viernes, 28 de junio de 2013

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA


LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

En un pueblo de la zona centro de México, Silvia se prepara para un viaje al estado de Chiapas. Tiene 21 años y cursa el último semestre de su carrera profesional en el Instituto Politécnico Nacional. Ella participa como voluntaria en una de las brigadas de servicio social a algunas comunidades indígenas. Un evento que el IPN realiza desde hace ya varios años en los días de la semana santa, y en los meses de julio y diciembre, (y eventualmente también en casos de emergencia por terremotos o inundaciones) en los estados de Chiapas y Guerrero. Por ciertas razones, esta actividad, en esta ocasión coincidió o se hizo coincidir con la muy publicitada Cruzada Nacional Contra el Hambre, un programa del gobierno federal.  Todos los estudiantes voluntarios (que se inscribieron con anticipación para poder participar), se reúnen para abordar el autobús que sale de la escuela a las 9:00 p.m. del domingo 14 de abril. A cada uno de los participantes le entregan una torta, una manzana y un jugo, un pequeño refrigerio para el viaje. También les otorgan una camiseta y una gorra que los identifica como brigadistas, además de $400. 00 m/n para gastos personales. Después de varias horas de carretera, finalmente a las 11:00 a.m. del día lunes llegan a la cabecera municipal desde donde los enviaran a las comunidades elegidas.

Al terminar su almuerzo, los 48 voluntarios son divididos en cuatro brigadas para cubrir diferentes destinos. Cada grupo queda conformado por un médico general, un médico homeópata, un odontólogo, dos nutriólogos, un optometrista y tres arquitectos. Además de un coordinador que, es un maestro del Instituto. El mismo autobús del IPN los lleva a los pueblos en donde prestarán sus servicios


La brigada en la que participa Silvia llega a la Agencia Municipal a las 2:00 p.m., en ese lugar los esperan los agentes municipales que les dan la bienvenida y les muestran de inmediato el lugar en donde dormirán, es precisamente en la planta alta de la misma agencia, en un salón que normalmente ocupan para algunos eventos. El sitio ha sido despejado para albergarlos. Los jóvenes se instalan con sus mochilas y aunque les pidieron llevar bolsas de dormir, algunos por no tener, llevaron cobijas con las que tuvieron frío durante la primera noche.

Después de instalarse, los jóvenes se trasladan a la parte baja en donde darán la consulta. De inmediato se organizan para limpiar el lugar, y colocar mesas y sillas. Hacen una pausa para ir a comer en una fonda que hay en el mismo pueblo y con la que las autoridades y el IPN han hecho un acuerdo para que la cocinera preparara comida para todos los brigadistas. Tras la comida continúan con la organización de los medicamentos que ellos mismos han traído. Por la experiencia de haber estado ahí otros años, saben la clase de medicamentos que se requieren: omeprazol, naproxeno, aspirina, desparasitantes, antibióticos, vitamínicos del complejo B, ácido fólico, hierro y otros medicamentos homeopáticos.


Una vez organizado todo lo necesario para la consulta del siguiente día, los jóvenes se retiran para tomar un baño y descansar. No hay agua caliente, así que a pesar del frío, tienen que bañarse con el agua tal como está. Problema que se soluciona cuando al otro día llega su coordinadora que trae entre su equipaje un calentador eléctrico, con el que por turnos calientan en una cubeta el agua para bañarse. Del mismo modo durante el segundo día de su estancia se ven obligados a comprar cobijas y a reorganizarse de tal modo que nadie pase frío.

El servicio a la población se realiza los días martes, miércoles y jueves, en un horario corrido de 9.00 a.m. a 7:00 p.m. durante el transcurso del día se turnan por parejas para ir a tomar su desayuno y comida. Sólo la cena la realizan juntos, después de haber terminado su labor.

La comunidad donde se encuentran tiene alrededor de 4000 habitantes, durante su estancia se percatan de que sólo hay una escuela secundaria y dos escuelas primarias. En el servicio de consulta puede observarse que en su mayoría acuden mujeres y niños. El procedimiento es que los pacientes soliciten el servicio al que desean acceder. El más requerido es el de optometrista, medicina general y homeopatía, y por último el de los nutriólogos. A lo largo de los tres días pueden percatarse de que el problema de salud más común es la conjuntivitis, lo cual explica que el servicio del optometrista sea el más requerido. En general es posible ver a simple vista, que el estado de salud de todos está muy deteriorado. Son claramente notorios los problemas en la piel por hongos, los cuales  propiciados por el clima cálido y húmedo, aunado a la deficiente alimentación. La estatura promedio de todos los niños en relación a la media nacional, está retrasada por dos años. Las enfermedades más comunes son: desnutrición en grados severos, parasitosis, infecciones en los ojos y la piel, colitis, gastritis y anemia.

