viernes, 31 de marzo de 2017

LOS SAQUEADORES

LOS SAQUEADORES


  
El oro es un símbolo de riqueza y ostentación desde hace muchos siglos en distintas culturas. El oro y el territorio de américa latina fue la razón principal de su invasión hace cinco siglos. Por el oro fueron impuestos a los pueblos nativos terribles tributos. Hombres y mujeres eran obligados a extraer y lavar oro para los señores. Más allá del mar, desde África, esclavos negros fueron traídos a américa para trabajar hasta morir dentro de las minas.

En este milenio, el oro sigue siendo la razón principal de expropiar o arrebatar territorios a los pueblos indígenas. Con la complicidad de codiciosos y corruptos gobernantes se concede la explotación de los metales preciosos a empresas extranjeras, quienes aprovechando la mano de obra barata, las legislaciones laborales permisivas, sin obligaciones tributarias, ni restricciones medioambientales, usan las formas de extracción menos costosas, pero más contaminantes y destructivas para el ambiente, la flora, la fauna y los seres humanos.

De acuerdo a lo que muestra el documental “El Oro o La Vida” realizado por Caracol Producciones (Guatemala, 2017) el oro ha sido y aún es, una maldición para los indígenas que han nacido en territorios en donde se encuentra este metal.

En el caso de Guatemala, la empresa canadiense Gold Corp, inició la explotación de la mina Marlin, en el año 2006. La extracción se realizó al aire libre, para lo que se requirió una gran cantidad de agua, doscientos cincuenta mil litros por hora. Mismos litros que después del proceso de lixiviación terminaron altamente contaminados con metales pesados, como el plomo y las cuarenta mil toneladas de cianuro. Toda el agua residual, fue vertida en el río, del cual la comunidad más cercana tomaba agua desde tiempos ancestrales para beber, lavar y bañarse.



En poco tiempo los habitantes de las comunidades de San Miguel Ixtahuacan y Aldea Siete Platos se vieron severamente afectadas con problemas de la piel, que van desde irritaciones que causan prurito  y mayor vulnerabilidad para el crecimiento de hongos y bacterias que en condiciones normales no prosperarían. Además de la leucodermia, que es la despigmentación de la piel, todo ocasionado por la contaminación del agua.  




Pero los problemas de la piel no son los únicos, el tomar el agua contaminada ocasiona dolor de estómago, el ganado y otros animales también mueren. Las mujeres embarazadas han tenido abortos espontáneos frecuentes, y algunos niños que han nacido presentan deformidades en los pies y problemas en las articulaciones, lo cual les impide caminar, además de que se presentan problemas de cáncer.



En sólo cuatro años, la empresa minera con los costos de producción más bajos del mercado se enriqueció tanto, que se convirtió en una de las más grandes del mundo, sus activos superaron el producto interno bruto de Guatemala en seis millones de dólares americanos. De la riqueza obtenida Guatemala sólo recibió el 1% en regalías.

La explotación tradicional del túneles subterránea ha sido reemplazada por la minería a cielo abierto y cada vez los yacimientos de oro son más escasos. El muchos lugares el oro se encuentra disperso a lo largo y ancho de grandes montañas, por lo que la extracción es todavía más agresiva y violenta. Obtener el oro implica destruir el paisaje, dinamitar las montañas, contaminar los ríos y bosques cercanos por la exposición de residuos tóxicos que se diseminan a través del aire una vez que se han convertido en polvo. La mina Marlin que inició su proceso de cierre después de una dura batalla por parte de las comunidades indígenas, dejó treinta millones de toneladas de desechos tóxicos al aire libre, mismos que contaminarán el ambiente por millones de años.




Todo esto ha sucedido en  Guatemala, Salvador, Honduras, México y otros países. América Latina sigue siendo saqueado por los poderosos empresarios extranjeros. Los pobladores de comunidades cercanas a las minas de extracción, pagan el precio del enriquecimiento de otros, con la vida, las enfermedades, la pérdida de sus casas, que terminan cayéndose despues de sufrir cuarteaduras por las ondas de choque de las explosiones. La destrucción de los ríos, bosques, montañas, la muerte de flora y fauna, hacen de la vida humana en esos sitios miserable, y en muchos casos,  imposible.



