcción de una primera etapa, para la cual el presidente formó un comité a su conveniencia con gente de su partido y que no le hiciera ningún cuestionamiento, pues la razón  de que dejara perder el primer recurso fue que el ayudante municipal de esta comunidad no es una persona corrupta que se prestara a sus robos. De acuerdo a los datos en los documentos que se pidieron a la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información de Entidades Publicas sobre el monto ejercido por el ayuntamiento en la primera etapa hay una gran cantidad de dinero faltante, mismo que el presidente municipal y su administración se niegan a comprobar. Es por eso que aún estando contemplado en los planos de la unidad deportiva una cisterna y una fosa no se construyeron. Al final miembros de la comunidad se organizaron para recaudar fondos para la cisterna, la cual costó cincuenta mil pesos, y fue construida, pero queda pendiente la fosa séptica, pues sin ella no son utilizables los baños.


Esta es una comunidad de gente trabajadora, luchadora, con profundas raíces, que busca siempre mejorar y preservar su entorno.  Por lo que algunos miembros de la misma toman iniciativas, como la del uso de no más desechables. He aquí una muestra de su lucha.

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