En
un lugar muy profundo del inmenso mar, desde hace mucho tiempo, quizás,
millones de años, habita un hombre acuático, cuyo parecido físico con el hombre
terrestre es enorme. Es muy probable que ambos provengan de un ancestro común,
sin embargo esto es difícil de comprobar. También es probable que aquél ser,
sea un eslabón anterior a los hombres terrestres.
Desde
hace miles de años los hombres que han surcado los mares, yendo de un
continente a otro han contado historias de sus encuentros con estos seres. Pero
jamás nadie les dio credibilidad. Dicen que las mujeres del mar, a las que han
llamado sirenas por su cola de pescado, son muy hermosas y su melodiosa voz,
puede hechizar a cualquier hombre con sólo escucharla una vez. Su canto es tan
hermoso que quien lo oye, se siente irremediablemente atraído hacia ellas. Un
canto hipnótico, que hace que el hombre pierda la conciencia de sí y se lance al
mar en pos de estos seres. Estos hombres no han vuelto jamás. Marineros, en
distintos puntos geográficos, han sido testigos de estos acontecimientos.
Lo
cierto, es que estos seres tienen millones de años viviendo en lasprofundidades insondables del enorme mar. Ahí
donde, el hombre no ha podido llegar ni con sus más modernos inventos. Un lugar
oculto de cualquier mirada, inaccesible para cualquiera de nosotros. Lejos del
afán de conquista y dominio del homo sapiens moderno. Ellos viven dentro de grandes
cavernas, para protegerse de enormes y feroces depredadores como los tiburones.
Una ciudad protegida por enormes redes. Creada para sus necesidades
específicas.
Y
han establecido alianzas con otros animales acuáticos, con quienes se ayudan
para coexistiry sobrevivir. Ballenas y
delfines son algunas de las especies con las que han evolucionado y con quienes
han desarrollado y compartido un lenguaje inteligente. Pero a diferencia del
ser humano, ellos no establecen un dominio sobre otras especies, más bien han
aprendido a colaborar conjuntamente, ayudándose los unos a los otros. Es así
por ejemplo, que sirenas y delfines se organizan para atrapar sardinas. Son los
delfines quienes persiguen a los cardúmenes hasta un determinado sitio en donde
las sirenas están listas para atraparlos con sus redes. Todo ocurre de manera
muy organizada y eficiente. Tienen la experiencia de haber realizado esta
actividad por miles de años. Ambas especies se benefician de este pacto,
compartiendo la pesca.
Con
las ballenas realizan una enorme travesía durante la temporada de invierno,
buscando aguas más cálidas donde procrear las nuevas generaciones. Se acompañan
mutuamente en todo el recorrido. Las ballenas protegen a las sirenas y son
capaces de llevarlas sobre su lomo para que descansen por breves espacios de
tiempo. A cambio las sirenas incursionan en las playas propicias asegurándose
de que exista el menor peligro posible y de que no se encuentren presentes los
seres humanos de quienes durante miles de años se han ocultado.
En
algún momento muy lejano, homínidos contemporáneos al homo sapiens primitivo y
sirenas, compartieron el mismo espacio. Ambos se refugiaban en las cavernas que
se inundaban temporalmente por las altas mareas. Y fue posible entenderse entre
ellos, a pesar de que sus lenguajes eran diferentes. Aprendieron a pescar juntos
con los delfines y se ayudaban en la sobrevivencia. Pero no todos los homínidos
eran sociables, los ancestros del hombre moderno fueron más agresivos y
combatieron a aquéllos hasta exterminarlos. Las sirenas fueron testigos de este
hecho a la par que también eran perseguidas. Pero gracias a que podían respirar
y vivir en el fondo del mar, pudieron escapar. Desde entonces guardan el
recuerdo de la ferocidad del hombre, de su sed de dominio y destrucción de
seres a los que considera una
competencia. Testigo mudo de estos acontecimientos son algunas pinturas rupestres
de cavernas, en donde aparecen dibujadas sirenas y delfines atrapando
peces.