Las empresas mineras niegan rotundamente las consecuencias del proceso de extracción del oro, niegan la contaminación del agua a pesar de la muerte de animales y las enfermedades evidentes en los humanos. El estado no les exige indemnizar a los afectados. Las comunidades se organizan, realizan marchas y protestan en defensa de la vida, de sus territorios, de sus montañas y ríos que son destruidos. Protestan porque el valor de la persona, de la vida humana está por debajo del valor del dinero, del lucro, de la ganancia.

Hombres y mujeres enfrentan valientemente a los gobiernos, a las empresas y en algunos casos al ejército que es utilizado para custodiar las minas, para proteger los intereses privados de las empresas. Sufren amenazas, tortura y muerte. Sobrevivientes que han sido baleados en sus propias casas por atreverse a hablar y protestar tampoco han sido indemnizados por los daños y lesiones sufridas, no se responsabiliza a nadie de los ataques a su persona.

Los empresarios hablan de la falta de entendimiento de las comunidades sobre los beneficios de la minería. Beneficios, ¿para quién? Para producir un anillo de oro de diez gramos se requiere dinamitar veinte toneladas de roca, destruir las montañas con todo lo que hay en ella. Los empresarios se llevan el metal precioso, dejan destrucción, enfermedad, miseria y muerte.




América Latina sigue siendo saqueada de metales preciosos, a más de quinientos años de la invasión, los pueblos indígenas siguen sufriendo por habitar territorios llenos de riquezas. La colusión de los gobiernos es descarada, se valen de varias tácticas dilatorias para no cumplir con las recomendaciones de la Comisión Interaméricana de Derechos Humanos, aprueban reformas y modificaciones a la Constitución política de los países que permitan todas las ventajas a las empresas mineras, niegan a los pueblos indígenas su derecho a recibir información fidedigna y dar o negar el consentimiento sobre los proyectos que afecten sus territorios.




El único derecho aceptable para los gobiernos es el que permite el dinero, siguen haciendo concesiones mineras en varios países, a cambio de sobornos, a cambio de aumentar sus cuentas personales. Los pueblos siguen luchando ante el abuso de un estado racista y colonial. Desde el año 2000 cientos de hombres y mujeres han muerto en los distintos países, siendo Guatemala el país con mayor número de muertos por esta causa.  

EL HOMBRE EN LA MONTAÑA

                                                          EL HOMBRE EN LA MONTAÑA


Un hombre se sentó en la cima de una enorme montaña, miró tan lejos una estrella donde había otra montaña. En esa montaña un hombre sentado miraba a lo lejos, pero no vio nada.

El primer hombre, miró la estrella,  la montaña, al otro hombre sentado en la montaña y sonrió. Comprendió que dios los había creado a todos a su semejanza.

El segundo hombre no miró nada, se sintió sólo, abandonado y triste. Se sentó a esperar su muerte.

martes, 28 de febrero de 2017

LA MUJER QUE VINO DEL MAR

LA MUJER QUE VINO DEL MAR



Se fueron, me dejaron sola y aquí la noche es muy oscura, nunca me gustó la noche, está llena de ruidos desconocidos. Todos los ruidos se escuchan en cuanto comienza a oscurecer, ruidos de animales que durante el día no puedo escuchar. ¿Será que durante el día los animales y los insectos duermen?O, ¿el bullicio de los carros y la gente no me deja oírlos?No lo sé con certeza, pero yo imagino que están agotados por el sol despiadado que calcina la tierra y la agrieta, la abre, la parte. De esos largos campos secos, llenos de hierbas urticantes y espinosas, sale un vaho caliente, la tierra hierve, quema mis pies a pesar de los zapatos. Mis pies arden dentro de ellos, me acaloran, quisiera estar descalza sin el sudor entre mis dedos, pero no es posible. El sol quema, quema la tierra, la hierba, la piel.

Sí, mi piel está caliente, muy caliente, me arde, se pone roja y el cabello también. La cabeza parece a punto de incendiarse, a punto de explotar, me cubro para aliviar el ardor en la piel. Y el aire, que hasta hace pocos días, era la esperanza de refrescarse, ahora es agobiante. En el campo, cerca de la montaña, cerca de los enormes arboles, el aire me traía frescura, pero aquí, en esta ciudad sobre poblada, llena de casas y vacía de arboles y plantas, el viento arde, es una ráfaga caliente que se levanta desde el pavimento de la calle. No hay donde refrescarse. La ropa me incomoda, pero sin ella mi piel arde.