Las mujeres dada su condición y los embarazos que han tenido (que comienzan a temprana edad), envejecen prematuramente. Es típico que las jovencitas se casen y tengan hijos apenas entran a la pubertad. Los programas de planificación familiar no son tomados en cuenta en este lugar, (en esta zona hay poblaciones con una cultura machista muy arraigada, en donde las mujeres no tienen voz, ni voto, ni participación social, menos aún la posibilidad de decidir si quieren o no tener hijos), así que las mujeres pronto se llenan de varios hijos. Durante la mayor parte de su vida, si no es que toda, presentan anemia. Aunada a su condición de extrema pobreza se ven además sometidas a la excusión de la educación más elemental, por el sólo hecho de ser mujeres. Las que alguna vez fueron a la escuela, lo más que llegaron a aprender fue a leer y escribir, y eso en el lugar en que viven no sirve de gran cosa. La mayoría contrae matrimonio a los doce o trece años, muchas de ellas son abandonadas por sus maridos con dos o tres hijos, vuelven a unirse con nuevas parejas y así se llenan de una gran cantidad de hijos a lo largo de su edad reproductiva.

Es común que los niños no terminen de cursar ni la primaria, las causas de la deserción no son sólo de género, sino principalmente, la extrema pobreza. Además la desnutrición que padecen aún antes de nacer, es decir, cuando sus madres no ingieren los alimentos requeridos para el buen desarrollo, hace que los niños tengan retardos de maduración que más tarde se reflejarán dificultades en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura, la memoria y el sistema lógico matemático.

Silvia pesa a su pacientes, los mide, nota los retrasos en el crecimiento y los bajos índices de masa corporal, mientras hace su trabajo, les pregunta cómo es su alimentación, la respuesta es la misma en todos los casos: comen lo que pueden, tortilla, y frijol principalmente, no tienen acceso a verduras y frutas, y la carne pueden adquirirla a veces, un día a la semana en el mercado local. En estas zonas donde la tierra es tan productiva, los indígenas han sido desplazados de sus propias tierras. Muchas hectáreas de cultivo en manos de latifundistas, se utilizan para la producción del henequén, café y frutas para la exportación. Negocios millonarios de los que no se benefician los indígenas.  Los conocimientos sobre la dieta equilibrada y el plato del buen comer aquí pertenecen a los ideales inalcanzables. No hay alimentos que elegir.  Dos opciones son posibles, morir de hambre o sobrevivir con lo único que puede tenerse.

A lo largo de cada día atienden en promedio 150 personas entre todos los especialistas. El optometrista da tratamiento para las infecciones de los ojos, el odontólogo aplica, flúor y realiza algunas extracciones, los médicos atienden los distintos padecimientos y dan a sus pacientes vitaminas, pero los nutriólogos no pueden aconsejar cómo llevar una dieta sana, se limitan a sugerir la manera de combinar más eficientemente los pocos alimentos que tienen.

El día viernes los brigadistas son transportados desde las 8:00 a.m. a la cabecera municipal en donde tienen que estar presentes  para aplaudir al presidente de la república cuando haga patente su preocupación por las clases más necesitadas del país, lo cual manifiesta en un elocuente  discurso que inmediato es confrontado severamente por representantes de otros países. 

Al término del evento, los brigadistas regresan a la agencia municipal a recoger sus cosas y el mobiliario que se les prestó para realizar su trabajo, realizan su última comida, se despiden de los agentes municipales y de las personas que facilitaron su labor. Finalmente a las 5:00 p.m. inician el recorrido para volver a su punto de partida. Silvia se lleva un grato recuerdo de la gente de la comunidad, que siempre fue amable en su trato para con ellos. Al observar las grandes carencias de estas personas, ella valora más lo que tiene en casa. Pero dentro de sí también queda un gran vacío, al darse cuenta de que en el país se da prioridad a cosas que no son importantes en tanto que hay una gran pobreza y falta de educación. Como estudiante ella ha hecho su parte, pero sabe que los vitamínicos y medicamentos que otorgaron durante las consultas no solucionan nada. La desnutrición que viene de años atrás no se resuelve con una mediática Cruzada Nacional Contra el Hambre, cuyas maniobras en su primera fase sólo pretenden cubrir la quinta parte de los municipios inicialmente contemplados.

De vuelta a su casa, se reintegra a su vida cotidiana. Son sus últimos días en la escuela. Con sus compañeros están realizando los preparativos para su ceremonia de clausura. Ella realiza un recorrido de dos horas y media en el transporte público hasta el IPN. En uno de esos días del mes de junio ella escucha las noticias en la radio del autobús. La locutora del programa comenta el último de los escándalos del país. A la empresa de la televisora más poderosa y rica del país le fue condonada una deuda de impuestos por seis mil millones. A los cuestionamientos que la locutora hace a los implicados en esta decisión, no hay respuestas claras. Alguien menciona que la iniciativa de ley que permite evitar el pago de impuestos a la televisora fue aprobada en la cámara de diputados, pero hay un absoluto silencio sobre quién la propuso. Lo cierto es que tal iniciativa fue aprobada por mayoría. Alguien menciona que fue una propuesta que se hizo por orden del poder ejecutivo como pago a la campaña presidencial que la televisora le hizo en su momento. Verdadero o falso nadie estará dispuesto a confirmarlo.

