miércoles, 31 de octubre de 2018

QUE NO FUERA ELLA


QUE NO FUERA ELLA



I

Su cuerpo estaba sobre el pavimento de la calle. La reconoció de inmediato a pesar de que sólo podía mirar la cabeza, pero su cabello era inconfundible. Corrió hacia ella con el corazón latiendo aceleradamente. Tan rápido era su latido que le costaba respirar y sentía un golpe continuo, rebotando en el pecho. Miró hacia adelante mientras corría tanto como le permitían sus piernas y deseando con todo el corazón que no fuera ella, que todo fuera una equivocación. Pero dentro de sí, sabía que era ella, sólo que deseaba estar equivocada, deseaba que todo fuera un mal sueño, aunque sabía que era ella.


Ahí estaba con su cabello recién teñido, su cabello largo y ondulado de color castaño. Por un momento la recordó pequeñita, con sus rizos en la frente y sonriendo mientras jugaba sobre el pasto del jardín o cuando al llegar del trabajo ella venía corriendo a abrazarla. No había momento más feliz en el día que ese, cuando sus pequeños brazos la rodeaban en el cuello y le daba un beso.




El corazón se le rompía y el aliento le faltaba a cada paso que se acercaba a ese cuerpo inmóvil, vio la blusa que se había puesto ese mismo día muy temprano, apenas dos horas antes. Ella se levantó muy temprano porque ese día tenía una misión que cumplir, era un día especial y estaba orgullosa de participar en ese evento. Ella quería un lugar mejor para vivir, un país mejor con gente honesta y valiente. Por lo que ella no hizo caso de no ir ese día, cuando aquél hombre se presentó en la casa en que ella vivía con su familia. Aquél hombre dijo saber todo sobre ella, sobre sus hijos y sus padres y le dejó dicho que no tenía que ir ese día, que la tenían vigilada.


Pero ella no tenía miedo, no tenía por qué tenerlo, sólo era una joven estudiante y sólo trataba de cumplir con su responsabilidad ciudadana. No era militante de ningún partido, pero quería participar en el proceso electoral, ser partícipe de ese momento crucial en la historia de su país. Sus padres tenían miedo y le insistieron que desistiera de su decisión de participar en el proceso electoral, la situación de violencia, amenazas y extorsión en el estado en que vivían era algo de sobra conocido por todos. Pero ella había tomado una decisión.


Cuando la llamaron por teléfono, ella sintió un sobresalto, ni siquiera puede recordar quién le llamó, pero escuchó las palabras que nadie quiere escuchar: “su hija fue baleada”. Sí, le dijeron otras cosas, sólo que ella no puede recordar más, la primera frase fue suficiente, en ese momento en que sentía como si le clavaran un cuchillo en el corazón, esa única frase, era lo que se repetía en su mente. No lo pensó, salió de inmediato hacia el lugar en que estaban las casillas de la que su hija era presidenta, de camino, llamó a su esposo, le dijo que tenía que venir de inmediato con su hija, que había habido problemas, no podía decir más, no quería tampoco hacerlo.



II



Él dejó lo que estaba haciendo en el trabajo sin decir nada a nadie, salió corriendo, sólo quería llegar junto a su hija, verla, saber que estaba bien, ponerla a salvo, cuidarla como lo había hecho cuando era pequeña, su hija mayor, la más querida, la que lo motivaba a ser mejor, la luz de su casa, la que siempre estaba alegre y le enseñaba a ver el lado bueno de todas las cosas. Esa hija que amó profundamente desde antes de nacer, apenas supo que venía en camino y que sintió como una bendición de dios cuando la miró por primera vez y la tomó en sus brazos.


El tiempo que tardó en llegar se volvió una eternidad, nunca el tiempo fue más largo, mientras pedía a dios que ella estuviera bien. La angustia se reflejaba en ese hueco que de pronto sentía en el estómago. Faltaba poco más de una cuadra para llegar al lugar de votaciones cuando vio que mucha gente se había reunido en la calle, cuando estuvo más cerca, miró que alguien estaba sobre el piso, no pensó en su hija, creyó que alguien había sido atropellado, pero de pronto alcanzó a oír la voz de su esposa, su llanto. Todo comenzó a suceder como lejos de él mismo, como si estuviera dentro de una película, escuchaba las voces de las personas, aunque no pudiera distinguir lo que decían.


Corrió sin saber cómo, pues a cada paso sentía que las piernas no lo sostendrían más, ahí en medio de todos los curiosos yacía su esposa hablándole a su hija que no podía escucharla. Arrodillada sobre el piso pedía ayuda para su hija, pero no había nada que pudiera hacerse. Ella yacía inmóvil mientras la sangre brotaba de las heridas causadas por las balas. Un nudo en la garganta le impidió hablar sin poder creer lo que estaba viendo. Apenas un par de horas antes, estuvieron en casa juntos y aunque él sabía de las amenazas, no pensó que fueran a cumplirlas. No porque aquéllos hombres dijeron ser de un partido político. Ni su hija, ni nadie de su familia habían estado involucrados en asuntos de política, a pesar de haber sido invitados por algunos familiares y amigos, ellos jamás quisieron afiliarse con ningún partido. Su hija había sido elegida como todos los funcionarios de casilla, por sorteo, como cualquier otro ciudadano mexicano.


Su hija tirada sobre el pavimento en medio de su propia sangre derramada y él, parado a un lado de ella, impotente, completamente impotente, no había nada que pudiera hacer. Los responsables habían huido. Después… todo lo que vino después, se sucedió como en un mal sueño. El velorio, el entierro, ese entierro donde se le fue una parte de sí mismo, una parte de su fe. El dolor profundo de perder a ese ser que cuidó con amor y que le fue arrebatado sin ninguna razón. No había respuestas para todos los 
cuestionamientos que, en ese momento, la pérdida de su hija le planteaba.


Y qué iba a hacer ahora con ese dolor tan grande, con esa ausencia, con ese vacío en la casa, con esos niños pequeños que preguntaban por su madre. Qué podía decirles, si él mismo no encontraba respuestas. Ahora su hija era uno más de los miles de inocentes masacrados, masacrados sin razón. Desaparecidos porque le estorbaban a alguien, porque su mera existencia le estorbaba a alguien. Quizás porque no formaban parte de la corrupción, porque no se les podía comprar con dinero, pero tampoco se les podía intimidar con amenazas.


En la casa no había modo de escapar del dolor, todo le recordaba a ella, y los niños, esos niños que no podían entender que su madre no estuviera, que clamaban por su presencia. Cómo podía darles consuelo, si él mismo no lo hallaba. Era insoportable llegar a una casa donde ella no iba a estar más, él no podía con eso. No tenía la fortaleza para continuar, sólo quería huir de ese dolor y ahora su casa era el infierno en donde todos los recuerdos se agigantaban y le hacían más notoria la ausencia. No podía con ello, sólo quería salir corriendo lejos, muy lejos, donde el dolor no pudiera alcanzarlo.


Sí, los niños lo necesitaban más que nunca, él lo sabía, pero qué podía ofrecerles, si su corazón estaba lleno de dolor, de impotencia, si cada día sentía que se hundía en el más oscuro y hondo de los pozos.  Todo ahora carecía de sentido, a ¿qué sabe la vida cuando los seres amados son arrebatados de esa manera?, ¿cómo calmar ese dolor? Nada podía dolerle más que perder a su hija de esa manera. Todos sufrían, su esposa, sus demás hijos y él no podía verlos sufrir de esa manera. Necesitaba irse, alejarse con esa oscuridad que le crecía en el corazón, con ese dolor para el que no hallaba consuelo. Quizás eso era lo mejor, irse, para no ser una sombra más en esa casa, para no tocar con su oscuridad a lo demás, así que se fue de la casa.
   


III


Todo había ocurrido muy rápido, aquéllos hombres llegaron y se la llevaron a jalones, nadie supo que hacer, la fila de personas que esperaban para emitir su voto no pudo hacer nada. La subieron al coche y a escasos metros la hicieron bajar, la empujaron sobre el piso y le dispararon dos balas. Ella solo escuchó el trueno y sintió un dolor agudo en el lugar de impacto, apenas unos instantes, después nada.