El agua, pienso en el agua, sí, esa debe ser la única opción mientras pueda, mientras esté en la casa. Lleno una tina de agua y me sumerjo en ella por un momento, el alivio es inmediato, completo, placentero. Por fin, mi cuerpo deja de arder, deja de sudar. Y el sudor, también es irritante, escurre desde la cabeza, la sal se acumula en la frente,en el cuello. Un sudor salado, muy salado, me sorprende la cantidad de sal que mi cuerpo elimina, pues no soy de las personas que abusan de la sal. Pero me sale más sal que si fuera un animal de mar. De niña imaginé que a los peces no había que cocinarlos con sal, puesto que si venían del mar debían de estar salados. Pero yo no vengo del mar, ¿o sí?



Según la teoría evolutiva los hombres, y claro las mujeres, venimos del mar. La mujer que vino del mar, así me decía uno de mis novios, nunca le pregunté por qué, tal vez no quería escuchar la respuesta, no quería romper el encanto, quería conservar una metáfora sobre mí. ¿Y si lo decía por mi sudor salado? ¡Ah, qué importa! La razón por la que lo dijera es irrelevante. Importa cómo me sonaba a mí, importa que me parecía como venir de un mundo inmenso, profundo, misterioso, insondable. ¿qué significaba para él? No lo sé, ni quiero saberlo. Es mejor así, de sobra sé que hombres y mujeres no nos ponemos de acuerdo.

Quizás por eso, entre un hombre y una mujer, es mejor hablar con metáforas, decir cosas que no puedan ser interpretadas literalmente, usar un lenguaje poético, un lenguaje que pueda ser leído y sentido con ayuda de una mirada, de un tono sensual, de un volumen suave. Quizás por eso, nos entendíamos tan bien al principio, él me escribía poemas, muchos poemas y yo le escribía a él. Y lo que cada quién trataba de decir con ello, es mejor mantenerlo en el misterio, en la fantasía, en secreto.



Así es el juego de la seducción, un juego de apariencias, de sonrisas, de miradas, de complacencias, de ilusiones. Y después, después…después la realidad se atraviesa, se impone, secuestra la imaginación, la encarcela, la ata y a veces, muchas veces, la extermina.

Por eso construyo ese mundo hermoso en mi mente, en mi imaginación, en mi pensamiento, como esa tina llena de agua en la que me meto para refrescarme del agobiante calor. Cuando pelee con él, cuando estemos en desacuerdo, cuando estemos hartos y cansados el uno del otro, seré esa otra mujer, la que vino del mar, la que él soñó, de la que se enamoró desde la primera vez, usaremos la metáfora. Él la mirará a ella y yo seré ella, la que sonríe, la que se ilusiona, la que puede amar sin tantas explicaciones.

Quizás los animales y los insectos buscan también una metáfora, pero no tienen una tina de agua donde refrescarse, donde relajarse, donde descansar del sol agobiante. Y sólo en la noche oscura, pueden cantar fuertemente sin que el sol candente los tueste, los calcine, los aniquile. ¿Buscan una pareja que los acompañe en la noche oscura? Su canto, ¿es un canto de amor?,¿huyen también de la soledad como los humanos?

Parece que sí, buscan desesperada mente una pareja, pero no por miedo a la soledad como los hombres, sino por la necesidad urgente de perpetuarse, de procrear, de reproducirse, de conservar su especie. La mayoría tienen una vida muy breve, unos pocos días, o incluso horas. Están en una carrera contra el tiempo siempre. Ellos cantan, cantan muy fuerte, un canto que es un llamado, un llamado de amor que tiene que hacerse escuchar.



Y yo, por la noche prefiero el silencio y a veces, también la soledad. Me meto en la tina, dentro del agua tibia, cierro los ojos y vuelvo a ser… la mujer que vino del mar.



LA CUEVA DE LA CREACIÓN

LA CUEVA DE LA CREACIÓN





Desde el  principio de los tiempos así es, así ha sido y así será.