El país ideal de los más ricos y poderosos. Leyes que permiten enriquecerse más y evadir impuestos a uno de los hombres más ricos del mundo, mientras en la sierra, comunidades enteras carecen de los derechos humanos más elementales como la educación, salud y alimentación. Las acciones del ejecutivo son claras y precisas en su fines, leyes favorables a los ricos, y para los pueblos de indígenas marginados; elocuentes discursos y una Cruzada Nacional Contra el Hambre y apoyo a través de sus instituciones de educación pública y del trabajo voluntariado de sus estudiantes.   

LOS ARBOLES-ESQUELETO




LOS ARBOLES-ESQUELETO

Es media noche, la oscuridad como una capa negra envuelve a todas las criaturas de la selva. Los caminos transitados durante el día, de pronto se han vuelto amenazantes, los peligros acechan en los pequeños recodos, atrás de los gruesos troncos de los árboles, y en las profundas cañadas a la orilla del camino. Todo ser vivo avisado por su instinto se esconde en lo más profundo de su guarida. Un silencio sepulcral despierta mi instinto de alerta. Una voz que viene de no sé donde, me da la certeza de que estoy en peligro y sin embargo no huyo ni me escondo, la misma voz me dice que debo continuar mi camino.

Ahora reconozco claramente el lugar en donde estoy, he estado en el cientos de veces, desde que era niña, sé que este es el mismo lugar de hoy en la tarde, pero en esta noche oscura es distinto. Los frondosos árboles se han transformado en siluetas fantasmales. Cobran vida y dirigen sus ramas amenazantes hacia mí, pero no pueden perseguirme, se limitan a tratar de asustarme con sus movimientos violentos y agudos susurros.  Lo logran, siento en mi cuerpo el viento helado que se bate en sus ramas famélicas y desprovistas de hojas. Se yerguen tambaleantes, como esqueletos antiguos a punto de derrumbarse.

Avanzo entre ellos, con el corazón a punto de estallar con sus fuertes y acelerados latidos. Sus ramas desesperadas se estiran como unas manos ansiosas tratando de atraparme. Una fuerza invisible las detiene y ellas se rebelan en contorsiones furiosas. Escucho palabras que parecen ser maldiciones en un idioma que no entiendo, pero cuya vibración hace que un escalofrío me recorra de arriba hacia abajo  y de abajo hacia arriba, una vez y otra, en un tiempo que parece sin fin. Palabras que rebotan con ecos lejanos y que parecen dispuestos a prolongarse por una eternidad. Una esfera transparente de luz clara me envuelve,  cuando las ramas tratan de atravesarla, un dolor agudo les hace encogerse.

Sigo avanzando por el campo de los arboles esqueleto y cuando salgo, llego a un lugar seguro, donde la vegetación tiene vida y un suave calor me envuelve. Alguien me espera para ayudarme a sortear los peligros. Dos enormes perros negros me salen al paso y tratan de atacarme, su mirada está llena de odio y sus babeantes hocicos muestran sus filosos y agudos dientes. Su furia y sus gruñidos aumentan ante mi cercanía. No comprendo su furia, parecen odiarme desde siempre. Han estado esperándome para emboscarme. Al percatarse de que no pueden dañarme, sus ojos brillan con mayor furia y parecen a punto de desorbitarse. Una voz firme y serena me dice que no hay nada que temer. A cada paso mío los animales retroceden para no tocar la esfera de luz. Tratan de rodearme buscando un punto débil por donde alcanzarme. La voz me anima a continuar.


Entonces  las veo a ellas, son dos mujeres, son ellas las que tratan de dañarme. Ahora me doy cuenta que tiene mucho tiempo que han estado tratando de hacerlo. Se han valido de hechizos para causarme daño. Ahora me miran furiosas e impotentes, ninguno de sus maleficios puede funcionarles. Esta esfera de luz que me envuelve es impenetrable para ellas, se dan cuenta de ello. Su maldad no puede alcanzarme, el odio y la envidia crece dentro de ellas, como una oscuridad densa que las va devorando poco a poco, sus rasgos humanos van desdibujándose rápidamente hasta disolverse en la más densa de las oscuridades.

Es un nuevo día, camino por la calle, el cielo está especialmente hermoso, de un azul limpio e intenso. Los árboles están estrenando su follaje, destellos de luz, como brillantes estrellas se reflejan en sus hojas tiernas. Las golondrinas celebran la vida con su revoloteo y su trinar estridente. Y las encuentro nuevamente, a esas dos mujeres, las de la noche anterior. Sé perfectamente que no fue un sueño. Al pasar a mi lado, simulan una sonrisa amable en tanto me saludan. Les devuelvo el saludo mirándolas a los ojos directamente. No les tengo miedo, ahora sé a lo que se dedican en la oscuridad de la media noche. Puedo ver dentro de ellas que no desistirán de su propósito, pero yo, simplemente, estoy fuera de su alcance.  