Su cuerpo estaba tirado en el pavimento de la calle, ella lo vio bajo sus pies, podía verlo, ahí estaba su propio cuerpo tirado mientras la sangre brotaba de las heridas. Los hombres volvieron a subir al coche y se alejaron sin que nadie les dijera nada. Ahora ella miraba todo, en medio de una sensación muy extraña, no podía sentir el dolor, veía su propio cuerpo, desconcertada, era la primera vez que lo veía desde fuera. Entonces escuchó que alguien dijo:” está muerta, unos hombres en un carro le dispararon”. La gente comenzó a acercarse.


Entonces pudo ver a su madre dentro de su casa, vio incluso cuando la llamaron por teléfono, cuando su madre le llamó a su padre, sus hijos, la gente rodeando su cuerpo baleado. el caos que se originó en la calle, la llegada de los funcionarios del INE, la prisa de sus padres tratando de llegar a ese lugar, su desesperación, su llanto, su dolor, ella podía verlo todo. Y entonces lo comprendió, la habían matado. Pero estaba ahí, viendo todo, incluso abrazó a sus padres cuando los vio estallar en llanto, mientras les decía al oído que ella estaba bien, que no le había pasado nada, pero ellos no podían escucharla ni verla, lloraban desesperadamente delante de su cuerpo tirado en el piso. Ella intentaba tocarlos y lo hacía, sólo que ellos no podían sentirla.


A un lado de ella se encontraban unos seres luminosos muy altos, ella los conocía, eran de su familia, no de la familia que acababa de perder, de la que fue arrancada violentamente, no, esta era una familia más antigua, de la que también sus padres que ahora lloraban ante su cuerpo formaban parte. De súbito era como si muchas cosas que antes no podía saber ni ver, se le mostraran con claridad. Ella miró a los seres de luz, y al instante lo comprendió todo, estaban ahí para acompañarla en su viaje de regreso. Dentro de ella había un gran gozo por haber vuelto, era como haber despertado de un oscuro sueño, eso había sido su vida, ahora estaba en un lugar sin dolor, empezaba a recordar más cosas y veía el sufrimiento de sus padres y eso, le hacía sentir ganas de quedarse, aunque sabía que no debía hacerlo.


Los seres de luz se lo confirmaron, ella había cumplido su tiempo de encarnación en esa vida, ese era el momento en que ella debía irse, pero no pudo evitar pensar en sus pequeños hijos, en cómo estarían sin ella, quién los cuidaría. Sus padres estaban devastados, veía y sentía su dolor. Ella no quería irse, quería volver para cuidar a sus hijos, entonces uno de los seres de luz le dijo que no se preocupara que todo estaba bien, ellos saldrían adelante, eran almas valientes, almas viejas que tenían los recursos para continuar su camino. Ella sabía que era cierto, pero, aun así, tenía un fuerte deseo de volver.


Uno de los seres de luz, paso una mano frente de sus ojos y ella pudo ver a sus hijos siendo personas mayores, ellos estarían bien. Pero su padre, aquél hombre que siempre la había apoyado y amado incondicionalmente, sufría lo indecible, su dolor tan profundo lo había hecho huir de la casa familiar, sufría porque la creía muerta y ella le susurraba al oído que no estaba muerta, al contrario, estaba más viva que nunca, siendo capaz de ver y sentir lo que los humanos sólo consideraban creencias, suposiciones, ella quería decirlo, que no se preocupara, que volverían a verse, una y muchas veces más, pero él no podía escucharla, a pesar que se presentó en sus sueños, tan concentrado estaba en su dolor, que no escuchaba nada.


Uno de los seres de luz le dijo que no se preocupara que todo estaba bien, pues su padre también recibiría la ayuda que necesitara y todo lo que sucedía, le llevaría a un conocimiento profundo, a desarrollar su parte espiritual, a ser una mejor persona, si bien eso requería un poco de tiempo, pero siempre tendría la guía y protección que necesitara. Algo dentro de ella le decía que lo que le estaban diciendo era verdad, y le dijeron también que una parte de ella misma podría quedarse a ser la guía de sus seres queridos. Esto al principio le pareció absurdo, pero no lo era, pues ahora sólo era un ser espiritual y sin que ella supiera cómo, podía estar en distintos sitios a la vez, sin importar si era lo que ella consideraba pasado o futuro.


Poco a poco iba recordando los conocimientos que había adquirido a lo largo de sus vidas anteriores y que había olvidado al momento de nacer en aquélla familia a la que ahora había dejado. Era necesario dejarlos, pues así había sido convenido por todos, ninguna cosa era accidental, aunque todo pareciera caótico, en realidad formaba parte de un plan mayor para el mejor bien de todos. Se sintió tranquila cuando pudo recordarlo y comprenderlo, tenía que dejar que todo sucediera de acuerdo a lo previsto, después de todo ella también debía continuar su camino, en algún momento volvería a encarnarse en un nuevo cuerpo y volvería a vivir dentro de una nueva familia, quizás en esa misma familia, pero en un momento futuro.


La familia que recién había dejado estaría bien y como un ser espiritual, ella podía volver a verlos cuando así fuera necesario y algunas veces, alguno de ellos la escucharía en sueños, una parte de ella estaría siempre a su lado. Ella iría a un mejor lugar, por un tiempo, antes de encarnar un nuevo cuerpo.   

domingo, 30 de septiembre de 2018

LA SEÑORA DEL BOSQUE


LA SEÑORA DEL BOSQUE



Ella era una niña tímida, su aspecto era muy frágil pero dentro de su ser había una gran fortaleza. Callada, la mayor parte del tiempo se mantenía, distante, a pesar de los intentos de sus compañeros de animarla a convivir con ellos, prefería estar sola. Dentro de su corazón había una herida profunda, demasiado profunda, ella no tenía modo de explicarlo, sabía que dentro de ella misma, algo le dolía profundamente. En sus ojos se adivinaba la tristeza, y aunque aparentemente no tenía motivo para estar triste, lo estaba. No se sentía como los demás niños que podían correr y gritar alegremente de un lado a otro sin preocupación alguna. No, ella simplemente no podía hacer eso, parecía como si la alegría no pudiera tener cabida dentro de ella. Había conocido el dolor demasiado pronto, un dolor intenso y prolongado que la tuvo postrada en la cama por meses. Y después, un día simplemente desapareció, pero dentro de ella era como si el dolor hubiera dejado un hueco, un lugar latente donde volvería a anidar ese dolor.



Habían pasado algunos años, desde aquéllos días funestos, oscuros, grises en que parecía que su vida llegaba a su fin. Ella había experimentado tanto dolor, que no quería nunca más volver a sentirlo. Deseaba tanto la felicidad, el amor, la alegría, pero era como si todo eso fuera inalcanzable. Ahora el dolor había desaparecido, pero el recuerdo la atormentaba constantemente, los episodios dolorosos se perpetuaban en su mente una y otra vez, su cuerpo estaba cansado, muy agotado. Ella se decía a si misma que estaba mejor, era verdad, el dolor se había ido. Pero por cuanto tiempo. No lo sabía, ni quería saberlo. Quería experimentar con su cuerpo algo nuevo, algo hermoso. Pero el recuerdo del dolor la hacía encogerse, aislarse de los demás. Solo quería escapar del laberinto que había dentro de sí misma, pero no sabía por dónde estaba la salida.

Un día miró el cielo, preguntándose si en algún lugar se encontraba dios, el que su madre le dijo que era su creador. En verdad vio el inmenso cielo azul, pensó en el perfecto equilibrio de la naturaleza, en las nubes blancas como algodón que estaban suspendidas en el aire. Y deseo ser esa nube ligera que se desplaza suavemente a través del cielo. Cerró los ojos, tratando de verse a sí misma como una parte de la nube y para su propia sorpresa, pudo sentir en su propia piel la caricia del viento, una caricia muy suave al mismo tiempo que sentía desplazarse en el espacio.