En un lugar fuera de la vista de cualquier ser vivo, perfectamente escondido de cualquier mirada curiosa,fuera del alcance del hombre,pero en este mismo planeta, en un lugar imposible de imaginar, se encuentra la cueva de la creación. El lugar del origen de la vida del hombre, el lugar donde los espíritus se reúnen antes de comenzar una nueva vida terrenal.


Ahí, ante la presencia de los grandes maestros y guías de la eternidad, se encuentran los seres que nacerán. De manera meticulosa, paciente y sabia revisan cada una de las vidas que han tenido, cada una de las lecciones que han aprendido y cada una de las lecciones que aún tendrán que aprender.

El alma sabia de cada uno de los seres, mira cada una de las cosas que ha hecho, por sí misma evalúa y reconoce sus aciertos y equivocaciones, no hay culpa, sólo la comprensión  de lo que ha aprendido y lo que aún le falta por aprender. En su estado espiritual le es permitido ver la vida de los humanos que en ese momento viven en la tierra. Reconoce a sus familiares y amigos queridos. Mira también a los que en sus vidas terrenales consideró enemigos y se da cuenta que no hay tal. Todos actúan conforme a un plan previamente acordado. Ellos no lo saben, no lo recuerdan, no pueden hacerlo mientras estén en un cuerpo humano.

El espíritu reconoce a todos sus hermanos, los reconoce como seres espirituales, compañeros de distintas vidas, compañeros de aprendizaje.Ahí en esa cueva los reconoce a cada uno, puede mirarlos en su totalidad, cómo son en realidad, no con la apariencia de la vida terrenal. Puede mirarlos en su recorrido de las distintas vidas, todos son seres maravillosos, seres que aprenden vida tras vida.No hay nada oculto, ahí todo es visible, cada uno puede ser reconocido por su nombre único, por su nombre espiritual. Un nombre que no se forma de una palabra, sino también de sonidos y vibraciones.  Los puede mirar en todo su esplendor, en todos sus colores, en toda su luz. Puede incluso sentirlos, sentir la vibración de sus colores, sentir la energía que emana desde el centro de su ser.

Todos tienen una porción que viene del creador. Ahí está, ahí estuvo siempre dentro de cada uno, una parte de la divinidad. Pero todos los humanos lo olvidan en su vida terrenal. Ignoran el poder divino que hay dentro de sí, el regalo más extraordinario que recibieron por ser hijos de Dios.

Y entonces, se prepara para la nueva vida, elige los aprendizajes que realizará, él con la ayuda de sus maestros y guías escoge su familia, el lugar donde nacer, el cuerpo que tendrá. Sabe las dificultades que se le presentarán, las lecciones que deberá superar. Se le envía con todos los recursos necesarios. Si es una vida corta o larga él lo sabe, lo planifica, lo acepta. No es obligado a nada, todo se hace con su voluntad y la del creador. No hay equivocación, la elección es de acuerdo a sus posibilidades.

Se prepara para su nueva vida, espera el momento justo para llegar. Por un breve momento se despide de todos sus hermanos, de todos sus maestros y guías, de su creador. Esta dispuesto a bajar al planeta tierra, a vivir por pocos años dentro de un cuerpo con muchas limitaciones. Perderá la libertad con que se mueve dentro del mundo espiritual. Perderá la visión total de lo que ha sido. Es un gran reto.

Un guía lo acompañará durante toda su vida, al lado de él siempre, listo para ayudarlo, para protegerlo. Muchas veces le susurrará suaves palabras al oído, le dará consejos, le sostendrá en los momentos más difíciles de su vida. A veces el hombre escuchará esa voz, que no sabe de dónde viene, pero que le dará la respuesta correcta para sus problemas. Algunos hombres escucharán la voz y atenderán a su llamado, se dejarán guiar por ella, otros, la ignorarán, y algunos no la escucharán nunca.

Desde el inicio de la vida está ese guía, lo acompaña a ese pequeño cuerpo humano en el que habrá de habitar y en el momento de entrar en él, sólo verá a través de esos ojos, y sentirá a través de esa piel. Y en el momento de nacer olvidará todo, quién es y de dónde viene. Dentro de su cuerpo humano, tendrá que crecer, encontrar su propio propósito, construir su propio camino. Su mente estará en blanco, pero dentro de su corazón, en la sangre que corre por sus venas, dentro de su propio ADN llevará toda la información de todo cuanto ha vivido. Dentro de él mismo, en lo más profundo, está lo que necesita para saber quién es y de dónde viene. Sólo necesita mirar dentro,muy dentro, en lo más profundo, escuchar en la quietud y el silencio.