ROSAURA




ROSAURA


Es una joven de 19 años, de estatura pequeña, su cara risueña parece la de una niña. Morena de pelo largo, negro, abundante, y enormes y vivaces ojos. Antes del amanecer se va con su hermana al mercado, ellas dos se dedican a vender nopales casa por casa. Compran a precio de mayoreo a sus proveedores todos los días. Después ella y su hermana llenan bolsas de diez y cinco piezas cada una, y recorren las calles para ofrecer casa por casa su mercadería. Cada una por un lado de la ciudad, para cuando el sol llega a lo más alto del cielo, y han terminado su venta, vuelven a casa contentas.

Apenas degustan la comida que su madre les ha preparado, y las dos se arreglan para su trabajo en una fábrica, consiguieron un empleo como obreras, sus manos pequeñas y diestras son ágiles y rápidas en el empaque de bolsas. No perciben un gran sueldo, pero viven cerca de la fábrica y eso les evita el pago de pasajes en su traslado de todos los días. A la hora de la salida su padre va a recogerlas, juntos caminan de regreso a su hogar. Trabajan duramente, tienen una vida sencilla, no están acostumbradas a las diversiones de las chicas de la ciudad. Ellas vienen de la sierra. Sus padres se las llevaron de su pueblo natal, cuando tenían apenas cuatro y seis años de edad.

Su padre es un hombre humilde, que trabaja de peón de albañil. Con el dinero que entre todos han logrado reunir se compran un lote en las afueras de la ciudad, en un barrio  donde la mayoría de la gente es como ellos, emigrantes de otros estados. Casas improvisadas con una gran variedad de materiales baratos son levantadas en pocos días. La mayoría son casas de cartón de una sola habitación, en donde se acomoda toda la familia en pequeños catres. Una estufa de dos parillas es suficiente para preparar la comida. Están acostumbrados a comer apenas los necesario, no precisan de grandes platillos, algún día entre semana compran carne, una pieza de pollo para cada quien nada más.

En la fábrica Rosaura conoce a Miguel, un joven que hace poco llegó de otro estado. Conversan a la hora del descanso y a Rosaura él le parece una persona agradable. En poco tiempo se hacen novios y al medio año deciden casarse. Con el apoyo de las dos familias hacen una fiesta: misa, matrimonio civil, comida, baile, a la que acuden parientes y amigos. Después se van a vivir a un cuarto que rentaron en la misma colonia.

La vida matrimonial es muy distinta de lo que Rosaura esperaba, durante el noviazgo Miguel la trataba con amabilidad, ahora la considera de su propiedad y su trato es rudo y autoritario. Rosaura tiene que obedecer a su marido en todo. Lo que ella piense, quiera o diga, no importa. La única opinión que cuenta es la de él. Desde que se casarón ella dejó de trabajar, pues la costumbre es que el marido mantenga a la esposa. Rosaura  no está de acuerdo con esta nueva vida que tiene, pero pensando que así puede evitar problemas con su esposo, se queda a atender su casa. Poco a poco ella renuncia a pedir o decir nada. Teme enfadar a su esposo. Está convencida de que si lo obedece él no tendrá motivo para estar enojado con ella y podrán llevarse bien. Pero pronto se da cuenta que es imposible complacerlo.

A los cuatro meses de matrimonio comprueba que está embarazada. Ella está contenta, siempre le han gustado los niños y espera con ilusión a su hijo. Por ser la mayor ayudó a su madre en la crianza de sus hermanos pequeños. A su esposo le da gusto también, pero como la mayoría de los hombres espera que su hijo sea un varón. Al saber la noticia se va a celebrar con sus amigos en la cantina. Para él nada ha cambiado, sigue esperando que su esposa se haga cargo de todas las tareas domésticas. Ni piensa tampoco en llevarla al médico para hacerle un chequeo. En su pueblo simplemente no se acostumbraba eso. Ni siquiera había un médico, menos aún una clínica. Las mujeres no recibían ningún trato especial o diferente por su estado. Hacían los mismos trabajos que las demás y llegado el tiempo tenían sus hijos con ayuda de alguna partera.

Cada día que pasa, el cuerpo de Rosaura se abulta más, ella no se queja del trabajo, es muy fuerte y sana. Pero a medida que su bebé crece, ella tiene más apetito y el dinero que le da su marido a veces no le es suficiente para comprarse lo necesario, menos para algún antojo.

Un fin de semana su esposo llegó del trabajo más temprano, como muchas otras veces, se salió a la calle por la  tarde, a jugar póker con sus amigos. Apuesta dinero con  frecuencia. A veces llega a casa borracho, sin dinero y muy noche. Rosaura se duerme y no le dice nada, pero a medida que el vicio de las apuestas de su marido crece, recibe menos dinero. Un domingo él estaba durmiendo hasta ya casi el medio día, ella tenía hambre, pero por miedo a interrumpir su sueño y provocar su enojo, decidió a tomar la cartera de su marido y agarrar un poco de dinero para comprar carne de pollo. Se fue al mercado a comprar lo necesario, de regreso preparó la comida. Más tarde su esposo despertó y se dio cuenta que no tenía su cartera. Ella le dijo que le había agarrado dinero para la comida y le entregó el dinero que le había quedado.