Después se quitó los zapatos y caminó sobre el piso, experimentó muchas sensaciones, calor, humedad, dureza, suavidad, frío. Se quedó parada cerrando los ojos por un momento sintiéndose completamente unida a la tierra, como una planta que estuviera enraizada en ese lugar. Se sentó y puso las palmas de la mano sobre el pasto y cerrando los ojos nuevamente sintió una poderosa energía que bajaba desde su cabeza por la columna y llegaba al suelo y en sus manos sintió el latido de la tierra. Un poderoso latido, como el de su propio corazón. Por un momento se preguntó si esa sensación era real o era producto de su imaginación. Alrededor suyo la gente hablaba de muchas cosas totalmente ajenas a la vida de la tierra.



Algo dentro de sí le decía que todo estaba vivo, incluso las cosas que parecían no tener movimiento, entonces comenzó a hablar con las plantas, con las nubes, con la montaña, con los árboles y los animales. Un día muy soleado fue al monte a recolectar plantas comestibles, inesperadamente se acercó una enorme nube gris que amenazaba con una gran tormenta, el viento comenzó a soplar violentamente. Fue la primera vez que decidió hablar con la nube. Mirándola en lo alto del cielo, le dijo que por qué estaba tan enojada: “no sé qué te ha hecho enojar tanto, pero yo no te he hecho daño, no me hagas daño a mí, deja que el agua descienda suavemente sobre los cultivos, sin viento ni granizo”. La nube la miró y amablemente la obedeció, entonces dejó caer parte de la lluvia en ese lugar y se marchó más lejos. En medio de la suave llovizna la niña volvió a su casa. Desde aquél día ella hablaba con las nubes y ellas la escuchaban y obedecían. Hubo muchas veces en que estando a punto de llover, ella hablaba y decía: “esperen un momento, que la lluvia caiga hasta que yo esté dentro de mi casa” y así era como ocurría. O en otras ocasiones había una gran tormenta, y si tenía que salir fuera de su casa, ordenaba a la nube que se fuera a otro lado, y dejará despejado el lugar donde estuviera ella.



Ella se acostumbró tanto a hablar con las nubes, eran como sus amigas, pues siempre la escuchaban, hablaba con ellas como si de una persona se tratara, les contaba de sus miedos, de lo que la ponía triste, y al momento se sentía confortada. Pero no podía contar a nadie de su conversación con ellas, todos hubieran pensado que estaba loca o que todo era parte de su imaginación. Nadie sabía su secreto, ni siquiera sus padres, pero ella era capaz de comunicarse con las nubes y pedirles que dejaran de hacer la lluvia. Después encontró que también podía llamar a las nubes cuando las necesitara, así que un día muy caluroso en que fue a caminar al campo se sintió tan agotada que decidió llamar a las nubes para que avanzaran sobre ella proporcionándole sombra, y las nubes la protegieron de los rayos del sol.



En adelante ella no temía a las tormentas ni granizadas, pues sabía muy bien que, con sólo hablar con las nubes, ellas la obedecerían, aunque no sabía por qué sucedía eso. Sabía que, si las nubes podían escucharla, entonces también la escucharían las plantas y los animales. Y cuando iba por el bosque se quedaba en silencio tratando de escuchar a la naturaleza, hablaba con ellos, aunque no pudiera escuchar sus respuestas, lo cierto es que cada vez que ella necesitaba una planta medicinal o para alimento, no tenía dificultad para encontrarla. Pues siempre al entrar al bosque decía: “espíritus de las plantas y animales guíen mis pasos por este lugar para encontrar lo que necesito”. Acto seguido comenzaba su recorrido, las plantas se abrían a su paso mostrándole el sitio por el que debía ir, a veces, se presentaba una mariposa o un colibrí que le indicaban el camino. Y entonces ella, caminaba hasta encontrar lo que necesitaba. Una vez que hallaba la planta daba las gracias a los espíritus que la habían guiado y antes de tomar la planta, le agradecía por dar su vida por ella, ya fuera como alimento o para sanación.



En el pueblo la gente le tenía miedo, porque decían que era bruja, pues muchas veces ella era la única que encontraba en medio del inmenso bosque las plantas que requería sin mucho esfuerzo, mientras que las demás personas después de un largo recorrido volvían con las manos vacías.  Y mientras algunos le temían, otros la buscaban para pedirle ayuda. Pues era la persona que conocía mejor el bosque y sabía dónde encontrar cada cosa. Pronto se supo de ella en otros lugares más lejanos y venían también personas a solicitar su ayuda. Pero algunos se acercaban a ella con la intención de conocer su secreto, el secreto que se imaginaban que ella tenía, creían que realizaba algunos hechizos o conjuros que sólo ella conocía, y desde luego que no podían encontrar ningún secreto y robarlo, porque no lo había.

Ella no lo sabía, pero a su lado siempre que se adentraba al bosque la acompañaban los distintos seres invisibles que lo habitaban para protegerla, es por eso que ella no corría ningún peligro ni tuvo jamás ningún accidente, y aunque ella no lo sabía con certeza, en realidad sí los escuchaba, porque cuando ella se hacía una pregunta sobre alguna situación específica, en su mente aparecía automáticamente una respuesta, como si en ese instante de pronto lo supiera. Al principio ella creyó que sólo era una casualidad, pero un día notó que ocurría siempre que necesitaba una respuesta. En sus caminatas la acompañaba siempre su fiel perro, que durante todo el recorrido iba alerta escuchando cualquier pequeña señal de peligro dispuesto a defenderla aún con su propia vida.

Algún tiempo después comenzó a usar las plantas para curar a las personas que le pedían ayuda, ella no había ido jamás a la escuela, ni nadie en su familia reciente tenía conocimiento sobre el uso y propiedades de las plantas, pero ella descubrió que no era necesario tenerlo. Cuando alguien se acercaba a solicitarle ayuda, ella la miraba y de inmediato a su lado veía la planta que podía ayudarla, de ese modo, nunca se equivocaba y las personas mejoraban rápidamente cuando seguían sus indicaciones. Ella no sabía de donde le venía todo el conocimiento que necesitaba, era como si alguien dentro de sí misma lo supiera desde siempre. Pero algunas cosas también le eran reveladas en sus sueños, por ejemplo, ahí veía de qué manera podían usarse las plantas.

Una noche antes de dormirse ella quiso saber de dónde le venía el conocimiento y cómo era que de pronto le llegaba y pidió que se lo dijeran en sueños. Aquella noche se soñó a si misma siendo una curandera en una época muy lejana, ni siquiera podía reconocer de dónde era la ropa que usaba, pero supo que era un lugar muy lejano, y ciertamente aquélla mujer de sus sueños, era un poco distinta a la apariencia física que tenía ahora, pero tenía la certeza de ser ella misma, pues se sintió dentro de ese cuerpo. Cuando despertó se sintió extraña, como si viniera de un lugar lejano, pero entendió que ese sueño era real, que ella había sido curandera en alguna otra vida, y ahora de algún modo que no comprendía, podía tener los conocimientos que había adquirido desde entonces.

Para ella esto era muy extraño, aunque creía en los espíritus de la naturaleza que la acompañaban siempre y la ayudaban y protegían, en realidad no estaba convencida de que hubiera tenido otras vidas, pero ahora de repente, parecía tener esa certeza, y que se iba corroborando cuando aparecía en su mente todo el conocimiento que necesitaba de una planta. Primero se sintió desconcertada, pero después de algunos días, se sintió feliz al darse cuenta de que dentro de ella había conocimientos que iba recordando a medida que iba necesitándolos. Para la demás gente, ella era cada vez más extraña y no alcanzaban a comprender cómo es que sabía tanto, la gente mayor decía que era un ser bendecido por el cielo y que estaba ahí para ayudar a los demás y que dios le había concedido un don especial. Pero también hubo algunos pocos que la llamaban hechicera y la consideraban un ser maligno. Lo cierto es que jamás nadie la encontró haciendo un hechizo y en su rostro y en sus ojos cafés sólo podía mirarse la bondad, así que poco a poco las habladurías fueron desapareciendo, y sobre todo, porque más y más gente sabía de ella y sus dones de sanación.