La
raza del hombre del mardejó para
siempre las cavernas de las costas,y se
mudó a vivir al lugar más profundo e inalcanzable para el hombre moderno. Y
desde entonces evita cualquier contacto con nuestra raza, y a pesar de sus
precauciones, han ocurrido encuentros fortuitos, cuando las hembras emigran a
aguas más cálidas para tener a sus crías. Pero son tan inteligentes yeficientes en el arte de ocultarse del hombre,
que durante estos miles de años, el hombre no ha podido atrapar nunca a una
sirena viva. Esto se debe en parte a que su capacidad acústica es enorme, de
tal modo, que siempre se percatan de la presencia de cualquier ser humano a
gran distancia. Su lenguaje es muy amplio también y rápidamente puede enviar un
mensaje de alerta a toda su especie. Además de la estrecha colaboración de sus
especies amigas con las que siempre está en comunicación. Es así, que también
son alertados de cualquier peligro por los delfines. A quienes el hombre
reconoce como seres inteligentes y en algunas costas del mundo, los pescadores
también reciben ayuda de ellos para atrapar peces y al final, ambos comparten
el producto de la pesca. Lo cual también es prueba de la antigua alianza de
homínidos y delfines.
Esta especie de homo sapiens acuática, ha
sobrevivido, gracias a la decisión que tuvo de alejarse de nuestra especie
depredadora. Ellos saben de nuestra existencia, de las actividades que se
realizan en la superficie del mar, en las costasy las playas. Conocen los barcos, submarinos
y las lanchas, porque los han visto y todo conocimiento entre ellos, es
rápidamente socializado para proteger su especie. Es probable incluso, que
junto con losdelfines comprendan
nuestro lenguaje, aunque no puedan hablarlo. Y que durante todos estos años que
el hombre no ha sabido de su existencia, ellos han adelantado en el estudio del
hombre moderno.
Ha
habido a lo largo de la historia de la humanidad, diversos relatos de barcos
desaparecidos con toda su tripulación en altamar. Búsquedas meticulosas se
llevaron a cabo para encontrarlos, sin tener ningún éxito. Puede ser que estos
navegantes hayan sido capturados y llevados al fondo del mar, a la gran ciudad
de la especie de las sirenas. Ellos son seres inteligentes, cuya capacidad
craneal es incluso mayor que la nuestra, y su territorio es más de dos veces,
nuestro territorio terrestre.¿Qué clase
de civilizaciones han sido capaces de desarrollar?, ¿Qué enormes ciudades han
podido construir? Es probable que sólo podamos saberlo si ellos deciden
establecer contacto con nosotros. Pero por miles de años nos han evitado. Y
debido a que todos los encuentros con esta especie han ocurrido sólo con las
hembras, su existencia se ha considerado siempre un mito.
El
área terrestre de nuestro planeta, es sólo el treinta por ciento del área
total. Y de ese treinta por ciento, el hombre ha sido incapaz de conocerlo en
su totalidad. Actualmente se siguen descubriendo especies de animales que se
creía estaban extintas, o sólo eran producto de la imaginación del hombre. Y de
otras más, el hombre ni siquiera había imaginado su existencia. Es claro, que
la naturaleza no está limitada por la falta de imaginación nuestra. Si en el
espacio terrestre, en medio de exuberantes selvas han sobrevivido tribus, de
las que el hombre civilizado no tuvo conocimiento, sinohasta fechas muy recientes. ¿Cuántomás puede existir en el fondo delmar, del que no se ha explorado prácticamente
nada? De verdad, ¿somos la especie más inteligente del planeta? Quizás nos
esperan más sorpresas de las que podemos imaginar.
Gerardo
era un joven de 19 años, aprendió el cultivo de la miel desde que era niño, al
lado de su familia. Tenía dispuestas varias cajas de colmenas a lo largo de los
cerros que rodeaban al pueblo. Con cierta frecuencia iba a revisarlas para
cerciorarse de que todas estuvieran bien. Parte de su trabajo era cerciorarse
de que las abejas no tuvieran plagas y enfermaran. Debía llevarles agua
azucarada en los meses de sequía, y dos veces al año se beneficiaba de la cosecha
de la miel. La cual por cierto, siempre era muy abundante y de buena calidad,
debido a la gran variedad de flores que existía en el campo.
Aquél día, era temporada de cosecha. Muy cerca
del cerro, él tenía distribuidas sus colmenas. Algunas veces se hacía acompañar
por algún amigo para realizar su trabajo, pero en esa ocasión decidió ir solo. Estaba
a punto de atardecer cuando llegó para recoger los bastidores que llevaríaa su casa con la finalidad de extraerles la
miel. Y aunque ya empezaba o oscurecer, pensó que era mejor terminar el trabajo
ese mismo día, para no tener que regresar a la mañana siguiente. En una colina,
un poco alejada del camino por el que transitan los campesinos él realizaba en
su labor. Muy cerca había enormes árboles de amate, que con su espeso follaje y
altura hacían que la oscuridad llegara más pronto ahí. Por el costado del
camino corría un arroyuelo que sólo se llenaba de agua en la época de lluvias,
pero que a pesar de estar seco, una corriente de aire fresco provenía de su
cauce.