Él no lo sabe, es un ser espiritual, eterno, es parte de Dios. Sólo necesita detenese, escuchar en silencio, escapar del bullicio de la vida humana. Encontrar el momento para hacer ese viaje, el más profundo, donde todo está y entonces, él lo sabrá.


Ahí, en esa cueva han estado todos los seres antes de iniciar su vida terrenal, y ahí en esa cueva, todos algún día regresarán, libres de los apegos mundanos, libres de las limitaciones del cuerpo humano, el lugar de donde todos nacen, el lugar de la continua creación.

martes, 31 de enero de 2017

SE ENTIERRA UN HÉROE



SE ENTIERRA UN HÉROE


¿Cuándo se busca el sentido de la vida? ¿En dónde hay que buscarlo? Preguntas que alguna vez nos planteamos ante la pérdida de un ser querido. Ayer, mientras la tierra comenzaba a cubrir tu ataúd, me preguntaba, qué pensabas mientras elegías esa profesión con tantos riesgos. Querías acabar con ladrones y delincuentes, con asesinos y narcotraficantes o simplemente querías sacar toda esa rabia que acumulaste contra tu padre, contra la vida. No pude encontrar la respuesta a pesar de darle tantas vueltas, pero esa reflexión me permitió comprender que, esa había sido una decisión muy personal y que tú tenías todo el derecho de hacerla, como todas las personas que deciden vivir su vida al máximo.

Un hijo rechazado, humillado, abandonado, que se cansó de  sentirse vulnerable, lastimado y herido. Tomaste la decisión de ser fuerte, valiente, arriesgado, de entregar tu vida al combate de la maldad y la codicia, del abuso y del crimen. Tenías muy claros los riesgos a los que te exponías, pero no te importó, sabías que con tu muerte dejabas asegurada económicamente a tu familia. Lo sabías muy bien, varías veces lo dijiste, que habías ido a comprar tu muerte o hubiera sido mejor decir, a vender tu vida. Tu vida, lo más valioso que tenías, la única mercancía que podías cambiar. Tu vida a cambio de la seguridad económica de tu familia.

Tu madre se sentía profundamente orgullosa de cuanto habías logrado en el ámbito profesional, y se sentía tan orgullosa de tu presencia imponente, se sentía tan orgullosa de lo guapo que te veías dentro de tu uniforme militar. Era un orgullo y una satisfacción que no le cabían en el alma, se le desbordaban las palabras de orgullo cuando hablaba de ti: que habías ascendido rápidamente hasta el rango más alto, que tu puntería con las armas era inigualable, que eras quien capacitaba a los muchos batallones que combaten en este país, que viajabas de ciudad en ciudad dando cursos. Que eras de las fuerzas especiales. Que eras, lo mejor de lo mejor.

Tu vida intensa, breve, sólo tenías veintidos años, fue la vida de una persona que decide por sí misma, que no espera a que las circunstancias la arrastren. Eras muy joven cuando te enrolaste en el ejército, fue la única solución que tu madre encontró para evitar que cayeras en el vicio de las drogas. Y tú, encontraste allí un lugar para crecer, un lugar para ser tú, sólo tú.

Pero el riesgo cobró su precio y tu muerte fue sorpresiva, impactante, dolorosa. Sí, se sabía que podía ocurrir en cualquier momento, pero nadie esperaba que así fuera. La noticia causó conmoción en el pueblo entero, no sólo en tu familia. Este pueblo se duele de la pérdida de uno de sus hijos que mueren por su tierra, por su gente, por su patria. Todos lo supieron, que luchabas por mejorar esta patria, que hoy se cae a pedazos en manos del narcotráfico y la corrupción.