Con el tiempo, ella se convirtió en una gran sanadora, y gente de lugares muy lejanos supieron de ella, y vinieron a solicitar su ayuda. Ella siempre se mostraba amable y les decía a todos, que eran sanados en el nombre de dios y de acuerdo a su voluntad. Y la mayoría de las personas que acudían a ella recuperaban la salud, fueron muy pocas personas que no fueron sanadas físicamente, pero cuando eran atendidos por ella, sentían la presencia de la divinidad y de inmediato comprendían que esa era la voluntad de su creador, entonces su ser se llenaba de paz y tranquilidad y podían continuar su camino sin miedo. Por muchos años ella brindó su ayuda a mucha gente, hasta que llegó el momento de volver al lado de su creador. Hoy todavía muchos la recuerdan y se cuentan muchas historias sobre esa mujer de campo sin ningún estudio que fue una gran sanadora. Y muchos se preguntan en por qué no heredó su gran conocimiento alguien que pudiera continuar su trabajo. Pero lo cierto es que no había ningún conocimiento que pudiera heredar, pues este le llegaba en el momento de atender a alguna persona.



Quizás los humanos no tendremos esa capacidad de sanación porque hemos perdido el vínculo con la naturaleza y los seres que la habitan, porque no estamos lo suficientemente quietos y en silencio para escuchar esas voces que nos hablan, porque confundimos nuestra imaginación con la voz de esos seres y los ignoramos. Porque al ignorar su existencia, olvidamos el respeto que les debemos. Quizás tendremos que aprender a tocar la tierra con nuestros pies y manos, con toda nuestra piel y reconocerla con todos nuestros sentidos y quizás entonces, ella nos revele todos sus secretos, todo el conocimiento que guarda en su propia memoria como el ser vivo que es.

Así que la próxima vez que tengas una gran pregunta no busques demasiado lejos, quizás sólo tienes que mirar el cielo, caminar descalzo sobre la tierra y disponerte a escuchar la respuesta.    

ERNESTO


ERNESTO

Él se acurrucaba en el rincón del único cuarto de la casa, por alguna razón que no comprendía, su madre lo golpeaba constantemente, era un niño de ocho años, pero desde siempre su madre lo golpeaba. Con o sin razón, era golpeado, y cuando veía a su madre acercarse furiosa hacia él, sabía que no tenía escapatoria, su única opción eran encogerse en ese rincón, soportando la paliza hasta que ella se cansaba de golpearlo. Después de algunos minutos de insultarlo y maldecirlo, su madre se cansaba y se daba la media vuelta, dejándolo tirado en el piso. Entonces, cuando Ernesto creía que se había ido, levantaba la cabeza y miraba hacia la puerta, por donde Catalina, su madre, tenía que pasar. Pero a veces, ella volvía la mirada y si se daba cuenta que Ernesto se estaba incorporando regresaba para propinarle una segunda golpiza. Ernesto se hacía un ovillo, hasta que nuevamente ella se cansara de pegarle.



En realidad, él no sabía por qué su madre lo trataba de esa manera, no sabía la causa de su enojo y   su desprecio, sólo sabía el dolor de los golpes. Una y otra vez, las palizas eran su pan de cada día, lo que nunca faltaba y que incluso, podía repetirse varias veces. Su padre no estaba mucho en casa, pero cuando llegaba a aparecerse le daba el mismo tratamiento que su madre. Para él no había palabras dulces ni amables, menos aún, alguna caricia. No podía comprender por qué su hermano mayor, era el motivo de orgullo de sus progenitores, el favorito, al que le daban cuanto pedía. Más de una vez vio que su hermano le pedía a su padre dinero para un dulce, y su padre se lo daba, pero cuando él se acercaba a pedir lo mismo, la respuesta siempre fue: “no tengo dinero”. Ni una sola vez logró obtener cinco centavos para un chocolate, pues esa era la única golosina que vendían en su pueblo.


Cuando su madre recibía alguna visita, siempre señalaba a dos de sus hijos como los más inteligentes y de Ernesto decía en todas las ocasiones que era un tonto. Alguna vez, escuchó decir a su padre que él no era su hijo. Así que, ante las diarias palizas de su madre, su padre jamás intervenía en su favor. La única persona que lo defendía era su tía, una mujer que vivía en la casa contigua, sólo ella se atrevía a enfrentar a la fiera en que se convertía su madre cuando lo golpeaba y se lo llevaba por un rato a su casa. Más tarde, cuando la noche se acercaba, Ernesto volvía hurtadillas, sin hacer ruido, a acurrucarse en un rincón junto a sus demás hermanos para pasar la noche, tratando de no despertar a nadie, y sin que su madre se diera cuenta, porque el hecho de que su tía lo defendiera también la molestaba.


Las palizas siguieron todos los días, por lo que Ernesto trataba de estar fuera de casa la mayor parte del tiempo, su sola presencia molestaba a su madre, muchos días fueron así, hasta que finalmente decidió irse a trabajar. Con tan sólo ocho años buscó trabajo como peón en una hacienda. Aquel lugar era el único en donde podía conseguir trabajo. Contrataban hombres, mujeres y niños, la paga era miserable, pero no había otra fuente de empleo. Ernesto fue aceptado, y todos los días prefería irse a trabajar en lugar de estar a merced de la furia de su madre. Él era un niño muy pequeño de estatura, pero muy hábil con las manos, pronto se volvió diestro en la cosecha. Se le veía ir a la cabeza entre los demás trabajadores y realizar el mismo trabajo que las personas mayores y en algunas ocasiones incluso más. Él se esforzaba esperando recibir una justa recompensa por su trabajo, a pesar de que ahí, tampoco se salvaba del maltrato del capataz, un hombre rudo que con malas palabras siempre apresuraba a todos los trabajadores y de cuya boca sólo salían insultos para todos.



Para Ernesto sin embargo eso era un trato mucho menos cruel que el que le daban en la casa, así que no le importó mucho, después de todo, no podían dolerle más los insultos de un desconocido, que los de sus propios padres. Pero los sinsabores no acababan ahí, cuando llegaba el fin de semana, formaban a todos los trabajadores para pagarles, entonces él capataz haciendo uso de su poder y por simple diversión decía al encargado de la paga: “págales por tamaño”. Y los peones eran formados por tamaño, sin importar el trabajo que habían hecho, recibían dinero en relación proporcional a su estatura, a Ernesto no le iba nada bien, él era de los más pequeños. Los ojos se le llenaban de lágrimas cuando escuchaba esto, de nada servía su esfuerzo, ante esa decisión arbitraria. Contenía las lágrimas, lleno de impotencia, mientras el capataz se carcajeaba de su ocurrencia delante de todos los trabajadores que no podían contradecirle, pues de hacerlo serían despedidos sin miramientos. Era la década de los sesentas, pero en aquel lugar, la revolución mexicana no había pasado, los hacendados seguían siendo dueños de grandes extensiones de tierras cultivables. Los trabajadores no tenían ningún derecho, y su trabajo lo realizaban bajo las condiciones que el hacendado quisiera.
Sólo yéndose a trabajar Ernesto pudo librarse del maltrato de sus padres, no ganaba mucho dinero, dos pesos era todo su sueldo de la semana, y eso, por supuesto no era suficiente para todas sus necesidades, pero él estaba mucho mejor que en su casa en donde sólo recibía golpes y maltratos de sus padres, y también de sus hermanos, quienes siguiendo el ejemplo que a diario tenían, se expresaban con desprecio sobre él. Sólo de una persona recibió un poco de cariño, su tía Luisa, una mujer que no pudo tener hijos, pero que siempre que pudo, trató de proteger a Ernesto.
Trabajando en la hacienda, Ernesto llegó a la adolescencia, no pudo seguir en la escuela, pues de antemano su madre lo consideraba un tonto por el que no se debía hacer ningún esfuerzo, apenas si terminó el segundo año de primaria. El depositario de todo su orgullo era el hijo mayor, a quien siempre alababa ante los familiares y amigos y de quien esperaba fuera un profesionista, para él buscó siempre todas las oportunidades sin que nadie se lo pidiera. Todo para su hijo, él más inteligente, el que se parecía a su padre y que se llamaba como él. Así que fue el único de todos los hijos que tuvo la oportunidad de ir a la escuela, apoyado económicamente por sus hermanos, a los que su madre, mandaba a trabajar y les exigía dinero para pagar la escuela, libros, y útiles del hermano mayor.