Muy
apurado, sacando los bastidores de la caja, Gerardo escuchó a la distancia
algunas voces que parecían de niños. Le pareció que eran muchos y que
probablementehabían tomado la delantera
a sus padres, quienes seguramente venían pasos atrás de ellos. Trató de hacer
mayor ruido para hacer notar su presencia y evitar que se asustaran al
encontrarlo inesperadamente. Pero ellos parecían no notar nada. Corrían
rápidamente acercándose cada vez más. Estaban muy cerca de él y ningún adulto
parecía venir acompañándoles.
Los
miró correr ágilmente sin que dejaran de reír. Su estatura era como la de un
niño de un año, pero su cuerpo era más delgado. Llevaban un gorro sobre sus
cabezas. Y entre todos venían arriando un caballo. Cuando el animal quería
desviarse a algún lado, varios de ellos se adelantaban con gran rapidezpara atajarle el paso y así dirigirle hacía
donde ellos querían. Pasaron al lado de Gerardo sin mirarlo siquiera, su atención
estaba puesta por completo en el caballo. Siguieron avanzando hasta perderse
por la colina, después no se escuchó nada más.
Gerardo
todavía esperaba ver aparecer personas adultas, pero nunca apareció nadie.
Terminó su trabajo se fue a su casa, preguntándose cómo era que niños tan
pequeños corretearan solos a un caballo cuando estaba a punto de anochecer. Sólo cuando más tarde
contó el incidente a un hombre mayor, le dijo que lo que en realidad había
visto eran unos duendes. Que son criaturas pequeñas que rara vez se aparecen
delante del hombre, pero que suelen vivir en el campo, donde hay mucha
vegetación y cerca de algún nacimiento de agua. Son seres que sólo pueden ser
vistos por algunos humanos. Le explicó también que lo que en realidad iban arreando
no era un caballo, sino su tesoro, que llevaban a ocultar a algún lugar
diferente de donde estaba. Pero que como eran seres pequeños y no podían cargar
un tesoro tan grande, lo convertían en un animal para trasladarlo al lugar que
ellos querían.
Y
para finalizar, el señor le dijo a Gerardo que él podía haber seguido a los
duendes para averiguar a donde llevaban a esconder su tesoro. Para después
quedarse con él. Esto le dio escalofríos a Gerardo. Le parecía inconcebible
tratar de robar su tesoro a unos seres mágicos tan ágiles y tan astutos. Seguro
es, que si podían convertir un tesoro en un caballo para trasladarlo de un
lugar a otro, a él podrían convertirlo en cualquier cosa si se atrevía a querer
robarles algo.
Muy
pensativo se fue a su casa Gerardo, tratando se asimilar la experiencia que
había tenido. Cuando anteriormente otros campesinos le habían contado historias
similares de seres mágicos que viven en los bosques y en las cuevas, siempre creyó
que eran historias de borrachos o de gente loca. Y ahora él había sido testigo
de la existencia de ellos. En adelante estaría dispuesto a escuchar con mayor
respeto las historias de los encuentros de estos seres, duendes, hadas, ángeles
etc., con los hombres.
Este mes, cumplí un año de haber iniciado mi escritura
en este blog. Una actividad que surgió más como un compromiso personal en mi propósito
de permitir la expresión a esa parte de mí, que recién descubrí como escritora.
Arte en el que no tengo más formación que la de una lectora aficionada de
grandes escritores que nos han deleitado con obras magníficas como El señor de los anillos, La historia
interminable, Sinhue el egipcio,
Azteca,Dune,El llano en llamas y muchos otros más que
a través de sus palabras me han llevado al corazón mismo de sus historias.
Abrí mi blog sin saber que era lo que ibahacer en él. Nunca fue un proyecto en el que
yo hubiera pensado con anticipación. Tan es así, que el nombre lo elegí en el
momento mismo de estar abriendo el blog, cumpliendo con los requisitos para poder
hacer uso del espacio. Del mismo modo escogí un pseudónimo. No quise usar mi
nombre propio, para que mis escritos fueran un tanto distintos a mí, a la
persona que todos conocen. Quise que la escritora que descubrí en mi no tuviera
las limitaciones racionales y los prejuicios que hay en este ser humano. Muchas
personas pueden pensar que esto es imposible y creer con toda certeza que estoy
loca, y esto último es completamente cierto. Loca es una persona que está fuera
de sí. Y es precisamente lo que hago cuando escribo. Me traslado a ese lugar
del que quiero hablar y entonces me pregunto ¿cómo puede ser posible ese mundo
o esa idea de la que quiero escribir? La respuesta que escucho no es la de la
razón y el conocimiento, porqueesa me
diría que eso no existe y no es posible. Le doy voz a la imaginación, a la
intuición y al sentimiento. Y entonces empiezan a llover las respuestas que
poco a poco comienzo a acomodar hasta construir mis escritos.