Tus funerales fueron los correspondientes a un héroe, a un hijo de la patria. Cuando entraste al pueblo, las campanas tañeron por todo lo alto. Mucha gente te estaba esperando. Llegaste custodiado por dos batallones. Y tu casa estuvo custodiada todo el tiempo que duró el funeral. A cada lado de tu féretro se apostó un soldado que cada dos horas era relevado de su guardia. La bandera nacional cubría tu ataúd y así fue hasta el momento del entierro, entonces, la bandera fue puesta en manos de tu madre, que por supuesto, no le sirvió de consuelo.

Este pueblo entierra a un héroe anónimo, cuyo nombre no figurará jamás en la historia. Como muchos de los héroes que en nuestro país tienen que trabajar de forma anónima. Un joven que no buscaba el reconocimiento, ni los honores, un joven que luchó por hacer de este un país mejor. Este pueblo te lo reconoce, este pueblo se enorgullece de ti. Del ejemplo que has dado a los hombres, a las mujeres, a los jóvenes, a los niños.  Es verdad, tu muerte es una gran pérdida, pero es también una gran esperanza, el ver que sí hay gente honesta, sí hay gente que lucha y trabaja por construir una gran nación.

Este pueblo, esta gente, este país, deberá seguir su lucha por crear un mejor lugar para vivir, libre de violencia, libre de hambre, libre de miseria, libre de funcionarios y presidentes corruptos.

Hoy este pueblo, esta nación, requiere de gente como tú, gente valerosa, gente que luche, gente que no se rinda.

Gracias por tu ejemplo, gracias por tu valor, gracias por no estar del lado de los que oprimen y destruyen este país.

Gracias.

INCONGRUENCIAS



INCONGRUENCIAS


Mateo 18:20
 “porque donde dos o tres se hallan congregados en  mi nombre, allí me hallo yo en medio de ellos”


Son las seis con quince minutos, es viernes por la tarde en San Ignacio, el día y hora de la misa semanal.

En la iglesia algunas personas esperan pacientemente la llegada del sacerdote de la parroquia para escuchar a través de él, la palabra de Dios.

El cura llega quince minutos retrasado, no es la primera vez que así sucede, en otras ocasiones, ha llegado tarde hasta una hora. Pero un sacerdote no puede pedir disculpas ¿por qué?, si él viene en nombre de dios. Apresurado se pone sus sagrados hábitos.

Entra a la iglesia, de inmediato ve la poca audiencia, se molesta, reclama a las dos personas presentes por la ausencia de los demás. El servidor de dios, el soldado de cristo, que hizo un voto de humildad, decide cancelar el oficio.

Para Dios es suficiente que dos personas se reúnan en su nombre para estar presente, pero un sacerdote requiere de la iglesia llena, para transmitir la palabra de su dios.






FOSAS COMUNES*





Fosas comunes, es el título del relato del escritor colombiano Roberto Burgos Cantor. Es aquí, en donde sin duda miles de personas de este país y de otros, pueden ver reflejada la tragedia de perder a un ser querido, y vivir la búsqueda desesperada que en la mayoría de los casos, no tiene fin.

La tragedia de la muerte, de las desapariciones no es privativo de una ciudad, de un país. Es la tragedia de la guerra, es el modo de mantener el control, de someter a la población, de permanecer en el poder el gobierno.

Las fosas comunes brotan como un cáncer para esconder la inmundicia, para aniquilar la disidencia y la rebeldía, para encubrir culpables, para seguir pretendiendo que no pasa nada.

En este libro, el autor recoge con maestría sin igual, el calvario por el que pasan familiares de muertos y desaparecidos en su búsqueda incansable, la impotencia y desesperación de no ser respaldados en su búsqueda por un sistema de justicia, el dolor constante de vivir la ausencia de un ser querido, la imposibilidad de encontrar paz.

El autor nos pone tan cerca, en el centro mismo de la tragedia que viven hoy miles de personas en este país. La misma tragedia que hay vivido en otros países como Colombia, Argentina y muchos más en igual o mayor proporción.

Un libro que muestra lo que otros quieren callar, lo que es mejor no decir. Un libro que habla por los que son obligados a guardar silencio.  
He aquí, algunos fragmentos:



Fosas comunes


Decir, decir y decir. Decir lo que el gobierno no quiere que se . diga. Decir lo que ningún padre quisiera decir. Decir lo que más duele decir, que se ha perdido a un hijo, una hija, que se sabe sólo el día que se fue, nada más, nada que indique si ha de volver.  