Cuando Ernesto llegó a la adolescencia se fue del pueblo, hacia otro estado, en busca de mejores trabajos, y lo consiguió, debido a su gran interés por aprender y a que desde niño había trabajado, era un joven fuerte, acostumbrado a largas jornadas de trabajo. En todos los lugares en que trabajó, se desempeñó eficientemente, su temperamento tranquilo, le abrió las puertas. Lejos de su familia, por fin, tenía tranquilidad, no quería saber de nadie, mucho menos de su madre. Pero recordó que, cuando su padre murió, después de agonizar durante todo un día, con algunos huesos rotos y contusiones internas por la caída de gran altura desde un árbol, le pidió que, de ahí en adelante, ayudara a su madre. Ese fue el primero y único día en que su padre no lo despreció ni lo rechazó. Sino que pidió a todos, que salieran de la habitación y lo dejaran únicamente con Ernesto, puesto que él era el más fuerte de todos. Cuando Ernesto recordaba este episodio sentía culpa por no ayudar a su madre. Pese a que en su corazón había un gran resentimiento por el maltrato que sufrió de ella, se sentía obligado a brindarle alguna ayuda. Así que comenzó a enviarle dinero, sin que esto implicara un interés en su bienestar y así lo hizo siempre, aunque él sabía muy bien, que gran parte de ese dinero era para costear la carrera profesional de su hermano mayor.



Pasaron los años, y un día él decidió volver a su pueblo, formó una familia y siendo una persona tan trabajadora y con muchas habilidades no tuvo problema para iniciar un trabajo por su propia cuenta, poco a poco, su situación económica mejoró. Se casó tuvo sus hijos a quienes siempre les brindó todo lo que necesitaban, aunque no era un hombre muy cariñoso siempre estuvo al pendiente de todos sus hijos y particularmente, tuvo cuidado de darles un trato igualitario, sin preferencias para nadie, no quería ser como sus padres que lo relegaban al último lugar.


Ahora Ernesto es un hombre mayor, a sus más de setenta años, siente todavía tristeza y dolor por la forma en que fue tratado por sus padres, aunque se siente muy orgulloso de haber salido adelante por sus propios méritos y a pesar de todas las adversidades que la vida le presentó. Lleva una vida tranquila, apoya a sus hijos cuando lo necesitan, pues es una persona autosuficiente, con una vida ordenada, sin excesos ni lujos.   


RECAPACICLA

RECAPACICLA

Es una iniciativa de la comunidad de San Andrés de la Cal (Tenextitla), ubicada al sur del municipio de Tepoztlán. Pueblo de extraordinaria belleza natural, rodeado de montañas escarpadas, y cerros de cal, donde todavía se pueden observar antiguos hornos en donde se cocinaban las piedras para extraer la cal, la cual era comercializada en las distintas ciudades aledañas del estado e incluso a la ciudad de México, con una vegetación propia de la selva baja caducifolia y una laguna que son el refugio de mas de doscientas especies de aves, algunas migratorias provenientes del norte (Canadá) y otras endémicas. También posee una gran diversidad en plantas medicinales y después de la temporada de lluvias los cerros se llenan de flores variadas, que hacen que la miel que se produce en esta localidad sea de exquisito sabor y excelente calidad.

Este pueblo es uno de los pocos en México que posee dos iglesias católicas, la una frente de la otra, pero que en el terremoto del 19 septiembre  de 2017 sufrieron daños que las hacen inutilizables, las reparaciones que se le han hecho son sólo de fachada, pero no de la estructura. También es el único pueblo en el municipio que posee un acueducto por el que corría el agua hace varios años desde los manantiales hasta unas piletas en donde los pobladores acarreaban agua hacia sus casas y las mujeres iban a lavar la ropa, El manantial principal que surtía al pueblo fue dañado con una red de torres eléctricas que instalaron en la parte superior cerro norte del pueblo y en el proceso utilizaron dinamita, lo que ocasionó grietas internas por las que el agua encontró otro camino, dejando casi seco el manantial.

Al sur de esta localidad se encuentra un valle de piedra de texcal, en donde se producen cultivos de maíz, frijol y  calabaza, pues se considera el segundo productor agrícola del municipio. También por su altura y clima es el lugar en donde se produce la ciruela de mejor calidad en el estado, pero este fruto sólo puede disfrutarse entre los meses de julio, agosto, septiembre y octubre. Por la diversidad de su ecosistema es hogar también de una gran cantidad de mamíferos, tales como tejones, mapaches, zorrillos, coyote, tlacuaches, hurones, ardillas, tejones, armadillos, conejos, liebres, y también serpientes, y una gran variedad de insectos.

Aunque es un pueblo que se ha destacado por la practica del deporte, como el basquetbol, en el cual llegó a ganar un torneo estatal, en el futbol soccer y voleybol, no tenía una unidad deportiva. En el 2016 se designó para esta comunidad un recurso federal de diez millones y medio para una unidad deportiva, pero la negligencia y omisión de la administración del Ayuntamiento de Tepoztlán, encabezado por el profesor Lauro Salazar Garrido hicieron que se perdiera ese recurso al no realizar los trámites correspondientes, para acceder al mismo. Situación que mereció la protesta y reclamo de la comunidad, puesto que por parte del ayudante de San Andrés se presentó toda la documentación en tiempo y forma, tal y como consta en los archivos de la comunidad. El presidente negó su negligencia y no se fincó ninguna responsabilidad a la persona encargada del proceso, que era el director de obras públicas Pedro Islas, ahí mismo otros inconformes dijeron también que habían dejado perder el recurso de pueblo mágico, que era de treinta millones de pesos y un recurso más de comunidades indígenas por diez millones de pesos.

Ante la presión del pueblo el presidente gestionó recursos por otros medios y con la ayuda del diputado Matías Nazario Morales se logró la construcción de una primera etapa, para la cual el presidente formó un comité a su conveniencia con gente de su partido y que no le hiciera ningún cuestionamiento, pues la razón  de que dejara perder el primer recurso fue que el ayudante municipal de esta comunidad no es una persona corrupta que se prestara a sus robos. De acuerdo a los datos en los documentos que se pidieron a la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información de Entidades Publicas sobre el monto ejercido por el ayuntamiento en la primera etapa hay una gran cantidad de dinero faltante, mismo que el presidente municipal y su administración se niegan a comprobar. Es por eso que aún estando contemplado en los planos de la unidad deportiva una cisterna y una fosa no se construyeron. Al final miembros de la comunidad se organizaron para recaudar fondos para la cisterna, la cual costó cincuenta mil pesos, y fue construida, pero queda pendiente la fosa séptica, pues sin ella no son utilizables los baños.


Esta es una comunidad de gente trabajadora, luchadora, con profundas raíces, que busca siempre mejorar y preservar su entorno.  Por lo que algunos miembros de la misma toman iniciativas, como la del uso de no más desechables. He aquí una muestra de su lucha.