Inicie éste blog, con el temor de que un día se me
acabaran las ideas para escribir y yo he sido la primera en sorprenderme por
las cosas que escribo, principalmente los cuentos, relatos y leyendas, que también debo decir ni siquiera estoy
segura que encajen en la categoría en que los he puesto. Las opiniones al
respecto son diversas, hay quienes dicen que El espejo del lago es demasiado largo para ser leyenda, ¿será tal
vez que no han leído el señor de los
anillos?O la consideran dentro de
otra clasificación. Cualquiera que sea la opinión que tengan, no me detendré ni
a discutirla ni ha refutarla, porque eso me quitaría un tiempo que yo necesito
para crear. Las definiciones sobre lo que es, o no es, lo que yo escribo no me
son de vital importancia. Mi intención es solamente crear y compartir algo de
lo que veo, oigo, siento e imagino.
Ha sido una gran sorpresa el descubrir que lo que
escribo ha sido del agrado de tanta gente. Agradezco a todos aquéllos que se
han tomado la atención de enviarme sus comentarios, a quienes me han
recomendado, y quienes se han declarado abiertamente como mis seguidores. He
respondido a los emails que me envían, pero no sé porque razón, algunos de
ellos me han sido retachados. Algunos lectores comentan que no han podido subir
sus comentarios a mi blog, honestamente no sé cuál sea al motivo.
Me honra saber
de la maestra que tomó mi escrito de La
invención el beso, para la clase que imparte en su colegio. De la lectora
que me comparte que con mi relato de El
dolor, ella pudo por fin derramar
las lágrimas que tanto tiempo habían estado guardadas. De aquéllos que con mis
poesías dicen que mueren una,dos y
hasta tres veces. De los que pueden experimentar los sentimientos que hay en
mis escritos y los llaman sinestésicos. De los que llegan de su trabajo, abren
mi página y escuchan la música para literalmente volar. De los que han
encontrado en mi página la inspiración para su propio trabajo de diseño de
páginas. De la lectora que ha traducido La
invención del beso a otro idioma.
Del lector que imprimió la imagen de El
descubrimiento del amor y la pegó en
su oficina. De los seguidores que leeny releen mis escritos, y que con ansía esperan las nuevas publicaciones.
Hay quienes comparan mi estilo (yo todavía no sé cual
es) con el de escritores muy reconocidos, lo cual por un lado me asombra, y por
otro; me motiva a conocer la obra de dichos autores Algunos me dicen escritora de la nueva era,
romántica tardía, en fin. Hay muchas opiniones de gente muy ilustrada y experta
en la materia. De conocedores sobre mitología y cosmogonía de los pueblos
indígenas de México. Todos sus comentarios son el alimento que nutre mi
espíritu y me anima a seguir escribiendo. No soy una profesional de la
escritura, tengo errores estructurales, ortográficos y de otras cosas más. Pero
no puedo esperar a ser una experta en la materia, y dejar que las ideas que surgen en mi mente se
escapen. Prefiero escribir con mis propias limitaciones y como un escritor me
dijo: hasta los errores son parte del estilo.
Sin más por el momento, agradezco infinitamente sus palabras
y espero poder seguir compartiendo con ustedes esta aventura de escribir.
En
algún lugar de una selva muy grande, tan grande que el hombre moderno no ha
podido explorarla completamente. Donde la vegetación crece tan rápido que los
caminos que el hombre ha creado desaparecen continuamente. Alejada de cualquier
contacto con la civilización, vive una tribu, de una manera en que tal vez,
también vivieron muchos de nuestros ancestros. Su forma de vida nos recuerda al
hombre primitivo de hace miles de años. En medio de los peligros naturales de
su medio han aprendido a sobrevivir construyendo sus casas en las copas más
altas de los árboles. Todos los hombres, mujeres y niños se reúnen para
trabajar conjuntamente, cuando hay necesidad de construir una nueva.