Miguel se levantó enfurecido, comenzó a insultarla y a golpearla al tiempo que le decía que no tenía ningún derecho de agarrar su dinero y que ninguna mujer iba a andar vaciándole la cartera. Ella se acurrucó en el piso, con las manos sobre su vientre para proteger a su hijo, le pide perdón a su esposo, diciéndole que no quiso desobedecerlo, sólo quería comer. De nada valieron sus argumentos, él comenzó a golpearla salvajemente. Cuando él deja de golpearla ella aprovecha para salir corriendo hacia la casa de sus padres. Ellos la reciben y le ofrecen su ayuda, decide quedarse, pero al siguiente día viene Miguel arrepentido le pide que vuelva con él. Palabras dulces y promesas de cambiar la convencen de volver. Por algunos días, él es amable con ella, pero sus intenciones de cambio se desvanecen con cualquiera pequeña cosa que amenace su autoridad ante su mujer. Las peleas se repiten una y otra vez, por las cosas más triviales, Rosaura comprende pronto que ante la reacción violenta de su esposo, nada puede hacer.

Se va de la casa llevándose solamente las cosas que trajo consigo cuando se casó. Mientras se prepara para irse se da cuenta de que en realidad de su esposo nunca recibió nada, a pesar de haberse dedicado a atenderlo, él no le compró zapatos, ni ropa, ni le daba dinero para ella. Regresa con sus padres en donde nunca sufrió maltrato como el que le daba su marido, ni vio jamás a su padre golpear a su madre.

Con el apoyo de toda su familia, pasa los últimos meses de embarazo y después de tener a su hijo y recuperarse del parto, vuelve a su antiguo trabajo. Se divorcia y se propone sacar adelante a su hijo a quien registra sólo con los apellidos de ella. No está dispuesta a pelear la pensión alimenticia que le corresponde, sabe que muchos hombres evaden su responsabilidad fácilmente y la ley no es firme para obligarlos.  Su reciente experiencia matrimonial le ha dejado un sabor amargo, lo único que quiere es evitarse problemas con su ex marido. Ahora está convencida de que es mejor vivir sola y no espera volver a casarse nunca.

   

jueves, 30 de mayo de 2013

EL VIAJE



IZVEN SALMERON ALTAMIRANO
Reproducción sin afán de lucro, solo con fines informativos.


EL VIAJE

Me levanté a las tres de la mañana, en realidad he pasado la noche en un estado de duermevela. Sé que a las cuatro de la mañana saldremos de viaje. Vamos en familia al bautizo de un sobrino.  Se trata de un viaje largo, por lo cual decidimos salir de casa temprano, la intención es evitar en lo posible  las horas de mayor calor manejando en carretera.

Enciendo la estufa y preparo café para beber durante el camino. El equipaje está listo y perfectamente acomodado dentro de la cajuela de la camioneta desde anoche. También tengo una bolsa llena de provisiones para consumir durante las primeras horas de la mañana. Despierto al resto de la familia, en unos momentos todos están listos. Cierro la casa y nos encaminamos a la salida, una perra pequeña que llegó de la calle la noche anterior se mete debajo de la camioneta y se niega a salir, está asustada. Es difícil sacarla, su miedo e insistencia en permanecer en ese lugar nos retrasa unos minutos. Finalmente logramos salir a la calle, ella se empeña en ir tras nosotros, a pesar de ser un cachorro se da cuenta de que nos vamos de la casa y busca desesperadamente  nuestra protección, ladra lastimeramente, pero no podemos llevarla, además , no es nuestra, se queda ladrando todo el tiempo mientras nos vamos.

Es un buen comienzo el clima no es frío, y la carretera está despejada. Con frecuencia tomamos café para mantenernos alerta. Cada vez que viajamos nos damos cuenta que hay nuevas carreteras, sobre todo autopistas de alta velocidad. Distancias que hace algunos años se recorrían en diez horas, ahora se hacen en seis. En todos lados podemos ver que la modernidad consiste en vivir todo con mayor velocidad, vivir sin mirar hacia ningún lado, ir directo al grano, vivir sin disfrutar, sin comprometerse y si es posible sin sufrir. No estoy totalmente de acuerdo en sumarme a los que viven de prisa, así que al medio día propongo detenernos en un poblado cuyo nombre desconozco pero que la vez anterior que transité por esta misma carretera llamó mi atención por la imponente iglesia que se yergue majestuosa en medio de las montañas de tierra de colores. Desde hace media hora que comenzamos a ascender sobre la montaña y a los costados miramos sobre las cumbres tierra roja, tierra blanca y aún verde, esto no es común para nosotros.  En algunos tramos las nubes cubren el sol

Nos detenemos y todos están de acuerdo en mi propuesta, parados al frente de la iglesia, la admiramos en toda su majestuosidad. Está toda hecha de cantera rosa y amarilla, estilo barroco, con una fachada impresionante. La puerta de entrada es antiquísima, nunca la han cambiado y los efectos del tiempo se ven en la madera carcomida en algunas partes, pero esto de ninguna manera le resta belleza, al contrario me transporta a la época en que fue hecha, puedo ver claramente los grandes artistas trabajando en éste monumento. Sólo entrar y pude sentirse un aire solemne, de gran respeto. Se siente la presencia divina y a la vez me siento pequeña en medio de tanta grandeza.