Puedes ver el video en este link:
www.facebook.com/INTERNATIONALPRESSINNEWJORNALISM/posts/1091848677660349


sábado, 30 de junio de 2018

CEREMONIA DE PETICIÓN DE LLUVIAS




CEREMONIA DE PETICION DE LLUVIAS




En un pequeño pueblo rodeado de hermosas montañas, donde cientos de aves cantan alegremente desde que sol renace en el horizonte, la gente del pueblo se prepara para su ofrenda anual a los señores del tiempo que habitan en cuevas, cañadas y manantiales, ubicados en los alrededores del lugar.  Es una tradición celebrada desde tiempos muy antiguos, nadie podría decir desde cuándo. Sólo se sabe que los padres lo enseñaron a sus hijos y a los hijos de sus hijos.





Durante alguna época este ritual estuvo prohibido, pues los invasores españoles que colonizaron el país, destruyeron centros ceremoniales, códices, persiguieron y mataron a los nativos por su cosmovisión que era diferente a la religión católica. Sin embargo, en este y otros  lugares del país y a pesar del riesgo que representaba para sus propias vidas, la gente siguió celebrando algunos rituales de manera secreta. Muchos de los antiguos dioses fueron escondidos dentro de las  estatuillas que representaban a los santos,  cuya veneración se impuso a través de la tortura y la muerte, de tal modo, que hoy día, en muchos lugares, se veneran a los antiguos dioses escondidos en imágenes religiosas católicas.
  
Cientos de años después cuando la represión a las creencias dejó de ser tan sangrienta, los nativos pudieron volver a realizar, de manera discreta, sus rituales sin el temor a ser perseguidos. No obstante, la jerarquía católica seguía menospreciando y encasillando estas ceremonias como idolatrías paganas, aleccionando a sus agremiados para que las desconocieran  y los consideraran como rituales de brujos y por lo tanto, contrarios a la ideología cristiana. Trataron de que la gente olvidará su filosofía, sus creencias, pero no lo lograron del todo.




Un pequeño grupo de personas preservaron el conocimiento y lograron mantener el contacto con los seres espirituales que a lo largo de los siglos los han guiado para no perder el contacto con la madre tierra. Llegó el día, durante los últimos años del milenio pasado, que las ceremonias pudieron volver a realizarse abiertamente y poco a poco las comunidades comenzaron a participar nuevamente. Pero estos eventos se realizaban como algo separado de los rituales católicos, hasta que algunos sacerdotes comprendieron que dicha tradición estaba tan arraigada en la memoria del pueblo, que no podrían erradicarla. Entonces decidieron asimilarla, por lo que comenzaron a celebrar una misa, muy temprano, antes de llevar la ofrenda al lugar indicado, para bendecirla.

   
Hoy en día, las ofrendas  se realizan con una mezcla de elementos propios de la cultura del lugar y de elementos católicos, pero el propósito y el sentido de la misma, no ha cambiado: es un agradecimiento por todos los regalos que la naturaleza otorga al hombre y a la vez una petición para que los señores del tiempo, bendigan a toda la población con un buen temporal, sin fuertes vientos y granizadas que dañen las siembras.


Es por eso, que semanas antes del tercer viernes el mes de mayo, la comunidad se prepara para el gran evento. Voluntariamente, algunas personas colaboran en la recolección de dinero a lo largo del pueblo para comprar todo lo necesario para las ofrendas y para el festejo de la misma, que consiste en comer todos  juntos, después de que las personas encargadas de llevar las ofrendas, están de vuelta con el encargo cumplido. Quienes no tienen dinero colaboran en especie, es decir con maíz, hojas para tamales, leña o con su propio trabajo. Algunas personas prestan sus trastes, mesas, lonas, etc., para realizar dicho evento.



Un día antes de llevar las ofrendas, algunas personas van al mercado de la ciudad más cercana a comprar todo lo necesario. Por la tarde, la gente comienza a llegar a la iglesia para preparar los alimentos que llevará la ofrenda. Las mujeres con sus propias manos, tortean la masa y cuecen sobre el comal figuras de animalitos y tlaxcales. Otro grupo prepara el mole rojo y verde, otro más, los tamalitos, otras personas prenden los fogones donde se han de cocer los alimentos, y preparan café para todos. No hace falta invitar a nadie a participar, todos saben que tienen un compromiso en ese día y ese lugar y llegan con la intención de ofrecer su mejor participación.

Las señoras de mayor edad y las que ya han participado las veces anteriores son las personas a quién se consulta para saber la forma en que debe prepararse todo, son ellas la memoria colectiva del pueblo. Cuánto y qué ha de comprarse, cómo y en qué momento se debe preparar cada cosa, cómo han de envolverse y adornarse todas las frutas y comida para la ofrenda. Pero no es sólo una persona quien dirige todo el evento, sino varias, pues tradicionalmente, año con año, cada persona ha ido realizando una función. Así, todos trabajan colectivamente.

A las siete de la noche del día jueves se presentan las señoras para elaborar los alimentos y mientras ellas preparan las figuras de animalitos de masa cocida, otro grupo de señoras tienden un petate en el que colocan todas las frutas y juguetes que han de envolverse. Cortan tiras de estambre y papel de china de diferentes colores, ordenadamente van envolviendo cada una de las frutas. Cada una debe ser envuelta con tres tiras de diferentes colores y amarrada en la parte superior con un nudo de moño, también con tres colores de estambres.  Así se hace con todas las frutas: mangos, guayabas, ciruelas, naranjas, plátanos, manzanas, limas, en total trece de cada una, pues trece son los sitios en que se colocan las ofrendas. Mientras algunas envuelven las frutas, otras hacen lo mismo con los juguetes, los cuales sólo se anudan con estambres de colores,  dos muñecos: niña y niño y  soldaditos.


También se colocan  chifladores y figuras de animalitos hechas en barro que desde un mes antes son elaboradas por las mismas personas de la comunidad, tales como, alacrán, víbora, araña, ciempiés, rana, sapo, lagartija, ardilla, tortuga y pequeños sahumerios. Cada chiflador hecho en forma de animalito será usado para llamar a los espíritus cuando ya se haya colocado la ofrenda. No pueden faltar velas, flores, y alguna bebida de alcohol como pulque, ron o mezcal. Las frutas que van en rebanadas como la sandía, piña y melón se agregan muy temprano el día de llevar la ofrenda, lo mismo el mole que va en jarritos y los tamales. Mientras se realiza el trabajo de envoltura, otras señoras han preparado café y lo ofrecen a todos los presentes con una pieza de pan, en algunas ocasiones también ofrecen ponche.



Cada pieza de la ofrenda es adornada con los estambres de colores. Desde una noche previa, al terminar de envolver todo, se colocan dentro de los chiquihuites(nombre nahuátl de un cesto tejido a mano, hecho de fibras naturales, cuyo uso sigue siendo muy común) con el nombre del lugar a dónde serán llevados. Al mismo tiempo, las señoras que cocinarán el mole verde para que coman todos al regresar de llevar la ofrenda, ya están pelando los tomates, lavando el cilantro, epazote, cortando la carne, cociendo el nixtamal para los tamales, preparando las ollas para el café de la siguiente mañana.

A las cuatro de la mañana del día viernes, llegan las señoras a preparar el café. Pan y café es lo único que deberán tomar quienes llevarán la ofrenda. Antes de las siete, las ofrendas se llevan ante el altar de la iglesia para que sean bendecidas durante la misa. La gente del pueblo y de otros lugares comienza a llegar antes de las siete. El ritual se ha hecho tan conocido, debido a los medios de comunicación de hoy día, que incluso llega gente de otros estados como Guerrero, México, D.F., Puebla etc.  Todos llegan preparados con agua para beber durante el largo recorrido por el cerro, con zapatos y ropa adecuada para cubrirse del sol. Algunos estudiantes de universidades o reporteros vienen también para ser partícipes y testigos de una celebración que ha sobrevivido a las adversidades históricas y culturales, toman fotos, videos, hacen entrevistas, documentales, tratando de entender el sentido del ritual.

Hoy que el planeta ha sido deteriorado por la sobre explotación para el beneficio de muy pocos, se hace necesario recordar el sentido de este tipo de rituales que son un vínculo de la relación, hombre-naturaleza, se hace necesario fomentar el respeto a nuestra madre tierra, a todos los espíritus que moran en la naturaleza, recordar y fomentar el respeto a la tierra que nos alimenta, a los elementos de los que procedemos, de los que se nutre nuestro cuerpo, el viento, la lluvia, todos en conjunto que hacen posible nuestra existencia.