Con gran habilidad y conocimiento de lo que necesita,
el jefe de la tribu (el mayor de todos, cuya edad apenas rebasa los cuarenta
años) elige un árbol gigante de aproximadamente cuarenta metros. Se despeja un
radio de cincuenta metros en la periferia. Los troncos de los árboles
derribados son utilizados para distintas cosas. Unos para construir una larga
escalera, que se empleará para subir y bajar de la casa. Otros para apuntalar
la construcción. Comienzan por quitarle al árbol elegido, las ramas que le
estorban para asentar lo que será la base de la casa. Se cortan cuatro troncos
muy gruesos, y se unen por los extremos formando un rectángulo en donde se
asentarán los pilares que sostendrán las paredes y el techo. Una vez que se han
asegurado de que están sujetados firmemente, traen troncosmás delgados pero también muy resistentes, que
serán usados de soporte para todo el piso de la casa, los van uniendo uno a
uno, atados paralelamente. Del mismo modo, las cuatro orillas de la construcción
son rodeadas haciendo una empalizada más delgada, de tal modo que los
habitantes queden protegidos para no
caer al vacío por ninguno de los lados. Después mujeres y niños traen corteza
de los árboles, la cual es utilizada para recubrir las paredes y como tapetes para
tenderse sobre los troncos que conforman el piso.
Casi
para finalizar la construcción, las mujeres y los niños colaboran trayendo
hojas de palma para cubrir el techo.Los
hombres adultos son los encargados de subir los troncos y atarlos con lazos de
palma que previamente han elaborado. También son ellos quienes derriban los
árboles necesarios con unas hachas muy rudimentarias, hechas de filosas piedras
atadas a un palo. De la misma forma, sus cuchillos son de piedra.
Una
semana les lleva la construcción de la enorme casa. Un trabajo muy organizado y
bajo la supervisión constante del jefe de la tribu que, se ha ganado su lugar,
por ser el hombre con mayor edad y experiencia en el arte de sobrevivir en la
selva. Desde pequeños los niños aprenden las habilidades más esenciales al lado
de los hombres mayores, los sabios de la tribu, trasmisores de conocimientos.
Por ejemplo, aprenden cómo afilar una piedra, cómo hacer un hacha o un
cuchillo, cómo derribar un árbol, cómo encender el fuego y cuidarlo de tal modo
que no incendie la casa de madera. Su vida entre los árboles les ha permitido
desarrollar un equilibrio extraordinario para trepar y caminar sobre ellos.
Habilidad que es fomentada recién aprenden a caminar.
Finalmente
terminan su casa, pero antes de habitarla realizan un rito de purificación. Los
malos espíritusson ahuyentados con el
fuego que se enciende en el centro de su nueva morada. Todos están arriba,
felices de haber terminado su trabajo. Los niños, aún los que apenas comienzan
a caminar,exploran su nuevo hogar, se
acercan peligrosamentea la orilla. Las
madres no se asustan, porque sus hijos han nacido en la selva y prácticamente
sus primeros pasos los dan sobre los árboles. Su equilibrio es perfecto. Ellos
saben del peligro, pero no le temen a la altura, tienen que habituarse a ella,
el saber moverse en ella es requisito indispensable para su sobrevivencia. Sólo
los que todavía no caminan son cargados por las madres, los demás van y vienen
por sí solos. No hay lugar para el miedo a las alturas, es parte de su
naturaleza.
En
esa enorme casa en el árbol vive toda la tribu, fuera del alcance de animales
salvajes depredadores, del acoso de los insectos, de la humedad, de la densa
vegetación y de las inundaciones. Las mujeres bajan a recolectar raíces y
frutos. Y los hombres van de cacería. A veces, por las noches colocan trampas
entre los árboles para atrapar murciélagos frutícolas. Son grandes, con uno de
ellos, se pueden alimentar a diez personas. Pero los cazadores deben de ser
pacientes, observar primero las rutas por las que transitan, después derribar
algunos árboles para poder colocar las trampas, y finalmente sólo esperar. Una
vez que la presa cae, de inmediato la matan de un golpe certero en la cabeza. Y
cuando el amanecer llega, encienden un fuego y asan a sus presas para
compartirlas con toda la tribu.
No es fácil sobrevivir en medio de la selva
con armas primitivas, el hombre debe ser ingenioso para procurarse sus
alimentos. Y corre riesgos constantes para alimentar a su familia. Cuando
descubre un panal lleno de miel en lo alto de algún árbol, trepa por las largas
ramas para alcanzarlo. No tiene nada para cubrirse, su única protección son
unas ramas encendidas entre las que ha puesto hojas verdes para producir humo y
ahuyentar a las abejas. Pero no es suficiente y las abejas son feroces y
defienden con su vida el panal. El hombre recibe muchos pinchazosy aún así no cesa en su empeño. Se apodera del
panal y desciende del árbol para dar primero la miel a su esposa e hijos, el
resto lo comparte con la tribu. Es un
precio alto, pero la miel es una rica fuente de proteína. Él lo sabe y no
desperdicia la oportunidad de conseguirla.