“Es horrible.
¿Para que decirlo otra vez? Decir y decir las palabras. Rajarse la boca de tanto decir: es horrible, y decirlo y decirlo sin cansancio, con dolor. Decirlo. Aquí no les gusta que uno diga. Que uno vuelva a decir. Que uno se raje la boca de decir y decir. No. Aquí es esta tierra de desgracias. Este pueblo de ausencias. Este país donde prefieren que uno se calle hasta que reviente de palabras atoradas. De dolores podridos. De llagas en las que supura el dolor o la rabia. De nunca decir.
Yo digo: es horrible.
Y no se me cura el llanto. No se me alivia el dolor. Este suplicio de ausencia por quien no está. Por quien no volvió. Por quien se convirtió en abandono. Por quien no me contesta.
Es horrible.”  Pag. 27.

Un día, todo es como siempre, las noticias hablan de tragedias, tragedias en el mundo,en el país. Sí, tragedias, que a pesar de saber que son horribles, parecen ser tan distantes, tan lejanas. Ocurren en algun sitio, que no es aquí, en un lugar que no me alcanza. Este tipo ideas pasan por la mente de muchas personas, hasta que un día la tragedia llega a casa, en forma de ausencia, de alguién muy cercano, de quien se sabe que salió; pero no ha vuelto. Y desde entonces, las horas corren lentas, acompañadas de angustia, desde entonces el sueño no vuelve a los ojos y las lágrimas brotan interminables de los ojos que no pueden cerrarse.

“Quedo constreñida a un día sin noches que aún no se apaga. O una noche sin amanecer que me extravía en sus oscuridades. Pero mi aflicción es de vigilia en una claridad que no me regala el sociego de un momento de sombra. Estoy condenada a un día que aún no termina. No sé si este día, desierto de ausencia, es consecuencia del amor o del deseo de justicia.” Pág. 28

Es el suplicio de los padres que buscan y buscan sin encontrar. Madres que son capaces de cruzar a pie un país, reclamando justicia. Una fortaleza que surge de esa herida abierta, les da la fuerza para cada paso que han de dar, para tocar todas las puertas que haya que tocar,para hacer mil preguntas y recorrer el camino una y otra vez, buscando pistas, indicios, algo que mantenga su esperanza, su lucha.

 “No puedo admitir que me lo arrebaten, le roben la vida y me lo entierren por ahí. El por ahí que estoy busca que rebusca con la brújula loca de un informante que me aseguró dónde lo sepultaron. ¿Sepultar? Esconder un crimen no puede ser sepultar. No hay sepulcro. El sepulcro tiene algo de sagrado: una cruz, unas piedrecitas, un árbol, una fotografía, un epitafio, y la biografía esencial de cuándo llegó y cuándo se murió. “ pág. 30.

Esas muertes de sus hijos, muertes que no se han esclarecido, muertes que a los grupos de poder les conviene mantener en silencio, y tratan por todos los medios de dar carpetazo al asunto. Manipulan los hechos, infiltran a sus grupos en las protestas, crean disturbios, realizan saqueos, para culpar a los padres que exigen justicia. Se les hace pasar por vándalos.
Y ellos sólo quieren encontrar a sus hijos, abrazar sus cuerpos o lo que queda de ellos. Claman por justicia, pero esta simplemente no llega, tal vez, tendrán que conformarse con la justicia divina, porque la del hombre, no existe para los pobres..

“nadie puede aceptar que sus muertos queden perdidos. Aceptarlo es ceder a la desvergüenza de los matones, a su desprecio por la vida ajena, convertirse uno en auxiliar de la infamia que encarnan” pág. 31

Y los medios de comunicación sugieren una  vez, y otra, que hay que dar vuelta al asunto, que hay que continuar la vida. Pero un padre al que le han arrancado un hijo no puede continuar su vida como si no hubiera pasado nada, como si su hijo nunca hubiera existido. En la casa y en la vida de la familia hay rastros imborrables de su estancia en este mundo, de los sueños que tenían, de las metas que esperaban alcanzar, de lo que les fue arrebatado en un segundo. Y los familiares no pueden ser ajenos a su propia tragedia. No pueden ser complicés del silencio que encubre, de la idiferencia que les arrebata lo que son y lo que han sido.