Después de la misa, la gente se divide en tres grupos para poder llevar todas las ofrendas, pues son sitios bastante alejados, y que en su conjunto forma un círculo alrededor del pueblo. Los que realizan el recorrido más largo tienen que caminar durante dos horas hacia la montaña más alejada. Tendrán que cargar todos los chiquihuites hasta allá, que es el primer sitio y el más importante para ofrendar, pues es el lugar desde donde se dice que se forman las nubes que riegan este valle. Después de ese lugar descenderán la montaña colocando las ofrendas, hasta llegar a la más cercana al pueblo.

La caminata es larga y se hace a paso rápido sin descansos, por lo que quien quiere ir allá, debe tener una buena condición física y excelente salud. Al llegar al lugar, descienden a la cueva quienes harán el ofrecimiento y la petición. Con cuidado se recogen los restos de la ofrenda del año anterior y se depositan a un lado. Se coloca la nueva ofrenda, ya listo el altar, se lanzan cohetes y se toca el silbato tres veces para llamar a los espíritus que allí moran, se enciende un cigarrillo y se sahuma el lugar, los asistentes guardan silencio mientras dura el ritual. Al finalizar se lanzan tres cohetes para despedirse. Y así se procede en todos los sitios indicados.


De regreso al pueblo todos se concentran en la iglesia, a esperar a los que fueron por las otras dos rutas, mientras tanto, las señoras les ofrecen de beber agua de jamaica o de tamarindo. Cuando llega el último grupo todos se acercan al lugar donde está lista la comida, ordenadamente se forman para ser sahumados, y de este modo evitar quedarse con un espíritu de las cuevas o manantiales. Posterior a esto, también formados en fila, pasan a recibir su plato de comida y tamales, algunos se ubican en las pocas mesas que hay, otros  se sientan sobre el pasto o el piso. Todo el tiempo hay personas que pasan ofreciendo más agua, tamales o comida. Las enormes cazuelas de barro llenas de mole pronto se vacían ante el apetito feroz de quienes han realizado tan larga caminata.



En un esfuerzo de no contaminar con el uso de platos y vasos desechables, un grupo de señoras, realizan el trabajo de lavar los platos y vasos que fueron donados o prestados para tal evento. Algunos visitantes traen su plato, vaso y cuchara, pues a través de la página de Facebook del pueblo se les solicitó que colaboraran de esa manera, para no usar más desechables. Después de saciar el hambre la gente comienza a retirarse.




Al final sólo quedan los que ayudaron en la preparación de los alimentos, a servirlos y quienes lavan los trastes, el resto de la comida se reparte entre las personas que realizaron este duro trabajo. Todos cansados, pero muy contentos, seguros de que los señores del tiempo que moran en las cuevas, barrancas y manantiales han escuchado la petición y la lluvia abundante caerá sin fuertes vientos ni granizo.

 Porque esto, la comunicación con la tierra y los espíritus, es algo que aprendieron de sus padres y de los padres de sus padres, desde el inicio de los tiempos. Y es algo que esta comunidad quiere conservar, que quiere heredar a sus hijos y a los hijos de sus hijos, para recordar su lugar y el respeto a la madre tierra.

  

martes, 26 de junio de 2018

LAS ELECCIONES


LAS ELECCIONES


Nuevamente las promesas, los discursos vacíos, el falso interés de los candidatos que mientras tratan de convencer a los ciudadanos de que les otorgue su voto, les saludan de mano y les dan golpecitos en la espalda, como si de viejos camaradas se tratara. Pero desde hace mucho, la población no cree en ellos, los continuos desfalcos, los robos descarados, la prepotencia de los “servidores públicos”, que no tienen nada de servidores, sino que por el contrario se sirven del pueblo, de los impuestos, para llevar una vida de lujos y excentricidades, como si fueran reyes. De los legisladores y diputados, que lo único que han hecho es vivir a costa del pueblo mientras aprueban descaradamente leyes, y reformas que afectan el patrimonio de la nación y los derechos más elementales de los mexicanos.




Nadie cree en la honestidad de los políticos, y los costosos eventos de presentación de los candidatos en los pueblos y colonias sólo es un derroche innecesario, eventos a los que sólo asisten los miembros de su propia planilla y alguno que otro familiar de los mismos. Cada que hay una presentación de algún candidato, se adelanta un carro que vocea con una bocina y una canción de moda adaptada para la publicidad del mismo y recorre las calles aledañas. Se instalan en el lugar más céntrico, ponen su lona, sus sillas y en algunos cierres de campaña hasta un conjunto musical para celebrar su próximo triunfo, pues todos pregonan que serán el ganador. Pero la gente que grita entusiasmada, echa porras y aplaude son ellos mismos, se toman fotos que después publican como si los pobladores de la localidad les hubieran dado tal recibimiento. A cada evento de presentación, llegan alrededor de cien automóviles particulares, con gente usando su camiseta, gorra, sombrero, bolsa, paraguas o gorra del partido. Esta es la forma cómo se construye la historia de la simulación.



El único candidato que ha logrado el apoyo y recibimiento de una mayoría ciudadana es AMLO, es quién a pesar de toda la campaña de desacreditación que le han hecho los partidos opuestos, se ha convertido en la única esperanza de un posible cambio en la situación del país. No así, algunos otros candidatos a gobernadores, presidentes municipales, diputados y senadores, que estando en el mismo partido, no tienen la misma credibilidad que el candidato a la presidencia del  país.



La participación ciudadana como funcionarios de casillas desde las elecciones pasadas se ha visto afectada, pues la mayoría de los ciudadanos se niegan a ser usados como parte de la simulación. En las redes sociales circulan una cantidad de advertencias a la ciudadanía sobre las disposiciones que dicen ha tomado el INE sobre las próximas elecciones. Por ejemplo, dicen que en las primeras capacitaciones se les indicó que los votos que tuvieran alguna expresión sobre algún partido se tomarían como nulos, pero la indicaciones más recientes es que cualquier expresión por queja o broma, ya sea negativa (rateros), o groserías se tomará como un voto a favor del partido en donde se encuentre ubicada. Otra alerta que está circulando es que los ciudadanos que van a votar lleven su propio plumón indeleble para marcar en el recuadro de su candidato, pues cualquier otro que manche la hoja al doblarse, hará que el voto sea anulado. Aunque se supone que el INE proporciona para las casillas lápices especiales, se dice ahora, que estos se borran con goma.



Si el INE ha tomado estás disposiciones, está actuando en contra de lo que se supone es su propia función, pues se supone es una entidad federal que debe mantenerse neutra en el proceso, y cuyo propósito de su existencia es precisamente garantizar la transparencia de las elecciones. De ser esto cierto, todos los ciudadanos seremos testigos el día de las elecciones, pues al final de la jornada, en el recuento final de los votos siempre hay una gran cantidad de personas que esperan con ansia los resultados finales de cada casilla, para ese momento la participación no es sólo de los militantes de los distintos partidos.

Pero no es la primera vez que, en este país se comete un fraude electoral, la clase dominante hace uso de todas las artimañas posibles para garantizar su permanencia en los puestos de poder. La historia ha demostrado sin embargo que ningún imperio es para siempre, grandes civilizaciones que tuvieron el dominio sobre otras por cientos de años, finalmente cayeron. México es un país que atraviesa por muchas transformaciones, y los malos gobiernos no pueden instalarse para siempre.



La ciudadanía es consciente del robo descarado que el gobierno federal y estatal hizo con los fondos para desastre naturales y  de las donaciones que particulares y países hicieron en el anterior terremoto de septiembre. Esa acción fue la mayor publicidad que los líderes de ese partido han hecho, la demostración más contundente de cuál es su interés real, el pueblo difícilmente podrá olvidarlo, todavía hay familias que no han recibido ningún apoyo ante la pérdida total o parcial de sus viviendas.