Todos
los días, el hombre primitivo de la selva libra una batalla de sobrevivencia y
desde tiempos inmemoriales la ha ganado, tanto él como sus ancestros. Un hombre
fuerte, ágil para desplazarse en las ramas de los árboles, heredero de la
fortaleza física y los conocimientos que le permiten sobrevivir de manera
natural en un medio, en que el hombre moderno no podría hacerlo. Un hombre que
toma sólo lo que necesita cada día, que es parte de la selva. Que es capaz de
coexistir con su entorno sin causarle grandes e irreparables daños.
Lucrecia era
una mujer que trabajaba todos los días en el campo. Sembraba papas, maíz,
frijol y sorgo. Se iba a su milpa cuando el sol aún no se asomaba tras la
montaña, venía al medio día a su casa para almorzar y después nuevamenteal campo. Vivía sola, nunca se había casado,
siempre decía que ella no necesitaba a un hombre para nada. Pero lo cierto es
que esa idea la pregonó después de que su mejor amiga le quitara al que era su
novio. Desde entonces desconfío de todos los hombres y decía que el amor no
existía. En venganza por la traición de que fue objeto se embarazó del mismo
hombre que la traicionó. Lo hizo tan sólo para demostrar a su “amiga” que el
tipo aquél, tampoco la quería. Su propósito era amargarle la vida y separarlos,
pero no lo consiguió y entonces fue ella quien se llenó de más amargura.
Su amiga y
su novio se casarón a pesar de que ella estaba embarazada. Los años pasaron y
para desdicha de ella, la pareja nunca se separó. Pasados los años ella inició
una nueva relación con un hombre casado, con el que tuvo otros dos hijos. Pero
su amargura nunca le permitió tener un gesto de ternura con ninguno de ellos.
Era una madre muy austera que daba a sus hijos lo estrictamente necesario para
vivir. Ella trabajaba mucho y a pesar de que tenía buenos rendimientos
económicos de las cosechas, sus niños no disfrutaban de su generosidad. A cada
uno le compraba sólo dos pares de mudas de ropa y como todos recibían una beca
por parte de la escuela, a cada uno les compró un marrano con ese dinero, para
que lo criaran y después lo vendieran. Si ellos deseaban una fruta, tenían que
comprársela con su propio dinero. Porque además los mandaba a pedir dinero a su
padre.
Lucrecia
trabajaba mucho y todo el dinero obtenido lo prestaba a sus conocidos. Cuando
tuvo suficiente dinero derribó la casa que le heredó su madre y se hizo una
nueva. Quizás ese fue el acto de mayor derroche en su vida. Porque ella no se
compraba nada, ni siquiera ropa.Tenía
años que usaba la misma aunque ya estaba rotay descolorida. Cuando tenía que salir a la ciudad, gastaba ni siquiera en
una botella de agua, menos comida, y tomar un taxi era impensable. Incluso
prefería caminar largos tramos para no usar el transporte colectivo. Siempre
gastaba lo mínimo de lo mínimo y eso hacía que sus ahorros crecieran. Pero
nadie sabía a cuánto ascendían ni a quién le había prestado dinero.
Un día
Lucrecia se sintió enferma, pero como era usual en ella, no quiso ir al doctor,
para no gastar dinero. Generalmente tomaba alguna pastilla para el dolor, se
dormía y se olvidaba del asunto. Muchas veces lo hizo y las pocas veces que fue
al médico sucedió porque sus hijos, que ya eran mayores, la llevaban. Ellos le
pagaban la consulta, pero después de eso, ella no volvía, ni se realizaba los análisis
o estudios que le recomendaban. Esta vez tampoco quiso ir al médico, así que se
recostó, pero a la media noche no pudo más. Un dolor intenso la obligó a llamar
por teléfono a sus hijos quienes tuvieron que llevarla de emergencia al
hospital. El médico la revisó pero explicó que tendría que esperar a la mañana
siguiente para poder realizarle todos los estudios pertinentes. Le dijo que
tenía complicaciones con una bronquitis, con los riñones y el corazón. Tenía la
presión muy alta. Pero sólo le recetó calmantes para el dolor y la regresó a su
casa. En el camino ella se quejaba continuamente. De pronto se quedó quieta y
dejó de hacerlo. Su hijo le tomó el pulso, pero no sintió nada. Detuvieron el
coche para verificar su estado, ella no respiraba. Volvieron al hospital para
atenderla de emergencia, pero ya no se podía hacer nada. Estaba muerta.