La iglesia está vacía, recién acabaron algunos trabajos de restauración, el piso ha sido completamente renovado, pueden verse las losetas limpias, del material original, cantera. No hay ninguna banca en la cual sentarse, tal vez porque hasta hace poco se estaba trabajando aquí. A los costados están colocados retablos originales, más de doscientos, pero entre ellos hay espacios vacíos, corresponden a los que han sido robados. Muchas pinturas de distintos pasajes bíblicos, arcángeles, los apóstoles, santos, la virgen María, Jesús. Todos encuadrados en tallas de cedro, a pesar de la antigüedad de la madera, todavía se percibe el aroma. También aquí hay algunos tramos que fueron restaurados y colocaron réplicas exactas usando la misma madera.

Al fondo a la derecha hay una capilla, en cuyo altar principal se encuentra un cristo tallado completamente en la piedra encajada en la pared, según nos explica el cuidador de la iglesia. La imagen se esculpió con tal precisión que parece que estuviera sobrepuesta. Al lado derecho del altar se encuentra el arcángel Gabriel, es una figura tallada detalladamente en madera, sin embargo su cabeza está descubierta, ha perdido su cabellera. Al costado derecho de esta capilla se encuentra una escalera que lleva a la torre. Es la escalera recta más larga y angosta que he visto dentro de una iglesia, desde la parte superior un rayo de luz del medio día la ilumina toda, curiosamente estamos en el momento exacto en que la luz entra perpendicularmente a la inclinación de la escalera, es un espectáculo único.

Volvemos a la nave principal, vemos que han sido robados varios retablos, santos, como en muchas otras iglesias y a pesar de ello, en este lugar donde he visto más retablos.
En la parte superior de la iglesia, justo sobre la entrada se encuentra el coro, desde abajo podemos mirar un órgano muy antiguo y que según nos dicen sólo es tocado durante la fiesta patronal que se celebra el 31 de mayo. El sonido debe ser impresionante dada la dimensión de la iglesia y su acústica.

Los cuidadores son gente del pueblo, tres señores mayores de sesenta años, su trabajo es voluntario, se considera un servicio social para su comunidad y el INAH no les proporciona ningún sueldo. Son indígenas campesinos sin escolaridad, pero con gran fluidez nos relatan la historia de su iglesia y de su pueblo. Uno de ellos dice que los retablos se perdieron justo cuando el encargado de la restauración, un extranjero estaba trabajando en la iglesia. Están seguros de que él tuvo que ver algo con ese extravío.
Ahora ellos están viejos y no saben qué pasará con su iglesia, no hay mucha gente que esté con la disponibilidad de cuidarla. La mayoría tiene que trabajar para ganarse el sustento. Es una época de carencia, no hay trabajo para todos, muchos pobladores tienen que emigrar a las ciudades grandes o al extranjero para encontrar un empleo.

Compramos algunas postales, posters y llaveros para llevar como recuerdo y nos despedimos con el alma llena de felicidad al contemplar la grandeza. Afuera hay un montón de tierra verde de la que se ha usado para las reparaciones, tomamos un poco de ella al tiempo que dejamos un poco de nuestro corazón aquí.



La siguiente parada es en la ciudad de Oaxaca, desde el cerro del fortin  podemos ver gran parte de la ciudad, elegimos comer cerca de ahí, en Santa María del Tule, en donde se encuentra ese árbol milenario de ahuehuete enorme cuya fama es mundial, entramos a un pequeño restaurant de comida típica. Nos ofrecen tlayudas, son tortillas tostadas de aproximadamente treinta centímetros de diámetro que se preparan con asiento de manteca de cerdo, frijoles, queso Oaxaca, chorizo, cecina, y salsa. También hay quesadillas de verde (un guisado local a base de verduras de ese color) y amarillo (guisado a base de chile guajillo, verduras y masa de maíz). Cada quien elige lo que quiere y pedimos una jarra de agua de fresa con mucho hielo, porque hace demasiado calor. En menos de veinte minutos devoramos todo.



Damos un breve recorrido por las tiendas turísticas y la iglesia donde se encuentra el famoso árbol del Tule, y continuamos hacia nuestro objetivo final.

Llegamos a las tres de la tarde, nos dan una afectuosa bienvenida. Nuestros familiares nos estaban esperando para comer, sin embargo hemos saciado nuestro apetito, nos disculpamos por no poder aceptar y les pedimos que ellos coman, pero dicen que prefieren llevarnos al mercado de artesanías y a las ruinas arqueológicas  de Mitla y posteriormente a Santiago Matatlán, lugar donde elaboran un excelente mezcal de fama mundial.