 “lo que más deseo es enterrarlo….(  )Lo quiero enterrar porque tengo el derecho a despedirlo, a llorar delante de lo que quede de su cuerpo,  atravesar el silencio indiferente de la muerte con palabras que salen de mi sufrimiento, del vacío, de la soledad reciente, impuesta por su muerte,..”  pág. 37

Encontrar el cuerpo y enterrarlo, y enterrar también el dolor de la ausencia que no se llenará jamás con nada. Que el cuerpo descanse al fin en el sitio que le corresponde. Que descanse en paz, el alma de los que ahora sufren la tortura de esa ausencia. Cerrar por fin la herida, saber que todo terminó aunque no haya explicaciones para lo que sucedió. Por lo menos saber que ellos no sufren más.

...”ahora no echan los cadáveres al río. Parece que hoy los matones leyeran teorías penales. El cuerpo del delito y esos conceptos. Si no hay cadáver, no hay muerto. Si no hay muerto, no hay víctima. Si no hay víctima no hay victimario. Si no hay victimario, no hay delito. Qué locura. Y los vivos dedicados a armar esqueletos, atribulados, impotentes. ¿Cómo parar esto? … “ pág 38

Buscar y buscar y buscar, sin hallar. Pues en este país los que estan mas organizados son los criminales. Saben dónde esconder, donde deaparecer, cómo callar.
Desaparecen los cuerpos, como si con ello desapareciera el delito. En los noticieros no se dicen los crimenes, las desapariciones, pero la verdad no puede ocultarse, el mundo lo sabe. Las verdades se gritan en las calles, se leen en pancartas, se escuchan de los testimonios directos de los familiares de las víctimas. Más de veintiocho mil desparecidos en este país.

…” no dejaré de buscarlo. La misma determinación tienen las otras mujeres que van conmigo. Es raro cómo un acto de esos cambia tanto la vida. Es lo que los matones nunca piensa: el significado infinito de matar a un semejante. No son capaces de vislumbrar que más allá de la muerte está la vida que espera y sigue y sigue y no se va a dejar destruir. La prueba irrefutable de la torpeza, de la indolencia imbécil de los matones, de su insignificancia, está en su ceguera para lo sencillo y obvio, para lo imposible de su motivo”… pág. 40

Una vida cuyo valor de cambio, son unos cuantos pesos. Es lo que importa el momento de ejecutar una orden, las ganancias. Dinero que se esfumara de las manos tan pronto como llegue. Por unos cuantos pesos. “la vida no vale nada” dice una canción popular.

… “yo no tengo esperanza de hallarlo, me habita la certeza de que lo voy a desenterrar para darle sepultura. Han desenterrado como dos mil y de algunos nadie vio cuándo se los llevaron o cuando los mataron o cuando los ocultaron. El fiscal asevera que es díficil porque los verdugos, cuando alguien los delata, desentierran a sus víctimas y las cambian de fosa. ¿Qué hacer con una tierra de cadáveres? ¿Qué? ¿Qué? “ pag. 44

Miles de muertos también en las calles, entre tiroteos. La muerte se convirtió en una visitante puntual y frecuente, en todos los sitios. Los niños son educados para tirarse sobre el piso cuando inicie un tiroteo, como en zona de guerra. Esta guerra no declarada que comenzó sin aviso, cuyas batallas ocurren en las calles llenas de gente, a pleno día o a cualquier hora, no importa.

…”este mundo no es más que un desgraciado camposanto cementerio lugar de reposo de los huesos tierra baldía letrina de crímenes sanitario de venenos inodoro de mierdas de vergüenza y que ya no caben más crímenes más muertos que son más y más que los vivos que el equilibrio se perdió…” Pág 45.

¿Hasta dónde llegará la masacre, el exterminio, las desapariciones?,  sólo para tratar de ocultar lo que es evidente: la corrupción, el abuso de poder y la codicia de la clase política que no se llena con nada.

¿Tendrán que convertirse las fosas comunes en agujeros negros? ¿Para tragarse a todos los muertos y a todos los vivos sin dejar rastro? ¿Hasta cuándo y hasta dónde?

* Este relato se incluye en el libro El Secreto de Alicia.