Su deceso
fue una sorpresa para todos. Parientes y amigos se presentaron tan pronto como
fue posible a dar sus condolencias. Era un velorio muy extraño. Nadie lloraba.
Sus hijos parecían tener la misma dureza de su madre en el alma. Pasó la noche
y con los primeros rayos del sol se dirigieron al panteón. Todo se realizó
según la tradición. Antes de salir de la casa, la madrina de la cruz, recorrió
todos los rincones llamándola porsu
nombre. Diciéndole que ella no era ya de éste mundo, que tenía que irse.Abrieron la caja para despedirse, no hubo
lágrimas de nadie.
En el
panteón, también abrieron el féretro, pero la mayoría se había despedido de
ella. Todo en medio de un respetuoso silencio. Después de cubrir la caja con
tierra, pusieron sobre la tumba todas las flores. Los familiares repartieron
refresco a todos los presentes. El viento era helado, pero los rayos del sol
sobre la piel eran ardientes. Agradecieron a todos por su presencia y su apoyo.
Después de un rato la gente comenzó a alejarse. Sólo quedaron los familiares.
Antes de retirarse los hijos invitaron a todos a tomar un almuerzo a la casa de
la difunta. A punto de salir del panteón la hija mayor se dirigió a su madre,
para decirle que la habían llevado al panteón, que ahí se quedara, que no los
fuera siguiendo.
Acto seguido
todos salieron del panteón, de regreso todos comentaban las muchas cosas que la
difunta había dejado pendientes. Preguntándose quien tendría que hacer ahora el
trabajo queella dejaba. Había que
recoger su siembra, regar sus plantas. Una mujer que trabajó mucho en su vida,
dejó dinero prestado a diferentes personas, pero sus hijos no tenían
conocimiento de quienes eran todos. Hicieron una lista de lo que recordaban,
llegaron a un acuerdo de lo que harían. Poco a poco los parientes se fueron.
Los hijos se quedaron solos, reorganizando su vida para cubrir la ausencia de
la que fue su madre.
Sonia era
una muchacha de 17años. Y como todas
las mujeres de su natal Santa María Concepción, soñaba con un día casarse de
blanco en el altar de la iglesia de su pueblo. Desde niña había sido preparada
para ese propósito. Aprendió a lavar, cocinar, limpiar, bordar, planchar y
sobre todo a obedecer a los hombres.
Deseaba
encontrar al hombre con el que compartiría su vida para siempre. Un hombre que
le brindara protección y amor. Alguien a quien dedicar los días de su existencia.
Y cuando lo conoció, su corazón latió con el frenesí y la fuerza de los
tambores de una danza africana. Un joven moreno, delgado, alto, de voz grave y
mirada de fuego. Ella cayó rendida a sus pies cuando él aúnno pronunciaba una sola palabra. Era exactamente
cómo lo había soñado, era el joven por el que morían todas las muchachas del
pueblo y ella llegó al cielo con sólo oír pronunciar en sus labios su nombre.
Desde la
primera vez que lo vio su alma huyó de su cuerpo para ir tras de él y su imagen
se quedó grabada en su mente. Prisionera de un deseo irresistible de conseguir
un amor correspondido, dedicó cada uno de sus pensamientos y sus acciones a
agradarle. Presta a adivinar sus deseos para cumplirlos al pie de la letra no
le importó sacrificarse a sí misma. No le importó olvidarse de sus anhelos
propios, si Alejandro decía que el cielo era rojo, ella aseveraba completamente
convencida que así era. Estaba de acuerdo con él en todo, sólo con el propósito
de no contradecirlo.
Sonia era
hija única de una mujer soltera. Su madre era una mujer llena de resentimiento
y amargura, que siempre la trató con dureza. No le permitía tener amigas ni
salir sola. Por lo que las citas con Alejandro se hacían a escondidas en los
breves momentos en que ella salía de la escuela. No tenía confianza en su madre,
de quien sólo había recibido malos tratos y exigencias.
Él era un hombre dominante, consciente de la
atracción que ejercía en las mujeres. Utilizaba su encanto para obtener de ellas
cuanto deseaba. Bastaba con pedirles una “prueba de amor” y ellas de inmediato
accedían creyendo que de esa manera podrían atraparle. Siendo tan joven tenía
ya ocho hijos con distintas mujeres, de los que nunca fue responsable. Se
consideraba a sí mismo irresistible, y ciertamente, a las mujeres les encantaba.
Sonia era para él, una mujer más con la que pensaba divertirse. Le prometió una
boda con la única intención de ganar su confianza. Ella no escuchó las
advertencias de las personas cercanas, se negó a tener prudencia. Y con el entusiasmo
de una mujer enamorada se dedicó a planear lo que sería el día más feliz, de su
vida.