Volvemos a subir a las camionetas para hacer el recorrido. Cuando llegamos a Mitla, ya no es tiempo para acceder a la zona arqueológica, sin embargo en la parte de atrás de la iglesia, todavía queda parte de lo que fuera un templo prehispánico  sobre el que se construyó el actual templo católico. La construcción es del mismo estilo de las demás ruinas, pueden observarse los cortes precisos de los bloques y las grecas de las paredes. Ante la enorme dimensión y precisión en los cortes de los bloques, no puede evitarse, el preguntar ¿cómo y con qué hicieron esos cortes?, ¿cómo hicieron para trasladar las pesadas piedras que utilizaron?, ¿de dónde las trajeron?, y, ¿cómo lograron apilar unas sobre de otras con tal maestría? Preguntas todas, para las que los arqueólogos no han logrado encontrar respuestas.



En el mercado artesanal, compramos ropa, collares, pulseras, juguetes, bolsas, colchas, pequeños obsequios para nuestros familiares y amigos. La ropa que ahí se vende son verdaderas obras de arte, hechas en telares y bordados a mano, el algodón es teñido con plantas locales. Colores firmes y vistosos que llaman nuestra atención y no podemos dejar de admirar el trabajo tan elaborado y meticuloso de las mujeres que se dedican a esta labor.



Después de una hora nos dirigimos a Santiago Matatlán. Pueblo famoso por la elaboración del mezcal. En una casa ubicada a bordo de carretera, donde toda la familia se dedica a la producción y venta de este licor, podemos ver los trapiches en donde colocan las pencas de maguey para extraer el líquido. Nos explican cómo se realiza el proceso. Después nos llevan delante de un mostrador en donde se exhiben varias botellas de mezcal blanco y de sabor que ellos mismos elaboran. Hay de naranja, coco, chamoy, menta, piña, fresa, maracuyá, moka y mora. Nos ofrecen una prueba gratis del sabor de nuestra preferencia, en realidad tomamos prueba de todos los sabores, los cuales nos resultan francamente exquisitos. Entre pequeños tragos y bromas elegimos los que queremos llevar. Son cerca de las siete de la noche, empieza a sentirse el viento frío y en un ambiente de gran camaradería nos despedimos de los fabricantes, ellos y nuestros anfitriones son conocidos de varios años atrás. Su trato es cordial y amable, nos llevamos un grato recuerdo de ellos y un mezcal de excelente calidad.     

Llegamos a la casa finalmente, por turnos tomamos un baño mientras algunos comienzan a merendar, ha sido un día largo y de mucho aprendizaje. Pero todavía no es momento de descanso, pocas veces estamos juntos, así que las botellas de mezcal se van vaciando lentamente entre anécdotas y chistes. La charla se prolonga un poco más de la media noche cuando el cansancio triunfa sobre la algarabía. Ahora sí, tiempo de recuperar energías mañana es la fiesta.



LA TORMENTA



LA TORMENTA


El cielo se ilumina con relámpagos rojos sobre el horizonte gris. El viento suave y fresco de pronto se torna violento y furioso, su paso veloz produce un rugido al rosar las hojas del pino. Se levanta el polvo y las ramas que han caído de los árboles son arrastradas hasta quedar atoradas en algún sitio. Un remolino que se desplaza a gran velocidad de un lado a otro, como buscando algo, como un león desesperado.

Nubes oscuras y densas se acercan rápida y amenazadoramente  y sus contornos se iluminan con los relámpagos. A lo lejos veo las ramas de los árboles balancearse peligrosamente. Puertas y ventanas se azotan inesperadamente. La gente sale de sus casas, mira el cielo e implora compasión al creador. Las mujeres corren a tomar ceniza de sus fogones y con ella forman cruces en sus patios, encienden cirios benditos para alejar todo mal de su hogar. Los hombres lanzan cohetes o toman sus armas y lanzan disparos al aire, esperando espantar o deshacer las nubes con balas. 

Una vez que guardan las cosas que quieren proteger de la lluvia, entran en su casa y preparan sus velas por sí falla la luz eléctrica. La lluvia comienza con gotas enormes y heladas, pero en un breve instante arrecia borrando todo el horizonte. Al mismo tiempo se escucha el golpeteo del granizo al rebotar en el piso y las ventanas. Los techos de lámina intensifican el ruido de la lluvia y se escucha el viento arrastrando cosas y los árboles amenazando con derrumbarse. Las hojas de los árboles se desprenden violentamente por la furia con que el granizo les cae. Rápidamente se rompen  y al caer son arrastradas por ese río de agua que se formó en la calle.

El cielo está enojado, sus rayos se escuchan como rocas chocando en el cielo. El estruendo hace cimbrar el piso. Fugazmente los relámpagos producen un estallido de luz constante que lástima los ojos y desgarra el corazón de miedo. Se escucha como si el techo del mundo se cayera a pedazos. Vuelvo a ser una niña asustada que busca refugio mientras aguarda la calma.

Afuera se oye correr el agua en la barranca que se desborda inundando las calles, piedras, lodo, ramas, basura son arrastrados inevitablemente. Después de una hora de lluvia intensa, las nubes desaparecen. Poco a poco el cielo se limpia, una suave llovizna va dando paso a la claridad del cielo azul. Los pájaros revolotean contentos entre los árboles, cantan alegremente al tiempo que sacuden sus alas. Se posan sobre los cables de luz celebrando una  vez más la vida. Los niños escapan del cuidado de sus madres y salen alegres a ver el agua que corre en la barranca, a saltar en los charcos, a jugar con el lodo, a extender las manos abiertas hacia el cielo sintiendo caer las últimas gotas de lluvia.