Si los rumores de que un gran fraude electoral se prepara son ciertos, entonces todos los mexicanos y los ciudadanos del mundo seremos testigos de él, pues las redes sociales, el uso de la tecnología de celulares hace imposible seguir ocultando la verdad. 




jueves, 31 de mayo de 2018

EL SEÑOR DE LAS HORTALIZAS GIGANTES





Él es una persona que proviene de familia campesina de Guanajuato, camina por los campos  todos los días, sabe el proceso de cultivar la tierra, desde niño lo aprendió de su padre, heredero de una tradición milenaria usaba los métodos de cultivo de sus ancestros. Desde niño tenía una conexión especial con la tierra, los ritos y tradiciones de sus antepasados que aún se celebran en su pueblo, le transmitieron conocimientos. En algún momento, él supo algo que tal vez ya existía dentro de él mismo, quizás solamente lo recordó. Era como una sensación de tener un gran linaje, y eso lo llevó a adentrarse dentro de él mismo, a buscar respuestas profundas a preguntas complejas.

Aprendió el arte de la meditación y a través de ella tuvo contacto con espíritus de la antigua civilización maya, conocimientos insospechados, que parecían haberse perdido para siempre de la historia, le fueron revelados. Y entonces él pudo saber algunas cosas de lo que había pasado con esa civilización que llego a ser más avanzada en Mesoamérica. La civilización con un avanzado conocimiento astronómico, constructora de complejas pirámides, perfectamente alineadas con los equinoccios.



Don Carmen fue aceptado por la madre tierra para ser depositario de valiosos conocimientos para beneficio de la humanidad. Conocimientos que se fueron trasmitidos a través de códigos que sólo él puede descifrar. Los dioses le concedieron permiso astral para aprender y usar el método de inducción de lluvia por inercia, el cual tardó cuarenta años en aprender, para ayudar a los estados mexicanos que históricamente padecen de sequías. Los gastos para aplicar dicho método, fueron costeados por la Universidad de Chapingo, según su propio testimonio.

Los años pasaron mientras él se dedicaba a cultivar la tierra, hasta que un día, siendo ya un hombre mayor, recibió la visita de un ser superior, que dijo ser del universo creador y su misión es ayudar al planeta. Al preguntarle su nombre, dijo ser Luz terciaria, y a partir de ese día comenzó a hacerse presente a este señor, revelándole información que se serviría para cumplir su misión en esta tierra: la cual es ayudar a la humanidad a sobrevivir una época de hambruna muy próxima, y que en algunos lugares ya existe debido al sistema capitalista de sobre explotación.

A don José Carmen le comenzaron a revelar a través de códigos, desde 1989 a 1990, información muy precisa sobre una técnica para cultivar hortalizas gigantes, cruzar especies de árboles que tienen frutos que no son aptos para el consumo humano y hacer que produzcan frutos que sí lo sean, además de árboles que no tienen frutos sí los tengan, recibió también información sobre el manejo tiempo y espacio y de cómo se hacen los viajes interplanetarios  y sobre aspectos de la verdadera historia de la humanidad y su origen, la cual, se encuentra plasmada en su libro, “Mensaje astral”  Este señor puso en práctica los conocimientos revelados y desde entonces ha obtenido cosechas gigantes de frutos y hortalizas, tales como, jitomates, calabazas, pepinos, sandías, rábanos, zanahorias, cebollas, betabel, etc.




Una vez comprobado el éxito de la nueva técnica, la dio  a conocer, logrando el interés de la Universidad de Chapingo, la cual se destaca por la enseñanza en áreas agropecuarias. El señor Carmen llegó a participar en concursos de cultivo contra ciento cincuenta y tres investigadores agricultores, obteniendo los productos de mejor calidad, sabor y tamaño,  sin utilizar los agroquímicos y fertilizantes de las grandes corporaciones capitalistas. Y es precisamente esta la razón por lo que no se le da difusión a su conocimiento, pues no es conveniente para los grandes y poderosos empresarios, quienes tienen el control de este mercado, que se conozca una técnica que los dejaría fuera del negocio. Es así que este señor ha recibido amenazas para no dar a conocer sus conocimientos.

A través del contacto continuo con el ser llamado Luz terciaria, que informa ser intermediario de un Ser Superior, Don Carmen sabe de la existencia de la primera humanidad sobre este planeta, la cual existió hace mucho tiempo y que actualmente se ha escuchado de ella como un mito, la civilización Atlántida, de la cual comenta, los seres humanos eran gigantes que medían entre tres y cinco metros de altura y tenían un color de piel rosado. Dicha civilización, pereció por autodestrucción debido a los conflictos de poder internos que, culminaron en el uso de bombas nucleares, el desierto el Sahara, comenta era una zona de extensos cultivos  que era altamente fértil y que al ser bombardeada se convirtió en el desierto que ahora es.

La devastación del planeta fue tal, que ardió por muchos años y la tierra tomó el color actual después de este episodio, se extinguieron una gran cantidad de animales, plantas y humanos. A partir de entonces los humanos tienen el color de piel morena, pues el color de los humanos se corresponde al color de la tierra.

Los sobrevivientes de la gran catástrofe formaron las civilizaciones más antiguas de las que el hombre moderno tiene cierto conocimiento el día de hoy, ellos tenían contacto con los seres que sembraron la vida en este planeta. Pero ese contacto se interrumpió con la violenta invasión española, donde se destruyeron templos, códices y millones de seres humanos que fueron masacrados a lo largo de todo el continente americano, tal como todavía hay testimonios en distintos países, Cuba por ejemplo, tiene un pueblo llamado Matanzas, que adquiere ese nombre a partir de que ahí era el lugar donde mataban a hombres, mujeres y niños que después tiraron al mar. En México es célebre la matanza de Cholula y existen testimonios de cómo bebés eran arrebatados de los brazos de sus madres para ser destrozados a machetazos y alimentar a los perros, mismos con los que perseguían y mataban a los indígenas.  

Don Carmen explica que el propósito de habérsele revelado esta información es divulgarla y brindar una oportunidad de cambiar la situación del planeta, de brindar una oportunidad a la humanidad que parece ir a la autodestrucción tal como ya ocurrió una vez. Pero para ello sería necesario que gente de otros países vinieran al lugar donde él vive a aprender cómo cultivar las hortalizas. La enseñanza, aclara, debe darse en México, pues astralmente es el lugar indicado, por ser el centro del planeta. 

La producción de los vegetales gigantes podría alimentar a millones de personas que hoy padecen y  mueren de hambre en el mundo, pero para ello es necesario formar un solo país, sin fronteras, donde prevalezcan los derechos de todos los humanos, formar un Grupo de Desarrollo y Equilibrio del planeta, algo que los países con el control del capitalismo no están dispuestos a permitir.

Hasta ahora, Don Carmen ha luchado con sus propios recursos, es un señor de más de ochenta años, quizás uno de los hombres más sabios de este planeta con conocimientos valiosos para la humanidad. Él tiene contacto con seres interplanetarios que viajan en naves y que según su testimonio y el de varios pobladores de Santiago del Valle, Guanajuato, continuamente hacen presencia en ese lugar. Menciona que de no haber el cambio en la humanidad, de no reconsiderar su relación con el planeta, toda la humanidad podría volver a exterminarse, o ser exterminada a través de una peste selectiva, que eliminaría todo lo que no sirve al planeta, entre ellos, los humanos.



Don Carmen es un hombre mayor, capaz de manejar dimensiones y su conocimiento podría perderse, de no conseguir el apoyo para realizar su misión. Mientras los capitalistas que controlan la economía mundial y acumulan billones y billones de dólares, sin importarles los derechos de la humanidad, la conservación y restauración del planeta, creando guerras contra países o invadiendo a los más pobres por sus riquezas naturales, saqueando sin control y destruyendo a la humanidad con ello, quizás estemos destinados a perecer por segunda ocasión, tal vez, para siempre.