Alejandro
estaba encantado de conocer a esta bonita joven que era de lo más complaciente.
Nada halagaba más su vanidad que tener a su disposición a alguien siempre
pendiente de su más mínimo capricho. Poco a poco ella fue conociendo sus
gustos, sus aficiones, su comida favorita, en fin, todo lo que estuviera
relacionado con el hombre de su vida. Y todo ese interés era solamente con el
propósito de merecer el amor de un hombre que para ella era único.
Como un
experto seductor, Alejandro convenció a Sonia de demostrarle su amor y ella
accedía a complacerlo siempre que él se lo pidiera. Finalmente en pocos días
estarían casados. Sería una boda con pocos invitados, la madre de ella estaba
en desacuerdo y había anticipado a su hija que no asistiría.A ella no le importó, su felicidad era
demasiada como para ser opacada por éste incidente. La acompañarían solamente
sus amigas. Él por su parte, dijo no tener familia. En realidad era poco lo que
sabía de su novio, tan sólo que era un vendedor y que decidió quedarse en el
pueblo.
Pasaron los
días, y la fecha de la boda llegó. Muy temprano se levantó ella para comenzar
su arreglo. Sus amigas estaban con ella para ayudarla. Su madre le dijo que las
bodas eran muy bonitas, pero que era una lástima que el amor durara lo mismo
que una fiesta. Sonia no hizo caso de su comentario y con su largo vestido
blanco, cuyos encajes y lentejuelas brillaban tanto como la felicidad en su
rostro, salió de su casa. Con sus amigas al lado, iba radiante caminando con
paso seguro hasta la iglesia. Faltaban diez minutos para la hora cuando llegó a
atrio, el novio no había llegado.
Diez minutos
que se volvieron una eternidad esperando a que el novio llegara. Pero el tiempo
siguió pasando. Ella angustiada miraba su reloj una y otra vez, mientras su
corazón comenzaba a latir apresuradamente. Pasaron otros diez minutos y el
tiempo para ella era a cada instante más largo. Esperando que su novio
apareciera. Se acercó a la puerta de la iglesia para ver si se acercaba por
alguna calle. Pero todo estaba desierto. Mil ideas pasaban por su cabeza. Pensó
que la única razón de que él no asistiera era que había tenido un accidente,
por lo quela angustia crecía más dentro
de su ser. No sabía qué hacer, si esperar o ir a buscarlo. Había pasado casi
una hora desde que ella había llegado. Sus amigas le decían que no se
preocupara, que todo se aclararía en cuanto él llegara. Pero él no llegó.
Ella entró a
la iglesia para hablar con el sacerdote y pedirle que los esperara un rato más
para casarlos. Entonces él la miró sorprendido vestida de novia y le dijo que
no esperara más. Que ese día muy temprano Alejandro había venido a decirle que
la boda se suspendía. Que se iba para siempre.
Apenas
escuchó estas palabras, y sus piernas se negaron a sostenerla. Temblaba
incontrolablemente mientras trataba de jalar aire. No podía ni siquiera decir
una palabra. Tuvo que sostenerse de sus amigas. Sentada en la banca comenzó a
gritar desesperadamente, mientras tiraba con rabia su ramo de novia y comenzaba
a deshacerse el peinado y rasgaba su vestido de novia. Se negaba a aceptar lo
que estaba escuchando y gritaba al tiempo que lagrimas negras teñidas delrímel de sus pestañas le manchaban la cara y
el vestido. Gritaba que eso no podía ser, que no era cierto.
Salió
corriendo por la calle, despeinada y con el vestido roto. La gente la miraba
con asombro, pero ella no veía a nadie. Llegó a su casa, sobre su cama lloró
toda la tarde y hasta la madrugada.Al
día siguiente con los ojos hinchados de tanto llorar, permanecía recostada en
la cama con la mirada perdida. No quería hablar con nadie ni comer. Cayó
enferma, presa de fiebre y vómito. Su madre creyó que estaba embarazada, pero
por primera vez no le reprochó nada. Ese mismo día, por la tarde, sin decir
nada y sin que nadie la viera salió de su casa. Con su vestido de novia se fue
caminado por el monte, caminó hasta que la venció el cansancio. Se tiró sobre
el pasto, la noche de invierno era helada. Cerró los ojos mientras su cuerpo se
enfriaba lentamente y se entumecía.Sus
últimos pensamientos fueron para ese hombre que había amado. Una sonrisa se
dibujó en su rostro mientras se veíaasí
misma bailando en una fiesta de bodas, que nunca tuvo.