Tras la tormenta, viene la sinfonía del canto de los sapos y los pájaros, del gotear de agua de los techos y árboles, de la risa alegre de los niños y del correr del agua en la barranca. La primera gran tormenta de la temporada, el preludio del renacer de la selva, el nuevo ciclo  de siembra de las milpas, el reverdecer de los cerros, el aroma a tierra mojada. Los techos y las calles limpias y brillantes, intensifican su color, se rejuvenecen y contrastan hermosamente con los vívidos colores de la naturaleza, con el follaje denso de las plantas.
En las calles, los insectos se arremolinan alrededor de la luz de los postes, su vuelo errático los lleva a chocar contra las paredes de las casas, muchos mueren, pero algunos de ellos dejarán la semilla para las siguientes generaciones.


Sólo una tormenta transforma el paisaje, el clima, el color, el olor y la vida del hombre.

SOLO VEO EL PASADO



SOLO VEO EL PASADO

Sólo veo el pasado a cada paso que doy.
Camino por el parque y veo la banca en que nos sentamos
Te recuerdo a ti, las cosas que hablamos.
Sigo mi camino pero un pedazo de mí, se ha quedado.

A cualquier hora del día, en la casa que compartimos
Me tropiezo con las cosas que te gustaban
Las películas que miramos juntos, tus zapatos,
Tus libros, tantas cosas que eran tuyas y mías.

El color de las paredes que elegimos ambos,
La hamaca que colgamos en el jardín
Para descansar en los días calurosos de verano
Hasta las plantas del jardín las escogimos los dos

Rompo los poemas que me escribiste en pequeños trozos
Los tiro al viento que también se llevó tus palabras
No quiero recordar las promesas que se rompieron
Quiero barrer todas tus palabras de mi alma.

Poco a poco me deshago de lo que era tuyo
Pero duele arrancar algo enraizado en mí
Cada día elijo deshacerme de algo
Pero ¿cómo me deshago de ésta que fui por ti?

Ni siquiera me gusta cómo me miro en el espejo.
Esa mirada ajena no se ve muy bien en mi rostro.
Esta tristeza que me pesa en la espalda me ahoga
Necesito encontrar esa que no te busca en mi espejo.

Ahora me deshago de todo lo que no me sirve
De lo que me mantiene atada a tu recuerdo
Transformo mi cara con un corte de pelo,
Compro otra ropa, otros zapatos y un perfume nuevo.


Busco caminos nuevos y lugares distintos
Con aroma a libertad y nuevos sueños.
Me siento, respiro profundo y lentamente
Espero sin prisa a que mi alma alcance mi cuerpo.



BANANA YOSHIMOTO_TSUGUMI


TSUGUMI
De Banana Yoshimoto

Una novela que de principio a fin es relatada en un estilo poético, con un lenguaje sencillo y directo, pero a la vez muy preciso. Una cualidad de la autora en esta y otras novelas es la manera en que logra que el lector pueda entender las motivaciones de los personajes. Poco a poco a través de su narrativa dibuja la personalidad de cada uno de ellos.

En esta historia, el personaje principal es una chica adolescente con un carácter fuerte y caprichoso, que es tolerada por sus familiares debido a una enfermedad crónica que continuamente la sume en episodios dolorosos.  Tsugumi no puede llevar una vida normal debido a sus recaídas constantes. Ella enfrenta la vida de un modo sarcástico, Son frecuentes sus comentarios hirientes y burlones hacia los demás pero también hacía sí misma. Es la forma como ella esconde su vulnerabilidad y evita que los demás puedan tener una interacción profunda con ella, y quizás es también, la manera como evita caer en la autocompasión y tratar de disfrutar un poco de la vida.

A través de las características tan peculiares de la protagonista, la autora cuenta una historia que si bien en su trama puede ser común (una chica adolescente que experimenta el amor por primera vez), adquiere matices especiales e intensos en la forma de relatarse. A pesar de su carácter caprichoso, Tsugumi es una joven con gran fortaleza, consciente de sus acciones y es capaz de reconocer cuando ha rebasado los límites de los demás. Inteligente y atrevida, vive bajo su propia lógica,  tal vez porque sus recaídas constantes le hacen tener presente que su existencia pende frágilmente de un hilo. 

 Si bien el personaje es alguien que padece una enfermedad crónica, la autora no centra su narrativa en esos episodios. Llama la atención el detalle con que se describe la playa, su olor, las olas, el viento, los contrastes que producen los rayos de sol en verano y otoño. Se percibe una nostalgia a lo largo de toda la novela, por la vida pacífica y tranquila a la orilla del mar. No es una historia del dolor y la depresión, sino de cómo disfrutar la vida a pesar del dolor.


Un final alentador, donde la protagonista a partir de una experiencia cercana a la muerte, reconsidera su trato a los demás, y su decisión de vivir de un modo menos defensivo y tal vez, con un poco de dulzura.